Por
El Culo de Mi Prima
Ser el primero en abrirle el culo a una mujer… ufff, hermano, no hay nada que se le compare. Es mi debilidad, mi vicio secreto. Esa mezcla de nervios, de miedo, de curiosidad en sus ojos cuando les propones la vaina… es una sensacion que no cambio por nada.
Y si es con una prima que esta recien soltera y con el corazon roto, mejor todavia. La mia se llama Gabriela, pero le decimos Gaby. Esa mujer es una bomba, morena, con un culo que pide a gritos que se lo coman y unas tetas que son una tentacion. Siempre hemos sido cercanos, nos criamos casi juntos, y cuando me dijo que el marido, ese malparido, la habia engañado con la secretaria, supe que la oportunidad estaba ahÃ.
Ella vino a mi casa, con esa excusa de que queria consuelo. Yo ya tenia el plan en la cabeza. La recibi con un abrazo largo, sintiendo su cuerpo temblar contra el mio. Le prepare un trago, nos sentamos en el sofa, y ella empezo a llorar. Yo le acariciaba el pelo, le decia palabras bonitas, pero mi mente ya estaba en otra parte. En ese culo que siempre me habia vuelto loco.
«Tranquila, mi amor,» le decia, mientras mi mano bajaba poco a poco por su espalda. «Ese tipo no te merece. Una mujer como tu necesita a alguien que sepa lo que tiene.»
Ella me miro con esos ojos humedos, y supe que la estaba calentando. Nos quedamos en silencio, abrazados, y de repente, pum. La vi cambiar. Esa mirada de tristeza se transformo en una cosa mas oscura, mas caliente. Me miro fijo, como una leona, y sin decir nada se lanzo sobre mi y me clavo los labios.
Coño, que beso ese. Era desesperado, con toda la lengua, mojandome la cara con una saliva que sabia a ron y a ganas. Yo le respondi con la misma intensidad, agarrandole las nalgas con las dos manos y apretando fuerte. Ella se movia encima de mi, restregando su conchita humeda contra mi verga, que ya estaba dura como una piedra dentro del pantalon.
«Gaby… estas segura?» le pregunte entre beso y beso, por decir algo, pero ya sabia la respuesta.
«Callate y cogeme, Jhonatan,» me susurro al oido, mordiendome el lobulo. «Quiero olvidarme de ese maldito.»
Eso fue todo lo que necesitaba. La levante en brazos y la lleve a mi cuarto. En el camino ella ya me estaba desabrochando la camisa. Cuando la tire en la cama, ella misma se quito el vestido de una sacudida. Quedo en braga y sostén, y te juro que se me hizo agua la boca. Esas tetas morenas, grandes y firmes, con unos pezones oscuros que parecÃan dos ciruelas. Yo me quite la ropa rapido, pero cuando iba a bajar los boxers, ella me detuvo.
«Deja, yo quiero,» dijo con una voz ronca, y se arrodillo frente a mi.
Me miro con esos ojos perversos mientras me bajaba la ropa interior. Cuando mi verga salto libre, ella abrio los ojos como platos. «Dios mio, Jhonatan… siempre me lo imagine grande, pero no tanto.»
Y sin mas, se la metio toda a la boca. Coño, pana, esa prima mia chupa como una diosa. Hacia unos ruidos con la garganta que me volvian loco, metiendo y sacando, jugando con los huevos con una mano. Yo le agarraba la cabeza y se la empujaba mas adentro, sintiendo como la garganta se le abria para recibirme. Estuve a punto de correrme ahà mismo.
«Espera, nena… para,» jadee, separandola suavemente. «Hoy quiero darte por un sitio donde nadie te ha dado antes.»
Ella me miro, y en sus ojos no habia miedo, solo curiosidad y una chispa de desafio. «¿Donde?» preguntó, aunque ya lo sabia.
«Ahi,» dije, dandole la vuelta y dandole una nalgada suave. «Quiero ser el primero en tu culo, Gaby.»
Ella gimio, pero no dijo que no. Se dejo poner a cuatro patas en la cama, con ese culo perfecto en el aire. Yo me baje y me puse a chuparle el coño por detras, metiendole la lengua bien adentro, preparandola. Estaba empapada, sus jugos me corrian por la barbilla. Luego baje mas y le empece a lamer el agujerito. Ella grito y entrero las uñas en las sabanas.
«Jhonatan… por ahi no…» gimio, pero empujando el culo contra mi cara.
«Relajate, prima… confia en mi,» le dije, mientras seguia con la lengua, ablandandola. Senti como el musculo se relajaba poco a poco bajo mi boca. Me puse de rodillas detras de ella, con mi verga en la mano, bien lubricada con su propio jugo. Le puse la punta en su ano, que estaba cerradito pero ya mas relajado.
«Voy a entrar,» avise, y empece a empujar.
La resistencia era bestial, pana. Un anillo de fuego que apretaba la cabeza de mi verga con una fuerza increible. Gaby grito, una mezcla de dolor y sorpresa, y por un segundo pare. Su cuerpo temblaba.
«Duele…» jadeo.
«Ya pasa, mi amor… respira,» le dije, acariciandole las nalgas. Volvi a empujar, muy despacio, sintiendo como su cuerpo se abria para mi. Milimetro a milimetro, hasta que por fin entre toda la cabeza. Ella gimio, y su expression… coño, esa expression no tiene precio. Ojos cerrados, boca abierta, una mezcla de dolor y un placer que empezaba a nacer.
Cuando por fin estuve todo adentro, me detuve. Estaba mas apretado y caliente que su concha, una sensacion que te enloquece. Empece a moverme, lento al principio, sintiendo cada centimetro de su interior. Sus gemidos cambiaron, ya no eran de dolor, sino de algo mas profundo.
«Mas duro…» empezo a pedir, moviendo el culo contra mi. «Dame duro, primo.»
Eso me volvio loco. Agarre sus caderas con fuerza y empece a cogerla como si no hubiera un mañana. El sonido de mis pelotas golpeando su coño se mezclaba con sus gritos y mis jadeos. Ella empujaba hacia atras, pidiendo mas, mas profundo. Le agarre el pelo con una mano y la tenia bien sujeta, metiendosela a fondo en ese culo virgen.
«Te gusta que te folle el culo, Gaby? Te gusta que sea el primero?» le grite al oido.
«Si! Si, papi! Soy toda tuya!» grito, y en ese momento su cuerpo empezo a temblar. Se estaba viniendo, y fuerte. Eso fue la gota que derramo el vaso.
«Yo tambien, nena!» rugi, y me corrà dentro de su culo. Fue una corrida larguisima, llenandola de mi leche, bombeando hasta la ultima gota mientras ella seguia temblando alrededor de mi verga.
Nos derrumbamos en la cama, jadeando, cubiertos de sudor. Yo segui encima de ella, sin sacarsela todavia, disfrutando de los ultimos espasmos de su cuerpo. Cuando por fin me separe, ella se giro y me miro. Tenia los ojos vidriosos, pero con una sonrisa que me partio en dos.
«Nunca… nadie me habia hecho sentir eso,» susurro.
«Y ahora ya no podras vivir sin esto,» le dije, dandole un beso suave.
Desde ese dia, hemos repetido dos veces mas. La ultima vez me la chupo hasta que me corrà en su boca y se trago todo. Esa prima se ha vuelto mi adiccion, pana. Y lo mejor es saber que fui el primero en ese culo. El primero y, si me da la gana, el unico. Porque una vez que pruebas esto, no hay vuelta atras. Asi es la vaina, mi hermano.


Deja un comentario
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.