Domingo en el supermercado
Esto me pasó el domingo pasado. El día de ayer, cuando iba para el supermercado que queda a unas calles de mi casa. Me fui caminando ya que no era mucho lo que pensaba comprar.
Bueno, en camino al supermercado se me acercó un carro y el conductor comenzó a chiflarme y gritar: «¡Hey, hey, mami! ¿A dónde vas?». Yo no lo conocía, así que no le tomé importancia. Pero unos pasos más, él seguía chiflando. Me detuve, pensé que quería direcciones o algo.
Cuando me acerqué a su carro, le pregunto si necesita algo o en qué le puedo ayudar. Él me contesta: «Sí, quiero saber si das servicio sexual». Y yo le pregunto que por qué pensaba eso de mí. Él me dice: «Es que, como estás vestida, pensé que eras prostituta».
Me da risa y le digo: «Yo no soy prostituta, pero si quiere, le puedo ayudar». Él, algo sacado de onda, me dice: «Es que quiero un buen trabajo, pero no tengo mucho dinero». A lo que le contesto que nos podemos arreglar. Él me invita a subir a su carro y me dice: «¿Conoces un motel o algo?». Le digo que no tengo mucho tiempo, así que le propongo que vayamos al estacionamiento del supermercado.
Llegando al súper, escogimos un lugar más apartado y le dije que nos pasáramos a la parte de atrás. Comencé a chuparle la verga y él, súper excitado, me dice: «Quiero detonarte ya». Solo me quité mi minifalda, que apenas me tapaba, y mi hilo que tenía puesto. Me senté en él y sentí cómo su verga entraba. Me daba unos ricos sentones, mientras él me tocaba las chiches. Lo dejé que me diera rico, con todas las ganas que él tenía. Después de unos minutos, acabó dentro de mí y me dice: «¿Por qué no te quitaste cuando te dije que iba a acabar?». Yo solo sonreí y le dije que no se preocupara.
Después de eso, me puse mi hilo y mi minifalda. Él me da $100 dólares y se va. Entré entera al supermercado e hice mis compras, todo normal, pero sentía cómo su semen me escurría entre las piernas. Fui a limpiarme al baño.
Llegando a la casa, mi esposo me estaba esperando con las cosas del mandado y, bueno, todo normal. Ya en la hora de dormir, estando con mi marido, me dieron ganas de recordar que fui parada en la calle como cualquier prostituta barata. Comencé a besar a mi esposo y me le monté. No me bajé de él hasta que terminé a chorros. En ese momento me acordé que aún tenía la concha sucia de aquel desconocido, pero ya era muy tarde, mi esposo también ya había terminado en mí.


Deja un comentario
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.