desvirgado por dinero
Andaba yo realmente de muy mala racha económica y como no encontraba solución decidà ir a echarme un trago a un barecito que vendÃa muy barato el trago. El lugar se llenaba siempre, asà que habÃa tenido suerte en encontrar una mesa. Paso poco rato para que se me acercara una chica ya madura pero de muy buen ver y me preguntara que si podrÃa acompañarme con su amigo en la mesa porque ya no habÃa lugares para ellos. De buena gana acepte pensando que podrÃan hacerme un poco de compañÃa� Ella llamó a su amigo que estaba parado buscando mesa, con una seña y de inmediato se sentaron en la mesa. No paso mucho tiempo para que entabláramos una relajada conversación y salieran a la luz mis problemas económicos. Aquél amigo comenzó a recitarme las trilladas palabras de que los problemas económicos se resuelven con decisión y yo no tarde mucho en decirle que lo que decÃa sonaba filosóficamente correcto pero que en la práctica no era asÃ. Entonces él me replicó preguntándome que qué estaba dispuesto a hacer para conseguir dinero, pregunta que en principio me sorprendió creyendo que podrÃa tratarse de alguien que buscaba contratar a algún tipo para cometer algún delito. Mi respuesta fue directa: harÃa cualquier cosa que no fuera un delito� Él no se sorprendió de mi respuesta e inmediatamente me preguntó que si consideraba delito que una señora me pagara por tener sexo� Le aclare que no era mojigato y que eso no me parecÃa delito porque supuse que era mi noche afortunada y que seguramente ellos andaban buscando a alguien para hacer un trió� algo en ellos me hacÃa creer que andaban en esas cosas por lo que yo esperaba que no tardaran en hacerme alguna oferta. Mi desesperación era tal, que estaba dispuesto a acompañarlos por un poco de dinero siempre que ellos pagaran el alcohol y no se tratara de darle placer a ella. Él, un poco como yo lo esperaba, se secreteó con la chica y esperó su asentimiento, y siendo muy directo me volvió a preguntar si estaba dispuesto a conseguir dinero vendiéndome sexualmente� En la idea de lo que habÃa anticipado le dije que sÃ, que no lo pensarÃa dos veces, que no me parecÃa delito y que no serÃa difÃcil ganar dinero disfrutar al mismo tiempo. El guardo silencio algunos segundos y después me dijo que me harÃa una oferta pero que lo dejara hablar hasta el final antes de comentar o responder si me atraÃa lo que me ofrecÃa� Yo solo asentà que estaba de acuerdo y lo escuché. Él empezó diciendo que podrÃa conseguirme doscientos mil pesos por algunas horas de sexo -cantidad que me pareció increÃble cuando yo suponÃa que por un prostituto se pagarÃan no más de tres mil pesos-. Él continuó y me explicó que se trataba de una orgÃa en donde yo serÃa el centro de la reunión y que los invitados podrÃan complacerse conmigo como fuera. Me dijo que el único requisito es que fuera virgen y que aceptara de buena voluntad en el entendido de que no se me harÃa nada que me lastimara. Dejó de hablar un momento y me preguntó que qué me parecÃa la propuesta… Le pregunté si era una broma pues un adulto como yo era imposible que fuera virgen y que me extrañaba que ellos lo pensaran. Yo ya estaba en el entendido de que todo era un juego de ellos para pasar el momento avergonzándome y supuse que ahà se desatarÃan las risas, pero no sucedió� sin más vueltas me dijo que era notorio que yo era heterosexual y sexualmente activo, pero que por esos mismos motivos, era la virginidad de mi culo lo que necesitaba para conseguirme esa cantidad. Que la orgÃa que me proponÃa era con cinco hombres que les gustaba entretenerse con chicos vÃrgenes para saciar sus instintos. Un poco exaltado le respondà que estaba loco y que de ninguna manera harÃa algo asÃ, que yo creà que se trataba de algo con mujeres� Él me pidió que olvidara su oferta y que hiciéramos como si nada habÃa pasado, que me pedÃa una disculpa pero que me vio tan dispuesto y necesitado de plata que pensó que podrÃa interesarme. En tono de broma me dijo que hay muchos heterosexuales que pierden la virginidad en una borrachera y que no pasa nada al dÃa siguiente. Volvió a disculparse y pidió la cuenta mientras manifestaba un deseo notorio por retirarse� Yo no aguante preguntar si la oferta de 200 mil pesos era en serio, no sé si por curiosidad o porque en el precario estado en que me encontraba parecÃa la solución a parte de mis problemas. Si más redondeos él respondió que sÃ: doscientos mil pesos por tu culito virgen y unas horas de sexo que podrÃas llegar a disfrutar si te relajas� No pude evitar hacer cuentas e imaginar que nada podrÃa ser peor que estar sin dinero y en lo magnÃfico que me caerÃa esos billetes, y no tardé mucho en preguntarle si se trataba de algo de dolor� Él me dijo que no, que ningún dolor más allá de desvirgarme y del que todos tuvieran sexo conmigo; felaciones masturbaciones, meadas, y cosas como esas durante tres horas y que todo serÃa amable y con mi consentimiento, que no podrÃa retirarme porque tendrÃa que regresar el dinero, pero que si podrÃa pedir que todo se hiciera de modo que el dolor fuera mÃnimo� La verdad es que doscientos mil peso me caerÃan de perlas en esos momentos, pensé, asà que me atrevà a preguntarle como para cuando serÃa� Ahorita, me respondió, yo te llevarÃa a una habitación en donde te pagarÃa y comenzarÃa la orgÃa. Ya habÃa perdido todo el pudor ante su oferta pero aún con las reservas que significaba aquel peligro de ir a un lugar extraño, le dije que solo aceptarÃa si fuera en mi apartamento -uno no sabe qué tipo de locos se puede encontrar en estos casos y mi guarida me parecÃa más segura-. Lo consulto con la chica y asintió de inmediato. Me pidió le indicara dónde vivÃa y que esperarÃamos un poco para dar tiempo a que llegara el resto de los invitados. Mencionó que todos llegarÃan bañados por lo que yo tendrÃa que hacer lo mismo pues era una condición para todos los participantes eso, y el usar un antifaz. � Yo sólo le dije que si era cierto todo, tendrÃa que darme el dinero por anticipado y le explique que vivÃa a la vuelta de aquel bar detallándole la dirección; le reafirmé que por mi parte aceptaba todo y que solo pondrÃa como condición que se llevara una botella de ron y que quedará claro que nada de dolor. Él insistió que se trataba de placer pero que era común que alguno de los participantes llevara juguetes y que yo decidirÃa hasta donde querÃa llegar en eso, que el único compromiso real era que tendrÃa que dejarme desvirgar por los cinco y que para eso usarÃan algunos lubricantes analgésicos. Reiteré que estaba de acuerdo, y le pregunte por el papel que su compañera jugaba en este juego. Él me explicó que ella era travesti y que como tal participaba en el juego. Su respuesta me sorprendió pues ella era realmente atractiva tanto, que me hubiera llevado a su cama sólo de pedirlo… Me eche de un sólo golpe el ron que tenÃa servido y les pedà que nos fuéramos al apartamento para poder bañarme.
Él llamó al mesero para pedir un par de botellas de ron que le agregarÃan a la cuenta de la mesa y mientras esperó a que le trajeran el tiquete hizo unas llamadas por el celular. Llegó la cuenta y saco un enorme fajo de billetes y pago lo que se debÃa�
Llegamos a mi apartamento y antes de entrar, sin que yo dijera nada, me entrego dos fajos de billetes de mil pesos y me dijo que eran doscientos mil, que si querÃa los contara� Por el tamaño de los bultos no tuve duda de que estaba cumpliendo su parte, asà que los tomé y abrà la puerta. Fui directo a buscar los hielos para preparar unos tragos y casi al mismo tiempo les pedà que pasaran a la sala. Servà sin preguntar tres cubas y después de entregarles las suyas, bebà la mÃa apuradamente hasta terminarla. Ellos parecÃan no sorprenderse de nada y hablaban cortésmente sobre lo bonito del apartamento y de lo cómodo que se les figuraba� asà continuó la platica hasta que cambio el tono de voz de él y me recordó que ya habÃa pagado y que lo mejor es que su compañera (compañero) me llevara a darme un baño. Aclaró que él se encargarÃa de la llegada de los convocados y que yo no me preocupara más. Ella se levanto como obedeciendo, sirvió un buen tanto de ron que me entregó al tiempo que me pidió que la llevara a mi bañó. Yo no encontré pretexto para detenerme, debà la mitad del trago que me habÃa entregado y le pedà que me siguiera.
Ya en el baño, �ella� abrió la regadera, cerró la puerta y me preguntó si estaba nervioso� Yo no respondà más que con la mirada a la que condescendió respondiéndome que serÃa muy placentero, mientras se quitaba el vestido para quedarse en ropa interior; aún asÃ, seguÃa pareciendo una mujer muy atractiva. Desnúdate todo, vamos a bañarnos, me dijo, manteniendo toda esa actitud femenina. Yo pensaba entonces que ya habÃa aceptado y que lo correcto era dejarme llevar por sus instrucciones. Me desnudé y me metà a la regadera que ya habÃa sido templada por ella. Estaba excitado, lo confieso, pero algo impedÃa que tuviera una erección. �Ella� se metió conmigo y tomo el estropajo y el jabón y empezó a bañarme mientras me platicaba con voz sexual de que a pesar de que ella era hombre habÃa descubierto el placer de satisfacer hombres como delicioso y que ahora le encantaba… Usaba un lenguaje excitante para describir el intenso placer que se recibÃa mientras enjabonaba mi pene y exhaustivamente mi raja y mi ano. Tal fue su manejo, que lentamente mi pene se erguÃa provocándole una sonrisa pÃcara� Alcanzo la cuba y me pidió que la bebiera toda. Mientras, bajó y acaricio con su lengua mi glande y se lo fue introduciendo poco a poco en la boca hasta sorberlo todo. Fue solo un instante antes de enjabonarme todo y de ponerse tras mi espalda para tomar el champo y lavarme el cabello. Mientras lo hacÃa, con discreta perversión acercaba su pene atrapado por la tanga a mis nalgas y yo podÃa sentir como poco a poco se despertaba. Enjuagó mi cabello y masajeó mis hombros para relajarme. Cuido que todo el jabón se retirara de mi cuerpo usando sus manos y fue bajando lentamente hasta situar su cara justo en mi culo y con ternura de mujer abrió mis nalgas y hurgó con su lengua y su nariz toda mi raja como probando una fruta deseada. Estás listo, me dijo justo al tiempo que cerraba la regadera.
Tras de la puerta, mientras secaba mi cuerpo con amabilidad, se oyó la voz de él que le pedÃa que nos quedáramos en la recamara. Le informo que el antifaz quedaba sobre la cama y que me lo pusiera y ahà aguardáramos. Ella cumplió con las instrucciones y al salir del baño me puso el antifaz que tenÃa una maya sobre los ojos que sólo dejaba ver sombras. Me llevó a mà cama y me recostó poniendo mi cabeza sobre su regazo el cual habÃa desnudado mientras se secaba. Ahora, sólo disfruta los olores a jabón y puso mi oÃdo sobre su vello púbico rasurado. Yo, podÃa sentir su pene por la temperatura en mi cachete mientras �ella� me acariciaba el cabello empujándome hacia su miembro para excitarlo. Se fue despertando lentamente y despertando mi nerviosismo y mi curiosidad por verlo por lo que me fui moviendo muy lentamente hasta sentirlo cerca de mi olfato. Sólo olÃa a jabón, a limpio; deje que �ella� lo colocara cerca de mis labios y, reconociendo para mis adentros la curiosidad que tenÃa hacia su sabor, comencé a lamerlo. La impresión de sentir un cuerpo sólido y caliente al borde de mi lengua reventó mi excitación y ya sin posturas mojigatas lo lleve a mis labios y me lo introduje todo en la boca y comencé a mamarlo aceleradamente. Lo absorbÃa como deseaba que lo hicieran en mÃ, como una aspiradora, y lo exprimÃa devorándolo de tal forma que unos segundos después escaparon de su agujero las primeras gotas de miel, las lubricantes, que me bebà a placer hasta lograr en su garganta los primeros gemidos. Tras de ello, solo la escuche decir con tono de llamada a los demás, que estaba listo. Mientras seguÃa succionado aquel pene pude escuchar los paso a mi alrededor que me indicaban que los invitados ya estaban ahà y, contrario a lo que creÃ, saber que yo serÃa su festÃn me excitaba más de lo que imaginaba. Yo seguà mamando aquel pene mientras sentÃa el estruendo sexual que me provocaba las muchas manos que me acomodaban sobre la cama hasta poner mis nalgas hacia arriba pero dejándome vaciar mis paciones sobre aquel glande que ahogaba hasta mis anginas voluntariamente. Las manos se sentÃan calientes sobre mi cuerpo y eran afectuosas aunque se estremecÃa con sus ansias. Yo sabÃa que eran hombres, pero sus caricias y sus lenguas sobre mi cuerpo no tenÃan género, parecÃan tan femeninas mordiéndome suavemente y lamiendo mi culo hasta penetrarlo con su lengua con tanto cuidado que no tardo nada en parecerme realmente placentero. Alguno de ellos acerco su cuerpo hacia mi cara atragantada de pito y al no encontrar respuesta de mà hacia él, tomo mi mano y la acerco a su verga para que la tomara. Fue increÃble la sensación de algo tan rÃgido y grande abrazado por mi palma, de igual modo que cuando me chaqueteaba a solas las noches calientes. No aguante el deseo de masturbarlo desesperadamente y lo hice, más cuando sentà como poco a poco hacÃa un esfuerzo por acercarse a mi boca invadida de pito, para invitarme a que la probara, no me resistà y dejé que esas dos vergas se acomodaran y jugaran con mi boca como si fuera una vagina de su propiedad. Al sentir las jugando con mi boca sentà tanto placer que me obligue a tragarlas hasta donde pudiera, sacándolas y metiéndolas y succionándolas con un fuego que no conocÃa. Debió haber sido mucho mi deseo, porque inconfundibles en mis labios se sintieron las palpitaciones de la verga de �ella� que no hallaban ya mas forma de evitar venirse y que se confirmaba en la manera en que me sumergÃa el rostro bruscamente hacia su pubis para lograrlo. Instintivamente me intente salir pero ella no me dejó al tiempo que hizo a un lado la otra verga para quedarse sola en mi boca presionándome con desesperación. Yo no pensé más ya que en sentirlo, en complacerla, y succione su pene hasta reventarlo. Sus gemidos me fueron indicando su intensidad hasta sentir esa explosión inundante en mi garganta de la que quise escapar retirándome, pero que �ella� no me permitió deteniendo mi rostro ahà con sus manos. Mi boca se llenaba de leche y el deseo de beberla para desahogarme me obligo a tragarla. Qué extraña sensación el sabor y luego la reacción cuando llegaba a mi estomago, provocándome un calor extraño que me llenaba de energÃa y deseo de continuar bebiendo� Bebà y bebà hasta dejarla seca y sentir como en mis labios se debilitaba.
Tras de mà todo volvÃa a aparecer pues me habÃa ausentado un momento por el placer que descubrÃa en tragar esa leche� Me di cuenta de que alguien hurgaba en mi culo con un dedo introduciéndose vigorosamente pero con paciencia. PodÃa sentir como dejaban caer lubricante mientras me penetraban cada vez mas y aquella sensación coronaba con locura la que me habÃa provocado tragar aquella venida y las manos y los penes que se podÃan sentir arrimándose en mi cuerpo. Por el olor, pude sentir como se acercaba a mi cara aquella verga que habÃamos abandonado para tragar la leche de ella, sentà su desesperación al tomar mi cabeza e introducirse en mi boca sin mediar cortesÃa alguna. Apenas unas cuantas entradas hasta mi garganta y empezó a venirse mientras se salÃa para mojar toda mi cara. Pude sentir su desesperación por chaquetearse él solo con un vigor inaudito y llenarme lodo los agujeros de mi cara. Yo sacaba mi lengua pidiendo mi recompensa y habrÃa mi boca para pedir mi alimento pero el termino restregándome su pito en toda la cara para que sintiera esa susciedad que tanto disfrutaba. Ahà perdà toda la dignidad, la que me estorbaba, y sólo acerte a desear desesperadamente que me tomaran todo y que hicieran de mi lo que quisieran. Fui yo el que busque otro pene para mi boca y quien agradecà que �ella� se quitara para ceder el lugar a un pene nuevo. Fui también yo quien buscó para mis manos un pene más, que arrastre hacia mi cara hasta meterlo en mi boca para sentirme inundado nuevamente por dos pitos enormes que me violaban con descaro. QuerÃa más, pero no habÃa manera de acomodarlos ni de que entraran en mi boca…
Gozaba, gozaba sin control y nada me perturbaba. Todo me alentaba a seguir, todo era grato: el juego de alguien que atrás inundaba mi ano con algún humectante y llenaba mi cola jugando con un dedo, y luego dos y luego más, provocando en mi la necesidad de atragantarme con aquellos pitos de los que no querÃa escapar aunque me ahogaran. Repentinamente uno de los pitos sale de mi boca anticipando algo, y un extraño chorro directo a mi garganta empieza a inundarla desde la punta del que aún mamaba. Alguien toma mi cabeza para sujetarla y evitar que escape y me indica que me trague todo lo que está orinando. Rápidamente pienso que no quiero e intento zafarme, pero me empujan nuevamente y la ciento tan al fondo y ahogándome, que prefiero relajarme. Estoy tan caliente que ese calor del lÃquido me convence y aun ahogándome tomo todo lo que puedo y lo trago, y dejo que se derrame el resto por mi boca hacia mi cuerpo. Me gusta, no sé si sabe rico pero me gusta, quiero más y yo mismo apachurro aquel pito para que deje toda la orina que pueda y para que se me entregue y, aunque ahora el quiere escapar, yo no lo dejo aferrándome a sus nalgas para que ahà se quede mientras lo mamo y termino de beber sus orines. Se oyen sus gemidos desesperados y ansioso aunque intenta evitarlo hago que llegue al punto en que me eche su leche y lo mamo como aspiradora hasta hartarme. Quiere escapar y no lo dejo, sigo succionando aquel miembro hasta hacerlo chiquito y escuchar a su dueño extasiado suplicarme. TenÃa tanta sed que buscaba mas a tientas queriendo encontrar alguien deseoso de llenarme�
No sé cómo, pero supe que �ella� estaba atrás de mÃ, antes de escuchar que me advertÃa que me iba a desvirgar. Acomodo mis piernas para penetrarme doblando mis rodillas como si me hincara y dejó mi culo levantado sobre una almueda. No sé si era algún tipo de ritual pero todos los demás se separaron hasta que sucediera. Yo en realidad ya habÃa sentido algunos dedos hurgarme deliciosamente y desde mi perspectiva cachonda me habrÃan metido cuando menos tres de una mano, pero estaba perdido recibiendo leche y meados y no sentà ningún dolor que no fuera placer y agrado. Llego el momento, me pidió que relajara el culo, que hiciera un poco como cuando estaba cagando y que dejara que entrara y me empujara disfrutando. Dolor, no lo sé, mi culo se inflamaba como si lo abriera la punta de una montaña y entre mas entraba más querÃa que saliera y entre más salÃa mas deseaba que entrara. Fue amable, lo hizo lentamente hasta legar topar contra las paredes de mi espalda y ahà adentro se detuvo un momento. Siguió despacio hasta que lo asimilara y cuando fui yo quien empezó a salir y entrar desbocadamente, dejo toda la calma y se me enterró hasta hacerme gemir de un doloroso placer que se ensartó en mi alma. Me empuje, me empuje hasta sentirlo todo, hasta topar mis nalgas con sus huevos y desear que estos entraran, y que entrara toda �ella� y que entraran todos ellos y se vinieran uno a uno y todos juntos dentro de mi culo deseosos de beberlos. No sé si cinco o diez minutos, pero fueron pocos cuando �ella� empezó a estremecerse y desbocar su velocidad para venirse. Entonces tomo mi verga y se aferro a ella para impulsarse al tiempo que me masturbaba al mismo ritmo que me cogÃa. Yo le pedà que me dejara, que no querÃa venirme, que perderÃa la excitación y que quizás asà no me gustara. No me hizo caso, sentà el bombeo de su pito precipitarse en mi y atorarse hirviendo en mis intestinos como si fuera un perro que me abotonara en su hembra, y en cuanto sentà el calor de su leche brotar e inundar todo mi vientre por sus adentros, bastaron segundos para que yo me vinera sobre su mano y para encontrar uns labios amigos que me absorbieran hasta terminar por completo. Yo temà que con ello terminara mi excitación, pero extraño a mi comportamiento habitual en el sexo, seguÃa caliente hasta lo increÃble. Sentà su pito salir de mi culo, y me di la vuelta para buscarlo y mamarlo hasta sacarle la última gota de leche. Estaba un poco cansado. Me recosté boca arriba para tomar un poco de aire cuando sentà una boca acercarse a mi pene relajado. Luego fueron dos bocas que rápidamente lo levantaron. Luego un pito enorme en mis labios que se recostaba sobre mi cara para ahogarme. Yo estaba desfondado en mi miseria de pudor y lo deje mientras torpemente me jalaban a la orilla de la cama. Alguien mamaba mi verga con devoción mientras alguien más acercaba su pito a mi culo y me penetraba levantándome las piernas sin ninguna amabilidad. No habÃa nada más que no fuera placer en mis tres partes. En mi boca, en mis nalgas, en mi verga: era el paraÃso.
El que me cogÃa tenÃa un pito muy largo. Pude saberlo porque llegaba al doble de profundidad que �ella�. No tuvo ninguna paciencia para disfrutarme; solo querÃa venirse como lo hacen los perros y no tardó mucho en llenarme hasta adentro de su lava ardiente. Se quitó rápidamente sin considerar que yo seguÃa disfrutando su tamaño en mi interior y esa sensación rica de inundarme con su leche. Yo creo que estaba lleno porque me escurrÃa esa leche por las nalgas y alguien disfrutaba retirándome todo con su lengua y aspirando mi hoyo con besos de aspiradora. Ese alguien abusivo querÃa jugar con migo, de repente sentà que entraban dedos de más además de su verga, y me iban abriendo todo lo que podÃan hasta ampliarme. No sé cuantos, yo me sentÃa feliz deseando que se metieran todos los dedos, todos los puños, todos los brazos, todos ellos juntos menos la verga que seguÃa en mi garganta en mi garganta. QuerÃa que se vinieran todos juntos y al mismo tiempo. Que se vaciaran, que me llenaran, que me inundaran. No sé si me adivinaron, sacaron la verga que me cogÃa y solo quedaron los dedos hurgando y penetrándome. Alguien me detenÃa para que no me moviera y pude sentir la intención de aquellos dedos de meterse hasta el fondo. DolÃa un poco, dolÃan los nudillos al abrirme el culo pero insistÃan y yo no querÃa detenerlos. No sé que iba a pasar pero la excitación me obligo a concentrarme en la verga en mi boca, en desquitarme con ella y mamarla hasta vaciarla y disfrutarla gota a gota. Le pedi que se orinara, que lo tragarÃa todo. Pude sentir su intento brotando en un chorrito salado, pero ya era tarde y no pudo detenerse porque su leche ya vibraba en la punta. Cuando sentà la primera gota de su leche sobre mi lengua, se me subió el calor en el cuerpo y yo mismo fui quien se empujo para ahogarme con su pito en mi garganta apretando con mis manos su tronco y masturbándolo para secarlo. El placer fue tan intenso y tan caliente que me avente contra la mano que estaba hurgando mi culo para que se metiera el puño entero y me desvirgara ahora sà sin duda alguna. El dolor fue intenso pero solo como un respingo, después se disolvió con el placer que me provocaba cualquier movimiento de esa mano que yo seguÃa empujando hacia mi interior deseando que llegara a mi garganta. Sentà a los cinco en mi culo, sorprendidos, metiendo su puño completo, uno después de otro hasta hacerlo todos, descubriendo abierto como el universo y aún gozando. El último intento meter sus dos manos pero no entraron. No sé qué extraño placer les provocaba la escena que ellos mismos me impulsaban a meterme mas y mas de esa mano y se sorprendÃan de mi deseo y se calentaban insanamente. Pude sentir y ver entre las sombras del antifaz como alguna pareja se tiro en la cama para cogerse mientras disfrutaban verme gozar y como murmuraban excitados que tenÃa medio brazo en mi culo. Saberlo me hizo sentir el puto más grande del mundo y disfrutar más aquella mano e intentar llegar hasta sentir su codo. Quien me hurgaba me detuvo. Agarro mi verga mientras se iba saliendo lentamente de mi ano y la masturbo despacio. Aun con la mano adentro de mi culo, comenzó a acariciarme por dentro como masajeando, y algún truco sabÃa porque mi excitación creció hasta hacer que me viniera como nunca jamás lo habÃa sentido como si la venida brotara desde el punto en que me acariciaba el interior del ano y yo mismo internamente me mojara.
Estaba agotado de placer y mi olfato disfrutaba todo ese olor a sexo como incienso, pero aún no terminaban con migo, querÃan desquitar su dinero y querÃan llenarme de todo sin medida. Alguien me volteo y se puso bajo de mÃ. Mi ano estaba inmenso y podÃa sentirlo porque entraba el aire y me provocaba, igual que la idea de que podrÃan caber todas sus manos y sus pitos y lo que quisieran. Hizo que me sentara en su verga, que cabÃa con facilidad pero que lo sentà porque estaba vibrando y era caliente como el fuego. Me jalo hacia sà y pude sentir que otra verga se acomodaba para entrar, entonces si los sentÃ: ricos, juntos, calientes, revelándose en mi interior, regalándome toda su virilidad. SentÃa que se ponÃan de acuerdo pero no en satisfacerse sino en satisfacerme y sentà como intentaban abrir espacio entre ellos mismos para que otra verga me penetrara. No lo lograron y desistieron pronto. Oà un ruido extraño, como de un vibrador, y luego lo sentà vibrando entre sus penes intentando penetrarme. Era alguien más con un juguete que lo metÃa sin piedad para llenar el poco espacio que quedaba en mi culo. Entro y entro mas allá de las vergas que ahà disfrutaban haciéndome vibrar a mà y empezar a cogérmelos a los tres como un caballo a pleno galope hasta sentir que se vinieran. Mi deseo era tanto que logre que su leche saliera casi de inmediato, uno detrás del otro mientras que yo me encajaba más para sentir su leche en mis intestinos. Pude sentir esa humedad mas allá de donde pude imaginarlo, y luego sentirla escurrir cuando se retiraron de mis nalgas. Caà exhausto pero inexplicablemente aún muy caliente. �Ella se acerco con ternura a preguntarme si aguantaba más y yo le dije que sÃ, que lo quisieran. Era tal mi cansancio que como un muñeco me acomodaron como quisieron. Ella se acostó en la cama y mi boca sobre su pito el cual me introdujo nuevamente pero con cariño. Tras de mi acomodaban almohadas para levantar mis nalgas hasta dejarlas como un recipiente en lo alto. Ella me dijo que me iban a orinar por el culo mientras se la mamaba y yo solo asentà apretando mis labios en su pene recuperando el vigor y deseando que lo hicieran. Pude sentir que mi culo ya se habÃa serrado un poco porque el que me iba a orinar ya se sentÃa completo en mi interior atrapado por las paredes de mi ano. Empezó a cogerme rápidamente y esa sensación de entrar y salir me calentó intensamente. Le pedà a ella, le rogué, que también me orinara la boca, que me la beberÃa toda y después su leche y lo que quisiera� Pude sentir su intento por hacerlo cuando mi culo se empezó a inundaba de la verga que me cogÃa y que se detuvo para empezar de orina� era una fuente y yo estaba disfrutando como si me lavaran el estomago. TenÃa la otra verga bien adentro en mi garganta y coincidieron en el momento de inundarme. El sabor, la sensación, todo me volvió loco de repente y puse mi mano en mi verga mara masturbarla y venirme mientras me llenaban pero tanta agua me invito a orinarme y a sentir como mi cuerpo se bañaba con mi propia orina y se extasiaba. Era como una eterna venida. Cuando terminamos solo pude rodarme para escapar de tanta agua. Quienes me habÃan orinado comenzaban a masturbarse con dirección a mi cara y los otros buscaban como para orinarse en mi boca. Yo sólo abrÃa la boca lo mas que podÃa con las fuerzas que me quedaban. Alguno que no encontraba espacio para venirse o mearse, se fue a jugar con mi culo, a curiosear metiéndome los dedos y sorprenderse de la fácil que se dilataba. Aferrado logro meter casi su puño pero yo aunque lo disfrutaba, ya no tenÃa fuerzas para ayudarlo. QuerÃa llegar hasta su codo, pero a él le falto valor y a mi fuerzas. Saco su mano y lleno mi culo de juguetes vibrantes que yo disfrutaba ya casi sin fuerzas. El agua de las meadas que caÃan en mi boca evitaba que perdiera conciencia� Al final sentà como casi a fuerzas metÃan los penes en mi boca y se venÃan masturbándose y disfrutando ese sabor perdà la conciencia.
Cuando desperté, me habÃan dejado el culo lleno de los vibradores encendidos, cincuenta mil pesos más sobre mi pecho, y una tarjeta con un número de celular. Estaba adolorido pero seguÃa caliente y me masturbe para sentir el más fuerte orgasmo que he tenido mientras podÃa sentir su orina y su semen en mis intestinos, disfrutando como nada haber perdido mi virginidad.
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2 respuestas
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