Cuando ella conoce al macho alpha negro (4)
TOC TOC TOC, sonó la puerta:
– SERVICOS DE HABITACION.
Estábamos completamente dormidos, no pusimos despertador y nos dieron las 12:30 en la cama.
Les dije que volvieran más tarde, nos levantamos, otra duchita.
Mirian estaba ya completamente recuperada, y ya estábamos deseando ver como acontecería el nuevo día con ese pedazo de macho.
Ella tanga blanco y pareo, yo bóxer, dos toallas, una falapa enorme, una sombrilla, la cremita y nos bajamos a desayunar.
Comimos como bestias, empezamos a patear la playa hacia la zona nudista.
Cuando ya estábamos en una zona con poquita gente, extendimos la falapa y coloque la sombrilla.
Mirian se tumbó boca abajo, yo me fui a dar un baño, buscando en la distancia a nuestro negro.
Cuando me disponía a salir lo vi aparecer de detrás de las dunas. Venía con un pareo corto anudado a la cintura.
Había varias parejas, chicos y chicas, el muy cabron tan alto y tan negro llamaba la atención. Es espectáculo fue cuando tiro de nudo y se quedó en pelotas. Lo hizo con parsimonia, sabiendo que mucha gente le estaba mirando, yo incluido.
Todo el mundo murmuro algo discretamente a su acompañante, le llegaba a medio muslo, con el capullo circuncidado, tan gorda, joder que envidia de pollon, pensé.
Me hizo un gesto con la mano como diciendo hola y espérame en el agua, a lo que yo le hice un ok.
Mirian estaba adormilada, ausente a la entrada en escena de su macho.
– ¿Buenas días Julio, recuperada mi putita? ¿Ha dormido y comido bien?
– Si Enmanuel, ayer la dejaste rota, pero hemos dormido muy bien y desayunado de lujo, esta recuperada 100 x 100.
– Muy bien, quiero decirte otra vez que hoy la voy a follar de verdad, vamos a ir a mi casa a comer y pasar tarde, yo en casa piscina y jardín hay tío mío, pero él no pasa nada, es mayor vive conmigo, yo dado libre gente se servicio menos asistente mía para que todo está perfecto y os guste mucho.
– Bueno no se Enmanuel que opinara Mirian, me da un poco de reparo ir a tu casa no sé, a ver que dice ella.
– ¿Ella? Ella dice lo que yo quiero, si ella dice si tu ok ¿no?
– Si claro, atine a decir.
Una sonrisa de oreja a oreja se le puso en la cara, se metió en el agua, yo me quede mojándome los pies esperándole.
Al salir se recreaba tocándose el pollon, sopesándolo, poniéndolo morcillón.
Me miró y me guiño un ojo.
Se puso detrás de Mirian, que estaba tumbada boca abajo con las piernas abiertas.
Sus gotas de agua hicieron a mi mujer girarse y con una sonrisa de felicidad le miro la polla y luego a los ojos.
– Buenos días mi príncipe de ébano. Dijo mi mujer
– Hola mi perrita blanca, ¿yo que te he dicho ayer?, quítate ahora mismo esa guardería que te tapa.
Mi mujer le entendió al instante y siguiendo tumbada, bajo sus manos y se quitó el tanga.
– Cógelo, me ordeno. Levanta culo en cuatro ordeno a mi mujer.
La situación se incendió en segundos, había gente mirando la jugada, estaba claro que yo era el marido cornudo y el negro el macho follador.
Mirian alzo el culo y se puso en cuatro con el culito en pompa.
Enmanuel se puso con las rodillas en los hombros de Mirian, quedando la cabeza de esta entre sus piernas, el pollon la rozaba la cabeza.
Se agacho y azotándola con la mano fuete en los cachetes del culo la dijo:
– ¿Vas a desobedecerme otra vez? ¿vas a no hacer lo que tu macho negro te mandé? Dime puta
– No Enmanuel, te voy a obedecer y no volverá a pasar.
– Desde hoy me llamas príncipe, ¿entendido?
– Si mi príncipe entendido.
Paro de azotarla, la ardía el culo de lo rojo que se lo había puesto.
LA ordeno no moverse. El cabron ya tenía el mástil arriba, y yo de paso también.
Si agacho con hacía su culo y con la manaza la sobo el coño.
– Que buena puta me has traído Julio, mira.
La mano estaba encharcada mi mujer se estremecía con cada roce, se iba a correr ya mismo solo con azotarla allí delante de toda esa gente y mía.
Alargo su mano y por debajo empezó a jugar y pellizcar sus pezones. Mi mujer ya quería correrse resoplaba y gemía.
– Bueno mi putita, hoy va a ser muy especial para ti y nos vamos a ir a mi casa a pasar el día y la noche, ¿verdad que quieres que sea así?
Seguía con su mano pellizcándola y retorciendo sus pezones y con el dedo gorda de la otra frotaba su ano, apretándolo, pero sin meterlo.
Mirian quería ya correrse, pero cuando el notaba que se estremecía paraba.
– Mi príncipe por favor déjame correrme no puedo más.
Se aparto un poco y con toda la mano la sacudió un ozote abarcando toda la raja de su culito llegándola a la vagina.
Mi mujer dio un espasmo mezcla dolor intenso mezcla placer inigualable.
– No aprendes puta, contesta a la pregunta.
Y volvió a darle de nuevo azotes pausados.
– Dime puta
– Si mi príncipe si, vamos a tu casa por favor y seré y hare lo que tú quieras, pero déjame correrme.
La puso de pie agarrándola del cuello con una mano, poniéndose detrás de ella metió su polla entre las piernas rozándola. Mirian fua a tocarla para apretársela contra su coño, pero de nuevo la aparto y otro sonoro azote la hizo temblar.
– NO HACES NADA QUE YO NO TE MANDE.
Mi mujer con los brazos caídos a los lados, las piernas entre abiertas, los ojos cerrados y el negro detrás comiéndola el cuello con ansia como si la devorara, asomando el pollon por entre las piernas de mi mujer, y magreandola las tetas con saña, la dijo al oído:
– Ahora mi puta córrete.
Y agarrándola la vulva como si fuera una patata agitándola violentamente mi mujer gritando dijo:
– Mi príncipe Dios mío.
Y echando flujo como una fuente y temblándola todo el cuerpo se corrió como yo creo que nunca la había visto correrse antes.
La giro y agarrándola el culo con ansia la empezó a morrear a lo que mi mujer respondió como una salvaje también.
La aparto y me dijo:
– Recoge todo que nos vamos a casa te esperamos en las dunas.
La agarró de la cintura como si fueran novios y magreandola y comiéndola la boca se fueron hacia las dunas.
Recogí a toda velocidad todo y me fui para allá….
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Continúa..


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