septiembre 14, 2025

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Cuando ella conoce al macho alpha negro (2)

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Finalmente… Me dije a mi mismo, venga, para echarnos para atrás siempre habrá tiempo y AlmerĂ­a está a tomar por culo de Madrid, además no hemos estado nunca.

Marqué el numero:

– ¿Hola? Hola soy Julio, acabamos de vernos por cam.

– Hola Si, yo Enmanuel, no mucho español, 8 meses aquí, trabaja enlace de mi país Nigeria con España, consulado. ¿Do you speak english or french?

Vaya creo que de primeras pensé mal, el tipo era funcionario de su país y hablaba al menos tres idiomas más que yo.

– No solo hablo español, si quieres que nos conozcamos en persona, iríamos nosotros allí a pasar un fin de semana, iríamos a un hotel y luego tu nos acompañas.

– Bien, tu vienes Almería, no hotel, yo casa grande en playa, solo mi hermana aquí, pero ella se va a Francia semana próxima y yo solo.

– Lo vamos hablando y te decimos, que es muy tarde ya, mañana te llamo y te comentamos, ¿ok?

– Ok. Pero tu trae a tu mujer aquí yo hago a ella sentirse puta de macho negro, tu veras como te gusta ver ella bien follada por mi polla, yo muy deportista y sano, mi padre persona importante ONU, diplomático, para que tu tranquilo no piensa tonterías, Trae tu bonita mujer, yo quiero mucho follarla y darla mucha leche negra.

Nos despedimos, se sabĂ­a vender bien a pesar del idioma.

Mi mujer estaba desbocada, no hablamos nada, la agarré y follamos hasta bien entrada la madrugada.

Me despertĂł mi mujer con una mamada:

– Joder como te levantas guarra.

– Sigo pensando en la pitón negra y como escupía veneno. Dame el tuyo.

No aguanté, cierto es que come la polla y mueve la mano como nadie.

– Toma tu leche del desayuno zorra.

Me dejo la polla reluciente, se tumbĂł boca arriba, abriĂł las piernas y me dijo, te toca

Me lie a comérselo, cosa fácil en mi mujer, varias lamidas enteras, lengua en el culo para ensalivar bien, dedo índice clavado apretando hacia abajo en su ano. Succión de clítoris y mini mordisco y boom, empapa mi cara y las sabanas mientras se retuerce acordándose del creador.

Nos levantamos a desayunar, en la cocina ya no me pude resistir más:

– ¿Qué hacemos preparamos alguna en Almería?

Me miro con esa cara de estoy deseando, y prudente como siempre me contestĂł:

– Confío en ti, lo que tú quieras que hagamos lo hacemos, pero ya no me pregustes más.

En sus palabras estaba claro, aunque me dejaba a mi decidir, ella querĂ­a que lo organizara.

Y yo como buen marido me puse a ello.

Estábamos en junio, tras dos conversaciones con Enmanuel cuadramos para el último fin de semana de ese mismo mes.

CogĂ­ un hotel cerca de la residencia de Enmanuel, en una conocida zona nudista, al final le convencĂ­ que por nuestra tranquilidad lo preferĂ­a.

Me indicó que la ropa de mi mujer fuera siempre corta, sin ropa interior y que no le gustaba nada las mujeres que se pintaban, que fuese lo más natural posible.

Ningún problema en nada de lo que me pidió. Me extrañaba que no me preguntara nada sobre limites, ni cosas que podría o no hacer con mi mujer, pero, en fin.

LlegĂł el dĂ­a, cogimos el coche y nos pusimos en marcha.

NO hablábamos del asunto, pero teníamos tensión, nervios y ganas a la vez.

SonĂł el wasap de mi mĂłvil mientras conducĂ­a, una foto con texto. Emanuel en primer plano de polla:

– Te estoy esperando, no he sacado leche en 20 días, ¿estas preparada puta?

Mi mujer me mirĂł con cara de uffff.

– Hola Soy Mirian, llegaremos sobre las 22:00, guárdate la leche para cuando llegue.

– Tranquila Mirian, tengo mucha, no vas a poder tomarla toda. A las 22 estaré en el hotel para ver si estás tan bonita y que veas a tu macho negro.

NO volvimos a sacar el tema en el resto del viaje.

Llegamos al hotel aparcamos y fuimos para recepción, eran las 22:20, nos avisaron que el señor Enmanuel Aderonke estaba en la cafetería esperándonos.

Dejamos al botones la maleta y fuimos para la cafeterĂ­a.

HacĂ­a muy buena temperatura. Yo iba en vaqueros, deportivas y polo de manga corta.

Mirian llevaba falda tejana cortita, unas sandalias abiertas de tacón alto, que realzan su figura enseñando sus divinos pies y una camiseta de tirante blanca, que marcaban perfectamente sus tetas y pezones. Debajo de la falda una tanguita blanco deportivo de algodón. El pelo recogido en una coleta luciendo su sensual y chupable cuello.

Entramos a la cafeterĂ­a, habĂ­a mucha gente, cada uno a lo suyo, sabĂ­amos que el hotel era de ambiente liberal, por eso decidimos ir allĂ­.

En la barra mirándonos, sin quitar ojo a mi mujer, Enmanuel, el único negro de toda la cafetería, no había duda. Mas alto de lo esperado, 1,90 más o menos, de blanco completamente, camisola de algodón, pantalón igual.

Nos acercamos, me dio la mano, mirĂł a mi mujer, la cogiĂł con suavidad de la cara, me mirĂł diciendo:

– Tu mujer muy mejor en persona, espero no tengas problema cuando ella suplique siempre por este negro.

La rodeó por la cintura con un brazo y sujetándola la nuca con la otra mano la hundió la lengua hasta el fondo de su garganta.

Se me hizo eterno el morreo, me dio apuro, pero al mirar a mi alrededor y ver que a nadie le importaba que ni siquiera miraban, me relajé un poco.

– Vamos a dar un paseo venid.

Y cogiendo a mi mujer por la cintura salimos hacia el exterior del hotel caminando hacia la orilla del mar en la playa.

Enmanuel empezó a hablar de cosas un tanto banales, lo que le gustaba este sitio el mar la playa, etc. Mientras hablaba yo me puse un pelín atrás, iba magreando el culo de mi mujer lo amasaba con fuerza, una vez ya retirados y en penumbra paró, giro a mi mujer cara a cara y sin mirarme me dijo:

– Julio, ya no hay vuelta atrás, estos días, voy a follar a tu mujer mucho, ¿estás preparado?

– Si le respondí, a eso hemos venido.

– Y tu Mirian; ¿verdad que no vas a decir no a nada a tu macho negro? ¿Qué vas a hacer todo que tu macho mandé?

– Si, respondió mi mujer derritiéndose.

La morreo de nuevo, mientras la comía la boca, la fue subiendo la mini, ya en la cintura, agarró el tanga por un lado y de un tirón se lo arrancó. Mi mujer dio un grito de dolor a lo que él respondió con un fuerte azote en el culo diciendo:

– Esto es basura, ya dije que nada de esto, en cualquier momento mi polla te va a entrar y no quiero esta mierda mientras estás conmigo.

VolviĂł a hundirla la lengua, sus enormes morros llenaban toda la boca de mi mujer. Con sus largos dedos la frotaba la raja del culo y jugaba con la punta con su ano. Mirian ya estaba a las puertas del orgasmo.

Con la mano libre Enmanuel se bajĂł el pantalĂłn, era impresionante el pedazo de rabo que gastaba, gordo negro, la cabeza la brillaba, estaba supurando liquido preseminal.

Con la mano lo agarro e hizo fuerza para mi mujer abriera las piernas. Con ellas abiertas y como si de una porra se tratara la sacudió dos pollazos de abajo arriba, al notar el segundo, mi mujer doblo las piernas y temblando empezó a correrse a chorro vivo, empapándole la polla y la mano. Enmanuel sonrió y dijo:

– Tu puta parece una de mis negras, lleva alma de negra en cuerpo de blanca, me gusta.

Mi mujer estaba a dos mil grados, le abrazaba y le comĂ­a la boca y la lengua con ansia.

Enmanuel se sentĂł con las piernas abiertas, semi tumbado.

– Puta, ponte a cuatro con culo en pompa y cómemela, tu, marido cómela agujero de culo quiero que se corra comiéndome rabo.

Obedecimos raudos, Mirian comĂ­a polla y agarraba a dos manos el palo, yo la comĂ­a el culo con ansia, me la habĂ­a sacado y me estaba pajeando.

Mi mujer se corrió en dos minutos, lamiendo en el tronco. Él la miraba sonriendo, y la metía los dedos en la boca.

Se puso de pie, la levanto, la cogió en brazos abierta de piernas, la elevó y estando de pie, la enterró la polla. Mirian hacia esfuerzos para que no se la metiera más hondo, llegaba a su útero. La zarandeaba como una muñeca, arriba y abajo, mi mujer encadenaba un orgasmo con otro, no paraba de correrse. Con sus largos dedos hurgaba en su ano, la metía uno, dos, los sacaba volvía a forzárselo, metiendo dedos de las dos manos.

Mi mujer flojeó, llevaba cinco orgasmos en menos de 15 minutos, tres de ellos clavada en el mástil. La puso en el suelo.

– Abrázala, me ordenĂł….

.
.
ContinĂşa..

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