Por
Anónimo
Conocí a la mamá de mi novia y tiene lindos pies
Llevo saliendo 4 meses con mi novia, ella tiene 23 y yo 28, su madre trabaja casi todo el día así que siempre que iba a su casa ella no estaba. El fin de semana me invitaron a un bautizo y quedamos de irnos los tres juntos a la misa. Al llegar, mi novia estaba terminando de arreglarse y me recibió su madre en la sala, una señora de 40 años, buen cuerpo y mirada fuerte, traía un vestido verde con abertura al costado que dejaba ver sus bellas piernas. Me dijo, siéntate, ahorita baja «X». Me senté en la sala y ella a un costado mío. Comenzó a ponerse sus tacones, volteé de reojo y pude ver sus pies, unos pies muy cuidados, suaves y arreglados con pedicura francesa.
Platicamos un poco, me contó de su familia y pude notar que no hablaba mucho de su esposo. Traté de seguirle la plática para disimular, pero en cada momento que podía, volteaba a ver las cintas que envolvían sus pantorrillas y descendían hacia sus pies, guiabando mi vista hasta la punta de sus dedos, comencé a sentir una erección en mi pantalón.
Mi novia por fin bajó, traía un vestido blanco con la espalda abierta y sin sostén, normalmente me prende mucho poder ver sus pezones marcarse en las prendas que usa, pero en esta ocasión mi mente estaba fija en los increíbles pies de su madre. Nos abrazamos para saludarnos y pudo sentir mi erección, me vió con ojos pícaros y sólo sonrió. Su madre le preguntó si ya estaba lista para irnos y dijo que sí, subimos a la camioneta y antes de arrancar mi novia le pidió a su madre esperar porque había olvidado su chamarra. Se bajó corriendo por ella y a los pocos segundos recibí un mensaje en mi celular, era una foto en el espejo de su baño con el vestido caído y mostrándome los pechos «Me encanta ponértela bien dura» escribió.
Salimos por fin al bautizo y afortunadamente tan pronto llegamos, su madre se separó de nosotros para ir con sus tías. Me quedé con mi novia todo el resto de la fiesta y pude despejar un poco mi mente. Comimos, bebimos y bailamos. Los pechos de mi novia rebotaban lindamente en la pista al bailar y yo buscaba ocasionalmente con la mirada los pies de su madre. Espero volver a verlos pronto.


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