marzo 5, 2018

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Primer Trío con mis hermanas

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Hola a todos, este es mi primer relato que escribo y no es que haya pasado recientemente más bien paso ya hace 3 años. Mi nombre es José y hace tres años me hice de una deuda para sacar a mis hermanas de un problema de dinero que habían contraído por sus vidas llenas de excesos. Tengo 31 años y soy el menor de los tres, mis hermanas son Maricela de 35 años y Erika de 37. Aquí cabe aclarar que mis padres fallecieron hace ya un buen tiempo, cuando yo aún estudiaba y fueron mis hermanas las que se encargaron de administrar tanto las propiedades cómo el dinero que nos heredaron nuestros padres. Pero a pesar de que a mí me siguieron pagando mi carrera, ellas nunca dejaron enterarme de los manejos de todo. Es por esa razón que casi siempre había discusiones entre nosotros a tal grado que una vez que acabe de estudiar ellas me corrieron de la casa que era de los tres sólo para dar entrada a muchos hombres que sólo jugaban con ellas, la casa de mis padres se volvió casi un prostíbulo, donde sólo llegaban puros vividores y hasta gente de reputación muy dudosa.

En ese entonces me aleje de ellas, ya no quería saber nada de ellas, aunque parezca raro, en el tiempo en que me encontraba estudiando comencé a leer relatos de incesto y eran de los que más me excitaban, en ocasiones tenía la fantasía de que mis hermanas entraran a mi cuarto para tener sexo conmigo, y es que en el tiempo que viví con ellas, la casa se volvió, como lo mencione, una casa donde siempre había fiestas, juegos de azar y mucho alcohol, recuerdo una mañana en que me levanté temprano para ir a la escuela y en la sala se encontraba una de mis hermanas (Maricela) totalmente desnuda y dormida, por el alcohol que había tomado la noche anterior, en la sala de la casa. La imagen de su culo quedó grabada en mi mente hasta estos días. 

Mis hermanas físicamente son muy bellas, Maricela es de piel morena, algo bajita de estatura y es algo llenita, pero tiene todo en su lugar, como lo mencioné, tiene un gran culo y unas tetas grandes, era la que más vestía como PUTA de las dos, siempre con minifaldas y blusas muy escotadas. Mientras que mi hermana mayor, Erika, es de piel blanca y más alta que mí otra hermana, delgada y también tiene un gran culo que le gusta presumir con sus pantalones pegados. Mis hermanas con el tiempo acabaron prácticamente con todo lo que nos dejaron nuestros padres. Recuerdo mucho a un tipo llamado Ricardo, el cual las convenció para que lo apoyaran a poner un negocio de lavado de autos automatizado, según que iba a ser una gran inversión, ahí fue donde perdieron casi todo, y es que el tipo era apenas 1 año mayor que yo, que en ese entonces tenía 23 años. Y lo que más me molesto fue una vez que regresando de un viaje de práctica, lo encontré saliendo de la habitación que había sido de mis padres, el sólo se sonrió y se fue, yo con la curiosidad abrí la puerta del cuarto y vi a mis dos hermanas en la cama, totalmente desnudas, abrazadas y con toda su ropa en el suelo. Esa imagen, me dio a tener la fantasía de algún día tener sexo con las dos. A los dos meses de eso, mis hermanas me corrieron de la casa y el tal Ricardo se fue a vivir a la casa y en menos de un año cerraron su gran inversión. Del tipo ya no supe nada. Cabe aclarar que mis hermanas no estudiaron una carreara, más bien Maricela no acabó la escuela por estar más ocupada en fiesta.

Después de un tiempo que me salí de la casa, encontré un buen trabajo y comencé a hacer mis cosas. No es que fuera millonario, pero pues si me iba bien, además de que seguía soltero. Yo ya no hablaba con ellas, pero si me enteré de que las dos se convirtieron en madres solteras y con el tiempo dejaron sus vidas de excesos. Un buen día, recibí una llamada de Erika, la cual me pedía que si podía ir a verlas a su casa, al principio yo no quería ir y después de muchas llamadas de ambas accedí a ir  a verlas. Ya habían pasado casi cinco años de que no las había visto, y es que a pesar de los años mis hermanas seguían igual de buenas. Me invitaron a comer en la casa y ahí pude conocer a mis sobrinos. Ellas se disculparon conmigo y en lágrimas las dos me pidieron ayuda económica, ya que estaban a punto de perder la casa por un préstamo que habían pedido, la cantidad si era algo fuerte y yo no tenía el suficiente efectivo para hacer frente a la deuda, así que me sugirieron pedir un préstamo bancario, al principio les dije que no pero luego les dije que si me ayudaban a pagar lo iba a hacer, ellas aceptaron. 

Unos meses después deje de recibir la parte del pago que a ellas les correspondía y siempre me salían con algo de sus hijos, hasta que un día fui a hablar con ellas, y me dijeron que no podían seguir pagando y que si por favor podía esperarlas un tiempo. Luego de un tiempo de seguir pagando yo sólo el préstamo, volví a hablar con ellas pero ya más molesto, mi hermana mayor fue la que me dijo, si podíamos arreglarlo de otra manera, yo no sabía a qué se refería, hasta que me dijo: «Maricela y yo estamos dispuesta a hacer cualquier cosa hermanito, porque no vienes el fin de semana, los niños no van a estar». Yo no sabía a qué se refería realmente, pero mi imaginación comenzó a volar y sólo de imaginarme y recordar la vez que las vi en la misma cama, me empecé a excitar. Esa noche me masturbe pensando en lo que podría suceder.

Al siguiente fin de semana fui como había acordado, ellas me recibieron bien, las dos se vistieron y arreglaron muy bien, hasta les pregunté si iba a ir alguien más y Maricela me contesta «no hermanito, hoy somos sólo nosotros tres». Cuando ya habíamos comido y bebido algo, mis hermanas comenzaron a bailar enfrente de mí, yo ya las había visto hacerlo en la casa durante sus fiestas, pero por Dios, sólo de verlas cómo se movían y me miraban fijamente me excitaba mucho, Maricela me pregunto ¿te gusta lo que ves hermano? Yo sólo me reí y no pude decir nada. Mi hermana Maricela llevaba un vestidito blanco escotado y zapatillas, mientras que Erika, vestía un pantalón corto y una blusa sin mangas de botones al frente. Yo estaba totalmente extasiado de verlas cómo bailaban. Hasta que Maricela se fue dejándome sólo con Erika, ahí fue donde se acercó y habló conmigo.

 

-Mira hermano, por el momento no tenemos dinero para pagarte, pero si lo vamos a hacer, sólo quiero que sepas que estamos muy agradecidas por lo que haces por nosotras y que estamos dispuestas a pagarte de otra manera.

Yo le pregunte, ¿de qué manera me van a pagar?

-Pues, ¿recuerdas a Ricardo? Bueno una vez tuvimos una noche desenfrenada los tres, ósea él, yo y Maricela. Al día siguiente, yo te vi entrar al cuarto, tú no te diste cuenta de que te vi y sé que te gusto lo que viste, ya que nunca nos reclamaste nada. Creo que siempre has tenido una fijación con nosotras y hoy, queremos retribuirte. Si aceptas, te esperamos en el cuarto que fue de nuestros padres en 10 minutos, si vas no te vas a arrepentir.

Diciéndome esto, me dio un beso en los labios. Yo ya no tenía que pensar en otra cosa, solo tenía que subir las escaleras, entrar al cuarto de nuestros padres y disfrutar de algo que llevaba más de cinco años sólo en mis más profundas fantasías.

Pasaron los diez minutos, subí a los cuartos y abrí la puerta del cuarto. Mis dos hermanas se encontraban sentadas en la cama, en lencería sexy. Al frente de la cama había una silla en la cual me senté, Erika me pregunto, ¿Quieres ver cómo nos besamos Maricela y yo? Yo dije que si con la cabeza. Las dos se hincaron y se comenzaron a besar en la boca, y a acariciarse una a la otra, Erika besaba el cuello de Maricela, la cual su respiración empezó a acelerarse, Erika le quito la parte de arriba del Baby Doll a Maricela dejándola sólo en bragas, ahí estaban sus grandes pechos, se los comenzó a comer, les pasaba la lengua primero por uno y después por el otro. Después de un rato Maricela se recostó en la cama, y Erika empezó a bajar con su lengua poco a poco hasta llegar a su vagina, ¿ahora quieres ver cómo le hago sexo oral a nuestra hermana? Me preguntó Erika, le quito las bragas y comenzó a succionarle el clítoris por un buen rato, uy ya se comenzó a mojar nuestra hermana, dijo Erika volteando hacia mí, ya para ese entonces me había quitado parte de mi ropa y me encontraba en boxer. Espera un poco hermano, me dijo Erika que se encontraba masturbando a Maricela, le metía los dedos en la vagina sin quitar su lengua del clítoris de mi hermana. En ese momento, Maricela gimió cada vez más fuerte hasta que grito, ¡hay hermana me corro!, el chocho de Maricela se encontraba muy mojado, entre sus fluidos y la saliva de mi hermana. Erika se quitó las bragas, y se colocó encima de la cara de Maricela, ahora te toca a ti hermana de chuparme a mí, Erika se movía, mientras que Maricela pasaba su lengua por la vagina de mi hermana, después de unos minutos Erika también tuvo su primer orgasmo.

Las dos me extendieron la mano y me dijeron «ven hermanito, te toca ahora a ti». Me subí a la cama y comencé a besarlas, primero a una y luego a la otra, así estuve un rato, hasta que Erika me quito el boxer, «vamos hermano, muéstranos que tienes», Erika comenzó a comerme el pene, mientras Maricela seguía besándome, me senté en la cabecera de la cama, ya con mi miembro a todo lo que daba, y entre las dos me estaban haciendo sexo oral. Cabe mencionar que hay un espejo enfrente de la cama, por el cual podía verles el culo. Me pasaban la lengua al mismo tiempo, mientras que con sus manos me manoseaban los testículos. Les pedí que siguieran besándose, y eso hacían, pasaban su lengua por mi pene y luego se comían entre ellas la lengua. Le pedí a Maricela que me diera de sus tetas, «claro que si hermanito», me comía las tetas a mi hermana, mientras que Erika seguía haciéndome sexo oral, sacó mi pene de su boca sólo para decir, «están ricas las tetas de nuestra hermana, ¿verdad?».

Me acosté boca arriba, Erika me comenzó a montar, mientras que Maricela puso su vagina en mi cara para que le hiciera sexo oral. Erika le daba de nalgadas a Maricela, su respiración era más agitada así como sus movimientos, hasta que los tres tuvimos un orgasmo al mismo tiempo. Mis dos hermanas se acostaron una de cada lado mío, así estuvimos un rato, hablando y Erika en ese momento volvió a pedirme disculpas por la forma en la que habían sido conmigo, y me dijo que las veces que quisiera podíamos seguir teniendo relaciones pero que aun así ellas me iban a pagar lo que me debían. Después de un rato volvimos a tener sexo los tres, pero eso se los cuento en otro relato si quieren.

 

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2 respuestas

  1. nindery

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