El regreso (Madre/Hijo)
Salí de casa con 18 años, para irme a estudiar al extranjero y durante mis años de estudiante solo volvía a casa de mis padres algunos días por las vacaciones de Navidad.
Cuando terminé los estudios encontré trabajo en una empresa que tenía su sede en la misma ciudad que vivían mis padres, pero yo ya estaba acostumbrado a vivir de forma independiente, así que, alquilé un apartamento y me fui a vivir a el, y solo visitaba a mis padres algunos fines de semana, para comer juntos.
En todos esos años, aunque mi relación con ellos siempre había sido buena, lógicamente nos habíamos distanciado bastante.
Me casé con 25 años, tuvimos un hijo y a los 30 años me divorcie.
Mi mujer se quedó en el piso que teníamos alquilado y con la custodia de nuestro hijo de cuatro años.
Yo, busqué otro apartamento para alquilar, pero mientras lo encontraba, cosa bastante difícil de conseguir, opté por regresar a casa de mis padres, de momento.
Ellos, por supuesto, estaban encantados de que volviera a su casa y además, mi dormitorio seguía disponible, ya que soy hijo unico.
Desde que empecé a vivir de nuevo con ellos, tuve la sensación de convivir con extraños, tanto por mi parte, como por la suya.
Aunque yo era su hijo y ellos mis padres, los doce años que habíamos vivido separados, hacía que fuéramos como extraños.
Vamos, que no teníamos la confianza normal entre padres e hijos que conviven juntos ininterrumpidamente.
Y era muy incómodo sobre todo para mí madre y para mí, que tratábamos de evitar que el otro nos viera demasiado ligero de ropa, saliendo de la ducha o vistiendonos.
El mayor problema lo teníamos con el baño, porque teníamos un aseo y un baño con ducha.
A mi me asignaron el aseo, como es lógico, donde tenía todo lo necesario, excepto ducha, así que para ducharme no tenía más remedio que ponerme de acuerdo con ellos para no coincidir en el horario de ducharnos.
Dormíamos con las puertas del dormitorio cerradas, nos duchabamos con la puerta del baño cerrada con pestillo, andábamos por casa vestidos con ropa incomoda… En fin, un auténtico coñazo para todos.
Y así llegó el verano y el calor nos fue obligando a relajarnos.
Lo primero fue dormir con las puertas de los dormitorios abiertas.
Lo segundo, andar por casa vestidos con lo imprescindible, para no ir desnudos.
Y lo tercero, ducharnos de forma aleatoria, cada vez que nos apetecía darnos una ducha para refrescarnos.
Y, así, de manera totalmente inconsciente, nos fuimos acostumbrando a convivir de una forma más relajada y mas familiar…
Pero esto, que evidentemente, era lo normal y deseable para todos, resultó no ser inocuo, ni para mi madre, ni para mí.
Para un hombre de 30 años necesitado de sexo, ver a diario una mujer ligera de ropa, que aunque era mi madre, seguía siendo una mujer de muy buen ver, con la que además, debido a haber estado separado de ella doce años, había perdido ese respeto que los hijos tienen por sus madres, pues la veía más como mujer que como madre.
Y, claro, a mi madre la sucedía lo mismo conmigo.
Para ella yo ya no era aquel niño que salió de casa con 18 años, yo ahora era un hombre joven, con todo lo que una mujer puede desear de un hombre (Alto, fuerte y de buen ver).
Si a esto le añades que mi padre es diez años mayor que mi madre y que ya no le daba el sexo que ella seguía necesitando, pues todas estas circunstancias empezaron a tener consecuencias.
Las cosas empezaron a pasar de forma involuntaria, cuando coincidíamos entrando o saliendo de la ducha o sorprendíamos el uno al otro cambiandonos de ropa, etc. etc.
Pero, poco a poco y yo creo que los dos, más o menos a la vez, empezamos a provocar voluntariamente estas situaciones.
Para ser sincero, la que empezó a provocar este tipo de situaciones fue mi madre, yo lo que sí hice fue aprovechar las situaciones provocadas por ella, para echarle más «leña al fuego».
Despues de coincidir casualmente un par de veces, que mi madre entrará al baño a recoger las toallas, cuando yo aun estaba dentro secandome, eso mi madre lo terminó convirtiendo en algo habitual.
Yo las primeras veces que sucedió esto, trataba de taparme mis partes con la tolla, hasta que mi madre, salía del baño, pidiendo disculpas.
Pero cuando comprendí que mi madre lo estaba haciendo intencionalmente, cuando entraba, la dejaba verme completamente desnudo y con mi verga medio parada.
Ella se quedaba mirando mi verga durante unos segundos y luego salía, pidiendo disculpas.
Pero esos segundos los fue alargando y mi verga también se iba alargando, lo cual provocaba una situación muy tensa para los dos, pero ninguno decía nada y era evidente que a los dos nos gustaba la situación.
Mi madre por su parte, no usaba nunca sujetador en casa, lo cual no era ninguna novedad, pero últimamente se ponía unas camisetas de tirantes con las que se le notabas los pezones de sus generosas tetas, sobretodo cuando se excitaba, lo cual era una señal perfecta para saber cuando estaba excitada, que era prácticamente, siempre que estaba yo delante.
Todo esto hacia que me pasara todo el tiempo empalmando y que me másturbara pensando en las tetas de mi madre, cosa que luego me enteraría que ella hacía lo mismo pensando en mi verga… Jajaja
Estando así las cosas, yo sabía que más pronto que tarde, algo tenía que pasar entre mi madre y yo, porque estaba claro que ambos teníamos las mismas necesidades.
Mi padre, por supuesto, estaba fuera de la ecuación, aunque más que una ecuación, era un binomio… Cosa de dos.
Yo tenía claro que mi madre deseaba lo mismo que yo, pero lo que no sabía era como abordar el tema y por lo que veía, mi madre tampoco se atrevia a dar el paso.
Mi padre estaba ya jubilado y por lo tanto pasaba mucho tiempo en casa.
Lo único que yo sabía, porque lo habían comentado ellos muchas veces era que cuando se dormía, no lo despertaba ni un terremoto y además, roncaba como el motor de un camión.
Lo cual me daba la idea de que si quería hacer algo con mi madre tendría que ser por la noche, una vez que mi padre se hubiera dormido y oyera sus ronquidos.
Y efectivamente, ese sería el momento más idóneo para intentar algo con mi madre, pero las cosas empezaron de una forma muy distinta y en un entorno diferente.
Fue una mañana en el cuarto de baño. Cuando acababa de salir de la ducha, entró mi madre como tantas otras veces y me pilló desnudo.
Ella venía con su camiseta de tirantes y al entrar y verme, los pezones de sus tetas casi atraviesan la camiseta y a mi la verga se me puso como palo de escoba.
Ella de la impresión se sentó en el bidé, que tenía la tapa bajada y yo, que ya estaba decidido a aprovechar cualquier ocasión que se me presentara, me acerqué y le puse mi verga frente a su cara.
Se supone que ella tambien esperaba una ocasión así, porque no lo dudo ni un momento, agarró mi verga con una mano, la metió en su boca y me la empezó a chupar con tanta ansia que hasta me hacia daño.
Yo agarré su cabeza con mis dos manos y se la apreté contra mi verga, intentando metersela entera hasta dentro.
Pero como ella me la tenía agarrada con una mano, evitó que se la metiera hasta la garganta, pero una vez parado mi primer y descontrolado golpe, empecé a moverme más despacio, ella me la soltó y empecé a follarmela más tranquilamente por la boca.
La sensacion que sentí viendo la cara de mi madre con mi verga en su boca, hizo que me corriera en un par de minutos.
Mi madre tragó toda mi corrida sin dejar escapar ni una gota y cuando terminé de correrme y solté su cabeza, ella me la volvió a agarrar con una mano, la sacó de su boca y siguió chupando mi glande durante un rato mas, hasta que lo dejó totalmente limpio y brillante.
Yo, comprendiendo el calenton que tenia que tener ella, cuando se levantó, la abracé, la meti una de mis manos por dentro de sus bragas y un par de dedos dentro de su coño, que lo tenía bien lubricado, ella rodeo mi cabeza con sus brazos, fundiendonos en un apasionado beso con lengua y en un par de minutos logré que tuviera un merecido orgasmo.
Su cuerpo se tensó y mi mano se llenó de los fluidos de su corrida, mientras chupaba mi lengua como si se la quisiera comer… Ufff
Luego ella se volvió a sentar en el bidé, tratando de recuperar el aliento, mientras que yo me puse mi albornoz y salí del baño hacia mi dormitorio.
Habíamos hecho todo eso en unos quince minutos, mientras mi padre seguia todavia en la cama, ya que mi madre y yo nos levantabamos a las 8 de la mañana y el lo hacia sobre las nueve o nueve y media.
Luego cuando, ya vestido, fui a la cocina a desayunar, la encontré de espalda lavando algo en el fregadero, así que la abracé por detras, cogiendo con mis manos sus tetas por fuera de la camiseta, mientras besaba su cuello.
Ella se volvió lentamente, rodeo mi cuello con sus brazos y nos fundimos en un apasionado beso, de esos que no quisieras que terminaran nunca, pero nos teníamos que separar y lo hicimos.
Yo me senté, ella me puso el desayuno y se sentó conmigo, haciendome compañia y ahí hablamos.
Yo le dije que desde que había vuelto a casa, la había empezado a ver más, como la hermosa mujer que seguía siendo, que como madre y que cuando empecé a ver que entraba en el cuarto de baño estando yo dentro, al principio estaba cortado, pero luego ya, cuando fui consciente de que lo hacía a propósito, ya tuve claro que ella tampoco me veía a mi como hijo.
Ella me dijo más o menos lo mismo y me reconoció que, efectivamente, entraba al baño momentos después de que dejaba de oír la ducha, para pillarme fuera, secándome y que cuando vio por primera vez mi verga, con el hambré de verga que ella tenía, porque al parecer, mi padre ya no la respondía como ella necesitaba, pues se obsesionó con ella y necesitaba, al menos, vermela, aunque lo que realmente ella querría era tocarla y comérsela enterita.
Yo la dije que ya se la había comido por la boca y que, en cuanto tuviéramos oportunidad se la comería también por donde ella estaba deseando comérsela.
Ella, con su cara completamente roja, sin duda, por la excitación que la estaba produciendo nuestra conversación, me dijo que eso sucedería esa misma noche, que cuando mi padre se durmiera y empezara a roncar, iría a mi dormitorio y haríamos lo que los dos llevamos tanto tiempo deseando hacer.
Yo la dije que la esperaría desnudo y con mi verga preparada para darle todo el sexo que ella quiera.
Y bueno…, desayunamos, me despedí de ella con un beso de los que ya serían «nuestros besos» y me fui a trabajar.
Ellos comían habitualmente sobre las 2pm y después mi padre dormía una siesta de una hora, aproximadamente, con lo que, cuando yo llegaba sobre las 3,30pm, ya estaba levantado y conversábamos mientras yo comía.
Los fines de semana, sábado y domingo, comíamos los tres juntos y luego el se iba a dormir su siesta, mientras mi madre y yo recogíamos, lavabamos los cacharros y arreglabamos la cocina y luego nos sentábamos en el sofá del salón a ver la tele y charlar.
Llegó la noche y nos fuimos los tres a la cama a la hora habitual.
Yo me desnudé y me tumbé en la cama sin arroparme ni nada, ya que estábamos en verano y hacía calor.
Mi verga estaba ya medio parada, la agarré con una mano y empecé a menearmela despacito, para irla poniendo a tono.
Mi madre llegó como media hora después, entró, cerró la puerta, se quitó el camisón y las bragas y se fue directa a por mi verga, se la metió en la boca y me la empezó a chupar.
Mi verga se puso inmediatamente dura y ella en cuanto la vio a punto, se subió a horcajadas sobre mi, la dirigió a la entrada de su lubricado coño y cuando la tuvo enfilada, se sentó despacito sobre ella, clavandosela enterita…
Tanto ella, como yo, lanzamos un suspiro cuando su culo se posó sobre mi pelvis con toda mi verga dentro de su vagina.. Uffffff
¡¡Joder!!… Mi madre no había tardado ni un minuto en tener mi verga dentro de su coño, ufff… ¡Las ganitas que debía tener!!
Yo llevé mis dos manos a sus tetas y comencé a sobarselas y a pellizcar sus pezones que los tenía parados y tan duros como mi verga.
Mi madre empezó a moverse, subiendo y bajando, recorriendo los 18 cm de mi verga con su coño, lo cual me producía a mi un placer increíble, porque era como si me la estuviera chupando con su coño… Ufff
Ella solo se movía, jadeaba y gemia cada vez más fuerte.
Yo le dije en voz baja:
– Mamá, trata de no meter tanto ruido, no vayamos a despertar a papá.
Ella con voz jadeante y sin dejar de moverse, me dijo:
– Lo intentaré cariño, pero es que estoy sintiendo un placer tan fuerte, que no controlo, me sale sin poder impedirlo.
Y siguió moviendose, cada vez más rápido y de vez en cuando se quedaba con toda la verga clavada y movía su culo haciendo círculos sobre mi pelvis, como si se la estuviera metiendo a rosca… Ufff
Luego ya se desvocó, perdió totalmente el control y empezó a follarse ella sólita con mi verga, a lo bestia.
Yo no pude aguantar más y empecé a correrme por primera vez dentro de lo más profundo del coño de mi madre, ya que, se la había clavado hasta dentro y estaba teniendo un orgasmo, tan fuerte, que ella misma tapó su boca con sus manos, para ahogar los gritos de placer que, de forma incontrolable, salían de su garganta… Ufff
Fueron unos minutos de un placer muy intenso para los dos, porque era nuestra primera vez.
Para mi madre era la primera vez que follaba con su hijo y se corría dentro de ella y para mi, era la primera vez que follaba con mi madre y me corría dentro de su coño.. Ufff
Finalmente ella se desclavo de mi verga que aún permanecía dura y se derrumbó a mi lado, tratando de recuperar el aliento.
Sus tetas subían y bajaban al ritmo de su agitada respiración, lo cual, desde mi perspectiva era todo un espectáculo.
Yo no pude aguantarlo y me lancé a por ellas comiéndomelas a bocados y chupando sus pezones como loco.
Así, sin pensalo, solo obsesionado por sus tetas, me había metido entre sus piernas, que ella había abierto para acogerme y de pronto me di cuenta que mi verga, totalmente dura estaba tocando con su punta el chorreante coño de mi madre.
Solo tuve que empujar un poco y mi verga se deslizó dentro de su vagina llena del semen de mi reciente corrida….ufff
Así, sin premeditación alguna, tenía mi verga dentro del coño de mi madre, nuevamente.
Me apoyé en mis brazos y mirando la cara de sorpresa de mi madre, comencé a follarmela, ahora era yo el que me movía y el que la follaba, como antes me había follado ella a mi…
Mi madre empezó a tener otro orgasmo al poco tiempo, y en esa posición tape su boca con la mía, metiéndola mi lengua y dejando que me la comiera literalmente, mientras se corría, para evitar que gritara como loca… Ufff
Yo tarde bastante en volver a correrme, con lo que mi madre tuvo otro orgasmo y después un tercero cuando sintió el calor de mi semen inundando de nuevo sus entrañas… Ufff
Acabamos los dos totalmente agotados y mi madre deshidratada de tantas corridas como había tenido en tan poco tiempo…
Decidimos dar por finalizado nuestro primer encuentro con sexo completo, totalmente satisfechos ambos.
Mi madre salió desnuda de mi dormitorio y se fue directamente al baño a lavar y limpiar su encharcado coño del semen que le había metido su hijo en sus dos corridas, después supongo que se pondría las bragas y el camisón y volvería a su dormitorio donde mi padre seguía roncando sin enterarse de nada.
Al día siguiente volvimos a coincidir en el baño y ahora fui yo el que se sentó desnudo encima de la tapa del bidé con mis piernas abiertas y mi madre se sentó dándome la espalda, clavandose de nuevo mi verga en su coño… Ufff
Yo agarré sus dos tetas con mis manos, ella apoyó sus manos en mis rodillas y comenzó a subir y bajar sobre mi pelvis con mi verga dentro de su coño.
Como no podíamos perder mucho tiempo, ella aceleró sus movimientos y consiguió que yo me corriera en menos de cinco minutos y ella al sentir el calor de mi semen entrando en su cuerpo, estalló en un orgasmo de los suyos, que yo traté de amortiguar tapando su boca con una de mis manos… Ufff
Y… Bueno, en adelante así era como apagábamos diariamente nuestras ansias de sexo, follabamos cada vez que podíamos, principalmente, por las noches en mi cama y por las mañanas en el baño.
Los sábados y los domingos, como comíamos los tres juntos y después mi padre dormía su siesta de una horita, más o menos, pues aprovechabamos para follar en el sofá del salón o en la mesa de madera de la cocina, donde mi madre se tumbaba y yo me la follaba de pie… Ufff
Durante el primer mes follabamos como conejos, aprovechabamos cualquier momento y cualquier sitio para echar uno rapidito.
A mi muchas veces no me daba tiempo a correrme, pero el cuerpo de mi madre se había acostumbrado y en cuanto se la clavaba y la daba varias metidas, se corría en menos de dos minutos, así que para ella, aquello era como una droga, se volvió totalmente adicta a tener mi verga dentro de su coño… Ufff
Como cada dia lo hacíamos más veces y tomando menos precauciones, yo le había dicho a mi madre que cualquier día nos iba a pillar mi padre infraganti.
Y… Nos pilló
Un sábado por la tarde, cuando estábamos follando en el salón, yo sentado en el sofá y mi madre sentada de espaldas a mi, con mi verga clavada hasta dentro, durante la hora de siesta de mi padre, este se levantó como a los quince o veinte minutos de haberse acostado, porque al perecer tenía sed y iba a beber agua a la cocina y al pasar por delante de la puerta del salón nos pilló en pleno acto.
Mi madre fue la primera que le vio parado frente a la puerta del salón y se quedó inmóvil, yo que estaba detrás de ella sobando con mis manos sus tetas y besándola en el cuello, cuando mi madre dejó de moverse miré y también lo vi allí parado con una sonrisa en su cara, lo cual, después del logico susto, me tranquilizó un poco.
Para sorpresa, tanto de mi madre, como mía, nos dijo:
– Por mi no paréis, seguid a lo vuestro, que no hay cosa peor que un coito interrumpido, voy a beber un poco de agua, que tengo mucha sed… Jajaja
Y siguió hacia la cocina riéndose.
Mi madre intento ponerse de pie, desclavandose de mi verga, pero yo la sujeté y se lo impedi.
Ella visiblemente nerviosa me dijo:
– Suéltame, suéltame, que vergüenza!!
Yo sin dejarla levantarse le dije:
– Tranquila mamá ¿No has visto que no está enfadado? Vamos a ver que hace o dice cuando vuelva de la cocina, pero no podemos tratar de ocultar lo obvio.
Esos minutos que estuvimos mi madre y yo discutiendo, fueron los que tardó mi padre en beber y volver.
Entró en el salón, sin acercarse a nosotros y con la misma sonrisa que yo le había visto a la ida, nos dijo:
– A ver, parejita, ¿Pensabais que yo me chupo el dedo?, sé lo que hay desde el principio, incluso hasta antes de que os atrevierais a dar el primer paso, yo ya sabía lo que iba a pasar entre vosotros.
Mi madre y yo seguíamos sin movernos, en las mismas condiciones, aunque mi verga había perdido dureza, por la posición no se podía salir y seguía dentro del coño de mi madre, que por otra parte, se había relajado y estaba más tranquila, aunque tan sorprendida como yo por como se lo había tomado mi padre y lo que nos estaba diciendo.
Os podéis imaginar la situación, mi padre allí de pie a tres metros de su mujer desnuda, sentada sobre las piernas de su hijo tambien desnudo, con su verga clavada en el coño y sujetando con ambas manos las tetas de su madre… Bufff
Y por si lo que nos había dicho hasta ahora no fuera lo suficientemente sorprendente, la verdadera sorpresa vino a continuación, cuando siguió diciendonos:
– Así que no os preocupéis, ni os pongais nerviosos, porque por mi podéis tener todo el sexo que queráis.
Sé que los dos, por distinto motivo lo necesitáis, yo lo comprendo y no quiero que me veáis como un estorbo.
¿Y sabéis por qué os estoy diciendo todo esto?
Pues, porque yo tambien tuve, durante muchos años, sexo con mi madre, siempre a escondidas de mi padre y no quiero que vosotros tengáis que pasar por eso.
El sexo entre una madre y un hijo hecho por deseo de ambos, es el sexo más bonito que existe, porque es entre dos personas que se aman por encima de todas las cosas y además es un amor para toda la vida.
¡Joder!! Yo me quedé de piedra oyendo lo que mi padre nos estaba diciendo en semejante situación y os podeis imaginar como estaba mi madre con mi verga dentro de su coño, escuchando lo que le estaba confesando su marido… Uffff
Aquello daba para todo un culebrón y ya tendríamos tiempo para tratarlo ampliamente en otro momento más oportuno, yo ya había escuchado suficiente y decidí «entrar a matar».
Mi padre estaba con tan solo los calzoncillos, que es como duerme habitualmente y se veía claramente que la situación le había excitado, por el bulto que tenía en ellos, así que yo para rematar la faena le dije:
– Venga papá, animate, haz lo que te hubiera gustado que hubiera hecho tu padre, quítate los calzoncillos y participa, estoy seguro que mamá estará encantada de recibir tu semen en su boca, mientras recibe el mio por donde se la tengo metida…
Mi padre soltó unas risas y dijo, dirigiéndose a su mujer:
– ¿Tu estas de acuerdo con eso, cariño?
Mi madre que estaba como estaba y que ya le daba todo igual, con tal de salir de aquella situación le respondió:
– Por supuesto mi amor, será una experiencia nueva para mi.
Dicho y hecho, mi padre se quitó los calzoncillos y su verga salio de su encierro, gorda y dura.
Se la acercó a mi madre a la boca, ella la recibió y comenzó a darle chupetones, mientras que había vuelto a apoyar sus manos en mis rodillas y empezado a subir y bajar con mi verga, ya totalmente dura entrando y saliendo de su vagina.
Yo había quitado mis manos de sus tetas y las había metido debajo de su culo, para ayudarla a moverse hacia arriba y hacia abajo.
Mi padre por su parte había cogido la cabeza de mi madre con sus dos manos y movía sus caderas metiendo y sacando su verga en la boca de su mujer de manera suave y cariñosa.
Y así, de una forma totalmente improvisada nos habíamos montado nuestro primer trio.
Y aunque parezca mentira, conseguimos coordinarnos y la cosa funcionó, porque mi madre que era la más implicada comenzó a tener un orgasmo de los suyos y nos contagió su excitacion a mi padre y a mi, que casi a la vez comenzamos a descargar nuestros testiculos dentro de su cuerpo, cada uno por donde la teníamos metidas nuestras vergas… Ufff…
Luego mi padre se sentó en el sofá, mi madre se desclavó de mi verga, que aún estaba dura y se fue al baño a limpiarse el semen que le escurria por el interior de sus muslos y yo me quedé sentado tal y como estaba.
Cuando regresó mi madre la hicimos un hueco entre medio de los dos, se sentó y allí estábamos los tres desnudos sentados en el sofá del salón, después de haber hecho nuestro improvisado primer trio… Jajaja
Mi padre se disculpó con mi madre, por no haberla contado lo suyo con su madre y dijo que cuando yo regresé a casa y empezó a ver como nos mirábamos los dos, pensó que sería algo genético y que yo terminaría teniendo sexo con mi madre también y que si era así, el nos daría todas las facilidades para que tuviéramos una experiencia mejor que la suya y se alegraría mucho, porque así podría ser sincero con su mujer, contándole lo suyo con su madre, ya que estarían en igualdad de condiciones.
Por supuesto mi madre no solo acepto sus innecesarias disculpas, sino que le dio las gracias por darla toda la libertad para poder seguir teniendo sexo con su hijo, al que amaba con todo su corazon.
Yo, como no podía ser menos, les di las gracias a los dos y me felicité por tener unos padres tan abiertos y comprensivos.
Finalmente mi padre nos dijo que el se volvía a la cama otro ratito y que nosotros aprovecharamos para echar otra ronda ya más tranquilos y relajados.
Y le hicimos caso, nos fuimos a mi cama, para estar más cómodos, mi madre se puso de rodillas al borde de la cama, yo me situe de pie detrás de ella, apunté mi verga a la entrada de su coño y comencé a meterse ala despacito, saboreando el momento, ya que era la primera vez que íbamos a follar sin ningún miedo ni precaución.
Una vez que la tuve toda dentro, la agarré con mis dos manos de sus caderas y comencé a follarmela con la agradable sensación de que lo estaba haciendo con la que iba a ser mi mujer, aunque compartida con lo padre.
La empecé a dar caña y mi madre tuvo un primer orgasmo, luego otro y otro… Uuffff,
se notaba que ella también estaba relajada y lo estaba disfrutando al máximo.
Finalmente volví a correrme dentro del coño de mi queridisima madre y ella me obsequio con otro orgasmo al sentir el calor de mi semen entrando de nuevo en su cuerpo… Ufff
Y… Bueno, a partir de ese día mi madre era una mujer compartida entre su marido y su hijo, aunque mi padre no la «usaba» mucho, en cambio yo me la follaba a todas horas y por todas sus entradas.
Probamos el sexo anal, que ella no lo había hecho nunca con mi padre, la gustó mucho y lo practicabamos a menudo.
Y por supuesto volvimos a hacer algún que otro trio, cogiendonosla los dos a la vez, mi padre por el coño y yo por el culo y mi madre disfrutaba como loca en esos casos.
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