Por
Anónimo
A LOS PIES DE MI AMA NEGRA
Hace tiempo atrás tenía la fantasía sexual de ser dominado por una mujer negra, esa sensación de ser controlado por una chica de piel opuesta a la mía me excitaba y finalmente lo logré. Todo fue gracias a Miriam, una chica negra con la que hablé por redes que también tiene fantasías sexuales y me dijo que a ella le encantaría dominar a un blanco sexualmente hablando, pero que muchos tenían complejos por sentirse inferiores a una mujer negra, pero al contarla que yo estaba dispuesto aceptó antes de que cambiase de parecer. Así, quedamos un día en su casa para que ambos cumpliremos nuestra gran fantasía sexual.
El día llegó, y al entrar vi a Miriam en ropa de cuero negro, lo cuál sabe que me excita muchísimo por lo que estuvimos hablando. Una vez dentro me tumbó en su cama y me ató con el fin de que no pudiera escapar y me dijo que esa noche sería suyo y que tras la misma, no iba a querer más que su placer. Ya atado comenzó a tocarme la polla suavemente con su dedo negro en círculos, debo decir que me encantó, ella continuó hasta ver qué ya estaba erecto mi pene. Tras ello comenzó el ritual, se fue quitando su ropa de a poco mientras me atrapó el pene con una goma elástica para que no me pudiera venir, no aún. Tras enseñarme su cuerpo quería venirme, pero ella tenía otros planes, así pues comenzó a jugar con mi cordura.
Empezó moviendo sus negras manos desde mis huevos hasta la punta de mi polla, era un movimiento suave y sutil, pero a la par muy estimulante, en uno de estos me quitó la goma elástica, al fin iba a hacer que me corriera como Miriam quisiera. Comenzó con sus manos con ese gesto suave, pero que me hizo venirme a los dos minutos. La excitó tanto ver mi blanco semen sobre su mano negra que perdió la noción del tiempo por unos segundos; pero rápidamente la recuperó y empezó a chuparme la polla con huevos incluidos.
Era mi primera mamada dada por una negra y me impresionó la maestría con la que se metió todo a mi boca. Primero empapó la zona con su saliva y me dijo que iba a sacarme la mayor cantidad de semen posible. Acto seguido, me hizo cosquillas en la puntilla con su dedo y luego con su lengua, para pasar de ello a tratarse toda mi polla con los huevos incluidos y comenzar suavemente a lamer y succionar mis tres partes. Yo quería que fuera más rápido, pero ella se negó y la verdad es que esa tortura de placer de ocho minutos hizo que me viniera con la mayor carta de leche de mi vida. Miriam no se quedó atrás y tras mostrarme su recompensa se la tragó de una, lo cuál ha día de hoy me sigue excitando cada que lo recuerdo.
Tras ello pasó a la fase dos, usar sus pechos. Esas tetas pedían a gritos pasar de ser del color del chocolate a mezclarse con mi leche para que sean color café con leche y así fue, en vez de ir lento como con la mamada lo hizo tan rápido que sacó dos cargas casi simultáneas. Pero lo que más me excitó fue ver cómo Miriam se las relamió entera hasta no dejar ni una gota de mi blanco semen en sus negras tetas. Casi me vine con aquella imagen y Miriam no pudo reírse por ello, lo que no sabe es que a día de hoy me pajeo recordando esa escena.
A continuación empezó con su coño, primero rozaba mi pene para ver cómo me excitaba y suplicaba que entrara de una vez, cosa que tras mucho rogarla: sucedió. Una vez dentro debo decir que me impresionó lo amplio que era, mi pene cabía entero a la perfección y mientras ella me montaba no paraba de decirme cosas como “eso es, te está cabalgando una negra, blanco”, esos comentarios me pusieron tanto que solté una gran carta en su interior, mientras ella me besó fuertemente la boca viendo sus verdes ojos color esmeralda sobre los míos. Tras ello, una vez se aseguró que todo el semen entra bien adentro de su cuerpo me hizo hacer un 69 bajo la frase “cómete este negro coño” a la par que dijo “mi cena favorita es una rica polla blanca de un sumiso como tú”. La cantidad de leche que me pasó fue casi la misma que la primera vez.
Una vez terminado el 69, me montó con su gran culo negro, cabalgándome como quería y dándome unos buenos sentones hasta venirme cinco veces en su culo negro perfecto. Me enseñó como mi leche caía por este y como con sus manos sacaba leche y se la lamía bien rico. Tanta fue la excitación que estuve a punto de venirme, pero Miriam me lo impidió con una buena mamada, quería que cada gota de mi blanca leche terminara en su interior, y no iba a desperdiciar ni ha sola gota.
Finalmente, me dijo que sabía lo mucho que se excitaba con los pies, tanto que ,e mandaba fotos de los suyos y yo la enviaba una foto pajeándome con estos, así que me dijo que al fin iba a ser el día donde iba a probarlos. Comenzó obligándome a olerlos, para posteriormente burlarse de mí “blanco, mira cómo te excitan los negros pies de tu ama Miriam”, posteriormente me obligó a lamerlos y su sabor era impresionante, me encantaba, podría haber estado horas, pero ella tenía otros planes conmigo y yo quería que los siguiera, así pues tras la frase “bien, es hora de dejarte seco blanco sumiso”, comenzó a hacerme una lenta paja de pies con sus negros pies, me estaba excitando tanto que decidió jugar con mi cordura tapando el glande para evitar salir mi semen. Cuando vió que no podía más me obligó a decirme “ama negra, su esclavo blanco la pide clemencia”, y así, tras decirlo, me hizo terminar con sus ricos pies. Pero por si esto no fuera suficiente, ver cómo se los lamía me hizo venirme nuevamente.
Aquella noche fue espectacular y desde entonces Miriam me calienta como quiere y me hace más cosas en su cama dónde ella es la ama negra y yo soy su sumiso blanco de por vida.
Se despide de ustedes Diego Phoenix, nos vemos en otra historia.


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