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Le decía Pícoro... Mi mejor amigo...
Tenía un mejor amigo al que le decía «pícoro» (tenía la cara chata y orejas un poco puntiagudas jaja literal se parecía al personaje de dragon ball), una amistad desde adolescentes totalmente platónica. No había tensión ni cumplidos, solo eramos dos adolescentes que se llevaban muy bien compartiendo gustos musicales y disfrutando estar sentados en silencio cuando no teníamos energías para charlar.
El llevaba un tiempo de haber peleado con su pareja con quien llevaba años y yo estaba pasando por una depresión, por lo que llevábamos bastante tiempo juntos pero en silencio.
El es una y media o dos cabezas mas alto que yo, de ojos marrón oscuros y cabello despeinado y jamás pensé en el como un romance, pero si como mi lugar seguro, la persona con la cual podía dormirme al lado de el en su sofá mirando videos de youtube a la madrugada.
Entonces una noche mientras estaba en su departamento, sus compañeros de alquiler se habían ido de regreso a ver a su familia ese fin de semana. Nosotros estábamos tirados sobre la alfombra pensando en canciones nuevas que pudieran gustarnos, por lo que me levanté para poner en fila siguiente una canción en su compu, pero antes de poder siquiera buscar la canción el me agarró de la cintura y me miró…
Y les juro que jamás había visto ese fuego en su mirada, no eran los ojos de mi amigo, era algo más… Y fue esa mirada y sensación al agarrarme de la cintura que hizo que empezara a sonrojarme, me acercó mas hacia el y me besó, con la lengua hasta el fondo, su mano en mi cuello sujetando mi cabeza y yo solo… Me derretí. Sentí hasta verguenza de haberme exitado tan rápido solo por esa situación.
Fue llevándome despacio contra la pared, donde levantó mis brazos sobre mi cabeza agarrándome de las muñecas con una de sus manos y con la otra acariciando mi rostro… Hombros… Siguió bajando hasta mi cintura donde agarró mi remera y me la quitó rápidamente, luego fue hacia mi short el cual me quitó (con ropa interior y todo) con una facilidad sorprendente. Todo mientras yo estaba allí, contra la pared, completamente como vine al mundo y el completamente vestido. Esto provocó algo en mi… Empezó a besarme el cuello, mordió suavemente mis orejas, acariciaba mi espalda, y yo solo podía morder mis propios labios porque si gemía los vecinos se iban a enterar (y carajo que tenían paredes finas!).
Y así fue como intentó meter un dedo, luego dos… Yo temblaba del placer que me generaba toda la situación e intentaba no gemir mientras el metía sus dedos… Y así fue como acabé ensuciando todo su brazo, lo que fue humillante! Está bien que no tenía relaciones en un tiempo, pero tampoco para acabar tan rápido! Era magia lo que hacía con sus dedos…
Se arrodilló ante mi, Colocó una de mis piernas sobre su hombro y sin dejarme alejar de la pared empezó a comerme. Lamía, succionaba… Cambiando de ritmo constantemente, todo mientras sus dedos seguían adentro… Y fue así como acabé mojando toda su cara al acabar por segunda vez, quien raudo se relamió disfrutando mi sabor y esto me encendía cada vez mas…
Pero allí no terminó. Me levantó con sus brazos y me tiró sobre la cama en la habitación de al lado nuestro, se quitó los pantalones y su pene estaba… ENORME! Largo, venoso, fue allí cuando descubrí que era circuncidado. Fue la primera vez que veía su pene! Como hacía para tener eso escondido?? Me puse de rodillas automáticamente y se lo saboreé como quien no bebe agua desde hace días, lamiendo desde el tronco hasta la punta, metiendo sus huevos en mi boca mientras lo masturbaba, babeandome del mero echo de estar allí con su pene ante mi rostro. Hasta que me agarró del cabello y tirandomelos para abajo me dijo «mirame» en esa voz tan masculina y profunda. Mientras yo seguía allí haciendo lo mío, aun no podía creer que este era mi amigo! Realmente parecía otra persona totalmente diferente, como si hubiera sido poseído. Y yo allí, con la cara llena de saliva tragando hasta la última gota que el me daba.
Y así como me levantó y tiró sobre la cama, ahora me tenía contra la ventana de ese primer piso, de espaldas a el y empezó a metermela despacio, asegurándose de dilatarme bien, hasta dejar de sentir tensión y tomar mas velocidad. Me agarró nuevamente de la cintura mientras me penetraba con fuerza y yo volvía a acabar mojando todo al tiempo que intentaba no gritar de la cogida que me estaba dando…
Tuvimos sexo toda la noche, con un par de pausas en el medio para tomar aire y recuperar fuerzas, pero sin demorarnos para no perder la dilatación por la que tanto trabajó. Me tuvo con las patas sobre sus hombros, me tiró de espaldas, lo cabalgué. Y todas las veces me llenó con su leche… Hasta finalmente quedarnos completamente rendidos y dormidos, abrazados, sintiendo el calor de nuestros cuerpos y como me palpitaba el ano de haber recibido ese pene rico tanto tiempo…


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