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Aquí no que nos escuchan
Recuerdo que una vez estaba en casa de un amigo, donde su hermana estaba de lo más buena. Yo mantenía buen contacto con ella y nos llevábamos bien. Ella tenía un culo grande y riquísimo, igual que sus tetas, cara linda y blanca.
Ese día estaba la mamá de mi amigo, que también súper rica. Estaba mi amigo —pongámosle Ramón— y su hermana Lucía. Bueno, tomamos, charlamos y yo estaba hablando mucho con Lucía, intentando al menos convencerla de hacer algo conmigo ese día. Recuerdo que tenía un vestido negro y su cabello recogido. En un momento llegó el novio de la mamá de mi amigo —pongámosle Luis—. Bueno, llegó la pareja de Luis y se fueron a recibirlo con Ramón. Yo me quedé a solas con Lucía, la miraba y le decía cosas, hasta que le dije sin pena: «Ven para decirte algo». Se acercó y le di un pico. Ella se echó para atrás y se echó a reír, y le dije: «¿Ah, le gustó?». Asintió, se acercó y nos comenzamos a besar.
Luis y Ramón estaban en la parte de adelante de la casa y nos podían ver. Mirábamos y seguíamos. Ella me notó duro y le dije: «Ven, acércate más», y le puse su mano en mi verga. Ella miró hacia afuera, me la sacó y me masturbó. Me la escupió y siguió. Dijo: «La tienes demasiado grande, qué rico». Entonces Luis, Ramón y su pareja ya iban a entrar, y como pude me metí la verga súper rápido.
Seguimos hablando y bebiendo, y el ambiente era más caliente para todos, menos para Ramón, porque no tenía a nadie. Su mamá llamó a una vecina para que se uniera, y así fue. La vecina era alguien que tiene 2 hijos, pero tiene un buen culo. Ramón le habló normal y realmente todos podíamos coger en ese momento, pero lo mío con Lucía era secreto.
Entonces dije: «Haré una llamada a ver si compro más tragos», y le dije a Lucía que me acompañara. Fuimos al piso de arriba, y le dije de una: «No aguanto estas ganas». Le subí el vestido y no tenía nada debajo. Ella decía que no, que nos podían ver. Yo la dedeé y me masturbé, y le dije: «No hagas ruido», y comenzamos a coger. Ella se dejó llevar, pero a los segundos se desconcentró por la familia, me hizo parar, pero yo seguí, hasta que dijo: «No, papi, aquí no, nos van a ver». Eso despertó mi deseo y la empecé a coger más rápido. Lo saqué, me senté en una silla, dejé que terminara y me lo chupó hasta venirme en su boca. Yo quería venirme adentro de ella, pero no quiso.
Estuvimos como 5 minutos más allá arriba. Chupé sus tetas, ella no dejaba de tocarme, y al final bajamos. Yo me quedé en esa casa y escuché los gemidos de su mamá, y supongo que estaba recibiendo anal, porque decía: «Sí, sí, sí, rómpeme el culo, por favor». Creo que ese es otro cuento.


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