Por
Anónimo
Los 200 pesos de la señora
En mi familia en ese tiempo se acostumbraba a llevar tandas, a veces me toca dejar el dinero a la casa de una señora, me gusta escucharla, cuando hablaba no sé tenía algo su voz, como una invitación a conversar, quizás feromonas, algo tenía cada vez que hablaba, nunca cortaba la conversación, bien, ese día fue entre semana un día miércoles, yo iba a dejar ese dinero con ella, antes de ir a la escuela, me tocaba el horario de la tarde, iba en 4 semestre, me tocaba entrar a las 11, así que pase a su casa, vivía a unas calles del mercado, en una privada, a esa hora todo estaba muy quieto, hasta pensé que no estaría, cuando toque unas cuantas veces, la veo salir, para esto debo decir que no era una mujer escultural o algo así, era una mujer ya entrada en años quizás unos 50, rellenitas, ropa de ama de casa, vestidos por debajo de la rodilla.
Me gustaba y con un amigo hablada de la señora y ka idea de ir a visitarla, tenía algo muy cachondo, no sabía explicar que eso era el sex appeal en una mujer, una ama de casa con vestido largos como dije, otra clase de sensualidad diría yo, cuando me vio me hizo pasar, dijo:- Que bueno que llegaste, te iba a pedir si me me ayudas a mover unas cosas en mi cuarto, le dije que sí. Entre en el cuarto, no había algo que acomodar, estaba sola, la familia no estaba.
La casa sola y me dijo: Te voy a decir la verdad, pero no le digas a nadie, quiero pedirte algo. Yo aún no entendía, le dije: -sí, dígame no diré nada.
– Mete el pito, te pago, te doy 200 pesos,
– ¿Me está hablando en serio?
– sí, mira lo que pasa que quiero salir con alguien, pero mi hijo no me deja, es muy celoso mi último pretendiente no lo acepto y la verdad a mí se me antoja que me cojan
– ¿No viene nadie?( Aunque no me pagará yo le tenía ganas)
-No
A todo esto cerró la puerta, y estaba muy nervioso
– Quítate los pantalones.
Le hice caso y me ayudó con el boxer, mi pito no estaba erecto aún, esa vez lo tenía todo depilado, no lo había hecho así, me senté a la orilla de la cama, me empezó agarrar las piernas, se levantó el vestido, era uno tipo bata, sus pechos colgando, tenía un calzón grande, se lo bajo, tenía mucho pelo en la vagina, me quedé viendo, ella se acostó en la cama y yo la seguí cuando la vi abierta de piernas, el pito se me paro, ya lo tenía duro, dice: lo tienes bien bonito,
– ¿a poco?
-Ya mételo
Me costó ver cómo meterlo, hasta que ella se abrió un poquito la pepa, se lo metí y puso sus piernas detrás de mis nalgas, me dirigía como se lo metiera, empujaba más, gemía poco primero, todo se empezaba a poner más caliente, me estaba empujando con las piernas, primero sin ritmo hasta que me acomode y le di más fuerte, más fuerte, así estuvimos un rato, sus tetas rebotaban, me dijo que se ponía en cuatro, puso dos almohadas y ahí se colocó, puse mi pito y le dí así, decía que sentía bien bonito, le agarre las tetas, me costó un poco porque estaba sujetando las almohadas, gemía, y hacia gestos, se lo metía, y a veces me apoyaba en su cintura para darle más, mi pito, entraba y salía.
Le dije: Ya no aguanto, me quiero venir.
Me dijo que sacará el pito, ella quería ver cómo salía el semen y me senté como al inicio a un lado de la cama,
primero lo jugaba, me empezó a masturbar, lo veía y con la otra mano tocaba los huevos estaba a un lado mío y yo acariciaba las tetas, me empezó a hacer más rápido la chaqueta, se me salieron unos casi gemidos de hombre, le dije ya me voy a venir, decía que me viniera, me sentía bien viril con una mujer con las ansias de ver mi leche salir, empecé a sentir como ya venía la leche, tu cuerpo se estira y la primera gota muy líquida salió disparada que cayó en mi abdomen, la primera salida era como agüita y ya después salió espesa, seguía saliendo, me salía más, quiso quitar la mano, le puse mi mano sobre la suya para dar a entender que aún no salía toda, aún tenía unas gotitas de leche espesa, me acosté en la cama y suspiraba con los ojos cerrados, me había venido bien rico, ya no me quería levantar de la cama, ella agarró una sábana y me limpio, se limpio la leche que quedó en su mano, yo aún todo pendejo de la des lechada, bien exprimido de la verga, tuve que ir al baño y lavarme con jabón, me vestí porque el baño estaba afuera del cuarto, ahí me limpie, orine, me fui con 200 varos y sin mecos. Quedamos que sería nuestro secreto, así fue unas cuatro veces, porque me estaba dando un poco de miedo me descubriera la familia y se enteran en mi casa.


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