Cogí en el callejón
Resulta que salí con un amigo a dejar unos papeles a la escuela. Él y yo ya teníamos historia de bromas pesadas, de esas de «enséñamela» o de hacer comentarios pendejos cuando nos cambiábamos para educación física. Una vez hasta jugamos a medirnos el pito con una regla, todo en broma, pero la verdad es que ya había curiosidad.
Ese día íbamos caminando y como siempre empecé a molestarlo. Le dije «a poco sí la tienes grande» y él se rió. Total que mientras caminábamos nos metimos por atrás de la escuela, donde hay una biblioteca vieja. A espaldas de la biblioteca se forma un callejón bien escondido, lleno de maleza y con una pared que da a un terreno baldío. Nadie pasa por ahí. Nos sentamos en una jardinera de concreto.
El lugar estaba bien solo, solo se escuchaban pájaros y a lo lejos unos carros. Le dije «vamos a sentarnos un rato» y él aceptó. Llevábamos unos minutos platicando pendejadas cuando él me soltó: «¿y entonces sí me la vas a ver o no?».
Yo me reí nervioso, pero la verdad es que ya traía ganas. Le dije «sácala» y él se bajó el cierre. Ahí estaba, no era la más grande pero se veía bien, sana, y yo ya llevaba rato con la verga parada dentro del pantalón. Me acerqué con la mano, la toqué, estaba caliente. Él se quedó quieto, viéndome. En unos segundos ya tenía la cabeza de su pito en mi boca.
Empecé a chupar despacio, luego más rápido. Él gemía bajito y yo sentía un calor bien cabrón en la verga, casi me la iba a sacar para jalármela pero no quería perder el ritmo. Lo mejor de todo fue el miedo de que alguien nos viera. Cada ruido de una hoja o de un carro lejano nos hacía parar un segundo, pero luego seguíamos como si nada.
En un momento él metió la mano a mi pantalón y me la empezó a jalar mientras yo se la seguía chupando. Los dos estábamos sudando, bien prendidos. Me acuerdo que pensé «si nos ven valemos verga», pero eso me excitaba más.
Terminamos casi al mismo tiempo. Él se vino en mi boca y yo me vine en su mano. Nos limpiamos con unas servilletas que traía él y nos reímos como idiotas.
Ese amigo ahora me manda fotos de su pene cada que puede. Me dice que quiere repetir. Yo le sigo el juego, a veces le mando una foto de la mía. Todo queda entre él y yo. Y la neta sí estuvo rico aquel día.


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