Me cogí a la delivery..
Ahi estoy yo, en el sillon de casa, con el ventilador dando vuelta y el olor a sexo todavia flotando en el ambiente. La birra está caliente ya, pero ni ganas de levantarme a buscar otra. Martina se fue hace una hora, con las piernas temblando, pidiendome un Uber porque no podia ni manejar. Y yo aca, sonriendo como un pelotudo, recordando como esta historia arrancó por una simple hamburguesa.
Eran como las nueve de la noche. Yo habia llegado del laburo hecho mierda y no tenia ganas de cocinar nada. Pido por la app, la de siempre, una hamburguesa con papas y una coca. Tardo como media hora, tocan timbre. Abro y ahi estaba ella.
No era la primera vez que me traia pedidos, ya la habia visto un par de veces. Una piba de unos 25, pelo negro atado en un rodete, lentes, un uniforme medio grande que le tapaba todo. Pero esa noche algo era distinto. La moto hizo un ruido raro cuando se iba. No le di bola.
Como la hamburguesa, me clave unas papas, me tome la coca. Pasan como veinte minutos. Salgo a la puerta para tirar la bolsa de la basura al contenedor que esta en la esquina. Y ahi la veo. Sigue ahi parada, al lado de su moto, con el casco en la mano, mirando el celu con una cara de orto.
“Todo bien?”, le pregunto.
Levanta la cabeza. Tiene unos ojos celulares impresionantes, no los habia notado antes. “No. Se me descargo la bateria. Estoy esperando a mi novio, pero es un inutil.”
Me rei. “Queres pasar a esperar? Tengo birra, agua, lo que quieras. Hace calor ahi afuera.”
Me mira, duda un segundo. “Y… esta bien, pero si viene mi novio me avisas?”
“Obvio.”
Pasa. Se sienta en el sillon, al lado mio. Se saca la campera reflectante. Ahi me di cuenta. Debajo tenia puesta una remera blanca, de esas finitas, que se le marcaban las tetas completas. No llevaba corpiño. O si llevaba, era de esos tan finos que ni se notan. Me quede mirando un segundo de mas, ella lo noto y se rio.
“Miras mucho, vos”, dijo.
“Perdon”, dije, y fui a la heladera. Le traje una birra. Nos quedamos hablando pavadas. De la comida, de lo mal que pagan en la app, de lo pelotudo que era su novio que todavia no llegaba.
En eso, ella se estira para agarrar el control de la tele. La remera se le sube un poco, y le veo un pedacito de panza, lisa, morena. Se me empieza a poner dura la verga, trato de disimular con la almohada.
“Que incomoda esta silla”, dice ella, y se corre un poco. Ahora esta mas cerca. Su pierna roza la mia. No se mueve. La deja ahi, pegada.
“No te incomoda esperar?”, le pregunto, con la voz un poco ronca.
“Ya fue. Si viene, viene. Total, vos sos mas copado que el.” Me mira fijo. “Y mas lindo.”
Ahi me di cuenta que no era casualidad. Que ella no estaba ahi solo por la moto.
Me incline y la bese. Fue suave al principio, despues mas fuerte. Su boca sabia a cerveza y a menta. Puso su mano en mi pierna y subio, hasta llegar a mi entrepierna. La tenia durisima.
“Uy, que tenemos aca?”, dijo con una sonrisa pícara.
“Algo que te va a gustar”, le dije.
Me desabroche el pantalon y me la saque. Ella la miro, se paso la lengua por los labios. “No esta mal, no esta mal para nada.”
Se arrodillo en el piso, entre mis piernas. Me la agarro con las dos manos, la chupo de la punta. Yo gemi. Me metio toda la cabeza en la boca, chupando fuerte, mirandome con esos ojos celestes. Tenia una boca increible, caliente, humeda. Me la chupo como si llevara años haciendolo. Lenta, profunda, parando a veces para lamer los huevos, para morder suave el tronco.
“Para, para”, le dije, porque me estaba por venir. “Mejor vamos a la cama.”
Nos levantamos, ella se saco la remera. Ahi estaban. Sus tetas, redondas, morenas, con los pezones duros, chiquitos. Se las agarre con las dos manos y se las chupé. Ella gemía, tiraba de mi pelo.
La lleve al cuarto, la tiro en la cama. Me saque el resto de la ropa. Ella se bajo los jeans y la tanga. Tenia la concha peluda, solo un triangulito arriba, perfecto. Ya estaba mojada, brillaba con la luz de la calle que entraba por la ventana.
Me puse arriba, le abri las piernas y se la meti. Grito. Era apretada, caliente, como un puño. Me empece a mover, despacio al principio, despues mas fuerte. Me agarraba de la espalda, me clavaba las uñas.
“Mas duro, mas duro”, pedia.
Yo se la daba. La cama crujia, la cabecera golpeaba la pared. No nos importaba nada. La agarre del pelo, la puse de costado, se la meti por atras. Gemia como loca.
“Asi, asi, no pares.”
Me vine adentro, no use forro. Ella lo sintio porque se apretó mas, gimiendo fuerte. Yo segui moviendome, hasta que no quedo nada. Me cai a su lado, los dos sudados, jadeando.
Un minuto despues, suena el telefono de ella. Era el novio. “Ya llego”, dice ella, y se incorpora. Se viste rapido. Yo la miro, sin creermelo.
“Nos vemos”, dice, y me da un beso en la boca. “Proba las papas con mayonesa, estan buenas.”
Y se fue. Yo me quede ahi, en la cama, con la verga todavia palpitando y la sabana toda mojada. Me rei solo. La delivery. Me habia cogido a la delivery.
Ahi estoy ahora, en el sillon de casa, con el ventilador dando vuelta y el olor a sexo todavia flotando en el ambiente. La birra está caliente ya. Pero ya pedi otra. Por la app. A ver si cae la misma.


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