La noche de la boda
Todo empezó un día que andaba de compras. Pues me gusta con regularidad ir a comprar ropa y fui como cualquier otro día.
Recuerdo que estaban tres tipos en la puerta, no sé si ya habían salido o si apenas iban a entrar. Lo que noté fue que como yo llevaba un pantalón blanco que se me marca todo, vi cómo sus miradas se clavaron en mí. Pues a uno de ellos lo vi a los ojos y vi cómo me recorrieron toda, pero se quedaron más tiempo viendo entre mis piernas. Y con lo que a mí me encanta eso, ufff, solo les sonreí a los tres.
Pues resulta que ya cuando entré, ahí andaban adentro. Creo que el haberles sonreído y no decirles nada, a pesar de que me di cuenta de cómo me veían, les generó confianza.
Yo buscaba algo de ropa para mí y al final buscaba algo para mi esposo. Ellos andaban ahí en el área de hombres. Como los pasillos entre la ropa son muy pequeños, cuando pasaron por ahí donde estaba yo, los tres pasaron muy pegados a mí. Con facilidad rozamos nuestros cuerpos, pero uno de ellos fue más atrevido y pasó de frente. Yo estaba de espaldas, por lo que sentí aquello duro de él y él obviamente sintió mis nalgas en su verga 🥵.
Se hizo el que no sabía y me pidió disculpas. Yo solo le sonreí y le dije: «Descuida, suele pasar».
Entonces, cuando él estaba en el otro pasillo, me comenzó a hacer plática. Me preguntaba cosas como: «¿Qué andas haciendo aquí tan sola?» y que si era casada. Le dije que sí y él me dijo: «Si yo fuera tu esposo no te dejaría venir sola». Y le dije: «Pues ya ves, jeje, casi siempre ando sola aquí».
Así me decía que estaba bien hermosa, que si le daba mi número. A lo cual le dije que no podía. Él asumió que porque era casada y le dije: «No, es que mi esposo puede ver los mensajes de WhatsApp». Le dije mejor mi Telegram y dijo: «Está bien».
Y todo esto fue después de unos 15 minutos de estar hablando. Sus amigos ya se habían ido, creo. Me dijo que ya se iba y se fue.
Ahí me quedé pensando en aquello que había pasado. Yo para esos días ya tenía semanas sin coger con nadie, así que tenía ganas y pensé en ello.
Toda esa tarde esperé a que me enviara un mensaje o algo, y nada. Al siguiente día igual y nada. Así estuve toda una semana y supuse que alomejor había anotado mal algo y así lo dejé.
Pasaron los días. A la siguiente fin de semana, a mi esposo y a mí nos habían invitado a una boda de un compañero de su trabajo, a la cual pues fuimos.
Ya se llegó el día de la boda y nos fuimos. Ya eran cerca de las 11 de la noche cuando mi esposo y yo estábamos sentados en la mesa viendo un video en mi celular. En ese momento llegó un mensaje en Telegram que decía: «Hola hermosa».
Yo inmediatamente lo quité, creo que él no lo alcanzó a leer. En eso me entra una llamada y le cuelgo. Me pregunta mi esposo: «¿Quién es?» y le dije: «Es X persona, una amiga del trabajo».
Me llama otra vez y me dice mi esposo: «Contesta, tal vez sea algo importante». Y sin perder tiempo le dije: «Tienes razón». Me aparté un poco del ruido para atender la llamada.
Y para mi sorpresa, era aquel tipo de la tienda. Se escuchaba bien borracho. Lo primero que me dijo fue: «Hola mamacita, ¿cómo estás? Tengo ganas de verte».
No le pregunté quién era porque pensé en él al instante. Le dije: «Claro, ¿dónde vives?» A lo cual él me dijo que me enviaría su dirección. Me dijo: «Te quiero meter la verga».
Ufff, eso me prendió al instante. Le dije: «Mándamela y ya veré si voy». Le colgué y de rato me llega su mensaje con su dirección.
Pensaba en qué decirle a mi esposo. Lo que se me ocurrió fue decirle que mi amiga se sentía mal y como vive sola me pidió que si la llevaba a emergencia.
Mi esposo me dijo: «Ves, te dije que era algo importante». Y me dijo: «Llévate la troca». Yo le dije al compadre que me llevara a la casa y así fue.
Me fui. Estaba como a 40 minutos el lugar.
Llegué y era algo parecido a una vecindad con varias casas en un terreno y un patio grande en el medio. Le dije que ya había llegado. Pensé que me había equivocado porque había varios hombres ahí afuera jugando cartas y tomando, escuchando música. Eran algunos 16 más o menos.
Entonces él salió de entre ellos. A todos se les notaba que ya estaban borrachos. Ya no sabía si entrar o no, pero él me hizo seña que metiera la troca más adentro y lo hice.
Debo aclarar que ese día yo tenía un vestido azul largo, algo elegante, pero bien ajustado. Se me marcaba todo.
Me bajé y todos tenían su mirada en mí. Pues les pasó por la mente que yo era alguna de las que cobran por ahí.
El tipo me abrazó, tomándome de la cintura, y me llevó hacia su casa. Entramos y me llevó a su cuarto. Debo decir que olía a semen y a alcohol, algo que de alguna manera me gusta a mí, jiji.
No perdió tiempo y me besó. Yo me dejé. Me tomó de la mano para llevarla a su verga, la cual ya estaba dura y resbalosa. Me dijo que me bajara y lo hice.
Ufff, qué rico. Aquello era grueso y venoso. Me encantaba. Aunque él no estaba en sus cinco sentidos, lo disfrutaba mucho. Yo también me tomaba de su cabeza para no dejar de mamársela.
Así estuve como por 10 minutos y me dijo: «Para, mamacita, que me harás terminar. Quiero sentir tu panochita caliente de puta».
Yo lo obedecí. Me puso en cuatro y me levantó el vestido. Me quitó mi ropa interior y la guardó en un cajón. Me comenzó a dar duro y rico varios minutos.
Cambiamos. Me tomó mis piernas para ponerlas en sus hombros. Ufff, qué rico aquello. Me lo metía tan rico y tan rápido. Estaba muy caliente y yo también.
Cuando comenzó a hacerlo más rápido, supe que estaba por terminar. Me propuse hacer que me terminara adentro. Lo tomé de las manos para que no sacara su verga y así lo hizo. Me explotó adentro. Sentí cómo escurría por mis nalgas. Qué rico.
Él se tiró y se durmió al poco rato.
Yo pensaba en que estaban todos afuera, solo pensaba en cuando saliera qué me dirían, pues escucharon, creo yo.
Me vestí. No tomé mi ropa interior, ahí se la dejé de recuerdo, jiji.
Salí y estaban aquellos hombres en mi auto recargados. Algunas ya se habían ido. Me iba a subir al auto cuando uno le dice: «¿Sigo yo, mamacita?».
Le dije que me tenía que ir. Me decían: «Ándale, quédate otro rato o danos tu número para que vuelvas».
Creo que esa era la mejor manera para irme, así lo hice. Se los di y me dejaron ir, sin antes darme una nalgada dos de ellos y tocándome mis tetas. Qué rico 😋🥵🥵


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