Por
Anónimo
El cliente era mi cuñado
Hace un par de años, recibi la llamada, era de un cliente, me pidió mis costos y me dijo que si podía llevar una amiga extra, le dije que si.
Empece a llamar a mis amigas y ni una estaba disponible.
Entonces le devolví la llamada y le dije que si podía recibirme sola.
Me dijo que no había problema.
Llegue a la dirección y eran unos departamentos nuevos, la mayoría estaban aun desocupados y con avisos de venta o renta.
Subí las escaleras, solo se escuchana el ruido de mis tacones, yo llevaba el pelo suelto, un vestido negro, super ajustado y cortito que dejaba sobresalir más mis grandes nalgas y mi diminuta cintura, mis zapatillas estilo pole dance doradas, y mi pequeño bolso, donde cabía mi telefono, un perfume chanel, maquillaje, preservativos y lo necesario para atender a mi cliente.
Toque el timbre, y me quede pálida cuando lo miré.
Abrió de inmediato, se notaba que había estado contando los segundos para recibirme.
Bueno, no exactamente a mi, esperaba recibir a cualquier puta, putita o putona de la ciudad menos a mi.
Era mi cuñado, el esposo de mi hermana.
¡Pero que tipo de broma es esta!
En ese entonces nadie de mi familia sabia a lo que yo me dedicaba, el habia usado a uno de sus empleados para concretar la cita por teléfono.
El también se sorprendió al verme, sin embargo, me tomó del brazo, me hizo pasar y cerró la puerta.
Me dijo que cumpliera con el servicio, que me pagaría el doble y que no hiciera mayor escándalo.
Acepte de inmediato, pues debo admitir que tiempo atrás yo habia notado que mi cuñado se derretía por mi tremendo trasero.
Hicimos un pacto de discreción total, me aventó sobre la cama, y se lanzó sobre mi como una bestia, su miembro caliente y erecto estaba ansioso por penetrarme.
Me arranco el vestido y comenzo a chupar mis pezones mientras mi pussy palpitaba, deseando que me lo metiera hasta el fondo.
Fue una sensación super extraña y deliciosa, meterme con el esposo de mi hermana, cumpliendo su fantasía, me agarraba mis nalgas, me empotraba y estimulaba mi clitoris con sus dedos, uff que locura recorría mi cuerpo esa noche.
Me quiso romper el culo en ese momento pero no sería el a quien yo se lo diera, a como pude lo desvie y lleve su miembro a mi boca, lo chupe y me lo tragaba tan sabroso hasta que se vino en mi boca.
Nos miramos fijamente con esa mirada de complicadad y pecado, con el deseo saciado.
Me metí a bañar mientras llamaba a un amigo para que pasara por mi y me trajera un vestido nuevo.
El vestido entallado color negro, se rompió aquella noche, fue el testigo de trapo de las ganas que me tenía mi cuñado.


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