Por
Anónimo
El secreto de mamá 2
Hace algunos días relaté cómo me enteré de la pasión zoofílica de mi madre, de cómo me la cogí cuando me confundió, durante una fuerte fiebre delirante, con Nerón, nuestro perro.
Pues bien, mi mente voló y mi curiosidad creció. Me imaginaba a mi güerita teniendo juegos sexuales con el animal. Qué hace ella con el perro, me preguntaba, o sólo fue un momento febril o una proyección de algún deseo reprimido. Bueno, no me podía quedar con la duda, además de que me excitaba la idea de tener una madre zoófila. Así que pensé en un plan para salir de dudas. Era obvio que mi madre tenía sus encuentros con Nerón cuando se quedaba sola, con mi padre en el trabajo y yo en la escuela. La cosa estaba clara, sólo tenía que simular que me iba al colegio y no alejarme de la casa, entrar a escondidas y en silencio, para desde algún lugar de la casa ver o al menos escuchar.
Eché a andar mi plan. Le dije a mi madre que ya me iba a la escuela, justo después de haber salido mi padre a trabajar. Me bendijo y me encaminó al patio de la casa. Se veía tan hermosa como siempre. Me llamó la atención que sólo tenía puesta una bata y nada más, ni sostén ni pantaletas, cosa que me calentó y despertó mi miembro. Se inclinó, me dio un beso y se dio la vuelta para entrar a la casa. ¡¡Dios… la bata era muy transparente, y pude ver su culote meneándose y rebotando al caminar en zapatillas. ¿Dije zapatillas?, ¿en bata y zapatillas? Algo trama, me dije…
Nunca me fui, cerré la puerta del patio pero me quedé adentro. No tardó mucho en escucharse ladridos y chillidos del perro. Me asomé por una ventana que tenía la cortina semiabierta, tal y como la había dejado intencionalmente. Si mi madre cogía con ese animal enorme, un Gran Danés, debía ser en la sala.
Tenía una curiosidad malsana y un pene inquieto. ¡¡¡De pronto, ahí estaba mi güera con Nerón!!! Mi madre se había puesto una micro falda, de tal forma que sus nalgas quedaban expuestas en toda su belleza. Como dije en el relato anterior <>. Qué suerte la de ese perro, me quejé.
El animal no paraba de jadear y chillar, por lo que no habría forma de que se notara mi presencia.
Mi madre se puso detrás de Nerón y comenzó a masturbarlo, colocó su mano no en la punta del pito sino un poco más abajo. Casi como magia empezó a aparecer la punta de ese órgano perruno. Ella seguía acariciando con su mano y cuando menos me lo esperé, ese órgano fue creciendo y engrozándose. ¡¡Madre, mía!!!, El pito del perro era simplemente bestial, un pito enorme, grueso y rojo. Se apreciaba lleno de venas y tirando fluidos abundantes. ¿Todo eso se va a comer mi madre?, caray.
Mi güera se metió en la boca semejante vergota y la chupó lascivamente. Nunca hubiese imaginado a mi madre ser capaz de tragar ninguna cosa tan grande y jugosa. Nerón se retorcía y su pito crecía más y más, cosa que ella gozaba como una pervertida puta; tragaba y tragaba cuanto líquido salía del animal. Yo estaba sorprendido pero disfrutando la escena (debo confesar que me excitaba ver a mi madre comportándose como perra). Las mamadas de verga llenaron su barbilla de un líquido cada vez más espeso y abundante.
Después de un buen tiempo de chupadas y mamadas, mi madre se puso debajo del perro y se enculó, poniendo su ano tragón al servicio de su amante. Esa enorme verga se fue directo al recto y lo partió en dos, ella aulló como la perra que era. El pitote de ese Danés se fue a las profundidades intestinales de mamá, esos 30 cm. de carne roja entraban y salían con la fuerza que da el maldito instinto, mientras que el ano de mamita salpicaba un río de fluidos mezclados con la materia fecal, propia de sus intestinos.
Ahí estaba yo, siendo testigo de la puta perra que era mamá.
Nerón se cogía a mi güera sin compasión, sacando heces aguadas del culo de su hembra. La va a partir en dos, pensaba. ¡Dios, mi mamita estaba recibiendo una putiza inolvidable, le estaban despedazando su esfínter anal y más adentro.
Después de una larga sesión, mi pervertida madre quedó atorada por el bulbo del animal. Se quedaron cola con cola por un buen rato. Finalmente, el perro jaló y sacó de un golpe la verga del culo de ella, quien grito de puro placer.
¿Cuánto fluido expulso mi madre de su ano? Yo vi un río correr…
Mamá se levantó con dificultad y fue al baño…yo escuché como sacaba todo aquello que Nerón le había metido.
Salió del baño y miro hacía la ventana…y me atrapó distraído tirando mi semen en el patio. Grito, regañándome, <>, espantado y confuso me quedé con la verga afuera. Abrió la ventana y muy alterada me preguntó si lo había visto todo. No me dejaba responder, estaba fuera de sí. ¡¡¡Calma, calma, mi güerita, lo vi todo, y me pareció sublime!!!! …<>, preguntó confundida. Madre, no te preocupes, es lo más bello que haya presenciado, tu secreto lo guardaré por siempre, dije, Ella no terminaba de asimilar mis palabras. Mamita, todo está bien, te amo. Después de esas palabras, me miró y preguntó: <>. El corazón me dio un vuelco…¡¡Claro que sí!!!!…<>
Así comenzó un ritual entre mi madre, yo, y Nerón…
Ya contaré esos encuentros…
Si te gustó el relato, deja tu e-mail , yo te escribo.
Una respuesta
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Me gustaría vivir algo similar con una mujer y perros callejeros, son más listos que los de raza


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