Ayuda para la amiga de mi esposa
Sucede que desde hace algunos meses la amiga de mi esposa tiene problemas con su pareja. Lo sé porque mi esposa me lo dijo. Yo nunca le pregunté nada ni supe cuáles eran los problemas. Solo que la semana pasada tuvieron una fuerte discusión y la amiga de mi esposa salió de su casa y se iba a ir con sus padres.
Pero mi esposa le dijo que podía quedarse el tiempo que necesitara en nuestra casa. Me preguntó que si tenía algún problema, a lo que le dije que de mi parte no.
Pasaron los días y todo bien. Sin querer, a veces veía a la amiga de mi esposa en poca ropa porque así andaba cómoda en nuestra casa. Ella antes le preguntó a mi esposa si no había problema, a lo que mi esposa le dijo que no. Y pues conmigo menos, jaja.
Todo empezó una noche cuando compré una botella de whisky para tomar con mi esposa. Me gusta ver películas con ella y tomar algunas copas. La diferencia es que ahora estaba su amiga en nuestra casa, pero igual no le vi inconveniente.
Estábamos los tres y yo les servía bebida a las dos. Ellas más rápido se pusieron alegres y empezamos a platicar. Le pregunté que por qué se había peleado con su esposo. Ella volteó a ver a mi esposa como pidiendo permiso para poder contarme. Mi esposa se rió y asintió con la cabeza.
Entonces ella empezó a decirme que peleaban mucho por cualquier cosa, que a veces no se podían ni ver y cosas así. Rápidamente entendí la situación y le dije: «Tu esposo no te satisface en la cama, ¿verdad?»
Ella se puso roja como un tomate y empezó a tartamudear, no sabía que decirme, jaja. Mi esposa me dijo: «Oye, ¿qué comes que adivinas?» Y le dije: «Nada, mi amor. Tú siempre estás de buenas porque siempre te mando a dormir bien satisfecha». Ella solo me dio la razón y me besó.
Como ya andábamos algo tomados, le empecé a preguntar cuáles eran los problemas en la cama. Ella, entonada, no le costó nada decirme. Decía que a su esposo ya no se le paraba y además la tenía pequeña. Le dije que por qué no probaba con juguetes o algo. Me dijo que su esposo la mataría si se daba placer con otra cosa.
Mi esposa solo escuchaba hasta que dijo: «Oigan, ustedes dos, se me ocurre una idea». Su amiga le preguntó sobre qué. Mi esposa le dijo: «¿Qué tal si coges con mi marido para que se te quite toda la frustración que tienes cargando encima?»
Su amiga le dijo: «Noooo, cómo crees, no podría hacer eso». Mi esposa le contestó: «Cállate, amiga. Si noto cómo miras a mi esposo desde que te dije que tenía una vergota». Ella le dijo que no, que eran amigas. Y mi esposa le dijo: «Por eso, amiga. Tú eres una muy buena amiga y mereces tener una buena noche».
Yo solo me paré del sofá y me saqué la verga sin decir nada. No es por presumir, pero tengo una verga de 24 cm, gruesa y venuda. La amiga de mi esposa se sacó de onda por un momento, no sabía qué hacer.
Yo me acerqué a ella y le puse la verga casi en la boca para que me la empezara a mamar. Mi esposa le dio el siguiente empujón y comenzó a mamármela. No era muy buena para mamar, pero igual sentía rico. Intentaba metérsela toda en la boca y solo le cabía la mitad.
Yo le decía: «Aquí sí te van a dar placer con una vergota». Agarrada mi verga y le daba unas buenas cachetadas. Eso más la calentaba a ella y a mi esposa.
Le dije a mi esposa que fuera por 2 dildos a la habitación. Rápidamente lo hizo. Trajo 2 de 20 cm. Ella y yo tenemos varios, nos gusta mucho usar juguetes.
Le dije a mi esposa que ella se diera con el dildo mientras veía cómo me cogía a su amiga. A su amiga le puse un dildo en el piso para que se montara en él mientras me la mamaba. Así pasaron unos minutos.
La levanté y la puse en 4 en el sofá. Le dije que ya vi que sí aguantó bien el dildo, así que se la metería toda. Metí centímetro a centímetro hasta que le entró toda. Ella pegó un gran gemido.
Para mi suerte tenía una trenza en el cabello. Con la mano derecha enrolle su trenza para metérsela hasta adentro mientras con la otra la nalgueaba. Me di cuenta que tenía la pepa rosa y también el culo rosado. Eso me prendió más.
Mi esposa no aguantaba más. Se levantó, comenzó a besarme y me acostó en el sofá para montarse encima. Entonces sentó a su amiga en mi cara. Ellas dos quedaron de frente, besándose y chupándose las tetas mientras yo le hacía un delicioso oral a su amiga.
Mi esposa estaba tan caliente que no aguantó mucho. Rápido terminó después de cabalgar como una diosa. Después igual montó a su amiga sobre mí. Su amiga estaba en su éxtasis, decía que nunca había sentido una verga tan rica. Casi momentáneamente terminó mientras pegaba unos gemidos bien ricos.
La volví a poner en 4. Cuando yo estaba a punto de terminar, mi esposa rápidamente me agarró la verga e hizo que se los diera todo en la boca. Se los tragó.
Con una mirada muy lasciva le preguntó a su amiga que qué tal la había pasado. Su amiga le dijo que es justo lo que necesitaba. Yo solo dije: «Nomás dime cuándo estés estresada. Mi esposa no se enoja».
Ya de ahí nos fuimos a dormir. Hasta hoy todo en nuestra casa va de maravilla. Mi esposa y ella están muy felices con lo que pasó. Aunque su amiga la noto un poco avergonzada, igual me sonríe mucho, jaja.


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