Por
Anónimo
Travesuras
Lo nuestro no era acción , era devoción .
Ella con 35-36 y yo con 41 estábamos en plenitud.
Teníamos un piso cerrado al cual le llamábamos picadero , a ella no le gustaba .
No existía internet pero si cintas vhs de porno y las veía .
La mitad de los días ella se dormía y la respetaba , pero al acabar empezaba la tarea .
Como esta tumbada en un tresilla le bajaba las bragas para que se masturbase y yo
tras la puerta entornada con rendija observando .
Previamente la estimulaba con la lengua y la dejaba mojadita .
Y empezaba el espectáculo los dos mirándonos de forma pillina .
Ella se acariciaba el clítoris y se quitaba el sostén para acariciar sus pechos .
Y empezaba una carrera agitada con muchos jadeos , su rostro se transformaba por el placer.
Yo como loco acelerando para llegar a tiempo y no perder ocasión final .
El morbo nos perseguía a los dos y muchas veces en medio de la faena nos besábamos.
Y como todo tiene su fin la explosión final llegaba , ella seguía con caricias y yo me lavaba la mano.
Y así sucesivamente.


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