marzo 7, 2026

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Mi sobrino me cogió rico

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**Corrección de ortografía y formato:**

Esto empezó el martes pasado. Usualmente los martes descansamos todos en casa y para mí era día de limpieza. Me puse una blusa de tirantes blanca para que no se manchara con el cloro y un short que a mi esposo no le gusta que use porque según él me queda muy corto.

Bueno, y cuando estaba por acabar mi limpieza, llegó mi sobrino a la casa. Teniendo visitas, les pregunté si querían que les cocinara algo. Me dijeron que sí. Los 4 se sentaron en la mesa mientras preparaba todo. Claro, sentía las miradas, y más cuando me agachaba por cualquier cosa. Al lavar un sartén, intencionalmente me mojé la blusa y, como era blanca, se me transparentó todo. Al no tener brasier, mis pezones se miraban.

Les ofrecía agua o cerveza para tomar, ellos me decían que sí, así que se las llevaba hasta la mesa y con la playera mojada. Me daba un poco de risa que no me miraban a los ojos. Al estar lista la comida, la blusa ya me había secado, pero yo sentía cómo me miraban las chichis, en especial mi sobrino. En toda la comida su mirada era muy obvia, me desnudaba con la mirada. Después de la comida nos fuimos a la sala a ver una película. Obvio me senté junto a mi esposo y así pasó mi martes.

El miércoles mi esposo y los demás fueron a trabajar. Yo me quedé sola. Quería llamar a mi amiga para ir a hacer algo y no quedarme en la casa. Como eso de las 11 a.m., tocaron la puerta. Al fijarme por el ojito que tiene, vi que era mi sobrino. Le abrí la puerta con una mano y con la otra tapándome las chichis, le dije: «Pasa». Ya estando adentro, me dice: «¿Para qué se tapa si ya la he visto desnuda o no se acuerda, tía?». Yo le digo: «Eso fue porque no me dejabas pasar». Y se ríe.

Me doy la media vuelta y le digo: «No hay nadie y yo voy a salir». Al darme la vuelta, me da una nalgada y me dice: «Yo me quedo hasta que se vaya usted». Al querer darle una cachetada por intento, me descubro las chichis y él me detiene la mano y me dice: «Ve que no es tan difícil». Al no poder zafarme, le pido que me deje, que ya vio lo que quería ver, y me dirijo a mi cuarto. Él me siguió.

Ya estando en mi cuarto, le digo: «¿Qué buscas, qué quieres?». Y me dice: «La verdad, me la quiero detonar. Sé que es una semejante puta y pues quiero comprobar qué tanto». Yo le digo que está loco y me agarra con fuerza y me tira a la cama y me dice: «No te las vas a acabar, tía, contigo voy a sacar mis fetiches».

Se quita la ropa y me comenzó a tocar toda. Yo aún no queriendo, me da una cachetada y me deja el cachete ardiendo. Me quita mi tanga, que es lo único que tenía puesto, y me comienza a detonar. Ya teniendo su verga dentro, pensé: «Si lo hago, que termine rápido, más rápido se va».

Ya teniendo su verga dentro, sentía cómo topaba dentro de mí, como la cargaba y cómo me tenía abajo de él con las piernas abiertas. Se sentía riquísimo y empecé a mojarme por la sensación que tenía. Con sus manos en mi cuello, no sabía si me venía o me iba, pero algo estaba pasando.

Sin dejarme respirar, me puso en 4 mientras me jalaba del pelo. Yo ya estaba súper excitada y mojada, que lo empecé a disfrutar con cada nalgada que me daba, y cada vez eran más fuertes. Le pedí que me insultara de las formas más agresivas que pudiera. Mientras me la metía, me decía: «Puta, zorra, que solo servías para depósito de semen, que eras una zorra estúpida, mal parida». Todo eso me excitó mucho, tanto que terminé como 2 veces en ese momento.

Después me puso a chupar su rica y gruesa verga mientras me daba de cachetadas y me jalaba el pelo. Así continuamos por un largo tiempo. Me hizo su puta en diferentes posiciones. Hasta me dijo: «Mi ano bien abierto». Yo me sentía toda una putita de estar así con él y de dejar que mi sobrino me detonara de esa manera. Fue muy rico.

Hasta que llegó el momento de montar su verga. Se acostó en la cama y me subí en él. Mientras tocaba mis chichis, me dijo: «Te quiero dejar embarazada». Yo le dije que sí, que lo que él quisiera. Empecé a moverme hasta que lo hice terminar. Claro, no me paré hasta que él acabó toda su leche dentro de mí.

Yo pensando que era todo, me bajé de él y me dice: «Lo haces muy bien para una puta zorra barata como tú». Esa palabra la sentí como un gran halago. Y me dice: «Pero aún mi verga está sucia de ti, tienes que limpiarla». Yo se la quise chupar ahí y me dice: «No, en el baño». Y fuimos al baño, y aún la tenía parada como si no se hubiera venido.

Ya estando en el baño, me dice: «Métete en la tina del baño». Yo obediente lo hago y me dice: «Comienza a chupar y no pares». Mientras se la chupaba, se vino otra vez en mi boca. Le enseñé todo lo que había tenido en boca y cómo mi panocha estaba escurriendo su leche.

En ese momento pasó algo que no me imaginaba: me comenzó a orinar. Yo le dije: «¿Qué haces?». Él muy serio me dice: «No ves que es mi fantasía y la quiero hacer». Me quedé callada y dejé que me orinara. Me pidió que abriera la boca y la abrí. Aún tenía su leche y me entró pipí también. Me dice: «Traga todo». No pude, sabía algo raro.

Ya cuando acabó de orinarme, me escupió y me dijo: «Eres una buena zorra sumisa, me gusta que seas así».

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