El regalo de mi tía
En mi juventud estaba todo el día excitado. Una tarde de otoño mi familia se preparaba para celebrar el cumpleaños de mi madre. Vivíamos en una casa antigua, con un gran patio trasero donde había un quincho con parrilla y detrás un pequeño galpón donde guardábamos herramientas.
Los cumpleaños en mi familia son reuniones numerosas y vienen todos y desde temprano comienzan a tomar. Yo llegué de jugar al fútbol y me bañé. Mientras aún estaba en la ducha mi padre me pidió que preparará la leña para hacer el asado, así que me puse una bermuda deportiva y me fui para el quincho.
Allí estaban mi madre y mis tías bebiendo fernet con coca. Salude y me fui al galpon a picar leña, mientras buscaba el hacha escuché la voz de mi tía detrás mío, la hermana menor de mi madre, en ese momento tendría unos 30 años.
Me encanta como te cuelga la pija con esos shorts me dijo y me tocó desde atrás. Yo no pude evitar calentarme y en segundos la tenía dura como una piedra. No me dio tiempo a decir nada y me volteó hacia ella y se puso de rodillas y me bajó las bermudas y sin mediar palabras se puso mi pija en la boca.
No duré mucho, creo que ni dos minutos pero en todo ese tiempo tuve sus labios apretados contra mi cuerpo mientras ella me tomaba de las caderas y empujaba fuerte mi cuerpo hacia ella para que mi pija entre más hasta el fondo. Acabe en su garganta y siguió mamándola hasta que no quedó ni una gota de semen.
Se limpió los labios y sonriendo dijo, no le cuentes a nadie, igual no te van a creer.
Termine de picar la lena y tuve que ir a cambiarme de ropa para ir al quincho donde estaban todos porque no podía evitar tener una erección cada vez que la veía.
Desde ese día, es una tradición, en los cumpleaños de mi madre, mi tía me da el regalo a mi.


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