febrero 19, 2026

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LA FIESTA DE HALLOWEEN FUE MI CONDENA II - REPERCUSIONES

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Me desperté casi al medio día, la noche anterior parecía que había sido un mal sueño, me dolía la cabeza de la resaca, ¿cogí mi teléfono y tenía varias llamadas perdidas de mis amigas y varios mensajes “Donde te has metido?», «Nos has dejado tiradas» y cosas así. Decidí contestarles con la excusa de que me encontraba mal y por eso me fui. Le dije a Susana que le devolvería la ropa lavada, pero que volviendo a casa me había caído con la borrachera y las medias estaban rotas.

Al día siguiente volví a la rutina de la universidad, aunque no dejaba de darle vueltas a lo ocurrido con un gran sentimiento de culpabilidad y repitiéndome a mí mismo que no volvería a beber y menos a comerme una polla, que yo no era gay, ni nada similar.

Lavé la ropa de Susana y mi cabeza de manera impulsiva empezó a recordar lo ocurrido, no se por qué, pero mi pollita se puso dura al instante, intenté pensar en otras cosas, pero mi mente no dejaba, no me sacaba la polla del negro ese de la cabeza. Me engañé a mí mismo y dije, voy a ser Ariana una vez más en mi casa, después le devuelvo la ropa a Susana y se acabó. Me volví a poner la tanga negra de encaje, ponérmelo fue electrizantante, sentir como se colaba por mi culo hizo que lo mojase inmediatamente, me puse el resto de la ropa y comencé a masturbarme. Me imaginaba comiendo esa polla y enrollándome con el maldito negro otra vez, no tardé en correrme ni treinta segundos. Después volvió el sentimiento de culpabilidad y decidí devolverle la ropa a Susi inmediatamente.

La semana fue pasando, mi cabeza era un auténtico torbellino, todas las veces que me ponía cachondo, me imaginaba que era Ariana, luchaba por ser yo de nuevo, aunque sin mucho resultado, no me hice ni una sola paja en este tiempo, quería evitarlo por todos los medios.

El viernes por la noche ya en casa después de un día agotador en la universidad, y aprovechando que mi mama estaba de viaje cogí una cerveza para relajarme y aclarar mis pensamientos, comencé a beber, pero todo seguía igual, cuando iba a por la tercera decidí enfrentarme a mis miedos, iba a hablar con el chico negro, decirle que yo no era ningún marica y que todo había sido un error fruto del alcohol. Busqué el número de teléfono y lo agregué a mis contactos.

No sabía muy bien que escribir y le dije que era el chico de la noche de halloween, tardó un rato en contestar y empecé a pensar que vaya mierda de idea había tenido, cuando ya pensaba en irme para la cama me contestó. Me dijo que no sabía quién era, que no conocía a ningún chico, que el solo hablaba con nenas, que a ver si me había equivocado y era Ariana. Mi pollita reaccionó al instante, mi cabeza todavía seguía lúcida y le dije lo típico que si era un chico, que no era gay etc. Volvió a tardar en contestar, en ese rato no podía sacarme su PENESOTE de la cabeza mi boca se me llenaba de saliva de recordarlo. Cuando me contestó su respuesta fue creída, arrogante, como si supiera que tarde o temprano caería otra vez. Él lo sabía: mi rabia no era más que deseo disfrazado, este chico negro fue muy tajante «yo solo me voy con chicas… Ariana, la próxima vez que me hables, tendrás que asumir tu posición», le respondí con un Adiós y el solo puso «jajajaja».

Mi cabeza no paraba, solo quería correrme y pensaba en volver a ser Ariana, comencé a masturbarme, pero echaba de menos la tanga en mi culo. Comencé a mirar ropa interior de mujer en Internet, era una locura la cantidad de cosas que había, pero el calentón me impedía dejar de buscar, decidí agregar al carrito de compra una colección de lencería, encajes, babydolls, seguí mirando y añadí un sujetador, no sabía que me pasaba y deje de pensar de manera racional, al tiempo que me masturbaba seguí añadiendo cosas, unas medias, una falda tableada negra, un top blanco y unos tacones. También me repetía a mí mismo que solo era un juego, que no iba a finalizar la compra, agregué maquillaje, un pintalabios y una colonia super dulce. Mi pollita se quería correr, aunque yo lo evitaba, al final con el calentón le di a comprar. Poco tiempo después acabe corriéndome sin poder contenerme.

Los días seguían pasando y al final me llegó todo en una caja, la dejé encima de la mesa del salón, sin abrirla, seguía luchando. Volvía a ser viernes por la noche y me puse una película, mis ojos se iban constantemente hacia la caja, me levanté y la abrí, otra vez mi pollita volvía a estar dura, quería volver a correrme, decidí probar las cosas y hacerme una pajita, solo una vez. Me desnudé y me puse todo, me sentía realmente guapa. La tanga en mi culo me hacía rememorar lo puta que había sido. Empecé a tocarme en el sofá y a pensar en el chico negro, ya no me sentía tan culpable, con el calentón decidí volver a escribirle, esta vez le dije que era Ariana y le pregunté que estaba haciendo. Me contestó al momento, me dijo que se llamaba Esteban, hablamos de cosas triviales hasta que me preguntó que estaba haciendo. Le dije que estaba en el salón de mi casa muy caliente, me pidió una foto y me la fui a sacar al espejo tapando mi cara con el teléfono. ¿Nada más enviársela me llegó una foto de su polla, y un mensaje “la quieres?» se me salía el corazón por la boca. No pude evitar decirle que sí. Tardó unos minutos en contestar, yo no dejaba de pajearme con la imagen «esta semana estoy de viaje, el próximo fin de semana nos vemos, córrete zorrita».

Después de correrme volvieron los sentimientos de culpabilidad, eso sí, mucho menos fuertes que antes, me fui a la cama y por primera vez desde el día de carnaval conseguí descansar un poco.

Los días siguientes los pasé preparándome, practicaba con los tacones, miraba videos de maquillaje en Youtube e intentaba comportarme como una señorita en casa, aunque no le mandé ningún mensaje más a Esteban, supongo que seguía siendo mi método de autodefensa. El jueves por la noche fue él el que me mandó un mensaje, bastante escueto, «Ariana, mañana nos vemos, mándame la ubicación y ponte guapa» esta vez la que tardó en contestar fui yo, las dudas a pesar de pasarme la semana preparándome, volvieron a mi mente. Al final las ganas de experimentar de nuevo las sensaciones del día de Hallowen hicieron que se la mandará. «A las 23:00 estoy ahí».

Con una mezcla de miedo y excitación no fui a la universidad tenía que prepárame, felizmente soy lampiña empecé por bañarme use jabones perfumados y cremas humectantes por todo mí cuerpito. Me vestí con la tanga, el sujetador, la falda y el top. Me pinté las uñas color rojo pasión, maquillé y me pinté los labios, la tarde se me estaba pasando volando. A las 21:30 estaba lista, con una excitación que crecía cada instante parecía que me iba a dar un infarto, muy nerviosa decidí tomarme un gintonic para relajarme, mi cabeza daba vueltas y no dejaba de pensar en Esteban y también en echarme para atrás.

A las 23:00 sonó el teléfono, no pregunté quién era, abrí el portal del edificio, me eché la colonia, me puse los tacones, abrí la puerta y me puse detrás, decidí que iba a ser Ariana, y que esa noche no tendría dudas, ya mañana sería otro día.

Sentí sus pasos en el pasillo del edificio, volvía a tener el corazón disparado, cuando apareció lo pude ver bien por primera vez, era alto y fuerte, un poco menos negro de lo que recordaba, sus manos parecían todavía más grandes y su boca tenía unos labios gruesos tal cual los recordaba. Me saludo «hola Ariana» y me dio dos besos, cerca de los labios, lo invité a pasar con voz femenina y lo llevé al salón. Le ofrecí algo de beber y me pidió una cerveza.

Super nerviosa fui a la cocina, me preparé otro gintonic para mí y cogí una cerveza para él. Llegué al salón y nos sentamos en el sofá, apoyó su mano sobre mi pierna y se hizo un silencio incómodo, pensaba que íbamos a hablar un poco, pero con su mano cogió mi cabeza, acercó la suya y comenzó a besarme. Volvía a sentir esos labios gruesos y esa lengua grande invadiendo mi boca, menos mal que estaba sentada porque sentía mis piernas completamente débiles, poco a poco y a medida que me iba besando más profundamente me iba empujando y tumbando hasta que quedó sobre mi cuerpo.

Me sentía bastante comprimida contra el sofá, aunque no como para que fuera molesto, siguió besándome mientras con una de sus grandes manos acariciaba mi cara, con la otra empezó a sobar mis pechos por encima de la ropa. Decidí abrazarlo y acariciar su espalda, no conseguía abarcarlo entero con mis brazos, metí mi mano bajo su camiseta y acaricié su espalda, tenía la piel suave. Comenzó a besar y mordisquear mi cuello, la mano que tenía sobre mis pechos la bajo a mi culo y agarró fuerte uno de los cachetes, sus dedos los sentía en mi raja, tenía ganas de más, mi pollita se comprimía contra su abdomen y sentía como se humedecía.

Se retiró suavemente de encima mía y le dio un largo trago a la cerveza mientras me miraba, se sacó la camiseta y pude mirar su torso, tenía unos pectorales fuertes y marcados, su abdomen estaba completamente marcado con unos a abdominales perfectos. Me incorpore a su lado y también bebí, tímidamente lleve mi mano hacia si cuerpo y comencé a acariciar su pecho, estaba muy duro, nada que ver con los chicos de la universidad.

Volvió a besarme y me saco el top dejándome con el sujetador, nuevamente me fue empujando para tumbarse sobre mí, yo volvía a acariciar su espalda mientras lo olía, su olor era más suave que el día de carnaval, aunque su olor a hombre seguía haciéndome cosquillas en la nariz. Me beso el cuello otra vez y fue bajando por mis pechos, no me sacó el sujetador, siguió bajando dándome besos por mi barriga y me dio la vuelta tumbándose sobre mi espalda.

Sentí algo duro y largo que se apoyaba sobre la raja de mi culo al tiempo que me empezaban a morder y chupar el cuello. Empecé a mover mi culo y lo escuché suspirar, yo gemía como una auténtica puta sintiendo su palo y sus mordisquitos, tenía que luchar para no correrme en el cojín del sofá. Poco a poco fue bajando besándome la espalda, al tiempo que me sacaba la falda. Llegó a mi culo y comenzó a morderme mis carnosas nalgas, lo hacía fuerte, pero sin hacer daño, el placer era indescriptible yo gritaba como una nena y él se reía.

Apartó suavemente la tanga hacia un lado y me sentí un poco más liberada. Comenzó a besar mi culo hasta que empecé a sentir algo húmedo y grande que recorría mi raja, era su lengua, sentía como poco a poco iba lamiendo mi agujerito, yo me derretía, quién me iba a decir que mi culo me iba a provocar tanto placer, comenzó a introducir su lengua un poco más y a apretar, mis gemidos eran cada vez más largos, sentía que en cualquier momento me iba a correr, pero él sabía controlar muy bien los tiempos, se apartó para acabarse la cerveza mientras yo seguía tumbada y sin pensar en moverme.

«Ariana tráeme otra cerveza» eso me sacó del trance y me hizo regresar, me levanté y flotando fui a la nevera. Cuando volvía me dijo que estaba muy guapa y que esos tacones me resaltaban el culaso que me manejaba, cogió la cerveza y me dijo que me pusiera de rodillas, que ya era hora de que lo hiciese disfrutar yo a él. Me puse de rodillas entre sus piernas y no dudé, abrí su pantalón para sacar ese pollón negro y grande que ya había chupado aquella noche, comencé a masturbarlo suavemente con mis manitas, sentía sus venas y su dureza, me fui acercando y lo besé, lo besé entero, después seguí besando sus pelotas. Desprendía olor a polla y a negro, lo lamí de arriba abajo dejándolo completamente húmedo, igual que sus bolas, el gemía y bebía su cerveza. Me lo metí en la boca y lo chupe, sentí como salía algo de líquido salado y espeso, lo saboree bien y seguí chupando. Cuando acabó la cerveza cogió mi cabeza entre sus manos y empezó a acompañar mis movimientos, primero de manera suave y a medida que incrementaba sus jadeos, fue haciéndolo más fuerte, me estaba follando la boca, había veces en las que no podía respirar y sentía arcadas, pero eso me ponía todavía más perra, pensaba que se iba a correr en mi boca y ya me estaba preparando pero poco a poco fue bajando la intensidad hasta que me levantó la cabeza y me besó.

Me sentó sobre sus piernas y comenzó a besarme nuevamente, me preguntó si estaba preparada para ser una hembra de verdad, yo tragué saliva y asentí con la cabeza. Me tumbó otra vez boca abajo sobre el sofá y apartando la tanga volvió a pasar su lengua sobre la raja de mi culo, notaba que esta vez lo hacía de una manera más húmeda con más saliva, fue empujando con su lengua sobre mi culo abriendo camino, yo notaba como mi culo se iba a abriendo y relajando, una de sus manos subió hacia arriba y la metió bajo mi sujetador para pellizcar mi pezón, grite de placer y dolor mientras su lengua empujaba más y más, sacó su mano de mi sujetador y me metió un dedo en la boca «chupa», lo hice y cuando sintió el dedo bien mojado retiro su lengua y poco a poco fue metiendo el dedo, mi culo complétame virgen se cerró, él apretó más fuerte, yo me quejaba de dolor, sin sacar el dedo subió con su boca hasta mi cuello, me lo comenzó a morder y chupar, seguía sintiendo dolor pero al mismo tiempo esos chupetones me hacían sentir placer y me relajaban. De repente dijo, ya lo tienes todo dentro, ahí volvió el dolor, pero poco a poco lo fue sacando, sentía mi culito un poco abierto y con un leve escozor, echó bastante saliva y con el dedo la iba empujando para dentro.

Sentí como se incorporaba un poco, cogió un cojín y lo puso debajo de mi barriga, comencé a sentir algo suave que recorría mi raja, me estaba acariciando el culo con la punta de su polla, sentí que cada vez los movimientos eran más cortos alrededor de mi agujero y como empezaba a presionar. Quería sentirla dentro, pero tenía miedo, empezó a apretar sobre mi huequito, cada vez más fuerte hasta q sentí como que algo se rompía y grite de dolor contra el sofá «acaba de entrar la cabeza» me dijo. Me dolía un montón y para calmarme comenzó a besar mi cuello otra vez, mi excitación se estaba convirtiendo en pánico, sentí como volvía a empujar y algo me iba partiendo en dos, volví a gritar, pero el siguió empujando, el dolor subía por todo mi cuerpo hasta mi cabeza. De repente me dijo que ya la tenía toda dentro que me relajara y me dio un beso en la mejilla.

Esperó un poco a que me acostumbrarse y empezó a meterla y sacarla despacio, seguía doliendo mucho pero poco a poco comencé a sentir placer, a medida que mi culo se iba acostumbrando a ese pollón el placer iba ocupando el sitio del dolor, hasta que mis gritos de dolor se fueron convirtiendo en gemidos de placer, gemía como una chica, no tenía que intentar gemir como una mujer, me salía natural.

– ¡ahg! ¡ahg! ¡es muyyyyy graaaaande meeeee estas partiendoooo!! ¡¡amooorrr!! ¡es muy grandeee!!! ¡!!ahg!!
mhj mhj… mhj….mjh… mjhh.. Esteb.. Esteb… ay.. ajmh.. ahjm…

Esteban se levantó y de un solo movimiento me cargo, yo me agarre fuerte de su cuello y con mis piernas trate de rodear su cintura pero el era muy grande, mi negro con sus manotas me agarraba mis grandes nalgotas y su miembro grande e imponente y duro como el metal buscaban ya sabían el camino, penetrándome con furia, yo estaba en el cielo e infierno a la vez.

Aaaaaamooooor… así así… ayayayayyy!!.. aayyy!.. meeee mataaaasss!! ajhm ajhmmmm..

Así mi chiquita eres perfecta para mi verga…lo decía de una manera tan dominante, tan de macho, tan de su propiedad… Yo por mi parte seguía gritando tan fuerte que creo que todo el edifico nos llego a escuchar pero no me importaba, era mi momento.

AY MI AMOR AAAAY!!! ASIIIII!!! ASI ASIASI!! AJHMM ASII!!, SIII!! SII SI SI! TUYA!!… TUYA TUYA!!,, AAAAAAAAAAAAJHM AY AY

Cada vez Esteban me follaba más fuerte, sus manos sujetaban mi culo con fuerza y me hacía gemir más y más, yo sentía que me iba a correr en cualquier momento.

AAAAAAHHJ!! AAAH!!!! Ah!!! AH! AH! AH! AH! Así ESTEBAN COMEME ESTEBAN ASI ASI ASI SI SIIIII ESTEBAN AYYYYY AAAAAY!! COJEME COJME COJEME ASI MI AMOR TODA TODA ¡!!

Noté como respiraba más fuerte y su polla parecía ponerse más grande y gorda, yo gritaba sin poder contenerme. Sentí como su polla temblaba en mi culo y llegó el primer chorro, un líquido muy caliente que quemaba invadía mi interior, sentí que mi micropene también se corría, era diferente, como si mi semen fluyese en vez de salir disparado. Se siguió corriendo durante unos segundos que se me hicieron eternos, parecía que no se iba a acabar nunca. Cuando acabó, nos recostamos en el sofa descansó apoyado encima de mí unos minutos, yo casi no podía respirar, pero me sentía completamente llena, poco a poco fue sacando su polla dejándome una sensación de vacío.

Besó mi hombro y me dijo «lo has hecho muy bien Ariana», sentí como se vestía y se marchaba, yo no me podía mover del cansancio. Mi culo seguía palpitante y notaba como poco a poco iba saliendo su semen de mi interior, pero por primera vez en dos semanas me sentía feliz, quedándome profundamente dormida desnuda en el sofa…

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