QUIERO QUE ME COJAN DOS NEGROS!!
Estoy desesperada y con una nueva locura metida en la cabeza. La fantasía ya no me dan tregua, y si antes con un hombre enorme me sentía satisfecha, ahora mi mente solo reproduce en bucle la misma imagen: DOS NEGRRRRROS. Dos cuerpos monumentales, sudorosos, moviéndose sobre el mío. Es una necesidad física que me tiene los nervios de punta y la entrepierna constantemente humedecida.
Como ya saben, mi debilidad son las vergas negras, enormes, de esos hombres que te hacen sentir diminuta, una muñeca en sus manos, como a la protagonista de King Konh hahahaha. Me encanta esa lucha inicial, esa sensación de que no voy a poder, de que su tamaño es demasiado para mí, y luego el estallido de placer cuando por fin logra entrar, llenándome por completo, hasta el punto de que a veces juro que siento la punta rozando mi vientre por dentro.
Es sublime. Pero ahora… ahora quiero multiplicar esa sensación por dos.
Mi rutina de las noches ha cambiado. Ya no busco videos de escenas comunes. Solo consumo material de tríos interraciales, donde una chica blanca, como yo, es tomada por dos hombres negros. Observo, con avidez, cómo la penetran por ambos lados al mismo tiempo, cómo sus cuerpos se arquean entre ellos, cómo sus rostros se contorsionan en una mezcla de dolor y éxtasis absoluto. Cierro los ojos y me imagino que soy yo. Que esos moretones en sus caderas son míos, que esos gritos ahogados salen de mi garganta.
Para intentar calmar un poco esta fiebre, compré dos dildos grandes, de esos realistas y de un negro intenso. Los uso al mismo tiempo, tratando de imitar el ritmo que veo en las pantallas. Me pongo de perfil en la cama, me introduzco uno en la vagina y otro en el ano, y comienzo a moverme.
La sensación de estar tan llena es increíble, me hace gemir a solas en mi habitación. Pero siempre, siempre, termino frustrada. Porque no es lo mismo. No hay calor, no hay el peso aplastante de un cuerpo real sobre el mío, no hay esas manos enormes que me sujetan con fuerza, que me marcan la piel, que me dan nalgadas tan fuertes que el sonido retumba en la habitación.
Necesito ser poseída, verdaderamente. Necesito que me muerdan los hombros, que me jalen del pelo para guiar mis movimientos, que me susurren cosas sucias al oído con esa voz grave que parece venir del pecho.
Quiero sentir el bombear de sus enormes vergas dentro de mí, cada una en un hoyo diferente, creando un ritmo sincopado y salvaje que me lleve al borde de la locura. Deseo que me usen, que intercambien lugares, que me den vuelta como a un juguete y me dejen, al final, totalmente reventada. Con el coño y el culo doloridos, hinchados, y marcados con su esencia, incapaz de caminar bien al día siguiente, pero con una sonrisa de absoluta satisfacción pegada en la cara.
Así que, sí, he puesto manos a la obra. Esto ya no es solo una fantasía para masturbarme. Es una misión. Estoy de cacería. He estado frecuentando lugares donde sé que podría encontrar lo que busco, gimnasios de alto nivel, ciertos clubes nocturnos de ambiente más… intenso.
Mirada les estoy echando a un par de prospectos en el gym donde entreno. Dos amigos, ambos imponentes, que a veces entrenan juntos. Los he visto, y la forma en que se miran a veces… hay una complicidad allí. He comenzado a ser más descarada, a usar leggings que dejan muy poco a la imaginación y tops minúsculos cuando están cerca. A sostener la mirada un segundo más de lo debido. A sonreír de una manera que no deja dudas.
Sé que es arriesgado. Sé que podría salir mal.
Cuando me masturbo pensando en ellos, ya no uso los dildos por separado. Cierro los ojos y visualizo sus cuerpos, sus manos, sus miradas oscuras fijas en mí. Imagino que uno me besa con ferocidad mientras el otro levanta mis piernas y se coloca entre ellas. Sueño con el instante en que ambas penetraciones se vuelven una realidad, uniendo sus fuerzas para llevarme a un orgasmo tan violento y prolongado que borre cualquier otro pensamiento de mi mente.
Es solo cuestión de tiempo. Puedo sentir que la tensión crece, que la atracción es mutua….
Una respuesta
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Jajaja dos kingkong que valiente!


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