diciembre 7, 2025

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Las tangas de mi tía

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Mi tía es una mujer soltera, con un solo hijo, tiene 40 añitos recién cumplidos y está deliciosa, grandes tetas y culo riquísimo todo natural. Le gusta mucho usar vestidos y shorts pegados, muy ricos, además de ir al gimnasio y subir buenas fotos. Esto incrementó mi gusto por ella, pues desde que tengo memoria le veía las ricas nalgas que tiene.

Sin embargo, todo comenzó un día que me quedé a dormir en su casa. Solo estaba mi primo y ella. Desde antes de llegar a mi plan era ver las prendas que usaba, pues empezó mi fetiche por las tangas (que comenzó con mi hermana, pero esa es otra historia). Total que se me dio: mi primo salió con su novia y mi tía salió a hacer el súper. Yo me inventé que me dolía el estómago y no quería salir, por lo que me quedé solo en la casa.

Casi en cuanto arrancó mi tía, fui corriendo a su habitación. Abrí el clóset y vi todos sus vestidos y tacones riquísimos, y fui abriendo cajón por cajón hasta que encontré el de su lencería. Mi erección fue inmediata. Había encontrado 3 cajones de pura ropa interior: uno de brasieres y tops, uno de tangas y cacheteros, y otro de puros baby dolls riquísimos. Pues no desaproveché y saqué mi verga mojada para empezar a masturbarme con sus prendas, algo que no había sentido con otra mujer además de mi hermana. Empecé a sacar prenda por prenda para ponerla en mi verga, hasta que exploté en unos ricos hilos rojos para dejarlos llenos de leche. Sin duda, una de mis mejores pajas de mi vida.

Desde aquí, cada que iba a casa de mi tía, era buscar la forma para poder masturbarme con sus ricas tangas mientras veía fotos de ella y de sus ricas nalgas.

Un día llegué temprano a su casa. Solo estaba ella. Estaba haciendo el aseo de su casa y traía un rico short blanco que se le transparentaba, dejando ver una rica tanga roja con la que varias veces me había masturbado. Esto de inmediato me prendió y me urgía ir a su cajón de tangas a darme una rica jalada. Para esto, me ofrecí a ayudarle a mi tía para que acabara más rápido, y le dije que le ayudaba a barrer y trapear su habitación. Claro que esto era mi plan para poder acceder a agarrar sus tangas. Ella accedió y empecé a ayudarle.

En un momento dejé de escuchar a mi tía y aproveché. Agarré las primeras dos tangas que vi y me las llevé al baño para jalármela. Eran dos tanguitas negras, una de encaje y otra de tela transparente, muy buenas, y con las cuales me saqué toda la leche posible. Al regresar al cuarto, saqué las tangas para dejarlas en el cajón, cuando escucho a mi tía: «¿Qué estás haciendo?».

Me quedé helado. Dejé las tangas y cerré su cajón. Le dije que nada, que estaba buscando un cargador. A lo que me respondió: «Pues ahí no lo vas a encontrar, ese es mi cajón de ropa interior». Me puse rojo, no supe qué más decirle. Se acercó y abrió nuevamente el cajón y, claramente, vio que las tangas negras que yo había agarrado estaban hechas bola y manchadas. Las agarró y las tiró al suelo. Me dijo que si yo había hecho eso. Seguía helado, no sabía cómo responderle. Mi tía me había descubierto que me masturbaba con sus tangas.

Se quedó callada, me dijo que agarrara las tangas y las pusiera en la ropa sucia. Procedí a hacerlo y, por último, me dijo que no sabía qué sentir. Y yo le dije que me disculpara, que no sabía qué me pasaba. A lo que me respondió con una pregunta: «¿Lo haces porque te gusta la ropa interior de mujer, o porque te gusto yo?». Le intenté explicar que me atraían sus prendas pues se me hacían sexys y me excitaban. Ella se quedó callada y solo me dijo que no lo volviera a hacer y que se iba a quedar entre nosotros.

Duré un tiempo sin visitar su casa. Mi tía casi no me saludaba ya, y yo sabía que lo había arruinado.

Tiempo después, fui a visitar a mi tía ya que estaba por su casa. Estaba solo ella y me quedé platicando un rato, hasta que sacó el tema. Me dijo que me disculpaba por lo que hice y que, aunque era extraño, me entendía.

Desde ahí, renació mi fetiche por tía y sus tangas, e incluso ella empezó a dejar tangas sucias en el baño. En varias ocasiones me llevé varias tangas y no dijo nada. En la actualidad, sigo visitando a mi rica tía y sigo agarrando sus tangas.

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