maría

Por

noviembre 13, 2025

387 Vistas

noviembre 13, 2025

387 Vistas

Hombres Sinceros vs Mentirosos

0
(0)

Miren, yo soy una mujer que ya tiene sus añitos, 37 para ser exacta, y en estos años he visto de todo, de verdad de todo. Hombres que te prometen la luna y las estrellas y al final solo querían un polvito rápido, y otros que desde el principio te dicen «mira, nena, lo que quiero es coger bien rico contigo» y saben qué… ¡ESOS SON LOS HOMBRES! ¡De verdad! ¡Los prefiero mil veces!

Es que no entiendo, ¿por qué tanto miedo? ¿Por qué tanta mentira? Si una ya es grandecita y sabe lo que quiere. A mí me pasó el año pasado, conocí a un tipo por internet, un señor con carro del año, con su negocio, toda la cosa. Y empezó con sus poemas, que si yo era su musa, que si quería construir algo lindo, que si los atardeceres… Ay, por favor, yo ya me estaba imaginando la boda jajajaja. Y total, después de tres meses de puro hablar bonito, por fin nos vimos. ¿Y saben qué? En el motel, el tipo fue un fiasco. ¡Un desastre! Cinco minutos y se acabó todo. Y después ni me llamó. ¡Cinco minutos después de tres meses de poesía! ¡Eso duele más que si me hubiera dicho desde el principio «María, quiero que nos veamos para follar y ya»!

Porque al menos ahí, una puede decir que sí o que no. ¡Y si dice que sí, es porque también tiene ganas! ¡Y puede ser una locura deliciosa! Como me pasó con un chico, mucho más joven que yo, 26 añitos tenía el diablillo. Nos conocimos en el mercado donde tengo mi puesto de ropa. Y el muy vivo, el segundo día que me visitó, me dijo clarito: «Señora María, usted me vuelve loco. Yo no le puedo ofrecer nada serio porque soy un desastre, pero si usted quiere, yo la puedo hacer sentir como nadie». ¡Ay, qué sinceridad! ¡Me encantó! Claro que le dije que sí, ¿quién se resiste a eso? Y esa misma tarde, después de cerrar el puesto, ahí mismo entre los vestidos y los pantalones, me dio una cogida que hasta las perchas se cayeron al suelo. ¡Fue brutal! ¡Y delicioso! Porque no había mentiras, no había promesas rotas. Solo puro deseo, puro fuego.

Es que los hombres no se dan cuenta que nosotras las mujeres, cuando somos maduras, sabemos lo que queremos. Y a veces lo que queremos es un buen polvo, sin compromiso, sin dramas. Pero si un hombre viene con su teatro de «amor eterno» y después solo quería sexo, eso sí que jode. ¡Eso sí duele! Porque una se ilusiona, ¿entienden? Una empieza a imaginar cosas, a crear expectativas… y después pum, te das cuenta que eras solo un hoyo más en su lista. ¡Qué asco!

Yo prefiero mil veces al chico malo que te dice «hola, quiero follarte» que al señor «formal» que te miente para llevarte a la cama. Porque con el primero, una puede decidir. Puede decir «¡sí, dame aquí y ahora!» o puede decir «no, gracias». Pero con el mentiroso, no hay opción. Te engaña, te usa y te bota. ¡Eso es de cobardes!

Y lo peor es que después se preguntan por qué las mujeres nos volvemos desconfiadas. ¡Por su culpa! Por los mentirosos. Yo ahora, cuando un hombre me quiere conquistar con palabras bonitas, ya me pongo en guardia. Prefiero que me invite directo a un motel, así sé que es honesto. Como hizo mi novio actual, que es 11 años más joven que yo. El primer día me dijo: «Me gustas, y quiero salir contigo para ver si la química en la cama es tan buena como creo». ¡Ay, qué rico! ¡Eso me prendió! Porque era real, no fingía.

Y en la cama… ¡santo dios! Ese muchacho me tiene loca. Como es joven, tiene una energía que no se acaba. Y como no tiene miedo de ser sincero, me dice exactamente lo que quiere. «María, ponte en cuatro», «María, chúpame así», «María, quiero venirme en tus tetas». ¡Y a mí me encanta! Porque no hay juegos, no hay adivinanzas. Es pura pasión, pura verdad.

Es que el sexo es demasiado rico para ensuciarlo con mentiras. Cuando dos personas se entienden, cuando hay esa complicidad de «aquí los dos queremos lo mismo», ¡uf! Eso no tiene precio. Como la vez que conocí a un electricista que vino a arreglar el foco de mi tienda. Era un hombre grandote, con manos grandes, callosas. Y mientras arreglaba el foco, yo no podía dejar de mirarle el culo, que se le marcaba en el overol. Y él se dio cuenta. Y en vez de hacerse el ofendido o empezar a tirarme flores, se bajó de la escalera, se acercó a mí y me dijo al oído: «Señora, si no tiene miedo, yo puedo hacerle algo mucho más rico que arreglar su luz». ¡Ay, casi me corro ahí mismo! Cerramos la tienda y ahí, en el mostrador, me dio tan duro que al otro día no podía caminar bien. Pero fue una de las mejores experiencias de mi vida. Porque fue honesto. Fue directo. Y ambos lo disfrutamos como enanos.

Así que, hombres del grupo, les pido por favor: sean sinceros. Si lo que quieren es sexo, díganlo. No le tengan miedo a la verdad. Créanme, hay muchas mujeres como yo, maduras, que saben lo que quieren y que no tenemos tiempo para juegos. Si nos dicen las cosas claras, podemos decidir. Y si estamos de acuerdo, ¡puede ser una locura maravillosa! Pero si mienten, si fingen sentimientos que no tienen, lo único que logran es hacer daño y quedar como unos cobardes.

¡Ay, se me acaba el café! Pero quería desahogarme con esto. Porque ya estoy harta de los mentirosos. Denme un hombre sincero, aunque sea un goloso, pero que no me mienta. Eso vale más que todos los poemas del mundo. ¡Besis, mis amores! ¡Cuídense mucho y sean felices, pero sobre todo, sean honestos!

¿Que te ha parecido este relato?

¡Haz clic en una estrella para puntuarlo!

Promedio de puntuación 0 / 5. Recuento de votos: 0

Hasta ahora, ¡no hay votos!. Sé el primero en puntuar este relato.

Deja un comentario

También te puede interesar

Mi Hermana

anonimo

14/01/2020

Mi Hermana

MI VECINITA DE 11A ME ENCEÑO SU CONCHITA (6ta parte)

anonimo

03/04/2015

MI VECINITA DE 11A ME ENCEÑO SU CONCHITA (6ta parte)

Mi madre se volvió puta

anonimo

10/04/2025

Mi madre se volvió puta
Scroll al inicio