octubre 18, 2025

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El bachatero que me dio hasta en la salsa

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Joder tío es que esto me pasó la semana pasada y todavía me estoy tocando cuando me acuerdo. Soy Víctor tengo 40 años y soy hetero pero a veces me gusta probar cosas nuevas. Hace tres meses me apunté a clases de bachata porque quería ligar más con las chicas en las discotecas. Pues en el grupo había un tío que se llama Carlos que tiene mi edad más o menos y baila de puta madre.

Desde el primer día noté que este cabrón no me quitaba ojo. Cuando bailábamos en grupo siempre se ponía detrás de mí y en los giros me rozaba la entrepierna con su mano. Al principio pensé «joder otro maricón en el grupo» pero la verdad es que a mí se me empezó a parar el pijo cuando lo sentía pegado a mis nalgas.

La cosa se puso heavy la semana pasada. Era jueves y la clase terminó como a las diez de la noche. Todo el mundo se fue pero Carlos y yo nos quedamos porque el profe nos dijo que practicáramos un paso complicado. Así que ahí estábamos los dos solos en la academia con esas luces tenues y los espejos por todas partes.

Empezamos a practicar el paso de bachata que es ese donde el hombre agarra a la mujer por la cintura y la gira. Como no había mujeres Carlos hizo de mujer y yo de hombre. Joder tío cuando lo agarré de la cintura sentí que se me ponía dura al instante. Él lo notó porque me dijo «veo que te gusta llevar el ritmo» con una voz super sensual.

En un momento del baile me giró y me quedé pegado a su espalda. Sentí su culo apretado contra mi pijo que ya estaba como un mármol. Él empezó a mover el culo al ritmo de la música y yo no pude evitar agarrarle las caderas y frotarme contra él. «Así me gusta sácame todo el jugo» me susurró.

La cosa es que de repente me dio la vuelta y me clavó un beso de esos que te dejan sin aire. Metía lengua como un poseso y me agarraba el culo con las dos manos. Yo en vez de empujarlo lo jale más cerca y le empecé a sobar la entrepierna. Tío el muy cabrón tenía una pinga que no te imaginas larga y gruesa que se le marcaba through el pantalón de deporte.

Sin decir nada me bajó el pantalón del chándal y la boxer y me la sacó al aire. «Quiero ver cómo baila esta pinga» dijo y se arrodilló. Joder tío me empezó a chupar la polla ahí mismo en medio de la pista de baile con los espejos reflejando todo. Mamaba como un profesional metiéndosela toda hasta la garganta y jugando con mis huevos.

Después de esa mamada que casi me hace correrme me empujó contra la barra que usamos para estirar. Me giró y me bajó los pantalones hasta los tobillos. «Ahora te voy a enseñar el paso prohibido de la bachata» me dijo mientras se sacaba su propia pinga que estaba enorme y brillaba con su saliva. Antes de metermela me escupió en el culo y con los dedos me lo lubricó.

Cuando me la metió grité como un maricón tío pero de placer. Era gruesa y larga y me llenaba completo. Empezó a mover las caderas al ritmo de la música que todavía sonaba y yo me agarraba de la barra mientras él me daba por detrás. En los espejos se veía todo mi cara de disfrute y su cuerpo sudoroso pegándose al mío.

Cambiamos de posición y me puse de rodillas en el suelo. Se la volví a chupar mientras él me acariciaba el pelo y me decía «qué bien chupas pinga para ser hetero». Después me tumbó en el suelo de madera y se montó encima de mí metiéndosela otra vez por detrás pero esta vez más lento y profundo.

Tío estuvimos como una hora follando por toda la academia. En el suelo contra los espejos en la silla del profesor. En un momento me puse yo encima y me la metí en el culo mientras movía las caderas como en bachata. El cabrón me guiaba las caderas con las manos y me decía «así mi amor así se baila la bachata caliente».

Cuando los dos estábamos a punto de corrernos me puso en cuatro otra vez y me la metió hasta el fondo. Los dos gritamos al mismo tiempo cuando nos vinimos. Él me llenó el culo de leche y a mí se me salió chorreando por las piernas. Nos quedamos tirados en el suelo jadeando y cubiertos de sudor.

Al final recogimos la ropa y nos fuimos cada uno por su lado como si nada. Pero desde entonces en las clases de baile cuando hacemos pareja no podemos evitar sonreírnos. Y a veces nos escapamos al baño a darnos un rapidín entre clase y clase.

La verdad es que aunque soy hetero la experiencia fue tan buena que hasta estoy pensando en probar más veces con hombres. Carlos me dijo que si quiero podemos practicar «pasos nuevos» en su casa este fin de semana. Y yo creo que voy a decir que sí porque joder nunca me habían follado así ni las mujeres.

Así que ya sabéis chavales si os apuntáis a clases de bachata estad atentos porque igual termináis con una pinga en el culo y os descubreis nuevas pasiones. Yo por lo menos no me arrepiento de nada y ahora hasta bailo mejor porque sé lo que es llevar el ritmo de verdad.

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