Por
Anónimo
Mi novio y su compañera
Después de varias conversaciones intensas, donde le aseguré una y otra vez que estaba bien y que hasta me excitaba la idea, mi novio finalmente aceptó. Esa misma noche, hace un par de horas, se fue a casa de su compañera de trabajo. Yo me quedé en la nuestra, y la verdad es que este silencio es ensordecedor. Lleva exactamente dos horas y siete minutos sin responder mis mensajes, y mi cabeza no para de dar vueltas. En lugar de sentir celos, siento una calentura increíble; un nudo de excitación y curiosidad en el estómago que no se va.
No puedo evitar imaginar los detalles. ¿Habrán empezado directamente, desesperados, apenas él cruzó la puerta? Me la imagino a ella, esa zorra que ya conocemos, recibiéndolo con ese vestido negro cortísimo que debe tener, sin nada debajo. Seguro que ya le está chupando la verga con esa misma hambre con la que lo hacía por mensaje. Me pregunto si él le habrá dicho algo de mí, si le habrá contado lo cachonda que me puso todo esto.
Cada minuto que pasa sin noticias alimenta mi fantasía. Ahora mismo deben estar en la cama. Él la tiene en cuatro, agarrándola de esas nalgas que tanto presumía en la foto, dándole duro por detrás mientras ella grita su nombre. Me pregunto si le estará dando por el culo, como a mí le gusta hacer cuando estamos muy calientes. La imagen de su verga, que conozco tan bien, entrando y saliendo de otra mujer, me provoca un temblor húmedo entre mis piernas.
Lo mejor de todo esto es que, con este primer paso, se ha abierto oficialmente la posibilidad para el trío que ella propuso. Y no solo eso, también me libera a mí. Mañana, sin ningún remordimiento, tengo una cita con ese chico del gym que me vuelve loca desde hace meses. Finalmente voy a poder sentir las manos de otro hombre recorriendo mi cuerpo, su boca en mis tetas y su verga, diferente a la de mi novio, dentro de mí.
Este post es más corto, lo sé, pero necesitaba compartir este momento con ustedes. Mi cabeza es un torbellino de imágenes verdes y mi cuerpo es pura electricidad. Estoy aquí, sola en el sofá, tocándome lentamente y preguntándome en qué posición los habré pillado en este preciso instante. Bienvenidas sean todas sus fantasías e ideas sobre lo que mi novio debe estar haciendo con esa compañera. ¡Cuéntenme! Porque estoy tan, pero tan excitada, que necesito que me ayuden a imaginar hasta el último y jugoso detalle.


Deja un comentario
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.