Las Videollamadas de los Viernes
El trabajo, los horarios complicados, obligaciones ineludibles, todo juega en contra para poder buscar, encontrar, mantener una relación, ya no de pareja, sino simplemente de follamigos; y por eso poco a poco he ido entrando en ese mundo del sexo online, a distancia.
Muchos y muchas dicen que es un mundo frío, sin sentimientos, sin química; pero aunque no hay contacto físico, sí se comparten emociones, confidencias, sentimientos y, por supuesto, momentos placenteros y de diversión adulta.
Lógicamente, como en todas las relaciones en general y más en las que internet está por medio en particular, no siempre es fácil congeniar, llegar a tener confianza y complicidad, más si se tiene en cuenta que yo soy muy celoso de mi intimidad, pero aun así, en ocasiones aparece alguna mujer con la que surge la chispa y todo fluye de forma natural, congeniando en gustos, enfoque de la situación y algo, que quizá es lo más importante, incluso más que lo que puede ser la búsqueda de morbo, estímulos y sensaciones, y es el sentido del humor.
Pues bien, aquí voy a contar, aunque de forma reducida, solo dando algunas pinceladas, una de esas relaciones con las que surgió esa chispa entre ella y yo; soy nuevo en la página y en esto de los relatos, por lo que pido perdón si no estoy a la altura. Yo pensaba hacer una especie de historia, pero he visto que normalmente los miembros publican sus relatos contando directamente sus experiencias, por lo cual en este primer relato tomaré ese enfoque.
Nos conocimos en una de tantas páginas en las que creas tu perfil y tienes opción de charlar por privado con la gente, y fui yo el que dio el paso de saludarla al ver la foto sugerente que tenía puesta en su perfil; fue uno de esos casos en los que desde el principio hubo buenas sensaciones por parte de ambos. Durante unos días fuimos intercambiando mensajes, contándonos un poco de nuestras vidas sin entrar en detalles, lo justo para ir conociéndonos; yo soltero, cuidando de mi padre ya mayor; ella casada, con una hija; yo ya con experiencia en el mundo del sexo online, ella nunca lo había practicado, pero sentía curiosidad por explorar ese mundo.
Los dos ya éramos maduros, yo 52 y ella 54 y sabiendo lo que buscábamos, pero a la vez reticentes a dar el paso, por cautelas, precauciones y en caso de ella por cierta vergüenza a mostrarse y dar el paso de la charla simpática y picante a ser vista y exponerse, la hizo sentir cómoda mi insistencia en no mostrar caras y así empezamos a compartir algunas fotos, para conocernos, las primeras con ropa de calle o ropa interior y lo cierto es que por los comentarios sobre las fotos y las ganas de ambos de avanzar, ya a la cuarta o quinta, eran fotos mostrándonos desnudos, lo que nos llevó al siguiente nivel de darnos nuestros Skyp para poder tener más facilidad a la hora de charlar; eso me dio la opción de poder compartirla video en el que la mostraba lo que me provocaban sus fotos y como iba disfrutándolas, video corto en el que se me veía como empezaba a masturbarme, despacio, mostrándole como me iba creciendo.
La comenté que iba a enviárselo, aun así la sorprendió y por lo que me dijo la gusto y excito y ayudo a que ella se soltara más, y fuéramos ambos compartiendo fotos y videos explícitos; en muchas ocasiones como saludo de buenos días, ya que por los horarios de ambos no siempre era fácil coincidir conectados, pero aun así fuimos manteniendo ese morbo, esa complicidad, y poco a poco en los dos surgieron las ganas de vernos en directo de mostrar y ver a tiempo real; el proceso de conseguirlo también tenía su morbo implícito, ya que había que buscar ese momento en que ambos pudiéramos, sobre todo por poder quedarse sola ella y a la vez yo ya no tener que estar pendiente de mi padre, lo cual nos encaminó a las noches de los viernes.
Costo como 2 semanas conseguir que ese viernes llegara y al fin nos conectamos y vimos en vivo, en movimiento, ambos al principio en ropa interior y buscando como colocar las cámaras para tener buen enfoque, con esa confianza generada, sin problemas nos decíamos como moverla para poder vernos bien; ella esta deliciosa con un conjunto de lencería blanco y azul y yo no me resiste y rápido le dije que me la iba a sacar, a lo cual ella dijo que adelante que estaba deseándolo, y empece a hacerme la paja para ella, tratando de enfocar bien para que ella viera como subía y bajaba mi prepucio, como se me iba hinchando la cabeza de la polla y se marcaban las venas, ella a la vez metió una de sus manos en su braguita y también empezó a masturbarse, hablábamos pero poco, estábamos centrándonos más en ver al otro y en gozar.
Yo estaba ya excitadísimo, pero controlando para poder durar y disfrutar lo más posible con ella de esa nuestra primera vez. Ella al poco se quitó el sujetador y empezó a pellizcarse los pezones; ya me había comentado muchas veces que los tenía muy sensibles y que le encantaba estimularlos. Poco a poco nos fuimos ambos calentando, subiendo de tono nuestro lenguaje.
Ella diciéndome que se estaba poniendo cerdísima, que la excitaba incluso más de lo que había imaginado estar así, mostrándose, ofreciéndose y a la vez viendo; yo diciéndola que me encantaría pasarle el cabezón de la polla por esos deliciosos pezones suyos, a la vez que acercaba la cámara para que viera de cerca ese cabezón mío.
Ella empezó a masturbarse con más fuerza; se podía oír el ruido de sus dedos entrando y chapoteando. Ver cómo iba excitándose ella me puso muy caliente. Le pedí que me dejara ver ese coño húmedo; ella ya estaba entregada también y deseosa de más. Se bajó su braguita y se acercó a la cámara mostrándomelo, abriendo los labios con sus dedos, diciéndome que era todo para mí.
Durante un buen rato gozamos los dos mostrando y viendo, charlando y morboseando, con total complicidad, masturbándonos el uno para el otro. Ella durante ese tiempo se corrió varias veces; era una delicia verla llegar al orgasmo; eran intensos, fuertes, todo su cuerpo se tensaba y gemía, suspiraba. Yo a la vez iba controlando mi paja; quería aguantar tiempo antes de dedicarle a ella la corrida.
Ya pasada como media hora le dije que no aguantaba más y que necesitaba soltarlo, ella ya se había corrido varias veces y ya estaba más relajada y pidió con ansia que le mostrara como lo soltaba para ella; ya habíamos hablado de sus gustos, ella era de excitarse con las corridas de los hombres, sobre todo si son abundantes, yo la había comentado que yo soy de esos que sueltan cantidad, por lo que ella tenía morbo y curiosidad por al fin verlo; y yo deseaba y necesitaba descargar y más sabiendo que ella lo vería y gozaría; enfoque bien el ángulo de la cámara, coloque un plástico para no manchar y me dejé ir, soltándolo todo para ella, en directo, separados por muchos kilómetros de distancia, pero unidos por esa intimidad y morbo, mi polla explotando ante ella, demostrándole todo lo que ella había provocado y conseguido.
Después de soltar todos esos chorros para ella aún seguimos charlando durante un rato, ya relajados los dos, hasta que nos despedimos y fuimos a dormir con un delicioso y grato recuerdo.
Ese fue el inicio de las Videollamadas de los Viernes


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