Confesiones de una esposa excitada
Mi esposo no sabe lo puta que fui cuando era joven y aún sigo siendo igual de puta.
La verdad que andaba el culo muy caliente con ganas de que me cogieran y muchos afortunados me rebasaban años, pero aún así quería verga.
Recuerdo que uno de ellos tenía una vergota grandota y gruesa cómo brazo y el tipo me quería coger con semejante anímala, pero en vez se la chupé y casi no me cabía en la boca. Pero porque era una puta, cómo pude, me la metí todita en mi garganta donde luego me llenó la boca de semen.
En otra ocasión, fui con mis amigas, ellas igual o más de putas que yo, a la casa de un amigo que conocían mis amigas, donde solamente las acompañé para que un vato me cogiera y estire la chocha.
A las dos horas, me fui de allí con mis amigas a una fiesta donde atrás de la casa en una van de trabajo, y tipo actriz de porno, me deje coger básicamente por un desconocido de la fiesta con muchos más años que yo. Después de darme duro toda la noche, me dio más duro después. Era una verga de piedra machucándome la chocha casi sin piedad. Luego nos dormimos desnudos allí adentro y cuando amaneció, me fui caminando a mi casa como que si nada.
Se muriera mi esposo si supiera que me cogieron dos vatos en un día y a veces me dan ganas de confesarle estás cosas pero no me atrevo por miedo a que me mire diferente.


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