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Anónimo

julio 15, 2025

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Hicimos un trio “sorpresa” con mi novia

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Mi novia Sofi, es una chica que te vuela la cabeza: 25 años, delaga, buen culo y buenas piernas, cuerpo muy bien proporcionado, tetas sin ser muy grandes, hermosas. Yo, Fran, 27, cuerpo normal, un poco mas de la estatura promedio y modestia aparte, buena verga. Una noche, después de unas copas, se nos ocurrió usar Tinder para armar algo completamente desquiciado.

Le pregunté a Sofi: “¿De verdad vas a animarte a así?”. Ella, con esa sonrisa que me pone duro al instante, me miró y dijo: “Obvio, amor, esto suena a locura pero será genial”. Estaba re caliente, y yo también, así que nos pusimos a planear. La idea era pescar a un tipo en Tinder, venderle una historia medio trucha y terminar en una situación que nos dejara a todos a gusto. Sofi empezó a scrollear y dio con Juan, un flaco de 45 con pinta de macho experimentado: pelo con canas, cuerpo no perfecto pero cuidado y unas vibes de no ser un tipo como la mayoría. Hicieron match, y ella le entró con una onda bien coqueta desde el principio.

Le contó que necesitaba ayuda para una “sesión de fotos” para una marca de lencería. Dijo que yo iba a sacar las fotos, pero que precisábamos a alguien para la iluminación y el set. Juan, todo entusiasmado, dijo que tenía un loft de un amigo en un barrio medio fancy en la ciudad. Quedamos para encontrarnos al día siguiente a las 7 de la noche. Yo ya sentía la verga palpitándome de la adrenalina, y Sofi no paraba de reírse mientras armábamos el plan.

Llegamos al loft, estaba bastante bueno: paredes de ladrillo, luces tenues, muebles modernos, un muy buen diseño para unas “fotos”. Sofi traía una chaqueta fit y un short pequeño, que se le pegaba al culo y marcaba cada curva, y yo iba con mi remera negra, la cámara colgada y cara de “soy fotógrafo bro”. Juan nos recibió con una sonrisa medio nerviosa, pero se notaba que estaba en la suya: camisa impecable, semi formal. Nos cayó bien de una.

Para calentar el ambiente, Sofi sacó una botella de vino tinto. Nos sentamos en un sofá, charlamos pavadas (él en algo de tecnología, nosotros inventando cuentos sobre sesiones de fotos), y el vino empezó a soltar todo. Sofi, que es un peligro cuando se lo propone, empezó a tirar miraditas a Juan, a rozarle la pierna “sin querer” y a mover el pelo como si estuviera en una peli porno. Yo me hacía el boludo, pero por dentro me moría de risa porque sabía lo que se venía.

Sofi se fue a cambiar y volvió con un bikini rojo que era una invitación al pecado. Apenas tapaba sus tetas y ese culo redondo que me vuelve loco. Posaba como si quisiera que todo el mundo se pajeara viéndola: se apoyaba en la pared, arqueaba la espalda, dejaba que la tela se corriera un poco para mostrar más piel. Yo sacaba fotos, tirándole órdenes tipo “mirá con cara de zorra, mostrá más culo”, mientras Juan peleaba con un reflector, claramente con la pija a punto de explotarle. Sofi no le daba respiro: cada pose era más caliente, y le tiraba sonrisas que lo dejaban idiota. En un momento, le pidió que le ajustara una tira del bikini, y el pobre Juan casi se infarta cuando le rozó la piel. Yo, aguantándome la risa, seguía “sacando fotos”.

Ahí puse el plan en marcha. Dije: “Uy, me entró una llamada, bajo un toque”. Bajé al primer piso como si fuera a atender el celular, pero en realidad me quedé escondido cerca de la escalera para espiar. Quería ver cómo Sofi le subía la temperatura a Juan, y créanme, fue de lo más excitante que viví. Desde abajo, escuchaba sus risas, los murmullos nerviosos de Juan, y podía verla moverse como una diosa. Le pidió que le sacara fotos con su celular, y posaba como si estuviera filmando una porno: se apoyaba en la pared, abría las piernas un toque, se mordía el labio, dejando que sus tetas se movieran. Juan estaba perdido, con el celular temblándole en las manos.

Sofi se fue a cambiar otra vez y volvió con una lencería negra: encaje semi transparente que dejaba ver sus pezones duros, una tanguita que apenas cubría su concha depilada. Le volvio a decir que le tome fotos “para sus redes” desde su celular y de repente, sin anestesia, se sacó el corpiño. Sus tetas perfectas al aire, su piel brillando bajo las luces… yo, desde la escalera, sentía la pija a punto de reventarme los jeans. Juan se notaba nervioso y muy sorprendido por la actitud de sofi, ella le dijo que si no le molestaba tomarle fotos asi, con voz nerviosa Juan le dijo que si ella estaba comoda, estaba bien y pensaba que era algo mas “profesional”. Sofi no perdio el tiempo y al ver asi a Juan poco a poco se saco la tanguita y empezó a posar en bolas, tocándose la concha como si estuviera sola, pero mirando a Juan con una cara de “te voy a romper”. Le dijo: “Tócame, no te cortes”. Juan, temblando, le puso las manos en la cintura, se notaba que estaba nervioso porque veia mucho a la escaleras. Sofi lo empujó al sofá, fue a tomar mas vino mientras a el se lo notaba con la verga super dura sin entender muy bien lo que pasaba, ella sin pena se acerco a el y rozo la mano en la pierna y le hizo un comentario sobre su erección, mientras Juan le veia el cuerpo, sofi le dijo -no tengas miedo, puedes tocarlas, Ahi todo se fue al carajo, Juan habia caido 100%. Sofi poco a poco le desabrochó el cinturón le puso un condón y empezó a chuparle la pija con una intensidad que lo hizo gemir como loco. Yo, espiando, veía cómo la cabeza de Sofi subía y bajaba, y sentía la sangre hirviéndome de lo caliente que estaba.

Sofi se subió encima de él, frotando su concha mojada contra su pija dura, sin dejarlo entrar todavía, jugando con él como si fuera su perra. Cuando por fin lo dejó meterla, los gemidos llenaron el loft. Sofi cabalgaba como una reina, su culo rebotando, sus tetas saltando con cada embestida. Yo no podía más, pero me quedé abajo un rato más, jalandomela despacito mientras veía a mi novia cogerse a otro tipo como si fuera una actriz porno.

Después de un rato espiando, decidí que era mi turno. Subí haciendo ruido para no asustarlos. Cuando llegué, Sofi estaba montando a Juan con una furia salvaje, su culo perfecto rebotando, él con las manos clavadas en sus nalgas, gimiendo como si estuviera a punto de morirse. Juan me vio y se puso blanco como papel, pensando que lo iba a cagar a trompadas. “¡Perdón, no quería!”, balbuceó, intentando levantarse. Sofi, sin parar de moverse, lo sujetó y dijo: “Tranqui, está todo bien”. Me miró, me guiñó un ojo y dijo: “Amor, me dejaste sola otra vez, mirá lo que pasó”. Yo me reí, me saqué la remera y dije: “Sofí, a veces así de puta me encantas. ¿Te molesta si me sumo, Juan?”. El tipo, todavía en shock, asintió como pudo.

En un momento, Sofi se subió encima mío, montándome como si quisiera romperme la pija. Sus caderas se movían como una máquina, su concha apretándome con cada movimiento, sus tetas rebotando en mi cara. Juan, de pie, dejaba que ella lo pajeara con una mano mientras lo chupaba, alternando entre los dos. Los tres estábamos gimiendo, sudando, cogiendo como si no hubiera mañana. Cuando Sofi llegó al clímax, gritando y temblando encima mío, su concha apretándome la pija, fue el disparador. Juan se salió y acabo en su condón. Yo, me levante y le pinté el pecho con mi leche, y Sofi, jadeando y con una sonrisa de zorra, se quedó tirada en el sofá, cubierta de semen y brillando de sudor.

Después de recuperar el aire, Sofi, todavía riéndose, le dijo a Juan: “Bueno, te contamos la verdad. No hay ninguna marca de lencería, esto fue un juego, porque nos gusta hacer estas cosas en pareja. Espero que la hayas pasado tan bien como nosotros”. Juan soltó una carcajada, todavía medio en shock, y dijo: “Son unos enfermos, pero qué cogida, carajo, sofi eres hermosa, ojala habría mas mujeres así y Fran, que tipazo!”. Nos tomamos un último trago de vino, se vistió y nos dijo que podíamos quedarnos hasta mañana a las 9, ya que lo rento como un Airbnb y se fue con una sonrisa de oreja a oreja.

Sofi y yo nos quedamos solos, tirados en el sofá, riéndonos como si habríamos hecho una travesura.

No volvimos a contactar a Juan, pero seguro que él también va a recordar esta cogida para siempre.

¿qué opinan? ¿Estaremos mal por gozar tanto con estas cosas? 😜 No sé si seguir contando estas historias, creo que esta fue muy larga, Diganme si lo disfrutaron!

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