Por
LA NOCHE DE LA CASONA ; Viaje hacia el interior.
Aquella tarde el dĆa avanzaba distinto a lo planeado, se habĆan sucedido una serie de percances que habĆan desmantelado mi planificación y me dejaban en libertad, lo cual me permitió el relajarme y darle una sorpresa a mi esposa que precisamente hace unas horas, me habĆa insistido cariƱosamente que le acompaƱara a un evento al cual asistirĆa con sus amigas de la universidad, un encuentro de excompaƱeros que segĆŗn sabia no se daba hace aƱos y al cual varias asistirĆan con sus parejas, el evento en una vieja casona serĆa una fiesta como las de antaƱo que empezarĆa al anochecer y durarĆa hasta el amanecer, ella estaba entusiasmada.
Yo por mi parte, a esa altura del dĆa estaba impedido por compromisos laborales de asistir, pero ahora podĆa tomar mi vehĆculo y llegar, segĆŗn mis cĆ”lculos lo harĆa un par de horas despuĆ©s de iniciada la fiesta, y asĆ fue, llegue a la casona, y aunque fue fĆ”cil encontrar la antigua construcción, estacionarse fue un desafĆo, realmente estaba repleto finalmente lo logre, aunque quede bastante alejado de la casona.
AsĆ, despuĆ©s de algunas horas, entre a la casona y busque a mi esposa, tarea difĆcil por la enorme cantidad de personas, la neblina que emanaba de equipos y que abarcaba todo el interior, las luces intermitentes, coloridas y el ruido ensordecedor de la mĆŗsica que chillaba aquel genero de mĆŗsica mĆ”s desinhibido y por su puesto las personas en aquella casona se comportaban a la altura, notaba un abrumador olor a alcohol y a algo mĆ”s, otras sustancias que en mi juventud conocĆ y que parecĆan muy presente en aquella fiesta, asĆ busque entre tal evento, avanzando entre distintos recintos cuando entre la muchedumbre la vi, su grupo de amigas estaba animado, bailaban reirĆ”n a gritos y bebĆan, ella entre todas destacaba, siempre destacaba a mis ojos, pero hoy se veĆa hermosa, llevaba jeans y unas botas de cuero negras que llegaban hasta sus rodillas, en su parte superior una blusa purpura, delgada, y abajo su blusa aquel body que me encantaba, el de encajes negros el que compre para una cita especial, su hermoso pelo liso y su rostro estaba maquillado como lo hacĆa siempre que salĆa, con unos labios rojos intensos, llamativos, todas bebĆan y ella lo hacĆa desde un vaso que no soltaba y que podĆa apostar que no era el primero por su rostro que dejaba evidenciar los efectos del alcohol, asĆ como la mesa que rodeaban, la cual desbordaba de botellas y otras cosas, que compartĆan entre sus amigas, emitiendo una conocida columna de humo de la cual asumĆ que mi esposa habĆa participado tambiĆ©n.
Pues bĆ”sicamente al verla note que comenzaba a estar perdida, en sus excesos, como en la Ć©poca en que aun jóvenes ella gustaba de celebraciones que la llevaban a extremos en los que habĆamos compartido tremendos momentos de pasión.
Quise acercarme pero me percate que sus amigas a diferencia de lo que ella me habĆa indicado no estaban acompaƱadas, lo que me provoco cierto pudor, el llegar a un encuentro solo de amigas, se verĆa como una impertinencia, pensĆ© en retirarme, lo harĆa en cuanto terminara la cerveza que tenĆa en mi mano, pero cuando ya me preparaba para partir , en ese momento, vi a un grupo de jóvenes que las abordaron, sin mediar palabras solo con vasos y botellas invadieron alegremente al grupo de mujeres al son de la ensordecedora mĆŗsica, algunas de las amigas se desmarcaron, pero otras, como mi esposa se mantuvo en su lugar y despuĆ©s de un par de movimientos y gestos se acoplaron a algĆŗn acompaƱante con el que bailaron jovialmente un par de temas, de esos que invitan a los roces y coqueteos, y mi esposa no rehuyó la invitación. yo que hasta ese momento pensaba en irme decidĆ quedarme, aunque no quise acercarme inmediatamente, hubiese sido vergonzoso intervenir encontrando a mi esposa en esas circunstancias, asĆ que preferĆ esperar a que el baile cesara y se separarĆ”n.
Pero eso no ocurrió. Mas bien con cada nuevo tema parecĆan independizarse cada mĆ”s de sus grupos, como olvidĆ”ndolos, ahora su baile que en un inicio era mĆ”s bien de recreación se tornaba mĆ”s cercano, intercambiaban risas, palabras, se miraban, compartĆan sus tragos y se mantenĆan las miradas, miradas coquetas y que acusaban espĆritus desinhibidos por la ebriedad y otras sustancia, quise pensar, pues se notaban algo inconscientes con sonrisas constantes, y con un dialogo cercano en el que acercaban sus caras para escucharse, casi topando sus rostros.
El miraba fijamente sus labios en esos momentos, ella le miraba fijamente, y se acercaba, si me hubiese arriesgado a pensar mal hubiese dicho que se acercaba desafiante, retƔndolo a besarla.
Pero eran apenas unos segundos que apenas daban pie para notarlo, por lo que bien podrĆa estar equivocado, sobre todo porque en esos momentos la pista se desbordo de parejas generando un gentĆo que hacĆa difĆcil ver a cualquiera en particular por lo que comencĆ© a moverme para mejorar mi visión.
Entre el tumulto vi que se hablaban al oĆdo, por el ruido pensĆ©, aunque las sonrisas nerviosas que venĆan con cada acercamiento me hacĆan dudar. A ratos y desde ciertos Ć”ngulos mas parecĆan besos o caricias. Al rato incluso comenzaron a tomarse de las manos mientras el intentaba acercarse mĆ”s, a lo que ella rehuĆa, lo cual en parte me tranquilizaba, pues solo bailaba y parecĆa pasar un rato agradable con alguien, nada tan dramĆ”tico, pensĆ©, pero en ese momento se me congelo el cuerpo y se erizo mi piel, al ver algo que sinceramente no esperaba ver, no de mi esposa, de la recatada y tĆmida mujer que conocĆa, fruto del alcohol, o eso quise pensar, en un sutil movimiento dirigido evidentemente a su acompaƱante, y cuando el baile los acercaba a una distancia en que prĆ”cticamente podĆan rozar sus narices y sus miradas se conectaban directamente desabrochaba uno a uno los botones de su blusa, acompaƱada de una vanidosa sonrisa dejaba ver su body, esa hermosa y sexy prenda que destacaba mediante un escote generoso los hermosos senos de mi esposa, que en mi experiencia eran su arma favorita de seducción, ella lo sabĆa, pues su risa coqueta la delato al ver como la prenda impacto a su acompaƱante, a tal punto que inmediatamente se pudo notar que le ponĆa listo para ella, incluso sus amigas que la observaban no podĆan menos que reĆr y cuchichear mientras la veĆan ahora a ella, ebria y desinhibida, acercar su cuerpo de forma provocadora para bailar pegada a ese hombre que restregaba su cuerpo contra ella, haciĆ©ndole sentir sin dudas su miembro de que debĆa de estar bastante duro por las miradas y palabras con las que parecĆa reprenderlo coquetamente y que le dedicaba mientras bebĆa de su vaso que cada tanto Ć©l se dedicaba diligentemente a hacer que se rellenara, mientras su rostro acusaba a cada minuto su caĆda o su liberación de sus lĆmites y timidez.
Su silueta se movĆa poseĆda por la sensualidad que de trago en trago se liberaba de la prisión que dĆa a dĆa habĆa creado y que ahora parecĆa quebrarse en pedazos dejando fluir, como el licor mismo, su verdadero ser, un ente abrasado en un rabioso deseo que como una ola que se revelaba en cada movimiento de su frĆ”gil cuerpo, ella ya no era la persona respetable y decorosa que conocĆa, ahora era una llama consumida por la mirada lujuriosa de quienes a su alrededor respondĆan a su deseo, que le deseaban tanto como ella misma deseaba lo que preparaba en su ritual danza.
Su cuerpo era una ola que su acompaƱante intentaba abordar, paso a paso, giro a giro, tocĆ”ndola, y en cada toque la sutileza necesaria para, solapadamente, acariciar alguna parte del cuerpo que era solo para mi, y asĆ poco a poco a travĆ©s de cada compas de la mĆŗsica y de cada sorbo de su trago, se acercaba, la apretaba, primero su cuerpo para luego acercar tĆmidamente su boca a sus hombros desnudos, a su cuello, besĆ”ndolos, ella solo se estiraba al sentir sus labios, entregĆ”ndose a los besos y caricias de su acompaƱante, como si tal contacto fuese parte del mismo baile, ella misma lo retaba, acercando su cuerpo, apretĆ”ndose contra Ć©l, entregĆ”ndole sus senos, su trasero, ofreciĆ©ndoselos al contacto del excitado acompaƱante que ya no cabĆa mĆ”s en su deseo y que diligentemente acariciaba con roses o bajando su rostro para deslizar sus labios en sus senos cuando la oportunidad lo permitĆa, mientras ella intentando disimular indiferencia solo se acercaba a el, dejĆ”ndose apretujar y tocar entre risas y bebida.
AsĆ fue durante minutos que no quise contar, tenues, lentos, como sus movimientos, vi como ella, cuya timidez era su principal caracterĆstica, ahora volteaba hacia Ć©l poniendo su rostro, colorido por el alcohol frente al rostro de aquel hombre, rozando sus narices, su frente, tal vez sus labios, pero rehuĆa los besos con una sonrisa y alguna palabra que no alcanzaba a escuchar, como si supiera, y si lo sabĆa, que a cada minuto el miembro de su acompaƱante se ponĆa cada vez mĆ”s duro, era su juego favorito disfrutaba mucho en la intimidad de llevarme a la desesperación, provocarme para ponerme duro, para torturarme con caricias, insinuaciones y besos que solo buscaban deleitarse en mi desesperación, pero ahora su vĆctima era Ć©l y ella parecĆa disfrutarlo aĆŗn mĆ”s.
Ambos en ese momento eran la viva expresión del erotismo, ella del deseo vehemente y coqueto, heroĆna de una sensualidad que quemaba al verla, el por otra parte del suplicio de la desesperación por poseerla, ambos parecĆan quererlo, desearlo y en su juego solo un momento de arrebato romperĆa el cristal que separaba sus cuerpos, y yo lo sabĆa, mĆ”s aĆŗn cuando de pronto y tras la forma en que el extendió su mano para apretar su trasero y casi chocar sus rostros uniendo sus labios en un contacto tosco pero erótico la vi a ella acercar una de sus piernas a Ć©l, rozĆ”ndola contra la entrepierna de aquel hombre, mientras le sonreĆa cara a cara, casi labio a labio, su baile se volvió burdo, aunque profundamente sugestivo, ya no era baile, menos cuando me percate que solo veĆa su mano con la cargaba su copa, la otra estaba perdida mientras bailaba con Ć©l, busque la forma de poder ver con claridad lo que ocurrĆa y comencĆ© a moverme entre la muchedumbre, cargando mi copa con mi mano que no paraba de temblar con la conmoción por lo que observaba.
Ya desde otro Ć”ngulo pude ver que ellos se movĆan, se restregaban en movimientos que ya nada tenĆan de baile, la pierna de ella entre las de Ć©l y sus caras juntas, respirĆ”ndose, con ojos entrecerrados, fruto tanto del alcohol como de la excitación de ambos, y entonces lo vi, la mano de ella acompaƱaba a su pierna, acariciando su miembro sobre su ropa mirĆ”ndole fijamente a los ojos y susurrĆ”ndole palabras que jamĆ”s sabre pero que pude imaginar sin problemas, de pronto en un compĆ”s de la mĆŗsica, que poco ya importaba ella puso su espalda contra el entregĆ”ndole su cuello y Ć©l le correspondió sin pudor alguno primero besando su cuello mientras acariciaba sutilmente sus senos debajo de aquel sugestivo body expuesto durante el baile, para luego sin duda bajar su mano hasta la entrepierna de ella.
Se que lo sintió, pues su reacción la delato, su cuerpo entero de derrumbo casi cayendo de espaldas sobre el que supo soportarla, pude imaginar claramente la humedad que empapaba su intimidad, humedad que tantas veces hurgue, pero que por su temblor pude percibir que era mucho mayor a la que habĆa tenido en largo tiempo, se comprobaba en la forma que ella meneaba la cola para sentir aĆŗn mĆ”s intensamente esa caricia, no sĆ© si sabĆa que estaba con otro hombre o si en su borrachera pensaba que yo la acompaƱaba en ese baile, como tantas otras veces, aunque sin llegar a esos extremos, pero inmediatamente tras ello giro su rostro para recibir la lengua de su acompaƱante dentro de su boca y fundirse en un beso que nada tenĆa de tierno.
En ese momento se detuvieron y casi sin mediar palabra Ć©l la tomo de la mano, mientras sus amigas entre risas la veĆan perderse entre la muchedumbre hacia un lugar desconocido, pero con un destino indudable.
Yo me apresure a seguirles, pero el tumulto y el trago, que sin darme cuenta habĆa tomado sin cesar ante aquel espectĆ”culo, me hacĆan difĆcil la tarea, hasta perderles de vista, solo de asomarme a lo alto de una escalera pude ver como a lo lejos se perdĆan atravesando una de las puertas posteriores de la casona, una que daba precisamente al patio donde se estacionaban los vehĆculos esa noche, asĆ que apure paso temiendo perderles si tomaban un auto, cuando ya pude salir, les habĆa perdido el rastro, fue tras unos minutos que entre los autos estacionados de forma espontĆ”nea y desordenada en el patio exterior de la casona que pude oĆr un ruido de quejidos, risas y sollozos, al acercarme la vi abrazada al hombre, recibiendo sus besos en su cuello, y caricias en su entrepierna que mĆ”s que cariƱo parecĆan querer rasgar su ropa, su cara la conocĆa era su cara de placer, su frente arrugada, su boca entreabierta, sus ojos cerrados y su respiración entrecortada, asĆ como esos espasmos que acompaƱaban cada movimiento de su ahora amante, la conocĆa y aunque nuca la habĆa visto tan excitada sabĆa que debĆa de estar mojando cada centĆmetro de su ropa.
Ella le besaba, le mordĆa los labios, le tomaba el rostro con ambas manos mientras Ć©l ya habĆa bajado sus jeans dejando expuesto la parte inferior de su body, mostrando el diseƱo de los encajes que tanto me habĆa gustado cuando lo compre para ella, ahora ella lo estrenaba, pero era completamente distinto a lo que imagine, lo estrenaba bajo las caricias y besos de un desconocido.
Este la besaba y en un movimiento rĆ”pido, casi violento bajo la parte superior de su body dejando al aire sus senos lo que comenzó a lamer y segĆŗn vi tambiĆ©n morder, mientras ella solo se apoyaba en el auto contra el que la tenĆa prisionera. Su mirada a ratos se perdia pero constantemente tanteaba el entorno, logre entonces entender que estaba consiente de lo que vivĆa, buscaba miraba alrededor para evitar ser descubiertos, aunque despuĆ©s de unos minutos dejo de hacerlo, su amante hĆ”bilmente metio su mano en su entrepierna provocando que ella se retorciera en ese lugar y lanzara un quejido de placer, pocas veces escuchado, por mi, y su cara de preocupación cambio dramĆ”ticamente, sus miradas al entorno cesaron , tan solo cerro sus ojos y se entregó a los besos y caricias de su amante respondiĆ©ndoselos, gimiendo a su rostro mordiendo una y otra vez sus labios, llevando con sus manos su rostro a su cuello para ser besado, lamido mordido, mientras ella se retorcĆa ante el avance de los dedos de el sobre su intimidad, yo sabĆa que la tocaba sobre sus labios pues su reacción, aunque mĆ”s apasionada, mĆ”s entregada, era la que siempre expresaba en nuestra intimad, fue ese conocimiento el que permitió saber cuĆ”ndo su intimidad fue invadida por su amante, pues su cuerpo se apretó contra el dejando escapar un agónico gemido, que me impresiono hasta que me percate que no fueron sus dedos los que la invadieron, sin darme cuenta, ante lo absorto que estaba observĆ”ndola, Ć©l habĆa preparado todo para invadirla con su propia intimidad, su miembro ahora la llenaba, lo sabĆa, pues su rostro desencajado y su gemido que se debatĆa entre placer y dolor acusaba que estaba llegando a lugares de su cuerpo que no habĆan sido tocados, ella ahora era levantada apoyada contra el auto y el Ćmpetu de su acompaƱante quien la levanto moviendo el auto con cada embestida que le daba, con lo que el gemido se volvió un grito ahogado, habĆa llegado aĆŗn mĆ”s adentro.
Ella se habĆa perdido, en aquel estacionamiento fuera de aquella fiesta, bajo el cielo nocturno, rompiendo todo limite, entregĆ”ndose sin restricciones, sin limitaciones, sin timidez ni reparos, nada a su amante le era prohibido, todo permitido deseado, provocado y yo desee con todo mi corazón creer que fruto del alcohol y el exceso de la noche, pero ya sabĆa que no, que la mujer que conocĆ, mi esposa habĆa elegido esa noche, ese momento y a ese hombre.
Durante unos minutos ella se columpio violentamente, furiosamente contra el cuerpo de su amante, como queriendo romper la barrera que les separaba y fundirse en una sola piel, en una sola carne, nunca la vi asĆ, el la soportaba, le besaba le hablaba palabras que hacĆan que ella respondiese solo con gemidos, con besos, respirando directamente en su boca, dĆ”ndole gemidos y sollozos que el respiraba y respondĆa con bramidos, mordidas en sus labios con sus manos apretando sus senos mientras con sus manos tomaba su trasero desnudo en intentaba, por lo que logre intuir de sus movimientos, poseerla por todas sus intimidades, aunque sin Ć©xito y al darse cuenta, su amante comenzó a morder sus pezones mientras ella solo gemĆa, cada vez mĆ”s fuerte, yo desde el otro extremo la veĆa consumirse en un violento orgasmo como nunca antes le vi, su rostro rojo hablaba de la tensión del momento, del alcohol, del desahogo, del placer, pero no del tĆ©rmino, aun no acababa, pues el la tomo, la puso contra el vehĆculo y abrĆa sus piernas al tiempo que mordĆa su cuello mientras desde atrĆ”s la penetraba, ella solo se entregaba agonizaba en cada estocada, pero aun perdida en el profundo orgasmo anterior, mientras el cada vez con mĆ”s Ćmpetu le invadĆa, hasta que en un punto ambos se abrazaron en esa posición y lanzaron un quejido que me dio a entender que habĆa acabado, ella en Ć©l y el en ella.
Yo me aleje de vuelta, atrĆ”s ellos se besaban entre suspiros, mientras yo con pasos zigzagueantes, perdido en mis pensamientos, en mis contradicciones, me alejaba. la vi perdida en otro hombre como nunca se perdió en mĆ, en un desconocido, un hombre al que devoro como nunca me devoro a mĆ y al cual ella se entregó, sin reservas, de dejo devorar, poseer, y el la hizo suya, camine alejĆ”ndome de aquel lugar hasta mi vehĆculo, digiriendo el momento, sabiendo que ella ahora talvez se abrazada o besada con su acompaƱante, como tantas veces lo hizo conmigo tras hacer el amor, salvo que ahora realmente ella se sentĆa de Ć©l.
AsĆ esa noche deshice el camino hecho y volvĆ hasta casa, en donde la esperarĆa y deberĆa decidir, en ese momento jamĆ”s imagine el rumbo que tomarĆan las cosas, pero esa es otra historia.


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