Por

Anónimo

marzo 16, 2025

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Las tetas de mi hermana

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Bueno, esta historia empieza desde que éramos pequeños, mi hermana es 3 años mayor que yo y antes nos bañabamos juntos, y nos cambiabamos de ropa enfrente del otro porque nos teníamos esa confianza, y yo nunca ví a mi hermana con otros ojos porque solo era un niño, ya después con forme paso el tiempo dejamos de hacer eso y todo bien, pero cuando ya éramos adolescentes, en la cuarentena, una vez ella se iba a meter a bañar, y empezó a quitarse la ropa en el mismo cuarto en el que estaba, ya que compartíamos cuarto, y en ese momento ví como se quitó su blusa y ví que ya estaba bien desarrollada, tenía unas chichotas bien ricas, con los pezones anchos y cafesitos claro, una total delicia, de solo recordarlo se me pone bien tiesa, yo nunca le había puesto atención al tamaño de sus tetas hasta ese momento, y ella notó que le estaba mirando sus tetotas y solo me sonrió y siguió desnudandose, se bajó su pantalón y luego su calzon azul, y ví que la tenía algo peludita, y después se fue a bañar. Yo estaba asimilando lo que acababa de pasar y me volvió loco sus tetotas y su panochita peluda.

Ya en la noche, como compartíamos cuarto y cama, porque es de las grandes, pensé que podría esperar a que se durmiera y tocarle su chichotas, ya que su pijama se le transparentaban sus pezones y se los podía ver, pero eso no fue necesario, ya que una vez que nos mandaron a dormir, empezamos como que a disque jugar, con cosquillas y así, y yo aprovechaba para tocarle sus tetotas, y ella lo notó, pero no le molestaba y parecía que le gustaba que le tocará las tetas. Y una noche, como ella ya había notado de que me gustaban sus chichis, y ella era medio puta, me dijo que podía jugar con ellas, mi hermana se acostaba boca arriba en la cama y yo como que me subía en ella y le agarraba las tetas, se las apretaba y a ella le gustaba, porque veía que ella serraba sus ojos y como que gemía en silencio, y se nos hizo costumbre hacerlo todas las noches. Hasta que una noche mi hermana en vez de lo habitual, se subió su blusa de la pijama y las ví otra vez esas chichotas deliciosas, y está vez me dijo que las podía lamer y morder, y yo claro lo hice, y yo notaba a mi hermana casi al borde del orgasmo por los gemidos bajitos que hacía y su cara de placer, aunque para mí desgracia yo desconocía muchas cosas sobre el sexo en ese entonces, y no aproveche para tocarle su panochita, que de seguro estaba toda mojada me imagino.

Luego de un tiempo lo dejamos de hacer por alguna razón, talvez solo estaba ovulando y era una adolescente cachonda que quería experimentar, pero yo no me puedo sacar esas imágenes de mi cabeza, tanto así que la empecé a espiar cuando se cambiaba después de bañarse, pero ella se dió cuenta y ya no se desviste en frente mío ni me enseña sus chichotas, incluso una vez llegué a grabarla, y me hice varias pajas con ese material, pero ella se dió cuenta y borro el vídeo.

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