septiembre 11, 2017

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La tutora

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Hola, esta historia es real y me gustaría transmitirla a alguien, ya que por seguridad de la protagonista de la misma no me es posible contarla a alguien cercano. Pero bueno, esto sucedió cuando yo cursaba el quinto semestre de la universidad, actualmente estoy en proceso de titulación, y la facultad implementó un sistema de tutorías, en las cuales era obligatorio contactarse con su tutor.

Mi tutora es una mujer con doctorado en educación; mide aproximadamente 1.65, tiene el cabo ondulado a la altura del hombro, de 40 años, pero se conserva en muy buen estado para su edad ya que practica natación, un culo mediano muy duro y unas tetas pequeñas que se conservan como si tuviera 20 años.

En fin, yo contacté a mi tutora y arreglamos una reunión con los demás tutorados, cuando llegó el día mi sorpresa fue que solo yo había respondido el llamado por lo que el tiempo iba a ser nuestro. Nos había citado en un cubículo solitario entonces cuando toqué la puerta y ella abrió me quedé con la boca abierta; llevaba un vestido blanco que resaltaba su figura además que el perfume que llevaba olía muy bien, todo esto hizo que me pusiera nervioso y mi verga empezara a quererse salir de mis pantalones.

Por lo visto ella se dio cuenta de la situación a lo que soltó una risita cómplice, me invitó a pasar y me comunicó que estaríamos solos, algo dentro de mí me animó a hacer un movimiento; cuando nos saludamos de beso, giré a propósito mi cabeza para intentarle dar el beso en la boca, si ella lo tomaba a mal le iba a decir que calculé mal y asunto arreglado.

Mi sorpresa fue mayúscula cuando mi movimiento resultó y ella me correspondió el beso, primero tímidamente, tal vez porque pensaba que estaba mal que un alumno se besara con una académica, pero al final de cuentas los dos somos adultos y después de unos segundos me besó con una intensidad que hizo que mi verga se pusiera dura en unos instantes.

En medio de la pasión que teníamos en los labios empecé a levantar su vestido y me percaté que traía una tanga blanca que hice a un lado para empezar a tocar su clítoris y mojarla más de lo que ya estaba, ella gemía, me decía que no estaba bien pero no hacía nada para impedirlo, me tuve que retirar de su boca, la  dejé semidesnuda levantando el vestido de la parte de abajo y bajándolo de la de arriba para que le quedara a la altura del abdomen, después de jugar con sus tetas un momento, me bajé para comerme ese clítoris que traía mi verga a mil, ella decía:

Tutora: ¡que lengua! ¡dame más!

Yo seguía con mis movimientos en su clítoris e insertando primeramente un dedo y luego dos en su vagina a lo que ella arqueaba de placer y de un momento a otro se vino en cara, ocasionándole un orgasmo brutal.

Dejé que reposara un momento y yo me bajé el pantalón y le dije que me la chupara a lo que medio una mamada que reflejaba lo inexperta que era en ese aspecto. Yo traté de hacer caso omiso e intenté penetrarla a lo que ella me recibió con un gusto enorme, la puse en una silla parando el culo y la penetré primero suavemente y después con embestidas que mis huevos sonaban al contacto con sus nalgas.

Por el morbo de que nos descubrieran, ella no podía gritar aunque lo hubiera querido, por lo que nos dedicamos a gemir de placer y nuestros bufidos se sincronizaban por el rico que sexo que estábamos teniendo, después de un rato ella se volvió a venir lo que ocasionó que mi corrida se adelantara un poco más, por lo visto ella se dio cuenta y me dijo que por nada del mundo la sacara y que me viniera adentro, a lo que yo acepté gustoso y le dejé dentro una cantidad enorme de semen.

Retire mi verga, entre lo sudados y exhaustos que estábamos solo alcanzamos a soltar una risa cómplice, nos dimos un beso apasionado y en lo que nos recuperábamos del cansancio y nos limpiábamos ella me contó que era recién divorciada y que su ahora ex marido nunca le hizo sexo oral o algo por el estilo.

Antes de irnos nos prometimos repetir la ocasión, pero en otro lugar donde pudiéramos ser ruidosos a nuestro antojo, acción que, si sucedió, pero lo dejaré para una segunda parte.

Mi tutora es una amante que se entrega a mi cada vez que nos vemos, y no tenemos reparos en hacer alguna que otra cosa sucia, siempre nos hemos visto ocasionalmente una o dos veces al mes, por que como ella me dijo: “quiero coger solamente” y no nos hacemos dramas de celos o algo por el estilo, gracias a ella pude conseguir una recomendación para ser becario de una académica donde también he hecho de las mías, pero eso lo contaré más adelante

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2 respuestas

  1. nindery

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