Por
Anónimo
Una noche inesperada
Mi esposa y yo nos cambiamos de ciudad junto a la playa hace 2 años. Ambos andamos entre los 33 años.
Ha sido difícil tener amigos ya que la gente aquí es un poco cerrada. Afortunadamente encontramos algunos con gustos y status en común y de un rango de edad cercano al nuestro.
Un día, nos pusimos de acuerdo todos para ir a un bar. Ese día, nosotros tuvimos un evento de trabajo por lo que estábamos cansados y estuvimos a punto de no ir. Al final decidimos asistir y llegamos un poco tarde por lo que todos ya estaban un poco enfiestados.
En el grupo hay una mujer de alrededor de 40 a 45 años, empresaria que también llegó a esa ciudad. Es divorciada y le va muy bien económicamente por lo que se cuida mucho y si necesita arreglarse algo con el cirujano, lo hace. Es una mujer muy atractiva y para mí más, ya que siempre me han encantado las mujeres mayores a mi. Para términos de esta historia le cambiaré el nombre a María. Ese día, María llegó muy guapa con un vestido rojo muy estilo de playa y con ella llegó con su sobrina cuya edad anda entre los 20 a 25 años, también muy atractiva y muy buena onda.
Los bares en esta ciudad cierran alrededor de las 2:30 am por lo que cuando mis corrieron, yo, ya en un estado de ebriedad dije que ponía mi casa para continuar con la fiesta. Al decirlo, claramente vi la cara de molestia y enojo de mi esposa.
La mitad del grupo de amigos que estábamos en el bar, decidieron ir a mi casa entre ellos María y su sobrina y al haber llegado en Uber, se fueron con nosotros en la camioneta.
Yo no manejé, ya que iba tomado por lo que me fui en el asiento del copiloto muy tranquilamente cuando de la nada sentí una caricia en la espalda y cuello. Al yo estar medio borracho, creí que lo había imaginado y no hice nada. De nuevo volví a sentir que me acariciaban por lo que bajé la visera abrí el espejo como si se me hubiera metido algo al ojo y ahí vi a María acariciándome.
Cabe mencionar que Nunca había pasado nada entre nosotros, una relación cordial y hasta creí que se llevaba mejor con mi esposa.
Realmente se sentía muy rico y entonces estire mi mano y acaricié su pierna. Suave, era muy suave y se sentía dura como cuando hacen ejercicio. Mi corazón palpitaba por el miedo de que me descubrieran.
Ya casi llegando a casa, nos paramos en una tienda para comprar refrescos y botanas y cuando voltee a ver a María, ella me guiñó el ojo y me sonrió. Yo no podía contener mi excitación.
Llegamos a la casa y les dimos el tour de bienvenida . Cuando terminamos, mi esposa dijo, son tus invitados, me voy a dormir por qué ando muy cansada. En el fondo no quería por qué sabía que la iba a cagar.
Empezaron a poner salsa y la gente se puso a bailar. Ya tomados, todos los hombre que habían querían bailar con María y pues en eso me ganaban ya que yo no sé bailar. Sin embargo ella me empezó a enseñar ahí. Su olor, un olor delicioso que me mantenía impresionado. Un poco después, Algunos fueron a comprar más alcohol, otros se fueron a la alberca y otros estaban en la sala bailándo.
Yo estaba platicando con un amigo y María se acercó preguntando por el baño y yo cortésmente la llevé pero estaba ocupado por lo que le dije que tenía otro pero que me esperara. Subí más rápido que flash por un condon y la llevé al baño de la alberca que está dando la vuelta de mi casa en un lugar privado. Yo me hice el caballero llevándola hasta ahí pero ya no podía contener la calentura. Lo abrí y me metí para verificar que todo estuviera bien e inmediatamente la jalé y le di un beso y dios. Uno de los besos más ricos de mi vida.
Le bese el cuello, la espalda y le desabroche el vestido. Ropa interior roja con una tanga de hilo hermosa. Yo estaba hecho un animal, me faltaban manos para agarrarle todo. Unas nalgas hermosas, que habían sido afinadas por el cirujano y unas tetas grandes y deliciosas. Realmente estaba disfrutando el momento pero me daba miedo que mi esposa fuera a bajar. Le quite el hilo y Se ve que ese día se acaba de depilar todo por que estaba muy suave. Le pasé la lengua por todos los lugares que pudiera y ella gemia riquísimo.
Me levanto y se bajo ella, me bajo los jeans y vio mi pene a punto de explotar. El boxer estaba muy mojado y cuando lo bajo, el saltó dejando a la vista el líquido preseminal que estaba escurriendo por lo que ella hizo una cara de excitación y lo metió a la boca.
Era un extasis total, me acuerdo y me vuelvo a calentar. Ya no podía más, saqué mi condon y me lo puse. Lo metí y estába caliente. Yo le daba durísimo y mis manos no eran suficientes para agarrarle todo.
No pude esperar más, explote y casi me desmayo del orgasmo, ella saco el condon y me limpio el pene. Su mirada sexy y de maldad me llevaron al cielo.
Nos arreglamos rápidamente y salimos del baño. Guardé el condon en mis jeans y lo tiré en la basura de afuera.
Cuando salimos algunos ya se habían ido. Pidió su Uber y se fue con su sobrina y me dio un besote para despedirse.
De vez en cuando nos vemos y nos seguimos llevando bien.
Una respuesta
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