Genaro, el Oso Tatuado.
Me encontraba sola en mi casa y muy caliente por lo que decidí llamar a alguno de mis amigos activos, pero no encontré a ninguno, por lo que pensé buscar a alguien por internet en alguna página de contactos gay.
Estuve mirando un buen rato hasta que me llamo la atención un anuncio con fotos de un macho velludo que decía lo siguiente:
“Macho velludo de 55 años, tipo oso, con tripa y tatuajes, muy activo y cerdo en la cama busco pasivo, maduro, con pluma que sepa dar placer a su macho, que tenga una boca bien mamona, un culo tragón y algunos kilos de más, no me gustan delgados, si tiene lencería mejor”
Había varias fotos de cuerpo, donde se veía que era muy velludo, tenía una polla dura y venosa, dos buenos huevos colgando y bastantes tatuajes, además de tener tripa cervecera, luego también había un teléfono de contacto, que yo anoté enseguida y me dispuse a llamarlo, pues me había gustado.
Marque su número y me dispuse a hablar con él cuando lo cogiera pensando en poner voz amariconada, cuando al final lo cogió, esta fue nuestra conversación:
- Alo, ¿Quién llama?
- Hola me llamo Tony y te llamaba por un anuncio que tienes en una pagina de contactos en internet.
- Ah, claro dime.
- Me han gustado tus fotos, soy como pides y me gustaría conocerte más a fondo.
- ¿Qué edad tienes? ¿Cómo eres?
- Tengo 55 años, mido 1,73, peo 91 kilos, tengo algo de tripa, soy muy pasiva en la cama y me gustan los machos velludos como tú.
- Tiene buena pinta, yo tengo sitio por la vaguada, quedamos y nos tomamos algo antes de subir. No me gusta que me hagan perder el tiempo, así si no eres como dices, dímelo y lo dejamos.
- Soy como te he dicho, podría mañana por la tarde sobre las 4.
- Perfecto te mando la ubicación y trae el ojete bien limpio, puta.
- Si mi macho como me órdenes.
Y llego el día siguiente y me prepare para mi nuevo macho, dándome una ducha y limpiando mi ojete, poniéndome un tanga rojo, una camisetilla de encaje y por fuera un pantalón y una camisa, para que no se viesen por la calle. Agarré los condones, el lubricante y el Popper y me fui al bar donde habíamos quedado y él macho me había enviado su ubicación.
Llegue al bar, entre y allí en una mesa había un macho parecido a las fotos de cuerpo, pero vestido. Lo primero que me llamo la atención es que era calvo, con barba y llevaba una camiseta sin mangas con dos tatuajes en los brazos, me acerque, me miro, le sonreí y empezamos a hablar diciéndome:
- Supongo que serás Tony.
- Si, y tú serás Genaro.
- Si, pero llámame Gero, siéntate, ¿Qué quieres beber?
- Gracias, un vino blanco, igual que tú.
- Cuéntame un poco de tu vida, me dijo.
- Me llamo Tony, soy gay pasivo, estoy casado con un hombre, pero hace 2 años tuvo un infarto, casi se muere y se quedo impotente, no puede tomar viagra, y yo todavía soy joven y necesito un macho que me de caña. ¿Y tú?
- Yo soy bisexual, estoy divorciado, vivo solo y ahora me he aficionado a las mariconas que sois mucha mas guarras y complacientes en la cama.
- Que directo eres, me gustas y hueles bien, hueles a macho.
- A mí también me gustas, terminamos los vinos y subimos a mi piso.
- Claro, como digas.
El oso pago la cuenta y nos fuimos hacia su casa, que vivía a 150 metros del bar donde habíamos quedado, subimos, entramos y me dijo:
- Tony, te parece que habrá una botella fresca de vino blanco y ponga una película porno, para entrar en calor.
- Claro que sí, me parece bien
- Pasa al salón y ponte cómodo, y así empezamos a conocernos mejor.
- Perfecto.
Pase al salón y me quite los pantalones quedándome en tanga y en la camiseta de encaje con mis collares y pulseras, esperando a mi macho.
Gero llego, me dijo que estaba muy guapa, abrió la botella, me sirvió un copazo, se quitó su ropa quedándose con un gayumbo de color negro y puso la película porno gay y nos sentamos juntos en el sofá con nuestras copas de vino.
Gero me puso la mano en mi pierna y me dijo:
- Mira la película Tony, ves como esa puta le come el rabo a su macho y también sus huevos.
- Si, que gusto, tiene una buena tranca, como la tuya.
- Pues empieza zorra, que aquí esta tu macho, y ya empieza a estar caliente.
Yo muy obediente le empecé a besar los gayumbos hasta quitárselos y ver aparecer su rabo morcillón, mientras yo le lamía con mi lengüita desde el tronco al capullo con fuerte olor a polla, que me vuelve loca y me excita, pues me siento bien puta.
El rabo de Genaro crecía y crecía con cada lamida mía, él me agarraba la cabeza y me metía toda su polla dentro de mi boca, dejándome casi sin respiración, mientras yo le comía sus huevos y le metía mi lengua en su oloroso y velludo ano de macho. Genaro gemía como un macho y yo hacía lo mismo, pero como su puta.
Genaro, me decía:
- Desde que te oí por el teléfono, sabía que serías una buena puta, ahora vamos a follar y hacer todo el sexo que nos gusta a los dos, guarra.
- Como ordenes mi macho, quiero que des de comer bien a mi ojete que tiene mucha hambre y es muy tragón.
- Claro, puta vamos a mi dormitorio, que está al final del pasillo, ve tu delante, que yo llevo las copas y el vino.
- Si mi macho quiero ser toda tuya y que me empotres.
Me levanté, empecé a ir hacia el pasillo, moviendo mi culo como una hembra y notando que le gustaba a Gero, ya que me daba palmadas en mi culo mientras andaba con mi tanga puesto y metido por mi raja.
Llegamos al dormitorio y mi oso se tumbó en la cama mientras yo comencé otra vez a comerle el rabo, los huevos y su peludo culo de macho, metiéndole bien dentro la lengua para dejárselo reluciente como quería.
Al cabo de unos 10 minutos, chupándole el rabo, los huevos y el culo, mientras él me daba pollazos en mi cara, me dice:
- Puta, date la vuelta que te voy a preparar el ojete, que quiero follármelo. ¿Lo tienes limpio?
- Gero, las putas pasivas como yo, siempre tenemos limpio nuestro coño, es todo solo para ti.
- Perfecto, zorra así me gusta.
Me doy la vuelta, Gero me quita el tanga quedándome solo con mi suspensorio que me sujeta mis huevos y mi pequeña polla y noto un fuerte escupitajo en el ojete, una lengua que lo mordisquea, sin tanta delicadeza como hacía yo con su culo y unos dedos que entran y salen para dilatarlo, mientras oigo que me dice:
- Vaya culazo y que caliente está, como quiero follármelo.
- Es todo tuyo, haz lo que quieras con él.
- Te la voy a clavar para que chilles como una zorra.
- Si, mi macho, pero ponte antes un preservativo.
Gero me pone en cuatro, noto un escupitajo en el ojete, su polla en el agujero y primero muy suavemente noto como va entrando, poco a poco, hasta que empieza con un ritmo frenético que me vuelve loca, mientras le digo:
- No te pusiste preservativo.
- No puta, pero si quieres paro y la saco.
- No por favor sigue, hazme tu puta, no pares.
- Sabía que te gustaba a pelo y tienes un ojete muy caliente como me gusta, ¿Dónde vas a querer la leche?
- Donde quieras tú, mi macho.
- Te estoy dando a elegir, aprovecha.
- En mi boca, quiero saborearla.
- Sabía que eras una puta golosa.
Gero sigue follándome un rato más hasta que me dice que quiere correrse y mientras se pajea que le chupe los huevos y le lama su capullo, lo cual yo realizo muy obediente, pues me está follando como un auténtico macho.
Yo le empiezo a comer los huevos, mientras Gero se pajea, le mamo el capullo, hasta que me dice:
- Puta quiero que me demuestres con gestos de tu boca y tu lengua que quieres mi leche.
- Si mi macho, la quiero toda, sola para mí.
Y empiezo a pasarme mi lengua por la boca, como una señal de desearla toda dentro de mí, y estar rendida a él.
Veo que Gero empieza a respirar más fuerte, se pajea mucho más rápido, hasta que sale toda la lefa de su rabo, metiéndose en mi boca, mientras yo chupo y chupo, me la trago toda y con mi lengua le empiezo a limpiar su polla, pues quiero que vea que soy su hembra, su puta y él es mi macho, mi hombre, mi chulo.
Yo con la caliente que estaba y con la boca llena de la leche caliente de mi macho, me corro como una puta bien follada por su chulo.
Después nos tumbamos juntos, yo apoyando mi cabeza en su sudoroso y velludo pecho y nos dormimos abrazados, pues había sido una follada increíble y yo estaba encantada de haberlo conocido.
Nos despertamos al cabo de una hora, yo empecé a besarle el rabo a Gero, pero aquello estaba muerto, por lo que le dije:
- Cariño, voy a la ducha y me voy a casa.
- Si puta y repetimos la semana que viene y te comprare ropa de hembra para que seas mi puta.
- Claro cariño quiero ser tu puta y estar vestida para ti.
Me voy a la ducha que no tenía puerta el baño, me desnudo y veo por el espejo como Gero me hace fotos con el móvil, lo cual yo aprovecho para esconder mi cara y lavarme el ojete muy sensualmente.
Me seco, veo a Gero en bolas de pie, me da un beso y me voy de su casa hacia la mía muy feliz de haber encontrado un macho como me gustan.
Y lo que me paso después, es otra historia, que contaré en otro relato.
Una respuesta
-
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