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julio 4, 2011

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Abusaron de mi frente a mi marido

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Sucedió hace casi 7 años, cuando fui con mi esposo a un viaje de negocios cerca de la frontera de mi país, el hotel era precioso, categoría gran turismo, lo pagaba la empresa, Ernesto se iba temprano a su convención y yo me dedicaba a disfrutar del hotel junto con las demás esposas de los ejecutivos de la empresa, por la tarde noche salíamos a conocer la ciudad, el viernes por la tarde terminó la convención, pero los ejecutivos junto con sus esposas podían quedarse a el fin de semana. Nosotros decidimos ir a una playa que nos comentaron era muy bonita, quedaba a 12 kms. al norte del hotel, cuando llegamos, Ernesto y yo nos quedamos fascinados con el paisaje, era precioso, maravilloso, rápidamente me quite la ropa quedando en mi traje de baño completo, extendí mi toalla y me acosté a tomar el sol, Ernesto se metió al mar, después de unos minutos el salió y me pidió que lo acompañara al agua, entramos al mar, el comenzó a manosearme y besarme con pasión, a lo que yo correspondí gustosa, solo nos excitamos y decidimos salir del agua, al ver que éramos los únicos en el lugar, me pidió que me pusiera mi bikini, a mi no me gustaba usar bikini ya que consideraba no tener el cuerpo para lucir esa prenda, tengo buen busto, caderas amplias y redondas, piernas gruesas, sin varices ni celulitis, pero no tengo nada de cintura, mi abdomen es un poco abultado, o sea que en otras palabras tenía pancita. Ernesto me decía que era �Gordibuena�. Accedí después de una breve suplica de el, miré para todos lados para constatar que no nos viera nadie y me quite mi traje de baño quedando desnuda mientras me ponía mi bikini, terminando de hacerlo me acosté boca abajo en la toalla a tomar el sol, sentí las manos de Ernesto desabrochando el sostén del bikini, yo solo sonreí, cuando me di la vuelta para broncearme de frente, el lanzó mi sostén a un par de metros de nosotros.

– ¿Sabias que esta playa es nudista? � me dijo sonriendo.

– No es cierto y no me voy a desnudar, solo en topless – le dije.

Cuando comenzó a atardecer, recogimos todas nuestras cosas, yo me puse un short playero, sin costuras laterales y una playera futbolera, Ernesto no dejó que me pusiera el sostén. Vimos una linda cabaña en lo alto de una colina y fuimos a conocerla, mi marido habló con una persona y cuando vino hacia a mi me dijo que la había alquilado por esa noche, aunque teníamos todavía la habitación del hotel, me pareció fantástica la idea, puesto que el paisaje era maravilloso y el amanecer prometía bastante. Dimos una caminata alrededor de la cabaña, por eso de las nueve de la noche, cuando ya nos teníamos que alumbrar el camino con lámparas, nos dirigimos a la cabaña, al entrar Ernesto prendió las luces y metió los víveres al enfriador de la cocina, yo me recosté en un sofá de la sala, en eso, la puerta se abrió de repente y tres sujetos entraron, dos de ellos se dirigieron con Ernesto y lo golpearon inmediatamente, el otro me sujetó con fuerza, los dos sujetos amarraron a Ernesto en un sillón y lo amordazaron, mientras que el otro me tapaba la boca con su mano, yo lloraba de angustia y terror, una vez que Ernesto estaba amarrado y amordazado, se dirigieron a mi y los tres comenzaron a tocarme todo el cuerpo, me quitaron la playera, quedando con mi senos al descubierto, rápidamente dos de ellos los agarraron y los chuparon, uno de cada lado, mientras que el tercero recorría con su lengua mis piernas, vi que Ernesto estaba viendo todo lo que me hacían, desesperado intentaba sin éxito zafarse de sus ataduras, uno de los que me chupaba mi tetas se saco su verga y la acercó a mi boca para que se la mamara, a mi no me gustaba hacer sexo oral, a Ernesto casi no se la chupaba y cuando lo hacia era al principio y por muy poco tiempo, jamás aceptaba que eyaculara en mi boca ni en mi cara, pero este sujeto no pregunto, metió su verga en mi boca, casi me ahogo y el empezó en movimiento de mete y saca, el sujeto que lamía mis piernas bajó mi short junto con la tanga de mi bikini, dejándome desnuda por completo.

– ¡Miren que rica panocha tiene esta puta!, ¡no tiene ni un solo pelo! � Dijo con voz ronca y seca.

Sin mas ni mas comenzó a chuparme mi vagina, el que me obligaba a chuparle la verga le sacó de mi boca, casi vomito en el acto, me daba asco, el que me chupaba las tetas se saco su verga y me hiso que se la mamara, mientras el que me mamaba la vagina subió a chupar y manosearme las tetas, fue el turno del otro para mamar mi vagina, así se fueron cambiando los tres, después me pusieron en cuatro patas, mientras uno chupó mi culo, los otros dos me obligaron a mamarles la verga alternadamente, en eso sentí como era penetrada por la vagina de un solo empujón, lance un alarido de dolor, Ernesto veía todo con gran angustia y dolor, así se fueron turnando uno a uno, mientras se la mamaba a dos, el tercero me cogía por la vagina, mientras uno de ellos penetraba mi vagina, comenzó a meterme el dedo en mi ano, hasta ese momento yo era virgen por ese lado, nunca había permitido a mi marido entrar por mi culo, ni con el dedo mucho menos con su pene, jamás me lo había chupado. Cuando sentí que se acomodaba para penetrar mi culo con su verga, se me ocurrió suplicar.

– No, no, por favor� por el culo no � entre lágrimas y sollozos.

No sirvió de nada, después de sentir que me escupía el culo, para lubricarlo, separó los cachetes de mis nalgas y colocó su verga a la entrada y comenzó a empujar, sentí como me partían en dos, un grito de dolor, mas lágrimas, y apretar fuertemente la sábana fue lo único que pude hacer, al sentir como entraban por mi culo.

– ¡Más, más! � gritaba uno de los sujetos � todavía no le entra toda, ¡dale más!.

– ¡Aaaauuuughhhh!… ya no por favor, snif snif � les suplicaba llorando.

– Está bien apretadita la perra � expreso el que me tenia la verga dentro de mi culo.

– ¡Jajajajaja! Era virgen del culo, ¿verdad patrón? � Dijo dirigiéndose a Ernesto.

Con mi cara pegada al sofá, vi que Ernesto solo bajó la mirada llorando de impotencia, mientras comenzaba el movimiento de mete y saca; obviamente los otros dos no se iban a quedar con las ganas, también me penetraron por el culo. Uno de ellos se recostó y los otros dos me levantaron y me hicieron que me montara en él, ensartándome su verga en mi vagina, me jaló hacia el, pegando mis senos a su pecho y sus manos recorrieron mi espalda y mis piernas.

– ¡Que deliciosa piel tienes amorcito! � me dijo el desgraciado casi en el oído.

Sentí como uno de ellos se acomodaba detrás de mi, acariciando mis nalgas y colocando su verga para penetrarme por el culo.

– ¡Espera, espera¡ – dijo el que estaba debajo de mi � déjame girar para que vea su marido como le hacemos la doble penetración a su vieja.

Dijo al momento de girar y quedar de costado frente a Ernesto y comenzaron con el vaivén acompasado por mi vagina y mi culo.

– ¡Que sea triple!…. jajajajajaja � dijo el tercero al momento que se colocaba frente a mi y me metía su verga en mi boca.

Se fueron turnando, de tal forma que los tres estuvieron en las tres posiciones haciéndome la �triple penetración� frente a Ernesto, el que me obligaba en ese momento a mamarle su verga comenzó a lanzar unos gruñidos y eyaculó dentro de mi boca, forzándome a tragar casi toda su leche, escupí lo mas que pude pero la mayor parte me la trague, el que estaba atrás de mi me la sacó y me jaló de los cabellos obligándome a quedar acostada en el piso boca arriba, eyaculando en mi cara, cuello y lo ultimo en mi boca, el tercero se colocó sobre mi, con su verga en mis senos se masturbó hasta eyacular en mi cara y cuello, se pusieron de pie, yo llorando me coloqué en posición fetal intentando protegerme de los que ya había sucedido, los tres sujetos se vistieron con toda calma, uno de ellos se dirigió a Ernesto que los veía con ganas de matarlos con la mirada.

– ¡Que hembra tan rica y hermosa tienes compadre!… ahora disfrútala tu.

– ¡Jajajajaja! � se rieron los tres y se fueron.

Diez meses después durante los cuales los dos tuvimos que tomar terapias para superar lo ocurrido, Ernesto y yo tuvimos nuestra primera relación sexual, poco a poco fuimos superando lo acontecido, poco a poco fueron mejorando nuestras relaciones sexuales, poco a poco fuimos experimentando nuevas cosas entre nosotros. Hoy en día y desde hace mucho tiempo, le hago el sexo oral a mi marido, tomándome toda su leche cuando termina y le permito penetrarme por el culo, disfrutando plenamente de nuestra sexualidad, ahora ya no tengo esa pancita, mi vientre es plano, tengo un poco de cintura, ya no vamos a lugares solitarios y me atrevo a ponerme bikinis en el club deportivo al que pertenecemos y disfruto de las miradas de todos los hombre cuando me ven pasar y Ernesto me luce con orgullo.


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2 respuestas

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