Por
Con una escort familiar
¿Quién era el más sorprendido de los dos? No lo sé.
Afortunadamente supe sobrellevar el impacto de verla ahà parada, frente a mÃ, tras abrir la puerta de esa habitación de hotel. En vez de asustarme y preguntarle algo como: �Y tú, ¿qué haces aquÃ?� o cerrarle la puerta automáticamente, la invité a pasar.
Ella tampoco se dejó llevar por el pánico y la sorpresa asà que accedió a pasar.
Llevaba un vestido negro muy entallado que, dado su estatura y complexión, la hacÃa ver muy delgada y a la vez deseable. Tal prenda delineaba muy bien su cintura escueta y sus pechos que a pesar de no ser demasiado turgentes se veÃan antojables.
Además acentuaba sus bonitas nalgas y marcadas caderas soberbiamente. Su maquillaje la hacÃan ver un tanto mayor de la edad que yo sabÃa que tenÃa.
Nos quedamos mirando fijamente el uno al otro por un momento que pareció más largo de lo que en realidad fue. Era evidente que con aquella expresión amenazante en su mirada me querÃa decir algo como: �Si les dices algo a mis papás yo les cuento que fuiste tú quien me buscó para esto�. Asà que, sin reprocharle nada y actuando como si no la conociera, procedà como convencionalmente harÃa con cualquier otra sexoservidora.
�Allà está tu dinero �le dije señalándole los billetes que estaban sobre la mesita, debajo del cenicero.
Ella dudó unos segundos no sabiendo cómo responder pero al ver tal cantidad de dinero (le estaba pagando por tres horas) lo tomó sin chistar.
�Van a ser tres horas, ¿está bien? �le dije, en tono neutro.
Se quedó un tanto pasmada al ver que iba en serio pero al final asintió y comenzó a desnudarse, aunque con cierto nerviosismo.
Noté que su cara se veÃa desencajada.
El marcado silencio se hizo aún más palpable mientras ambos nos quitábamos la ropa dándonos la espalda, aunque sentados en la misma cama. Aquella chica que no rebasaba los diecisiete años aún era menor de edad y ya se dedicaba a eso desde al menos un año. Y lo sé pues desde ese tiempo la vi publicada en la página de escorts de donde tomé sus datos. No sabÃa cómo habÃa podido entrar al hotel pues en recepción le debieron pedir su identificación al verla tan joven. Supongo que tendrÃa una falsa.
Desde que vi sus fotos me entraron ganas de contratarla, se veÃa bien jovencita y sabrosa. La verdad siempre me han gustado las chavitas y hacÃa años que no podÃa dar con una verdadera jovencita. Hace tiempo me pude coger a una de quince, pero de eso ya tiene un buen (una chavita que parecÃa de secundaria, bien menudita aunque con unas tetas bien lindas y una piel muy tersa; su cuerpo delicado no soportaba todas las posiciones, y tampoco resistÃa por mucho tiempo las duras penetradas, pero sus quejidos y gemidos compensaban e incluso me dejaron con ganas de más, lamentablemente ya no la volvà a encontrar; supongo que algún güey la sacó de trabajar, jejeje).
Pero por supuesto que esta vez contraté sin saber que en realidad se trataba de mi sobrina. Lo que me estaba poniendo cachondo.
La chica me habÃa hecho agua la boca sólo con sus fotos que no enseñaban su rostro (la mostraban: delgada; pequeña; bien proporcionada, con pechos pequeños pero naturales y de nalgas redonditas y respingadas).
Además me dejé llevar por los buenos comentarios que muchos clientes habÃan dejado y que relataban su experiencia. Según sus palabras, la chica lo entregaba todo en la cama; parecÃa que, además de hacer esto por dinero, lo hacÃa también por el gusto de coger en sÃ. Vamos, se veÃa que le encantaba fornicar.
En fin, tardé en poder concretar la cita pero cuando lo hice le pedà que me hiciera espacio en su apretada agenda y fue asà como nos vimos en ese hotel.
Terminé de quitarme mis calcetines quedando sólo en calzón y me levante de la cama para voltear y mirar a mi sobrina quien ya sólo vestÃa brassier, pantaletas y medias negras con ligueros.
La mirada de la que llamaré �Tamara� (para proteger su identidad) no perdió su actitud amenazante (pese a que ahora se encontraba casi totalmente desnuda) como esperando que al verla asà yo me rindiera y le pidiera que parara. Yo, sin embargo, no dije nada y esperé a que cayera la última de sus prendas.
Tamara se desabrochó el sostén y se deshizo de él tras de lo cual también se quitó las pantaletas quedando únicamente en ligueros y medias. Por primera vez vi a mi sobrina (ya crecidita) desnuda; y estaba de no mamesss…
Debo decir que lo que también me animó a seguir adelante (pese a las posibles consecuencias y complicaciones) fue que hacÃa unos meses habÃa visto a su hermana menor coger con un chico y la verdad que se me antojó. La chicuela no está nada mal, igual que su hermana, y pese a su corta edad su desenvolvimiento sexual me maravilló. Pero bueno, eso (si se puede) lo contaré después.
Lo que sà aprovecho a confesar es que el encanto de estas niñas les viene de herencia pues su mamá, si bien no guarda su misma complexión ahora (es decir es más bien del tipo gordibuena), sà que es bien sexosa (es lo único bueno que ha hecho mi hermano, parchárse a esta condenada y dejarla embarazada a los 17 años, jeje).
Hace dÃas, yo ya estaba ansioso pero no tenÃa lo suficiente para contratar tres horas como habÃa planeado asà que decidà citarme con mi cuñada (ex-cuñada en realidad, ya hace años que se divorció de mi hermano, y la verdad qué bueno). Bueno pues le pedà que nos viéramos en el Vips habitual y confiaba en disfrutar de sus apasionadas carnes (que no serÃa la primera vez que me brindara pues lo hacÃa desde hacÃa tiempo). Como siempre, nos vimos en un restaurante cercano a su trabajo.
Durante el almuerzo se desahogo conmigo. Y si bien yo querÃa que se desahogara pero de otra forma (sexualmente) tuve la atención de escucharla. Ya me habÃa imaginado que tendrÃa que servirle de paño de lágrimas pues aquello, posteriormente, me lo sabrÃa bien recompensar en la cama.
Me platicó de sus hijas que cada vez están más rebeldes. La menor no deja de faltar a la secundaria para irse a conciertos con sus amigos, y la mayor habÃa abandonado (ya de plano) la prepa con la idea de que se convertirÃa en actriz o modelo, sólo por su bella figura.
Era obvio que al haber sido educadas por mi hermano, un total desobligado, salieran asÃ, pero yo no podÃa decirle eso a Adriana, tenÃa que darle ánimos y eso hice.
En fin, después del almuerzo nos fuimos a un hotel cercano (igualmente, era el habitual) y allà sà que desahogamos nuestros cuerpos. A ella, aunque se volvió a juntar con otro tipo, parece que no la satisfacen en casa y yo… bueno pues ya tenÃa ganas de saciar mis deseos y liberar la tensión como ya he dicho y la ex-cuñadita es buena para eso.
No bien entramos al cuarto, yo la agarré de sus rollizas nalgas a dos manos. Sobre aquel pants que vestÃa, masajee y estrujé sus carnes que se desbordaban de mis palmas. AsÃ, aún con la ropa puesta, nos besamos y acariciamos por largo rato. Dado que ella era jefa en su trabajo, podÃa llegar a la hora que quisiera, por lo que tenÃamos tiempo de sobra, asà que me dispuse a disfrutar de aquella candente hembra.
Poco después, ella se dirigió a mi entrepierna y bajó el cierre de mi cremallera, hizo a un lado mi calzón y sacó mi tieso miembro para introducirlo en su cálida boca y darme una de sus expertas mamadas. Ella sà que sabÃa cómo hacerlo.
Mamó y mamó; succionó a diferentes ritmos y me lamió desde los testÃculos hasta el glande dejándome bien bañado de su saliva. Volteé hacia el espejo y fue inevitable preguntarme (como en otras ocasiones): ¿por qué el pelmazo de mi hermano dejó a una mujer como esa? Se tenÃa que ser muy pendejo para hacer cosa asÃ. Y es que, además, lo hizo por una señora sobrada en carnes y pasada en años.
DÃas más tarde también miraba hacia un espejo, pero esa vez el reflejo que me devolvÃa era el mÃo con una jovencita de diecisiete años completamente desnuda sobre mÃ, y que además era mi sobrina («si lo supiera su madre»).
No podÃa creerlo, en tan sólo unos instantes más le enterrarÃa el mismo miembro que ha hecho gozar a su madre antes que a ella.
Tamara se desenvolvÃa como si las facultades de su madre le hubiesen sido heredadas. En ese momento la tuve sentada a horcajadas sobre una de mis piernas al mismo tiempo que me brindaba un habilidoso servicio oral.
Sentirla totalmente desnuda sobre mà fue una sensación deliciosa, como nunca antes sentÃ. Pude percibir la frescura de sus labios vaginales encima de mi pierna mientras mi pene se bañaba dentro de su boquita.
Siendo succionado por una boca más joven pero igual de habilidosa que la de su madre, supe que aquella pericia no sólo provenÃa de tal legado. Sus habilidades, notablemente desenvueltas, seguro que han sido pulidas por varias sesiones practicando el sexo con clientes, pero también con amigos y novios pues, según me contó su mamá, ella se ha encontrado varios condones usados en su habitación.
Bruñendo mi pene firme pero suavemente con una mano, no dejaba de mamar mientras que con la otra acariciaba mis testÃculos haciéndome leves cosquillas. Sus mejillas se hundÃan mientras sorbÃa y sorbÃa mis fluidos preseminales, luego daba lengüetazos que rozaban mi miembro justo en la punta. La chica parecÃa una excelente sexoservidora.
Mientras me seguÃa dando aquel oral tan intenso pensé en su madre, a quien apenas unas semanas me habÃa cogido en aquel otro cuarto de hotel pagado con su propio dinero (). Ella ya no es una chavita como cuando la conocà siendo novia de mi hermano, sin embargo, se sabe mover rico la condenada, y con mucha pasión; además, a diferencia de una sexoservidora (como lo es su hija), con ella puedo venirme al natural sin látex de por medio (pues ya hay confianza), cosa que hice esa última vez.
Y es que tenerla en cuatro con ese par de suculentas nalgas chocándose por sà mismas en el área púbica no tiene precio, ni siquiera se compara con su retoño (a quien por cierto coloqué en la misma posición para tener justamente un punto de comparación). La mamá las tiene más de señora, más frondosas (vamos, hay carne de donde agarrar). Tamara en cambio las tiene más macizas pero menos voluminosas; lo cierto es que la chiquilla aprieta bien chingón; además la textura de su piel es muy suave al tacto.
Mientras miraba hacia el espejo tomaba plena consciencia de lo que estaba haciendo, me estaba cogiendo a la hija de mi hermano y me encantó.
Aproveché la posición de perrito para darle unas buenas nalgadas a palma abierta en honor a su madre por sacarle canas verdes. Se las di con toda la fuerza que pude, ella me miró en tono de protesta pero no se atrevió a decir nada.
La sujeté tan firmemente como pude para que no se escapara ni de uno solo de mis duros empellones. Era justo que esta chica aprendiera que ganarse el dinero asà también tiene su chiste y no siempre es fácil.
Asà estábamos cuando de repente aquella chiquilla me sorprendió al pedirme, mejor dicho ordenarme, que me la cogiera aún más fuerte. Tras un breve momento de admiración, aquella petición suya no hizo menos que encenderme y fue asà que la tomé de las axilas cargando su peso sobre mi cuerpo, cosa que logré gracias a que ella apoyó sus pies sobre mis muslos. Asà ella no tocaba el suelo, yo la seguà cargando. Pequeña nenita, es toda una ninfa sexual.
AsÃ, cargándola, me la llevé hacia un espejo que daba del piso al techo. Allà ella misma se miraba cómo era penetrada por su tÃo, jijiji. Posteriormente, sin sacarle el miembro, ella puso los pies sobre el piso y se recargó sobre el espejo. Me la seguà cogiendo al mismo tiempo que nos mirábamos en el reflejo delante de nosotros.
Es cierto lo que decÃan en aquella página de escorts donde se anunciaba, a ella le encanta el sexo. No lo hace sólo por dinero.
Me salà de ella sólo para darle la vuelta y subirle una pierna a todo lo que daba y asà poderla penetrar viéndola de frente. Ella se abrazó a mÃ. ParecÃa como si fuera la primera vez que la miraba. De verdad que es muy bella (es bueno que su rostro no tenga nada del papá pues, sino, me hubiera sentido muy mal y no hubiese podido besarla como lo hice). Es deliciosa, es lo único bueno que ha hecho mi hermano en su vida.
Ella relamió sus labios como si disfrutara del sabor de nuestras salivas. No sé si fue puro �profesionalismo� de su oficio, o si en verdad lo estaba disfrutando, lo cierto es que me gustó verla asÃ.
De vuelta en la cama, ella me cabalgó mientras la tomaba de su cintura. Pesaba menos que una pluma. Volvà a ver hacia el espejo y no podÃa creerlo, me estaba cogiendo a una jovencita que, además, resultaba ser de la familia, jajaja. Nunca habÃa soñado con tal perversión, bueno sÃ.
El verla asÃ, tan menuda, me daba la impresión de que la podÃa partir en dos y justo eso intenté. Tomándola de sus nalgas, mientras ella dejaba descansar su cuerpo sobre el mÃo, intensifiqué mi bombeo a más no poder.
Le di duros embistes dejándosela ir hasta el profundo fondo de su vagina que, por cierto, estaba bien apretadita… hummm… cómo aprieta.
Cuando la miré a la cara me di cuenta de que lo estaba disfrutando. Tal parecÃa que nació para eso.
Tomándola de patitas al hombro me la seguà cogiendo. «Felicidades, has hecho una mujercita fabulosa en la cama y disfrutable en el sexo, igual a ti» me dije mientras pensaba en mi cuñadita.
Revolcándonos en esa King Size mi sobrina me dio una de las mejores cogidas que me han dado… ufff fue hermoso, y pude guardar muestra de ello ya que, gracias a que el espejo estaba delante, sólo bastó incorporarme y tomar mi celular de la mesita cercana para fotografiar esas preciosas nalgas suyas entre las que resbalaba mi pene por en medio.
Sé que es peligroso guardar una prueba de ello pero no podÃa dejar pasar la oportunidad de un recuerdo asÃ.
Al contemplarla de tal forma no pude más y me vine, deliciosamente por cierto. Mi sobrinita es sin duda una de las mejores sexoservidoras con las que tenido el gusto de estar.
Tras un breve descanso nos bañamos y, después de relajarnos un rato, continuamos con nuestro ayuntamiento. Al final ella me demostró que habÃa encontrado su verdadera vocación (y que no era una chica sin futuro), aunque no sé si ella ya ha tomado consciencia de ello, y si su mamá algún dÃa se enterará.
FIN
2 respuestas
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