Por
Anónimo
Como te amo mami 2 parte
Comentaba en mi anterior relato como tuve el atrevimiento de poseer a mi bella madre después de haberle suministrado una buena dosis de vodka la noche del viernes. Al despertarse al día siguiente todo pasaba por mi cabeza, dado que estaba seguro que ella en medio de su borrachera debió sentir dentro de su preciosa cuquita, todas la veces que entré como un loco, pero sin dejarle mi leche dentro. Sin embargo verla sonriente, despreocupada y bromeando conmigo esa mañana de sábado por haberla alicorado en lugar de darle un masaje, me devolvió el alma al cuerpo. Entró a la ducha, lo que aproveché para embelesarme en toda su deliciosa geografía; mientras restregaba con el estropajo sus nalgas descomunales y sus piernas, y frotaba con la piedra pómez sus bellos pies. Salió envuelta en su toalla con esa coquetería de dejar al descubierto la extensión de sus provocativas piernas y el nacimiento de su esplendoroso culo. Así estuvo mientras tomaba un jugo de naranja y entonces le sugerí que debía recostarse a pasar su resaca mientras yo me dedicaba a las faenas de la casa, y a preparar algo de comida. Me abrazó con una ternura que me hizo estremecer y por poco su toalla cae dejándola desnuda, pero no le prestó atención, abriéndola de lado y volviendo a enrollarla en el nacimiento de sus senos. Fue al cuarto, se aplicó crema humectante y vistió una de sus pijamas de seda, sin colocarse nada por debajo. Le pedí que esperara mientras aseaba la sala, trapeé los pisos rápidamente, traje dos almohadas, una sábana pequeña y le ordené que se acostara en el sofá a ver televisión mientras yo hacía todos los oficios de casa. Terminé con todo al medio día.
Al entrar a la sala dormía profundamente, con sus piernas estiradas y la pijama mal cubriendo su trasero. Sin hacer ruido la cubrí y entonces la desperté para preguntarle que deseaba comer� abrió los ojos haciendo pucheros de nena mimada con su boca y me dijo que no quería comer nada, y que lo único que hubiera deseado en ese momento era que de veras alguien le hiciera un masaje para desestresarse, puesto que sentía unos dolores terribles en la espalda. Le comenté que días antes había estado viendo por la TV como se debía masajear la espalda, y que con gusto lo haría pero que eso tenía un precio muy alto� me miró con su carita burlona y me dijo autoritaria, que era una orden hacérselo inmediatamente y que si mi trabajo no era el requerido la pasaría muy mal. Obedecí con el corazón a latiendo a mil. Le pedí que fuera al cuarto, coloqué una toalla grande en la cama y le pedí que se recostara de espaldas para aplicarle el aceite y demostrarle lo que era un experto en la materia. Salí para que se preparara y cuando me llamó pude verla boca abajo con la espalda desnuda y la sábana cubriendo su cola y sus piernas. Esparcí cuidadosamente el aceite por sus omoplatos y su nuca, aparté sus cabellos, estiré sus brazos a los costados y comencé a hundir mis dedos cuidadosamente por sus hombros, al comienzo con fuerza pero disminuyendo mi presión mientras ella daba señales de aprobación diciéndome que era muy agradable lo que estaba sintiendo y que no se imaginaba que su pequeño aprendiera cosas tan rápido; y lo dijo de manera burlona, mientras yo continuaba deslizando mis manos por toda su espalda hasta llegar al inicio de su preciso culo. Froté suavemente mis manos por el contorno de su talle desde las axilas hasta sus caderas, dándome cuenta que su piel comenzaba a erizarse y ella sin poder ocultarlo aumentaba ligeramente el ritmo de su respiración. Sin decir nada, poco a poco corrí hacia abajo la sábana descubriendo toda la extensión de sus nalgas prominentes. Le dije que no se preocupara pero que era preciso hacerlo y no me respondió nada pero tampoco dio muestras de incomodidad o desagrado� dejé caer el aceite sobre su cintura y con todo el cuidado del mundo, lo esparcí por el contorno de sus caderas, al tiempo que frotaba con fuerza sus alrededores avanzando cada vez mas por el perímetro de su culo de locura. Acaricié su piel cuidadosamente, llevando mis manos en un ritmo endiablado desde los hombros hasta sus nalgas, mientras ella daba algunos gemidos casi imperceptibles, al tiempo que su piel parecía de gallina. Descubriendo que en sus caderas estaba unos de sus puntos débiles opté por acariciarlos, tratando de llevarla a la mayor excitación posible, como en efecto ocurrió.
Le pregunté como estaba pasándola y me dijo que muy rico pero que se sentía muy extraña, estando así con su hijo, y que se moría de la vergüenza de que la viera desnuda� entonces haciéndome el que estaba muy molesto, le dije que no era posible que no tuviera toda la confianza del mundo en mi, que era su único hijo y el hombre que mas la quería en el mundo� se disculpó pidiéndome que por favor no fuera a referir eso a nadie. �pareces boba� le dije seriamente, y este comentario me dio la autoridad para quitarle la sábana de sus piernas descubriéndola totalmente. No podía creer lo que tenía en frente� toda la blancura amarfilada de su piel a mi disposición, tapizada de unos hermosos lunares y donde se notaba un ligero bronceado y la huella de un pequeño triángulo que demarcaba la tanga de su traje de baño� estaba alucinado, poseído por la excitación mas indescriptible que alguien pueda imaginar. Sus gruesas piernas ya mostraban una incipiente celulitis que en lugar de darle un mal aspecto aumentaba mi deseo irrefrenable. Puse una buena provisión de aceite en la extensión de éstas desde las nalgas hasta los pies, y comencé mi labor frotándolas primero con dureza y luego agarrando cada una, presionado mis dedos como queriendo darle a entender mi profesionalismo� mientras tanto al separarlas podía observar los delicados vellos negros que cubrían el derredor de su ano y poblaban los grandes labios de su exquisita vagina, y cómo de ésta escurrían gotas de un líquido que ya conocía y que me dejó asombrado; sin darle a entender que mis ojos no parpadeaban un segundo grabando en mi mente cada poro de su piel sedosa y pura, pero incitante y enloquecedora. Comenté entonces que se veía muy bien pero que era necesario que iniciara un tratamiento mas permanente, si quería estar en forma� se rió pero no dijo nada� De pronto me preguntó a cuantas mujeres había visto desnudas y le dije que a muchas, pero que ella estaba entre las mejores. �Sos un bandido, coqueto, miserable� y me dijo que eso no le caía en gracia pues no tardaba en preñar alguna por andar como un �pipí loco�� y estas palabras me demostraban que en el fondo sentía celos y eso aumentó mi delirio en pos de ella. Riposté entonces que era mentira y que ella bien sabía, que no tenía novia y que tampoco me hacía falta enredarme con nadie por mi estudio y mi trabajo� respiró aliviada�
Continué con mi labor musitando palabras cariñosas, y haciendo énfasis en que no entendía como ella siendo la mujer mas linda del mundo, mi padre la hubiera abandonado por cualquier puta� el comentario apaciguó su reciente disgusto, mas aún cuando deslicé mis manos por sus delicados pies, frotando sus talones y sus dedos con el aceite, lo que causó un estremecimiento total en todo su cuerpo� me confesó que ese era su punto mas sensible y que el estar sintiendo mis manos en ellos le producían todo tipo de cosas� no respondí nada y continué mi ejercicio buscando que perdiera su cordura y se dejara llevar hasta donde yo estaba dispuesto a conducirla, es decir, hasta que pudiera poseerla conscientemente como mi mas preciado tesoro, mi mujer divina a la cual dedicaría toda mi devoción y toda mi vida. Sentado al borde la cama, sudaba copiosamente y entonces en un arrebato de locura doblé sus rodillas acercando sus pies a mi barbilla y mis labios, lo que la dejó exánime, perdida y abandonada a su suerte, pero feliz. Estiré sus piernas y volviendo a ellas unté mis manos con mas aceite, esta vez rozando su ingle y palpando con la cara anterior de mis manos, los labios de su sexo húmedos y lubricados. Decidí que era preciso continuar y le pedí que se diera vuelta, pero me dijo que le daba una pena horrible, pues jamás se imaginó estar así con su hijo� nuevamente le expresé seriamente que era el colmo, y con su carita de nena regañada, se volteó poco a poco, cubriendo su cara con la sábana para ocultar su supuesta vergüenza�
Ver a mi dulce madre desnuda a mi lado, totalmente turbada, confundida pero en un estado de excitación del que no quería descender, es algo que no olvidaré jamás� Era preciosa; reparé en sus pequeños pechos pero con unos pezones ya erectos� la curvatura de su talle semejaba una perfecta guitarra, y su vientre con unas pequeñas estrías daban una muy poca muestra de haber estado embarazada tres veces� su pubis era sencillamente divino, abultado, como una colina de la perdición cubierta por esa mata de vellos delicados y alisados, y con sus piernas ligeramente abiertas pude extasiarme en toda la magnitud de su vulva, de sus labios gruesos que cerraban la entrada a esa desvariada gruta. Comencé a alisar sus hombros y al llegar a sus pechos no pudo evitar un suspiro por todo lo que estaba experimentando… al tocar sus pezones comprobé como estaban duros y los acaricié casi imperceptiblemente para que no perdieran su firmeza� ella respiraba agitada, diciendo que era mejor que paráramos ya, pero en tono de disgusto le increpé que era necesario terminar mi trabajo, y que lo mejor que podía hacer era relajarse� �bueno amor, pero no me regañes� , exclamó con ese tono de voz de nena tierna que ya conocía� Regué el aceite sobre su barriguita pensando que no era posible que yo hubiera estado dentro de ella� y frotándola desde los pechos hasta su bajo vientre, fui disminuyendo la presión hasta convertir en caricias mi labor… mis manos recorrían sus caderas, mientras ella descaradamente comenzó a estremecerse con unos pequeños quejidos� cada movimiento suyo era la aprobación tácita para que continuara explorando su inmensa desnudez� bajé mis manos hasta sus piernas y me detuve en sus rodillas, arrancándole un quejido inmenso, pero que denotaba como toda su lubricidad estaba a punto de estallar� volví a la carga con sus pies y los llevé encima de mis piernas para obligarla a abrir sus piernas, lo que hizo sin protestar� su sexo era un mar de deseo� totalmente emparamada, creo que ya había tenido sus primeros orgasmos� empecé a acariciar sus muslos dorados cubiertos de esos vellitos que ella decoloraba cada ocho días� hasta que sin poder resistir un segundo mas, dejé que mis manos tocaran su mórbida y tersa vulva, sin que ella hiciera nada para impedirlo, razón por la que colocando mi mano izquierda abarcando el plácido morro de su pubis, fui apartando con mis dedos sus labios, que no tardarían en juntarse a los míos para beber por siempre ese néctar de pecado que nos mantendría unidos por tantos años� con mi dedo del corazón palpé el volumen de su clítoris y gracias a la lubricación del aceite y sus fluidos empecé a masajearlo con todo el cuidado mientras ella comenzaba a gemir, pidiéndome que no parara por nada del mundo, hasta que lanzando una expresión impublicable se desmadejó respirando agitada� quizás lo que mas me conmovió fue ver sus ojos cafés con unas pequeñas lágrimas que se confundían entre el placer y el remordimiento�.
Sabiendo que todo podría acabar ahí mismo y no queriendo darle tiempo para la reflexión me recosté a su lado� besé su frente con dulzura, sus ojos, su pequeña nariz, y antes de que pudiera evitarlo posé mis labios sobre los suyos, los cuales un poco cerrados querían resistirse a mis caricias, cuando ella estaba convencida que ya el umbral del no retorno había sido traspasado totalmente y solo quedaba concluir lo iniciado� finalmente fue abriendo su boquita hasta permitirle la entrada a mi lengua que no tardó en enroscarse con la suya� nos besamos con una pasión y un desenfreno inimaginable, mientras ella queriendo compensarme me abrazaba fuertemente al tiempo que una de sus manos buscaba liberarme de mi short, hasta encontrar el pene que conocía desde que era un bebé pero al que ahora estaba obligada a amar como hombre. No tardó en encontrarlo como un mástil y sin pensarlo dos veces, se dio vuelta mientras colocada en cuatro, dejaba a mi disposición todo el paraíso de su sexo inundado para que me embriagara en todo aquello que bajaba de sus entrañas� comenzó a chupar mi pene con furia, al tiempo que yo colocando una almohada debajo de mi nuca, lamía y relamía su vulva, deslizando mi lengua por toda la extensión de sus labios hasta llegar a su culo de ensueño, chupándolo con ansias� metiendo mi lengua hasta donde era posible mientras mi adorada putica aumentaba el movimiento de sus caderas, presionando su pubis con violencia sobre mi boca, hasta que lanzando un madrazo soltó mi miembro y se tiro al lado de la cama exhausta. Convencido que no podía darle tregua comencé a mimarla como ella hacía con nosotros de chicos�. Entre tanto acariciaba su vulva, a la espera del momento justo de penetrarla� nos colocamos de lado y mirándome suplicante me dijo que era terrible lo que hacíamos, por lo que la besé para no escuchar nada que empañara ese momento� poco a poco la llevé encima de mi, para que sintiera mi verga en la entrada de su cuquita� empecé un movimiento cerrando sus piernas para que el tamaño de mi pene frotara su sexo, mientras la forzaba a encoger sus piernas hasta que estuvo sentada encima de mi con todo mi sexo a la entrada del suyo� no tardó en aceptar mi invitación, y abriendo sus labios condujo mi pene dentro de ella delicadamente, hasta que no quedó nada por darle� sus movimientos de perra en celo me llevaron a un éxtasis que no puedo describir� frenéticamente movía sus caderas, mientras gritaba todo tipo de vulgaridades en especial unas que no olvidaré: �cómete a la perra de tu madre mi vida� cómetela toda mi vida, mi macho, hijo de puta, como me haces feliz � � el estallido de su orgasmo no tardó mas de un minuto, y acostándose encima de mi, llorando, gimiendo, pero dispuesta a la entrega total comenzó a besarme de nuevo� enloquecida volvió a tomar mi miembro que estaba como un palo, lo comenzó a mamar con toda la arrechera del mundo, y no paró sino cuando un chorro caliente de semen inundó su boca, saboreándolo y tragándolo todo. Continuamos besándonos intensamente�. Tocaba sus nalgas y las aprisionaba contra mi cuerpo pensando que de ese sueño no descendería jamás, pues sabía que por fin todas mis fantasías de hacerla mi mujer se habían realizado� no podía darme el lujo de parar todo lo que tenía en mente� la solté ubicándome detrás de su espalda�mordiendo su cuello, bajando hasta sus nalgas y mordiéndolas despacito haciéndola gemir y revolcarse de nuevo�. Las abrí con ambas manos y comprobé que eran pesadas por todo su volumen de carne impura, metí nuevamente mi lengua por su culo, chupándolo, deseando entrar todo por él� lubricándolo con mi lengua, y preparándolo para mi entrada triunfal� al ponerme otra vez a su espalda ella advirtió mis intenciones y exclamó que era virgen por su culito, comentario que me acabó de alborotar todo� deslicé mi verga hasta llegar a su entrada previamente untada de aceite� ella comenzó a dar sus acostumbrados gemidos de nena, pero no pudo evitar que comenzara a entrar despacio en medio de sus pliegues� empezó a sollozar de lujuria y sin reparar en nada lo introduje de una buena vez arrancándole un grito impresionante� �me matas mi vida, me vuelves nada�.me duele mucho, pero me encanta maldito pervertido�� exclamaba excitada hasta que mutuamente aceleramos nuestros movimientos, para que ella soltara todo lo suyo mientras mi leche caliente invadía sus entrañas, hasta su alma�
Nos recostamos sin mirarnos� alguien debería llevar la iniciativa y la atraje a mi cuerpo arropándola con mis brazos� argumenté que primero que nada ese sería nuestro mas lindo secreto� que desde hacía mucho tiempo la adoraba como mujer, estando locamente enamorado de ella� que no sabía cuántas veces me había masturbado pensando en ella, que la espiaba en el baño, en el cuarto y que cada día la notaba mas bella, mas hembra� que por eso jamás me detuve o me inquieté por otra mujer� �júramelo amor �, me dijo y se lo confirmé con un beso prolongado en su deliciosa boca� �Te adoro mami, te deseo, eres la mujer mas bella del mundo, sin ti no viviría un instante�, le decía apretándola contra mi pecho� la miré de nuevo a los ojos y sin darme tiempo a decir nada, me dijo que ella sabía eso, y por eso me dejaba verla, espiarla, pero sentía un miedo terrible por sus principios morales� hasta la noche que se tomó sus tragos y se dio cuenta como yo me la había comido varias veces� no pude contener la risa por sus palabras� �pero te gustó verdad?� le respondí� me miró con su carita de putica inocente, y me dijo que mucho, pero que le daba miedo que yo me hubiera traumatizado si me lo hubiera hecho saber� la abracé de nuevo, la besé con fuerza, con delirio, queriendo fundirla a mi cuerpo, mientras ella comenzaba a morderme los labios� �como te amo mi bebé� mi hijo de puta hermoso, y lo peor es que desvirgaste mi culito, y me duele tanto pero estoy feliz porque te lo merecías mi vida�, decía con una mueca de picardía en sus labios� � entonces estamos a mano mi cielo, porque tu eres la primera y serás a lo mejor la única mujer de mi vida��.
Sobra decir que este comentario es posible que lo leamos juntos, desnudos en nuestra cama, en una tarde de sábado en verano, con ese sol incandescente, mientras acaricio sus cabellos, y sudorosos de tanto hacer el amor, besamos nuestros cuerpos como la primera vez� mi bella mujer, mamasota divina, mi vida preciosa�!!!
2 respuestas
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