junio 8, 2026

145 Vistas

junio 8, 2026

145 Vistas

Lo que pasó en la casa de playa

0
(0)

Todo pasó en un viaje. Salimos varios amigos de vacaciones y todos llevaban a su pareja, excepto yo. Yo fui solo porque ando soltero. En este caso, mi amigo Jorge llevó a su novia, Fanny.

Les describo a Fanny: mide como 1.70, cuerpo de gym, nalgona pero con tetas pequeñas pero formadas, cintura pequeña, pelo castaño y güera. Una puta ricura, la neta. Siempre me había parecido buena, pero jamás me la imaginé así.

Una noche fuimos a un antro. Todos estábamos bebiendo y bailando. Yo andaba bailando con una chava que había conocido en otra mesa, bien pegaditos, besándonos ahí enfrente de todos. Y noté que Fanny no dejaba de mirarme.

Ya de madrugada nos fuimos a la casa que habíamos rentado entre todos. Ahí seguimos el desmadre un rato, pero poco a poco cada quien se fue a su cuarto. Excepto Jorge y Fanny. Nos quedamos los tres en la sala comedor, echando tragos tranquilos.

De repente, Jorge agarró y se fue a su cuarto sin avisar. Me quedé solo con Fanny.

Seguimos tomando y platicando pendejadas. En una de esas, ella se paró y empezó a bailarme bien pegadito. Sus caderas se movían contra mi entrepierna y sentí que se me ponía dura al instante.

—Me excité viéndote bailar con esa chava —me dijo al oído, con la voz entrecortada—. Y viéndote besar a esa puta… se me mojó todo.

No lo pensé dos veces. La agarré de la cintura y la besé. Su boca sabía a tequila y sus manos subieron a mi cuello. En la sala solos, con todos los demás dormidos en sus cuartos.

Fanny tiene un cuerpazo atlético de gimnasio. La levanté y la senté en la mesa del comedor. Le quité la blusa y le mordí las tetas, pequeñas pero bien firmes. Ella se arqueaba y se mordía el labio para no gemir.

—Cógeme, pero en silencio —susurró.

Me bajé los pantalones y le corrí la falda. No traía nada abajo. Estaba empapada. Me metí en ella sin condón, sintiendo cómo me apretaba toda. Comencé a moverme despacio al principio, después más duro. La mesa rechinaba un poco. A cada embestida Fanny hundía las uñas en mi espalda.

Me calentaba mucho pensar que alguien podía bajar al baño y vernos. Pero lo que más me prendía era que me estaba cogiendo a la novia de mi amigo. Eso me hizo durar más y venirme con más ganas.

La puse en cuatro sobre el sillón. Sus nalgas de gym rebotaban contra mí mientras le agarraba el pelo y le tiraba suavemente de la nuca. Ella metía la cara en el cojín para no gritar. Le daba tan rico que le empezaron a temblar las piernas.

—No pares —alcanzó a decir—. Así, así, así…

Sentí que se venía cuando apretó con todo y gimió ahogado. Yo seguí dándole hasta que sentí que no aguantaba más. Me salí y me vine en su espalda, justo entre sus nalgas. Le escurría por la raya.

Nos limpiamos rápido con una servilleta del desayuno. Ella se subió la falda y yo me abroché el pantalón. Se fue caminando hacia el cuarto de Jorge como si nada.

—Esto va a seguir pasando —me dijo desde la puerta, en voz baja—. Él no me da lo que necesito.

Al día siguiente desayunamos todos juntos. Jorge sirviéndole café, ella sonriéndole, yo comiendo fruta. Nadie notó nada. Pero cuando ella pasó cerca de mí, me rozó la entrepierna con la mano y me guiñó un ojo.

Esa misma noche, cuando todos se durmieron, volví a esperarla en la sala. Y ella volvió a bajar.

¿Que te ha parecido este relato?

¡Haz clic en una estrella para puntuarlo!

Promedio de puntuación 0 / 5. Recuento de votos: 0

Hasta ahora, ¡no hay votos!. Sé el primero en puntuar este relato.

Deja un comentario

También te puede interesar

JHonatan

El secreto de mi cuñada gorda

jhonatanL

20/08/2025

El secreto de mi cuñada gorda

Mi querida Vicky (primera parte)

anonimo

12/01/2026

Mi querida Vicky (primera parte)

Con la mama de mi amigo

anonimo

15/08/2016

Con la mama de mi amigo
Scroll al inicio