En mi casa de la playa, con las amigas de mi herma Publicado por kakatua69 el 05/06/2015 en Bisexuales

"Una dia en el chalet de la playa con las amigas de mi hermana y los amigos de mi cuñado"

Relato agregado a sus favoritos
Autor agregado a sus favoritos
El relato ya se encontraba entre sus favoritos
El autor ya se encontraba entre sus favoritos
Relato agregado para leer más tarde
El relato ya se encontraba en su lista de pendientes de lectura

Mi nombre es Toni, tengo 20 años y la historia que les voy a contar sucedió hace ya algunos veranos. Para que os hagáis una idea, soy el segundo de cuatro hermanos. Está mi hermana Charo, que tiene 4 años menos que yo, mi hermano José que tiene 7 años menos que yo y mi hermana Verónica que es la mayor, tiene 3 años más que yo.

Solemos pasar el verano en un pequeño chalet situado al sud de valencia, a escasos metros de la playa en una zona sin urbanizar, entre los campos de naranjos. Este consta de una casa de tres alturas. Una planta baja donde se encuentra la cocina, el salón, wc y desde donde se accede al jardín de más de 200 metros cuadrados, donde está la piscina y el solárium. En la primera planta encontramos las habitaciones y en la segunda una boardilla con trastos viejos y aperos del campo.

La vida en el chalet es muy aburrida, ya que al estar alejado de la urbanización no tienes casi vecinos y al mismo tiempo, no tienes a ningún amigo con el que salir, bajar a la playa o correr aventuras entre los naranjos.

En el mes de junio, hizo unos días de calor sofocante, típicos de cuando sopla el poniente en el mediterráneo y mis padres decidieron bajar a la playa, ya que al hacer jornada intensiva en la escuela, podríamos cuadrar horarios entre el instituto de mi hermana Charo y la escuela de mi hermano José, ya que ambos terminan a las 1330 y mi hermana Vero puede recogernos a la salida del trabajo, mientras que yo, al tener moto tengo más libertad para ir y volver a casa desde el instituto, ya que los de bachillerato tenemos diferente horario que los de la ESO.

Estando en el chalet, el viernes por la tarde, nos avisaron que había fallecido una tía de mi padre, una señora de 94 años que vivía en un pueblo del interior de Albacete, de donde son mis abuelos paternos. Como entre familiares, tíos y primos iban a ser mucha gente y en casa de mi abuela no hay muchas habitaciones, mi madre decidió dejarnos a la tropa en casa, al frente de mi hermana mayor, con las indicaciones claras, diciéndonos que ellos volverían el domingo después del funeral.

Era sábado por la mañana y no teníamos que ir al instituto, así que me desperté con la idea de pasar un día de playa y piscina, sin ganas de hacer demasiado, ya que estaba cansado de la semana. Bajé las escaleras para ir al salón a desayunar ya que mi hermana Vero nos había preparado el desayuno. Mi hermana me contó el plan que había preparado para ese día, ya que vendrían a casa sus amigos a comer y pasar el día entre la piscina y la playa.

A las 12 llegaros los coches con los amigos de mi hermana. Estaba mi cuñado Juan, Laura y su novio Luís y el hermano pequeño de ésta Vicente, que iba al cole a la clase de mi hermano José, Javi y María, Isabel y Fernando, Ana, Carlos y Salva, el hermano pequeño de éste que tenía dos años menos que José.

Fueron dejando las cosas por la casa y en breve nos organizamos para ir a la playa a bañarnos. Carlos le dijo a mi hermana vero que con las prisas se había dejado el bañador de Salva, a lo que mi hermana le dejó unos pantaloncitos de mi hermanito, pero que le venían bastante grandes.

Nos fuimos a la playa y mientras que las chicas se pusieron a tomar el sol, los hombres nos metimos en el agua. Mi cuñado había traído una barca de remos y Luís otra, así que nos montamos en las dos barcas e hicimos una carrera, pero entre el peso de los que estábamos encima y la corriente, la cosa quedó en nada.

Nos tiramos y empezamos a nadar, y al lanzarse de la balsa, Salva perdió el bañador, quedándose desnudo. Como era pequeño no le dio importancia y continuó nadando desnudo por la playa.

Al salir mi hermana le dijo a Carlos que si quería subía a casa a por otro bañador, a lo que respondió que daba lo mismo, que como Salva era pequeño podía ir desnudo que no pasaba nada. Mi hermana le dijo también a José para que no fuera Salva el único y Laura le dijo a Vicente, quedando los tres pequeños desnudos corriendo por la arena.

Al cabo de un rato mi hermana y sus amigas se quitaron la parte superior del bañador, dejando sus pechos al descubierto. Yo observaba a Ana, la amiga de mi hermana, que tiene uno de esos cuerpos que le pone a uno a mil, solo pensar en la posibilidad de poder tocar esas dos obras de arte que tiene como senos me vuelve loco. Total, para que no se dieran cuenta que estaba poniendo cachondo y tenía la polla casi a mil, me hice el despistado y me metí de nuevo en el agua.

Al cabo de un rato se acercó Carlos y mi cuñado hacia donde yo estaba.

¿Qué pasa Toni, que estás aquí dentro solo? ¿Qué quieres disfrutar tú solo mirando el espectáculo?

Calla Juan, que es mi hermana y a un hermano no le excita verle las tetas a su hermana.

A lo que Carlos respondió, será a ti, porque tu hermana está de toma pan y moja.

Pues Ana no está nada mal y tiene unos pechos que..., no me digas cuñadito que no te molan mogollón

Pues si neng, que te voy a negar.

Ostia Carlitos, te mola mi novia ¡ah¡ ¿A que le comerías esas peras enseguida? Jejeje pues porque no la has probado en la cama, goza como una cerda, mientras que yo le meto el rabo por ese coñito pegadito que tiene. Pero tu eso no lo sabrás, ya que con el micro pene que tienes es imposible que hagas feliz a cualquier mujer.

¿Micro pene dices? ¡Si quieres hacemos una apuesta y nos la medimos! O si no, mejor, que sea Ana la que decida y que nos diga cuál de las dos es mayor, a ver si tengo suerte, se enamora de mí y mojo.

Jajajaja. Ostia con mi cuñadito que ya quiere perder la virginidad con Ana.

¿Perder la Virginidad? Esa ya hace años que la perdí. La que perderá la virginidad será la mujer de este, ya que con el micro pene que tiene Carlos, seguro que no la ha acabado de desvirgar.

Bueno, me salgo para fuera a tomar un rato el sol.

Cuando estaba en la orilla, acercándome a donde estaba mi hermana y sus amigas, de repente viene mi cuñado Juan y Carlos. Mientras que Juan me sujeta fuertemente con las manos Carlos de un solo tirón me arranca el bañador, dejando al descubierto mi pene, que más esplendoroso que nunca lucia sus 18 centímetros en reposo.

¡Ostia lo que le cuelga! Dijo mi cuñado, ya que sabía lo que minutos antes nos habíamos apostado Carlos y yo, mientras las chicas remolaban entre ellas alucinadas por el tamaño de mi polla.

¡Menudo hijo de puta estas hecho Carlos! pues ahora ya sabes lo que te toca le dije mientras le bajaba de un tirón el bañador, dejando al descubierto un pene que no llegaba a los 10 centímetros todo arrugado y salí corriendo. Carlos vino detrás de mí, a lo que le lancé el bañador a Ana y esta se lo pasó por debajo de las manos al resto de las chicas.

Sabes lo que pienso Carlos, dijo Ana, que podrías continuar así, total, con ese pene que me llevas puedes pasar por uno más de los pequeñajos. Mientras las niñas y el resto de chicos se descojonaban de la risa. Carlos, en un acto de valentía empezó a masturbarse, convirtiendo esos escasos 10 centímetros en un pollón de 21.

¿Qué pasa que así os mola más o qué?

Pues la verdad es que si dijo Laura, mientras que les decía en voz baja a las chicas que podrían obligarles a todos a ir sin bañador, cosa que todas asintieron pero que sería difícil de conseguir. Al final se acercaba la hora de preparar la comida y de volver a casa, así que después de suplicar un rato le devolvieron el bañador a Carlos y volvimos todos a casa.

Al terminar de comer, Luís y Javi decidieron tumbarse en el sofá a hacer un rato de siesta, Ana, mis hermanas, Isabel y María decidieron ir a ver la televisión mientras que yo aproveché el momento que estaban todos repartidos por ahí para ir al jardín a fumarme unos porretes.

Al poco de estar en el jardín se acercó mi cuñado, se sentó a mi lado y compartimos el petardo. Estuvimos hablando un rato sobre mujeres y salió el tema del tamaño de mi pene, ya que si era de 18 centímetros en reposo ¿qué mediría cuando se empitonaba?

Al cabo de un rato también vino Fernando y Carlos, continuamos fumando. Hacía mucho calor y Fernando sugirió nadar un rato y como no había nadie, podíamos meternos en pelotas y así hicimos nos metimos los cuatro en la piscina, dejando nuestros bañadores al borde de la piscina.

La verdad, a mí siempre me ha molado el nadar en pelotas y si es posible fardar de polla delante de la peña. Aunque no sea homosexual, sí que me gusta ver como los hombres me miran la polla con descaro o con celos, ya que para muchos 18 cm es lo que le mide estando erecto y ver una polla morcillona de tal tamaño les impacta mucho.

Estando los 4 en la piscina de repente salen mi hermana Vero, Isabel y Laura, y se quedan observando el espectáculo que estábamos montado los 4, nadando en pelotas. Mi hermana se adelanta y coge los bañadores que estaban depositados en el borde de la piscina y nos dice, que los pequeños también quieren nadar, así que por favor los vigiláramos. Mi cuñado Juan le pide que nos devuelva los bañadores, a lo que mi hermana le responde:

Total, ahora ya os hemos visto la polla ya no tenéis nada que ocultar. Así que podéis continuar así lo que queda de día.

Cuando la situación no podía ser más embarazosa, salen las chicas a tomar el sol. Y como no, la diosa de Ana, se quitó la parte superior del bañador, dejando esos dos monumentos que tiene por tetas al aire. Si antes en la playa pude disimular gracias al bañador tipo bóxer que llevaba puesto, ahora no pude hacer nada y esos 18 centímetros en reposo se convirtieron en unos maravillosos 26 centímetros de pollón y como no, volvieron a las coñas de mira lo que le cuelga a ese, joder con la polla del Toni que lo único que hicieron era calentarme aún más y subir más la calentura.

La tarde fue pasando con normalidad, y nosotros continuábamos nadando desnudos los unos con los otros mientras que las chicas no dejaban de mirarnos, comentando el tamaño de lo que teníamos entre las piernas, que si juan tenía más que Fernando, que si la mía era más gorda que la de juan que si Carlos bueno, como la de Carlos ya la habían visto en acción, ahora en reposo dejaba mucho que desear.

Luís y Javi se despertaron de la siesta y salieron a la piscina para ver que hacíamos y el espectáculo les dejó un poco sorprendidos. Las chicas tomando el sol, Ana y vero haciendo topless y nosotros 4 haciendo el gilipollas con la picha al aire.

Que pasa chicos, dijo Laura. ¿No os metéis a la piscina? ¿O tenéis miedo de no estar a la altura?

Jajajaja

Tranquila Laura, tú ya sabes lo que tengo y no tengo nada que ocultar, dijo Luís quitándose de un tirón el bañador, pasando por delante de las chicas haciendo ostensión de sus atributos.

Definitivamente estáis todos como cabras, dijo Javi, pero yo también. Se quitó el pantalón y se tiró a la piscina.

La tarde estaba cayendo y era hora de ir saliendo del agua. Mi hermana Vero le dijo a Charo que fuera con los más pequeños a la ducha, ya que era hora de ir cambiándose y arreglándose que estaba empezando a refrescar.

Una vez habían salido los pequeños de la piscina y ya no había menores en la casa, empezó el momento de la acción. Mi cuñado Juan se salió de la piscina y se fue dirección a donde estaban las chicas con la intención de que le devolvieran el bañador. Pero éstas habían decidido que no sería tan fácil la salida. Ahora ya nos habían visto a todos desnudos, pero solo habían visto la polla de Carlos en acción, así que nos dijeron, que si queríamos salir de allí nos teníamos que masturbar hasta ponernos todos con las pollas duras y, mejor aún dijo María sacando un metro del bolso, una vez estén todas duras, las mediremos para saber cuál es la mejor polla del verano.

Empezamos a machacarnos la polla y poco a poco empezó a subir el tema mientras que unas decían ¿solo eso Javi? Y otras comentaban el tamaño de los huevos de Juan. Joder tía, si suelta todo lo que puede tener dentro de esos huevos, te vas a ahogar Vero. Al final, cuando uno estaba a punto de correrse, avisaba y se le media la polla. Primero que nadie se corrió Luís, que le medió la polla 20 cm, después fue Javi con un pene de 17cm, después me corí yo con mis maravillosos 26cm, después Fernando y Carlos a la vez, con sus 19 y sus 21cm respectivamente. El último fue mi cuñado Juan, que soltó dos litros de lefa, produciéndose en ese mismo momento un caluroso aplauso de las niñas, mientras que mi hermana Vero le decía, joder tío, pensaba que me ibas a dejar en ridículo, ya que aunque mi cuñado era el más musculosos y el que todas las niñas estaban locas por él, su pene no pasaba de los 18 cm.

Después del espectáculo unos salimos victoriosos y otros no tanto, pero las chicas nos devolvieron los bañadores, nos duchamos y fuimos arreglando las cosas para marchar cada uno a su casa.

Poco a poco fueron desapareciendo todos y nos quedamos mi cuñado, mis hermanos Ana, Carlos y Vicente, que estaba jugando con mi hermano José y no se quería marchar. Entre unas cosas y otras se había hecho la hora de cenar y como los pequeños querían continuar Jugando, mi cuñado le dijo a mi hermana que bajaban Carlos y él a por unas pizzas al pueblo y nos quedáramos a cenar los 8 en casa.

Después de cenar, Vicente, mi hermano José y mi hermana Charo se pusieron a ver la Televisión y en menos de 20 minutos estaban los 3 dormidos. Mi hermana Vero les dijo que se quedaran a dormir, ya que mis padres no iban a volver hasta el domingo por la noche y como los padres de Ana no estaban en casa, les daba lo mismo irse que quedarse. Acostamos a Vicente y a José en la cama de José, a mi hermana Charo en mi cama, ya que los chicos compartimos habitación. Ana y Carlos se podrían acostar en el cuarto de Charo y Vero, Vero y Juan en la habitación de mis padres y yo en el sofá.

Una vez estaban los pequeños acostados, mi cuñado sacó unas botellas de Beafeter y otra de wiski y baraja de cartas, a lo que les dijo a las chicas, vosotras ya nos habéis visto a nosotros ¿qué tal si nosotros os vemos a vosotras?

¿Que nos queréis retar a un póker?, mejor pongamos a juego vuestras mentes y nos lo echamos a una partidita al Party y quien pierda la prueba paga prenda. Menuda idea se la había ocurrido a Ana, y yo, con total de poder volver a verle las tetas sería capaz de cualquier cosa, sin darme cuenta que estaba con los dos cazurros más cazurros que por no haber no habían acabado ni el COU.

Empezamos a jugar y como no, el trio de los cazurros no acertábamos ni una puta prueba y mientras las niñas ya tenían tres discos y no habían perdido ni un coletero, nosotros volvíamos a estar en calzoncillos. Tiró mi cuñado por enésima vez y volvimos a perder, quedando los 3 en pelotas.

¿Entonces ahora que hacemos? ¿Habéis ganado vosotras ya? No nenes, ahora por cada prueba que perdáis tendréis que hacer lo que nosotras os digamos.

Continuamos jugando y acertamos el disco de la pregunta, perdiendo nuestras contrincantes las camisetas, después acertamos la pregunta de mímica, dejando nuestras dos adversarias sus pechos al aire pero, otra vez, los cazurros volvimos a errar, llegando el turno a nuestras contrincantes y volviendo otra vez a acertar. ¿Qué les hacemos ahora Vero? Pues creo que para poder continuar, le han de hacer una paja Carlos y Juan a Toni, yo quiero volver a ver esos 26 centímetros en acción. Pues ya la habéis oído muchachos, a por ellos.

Si claro, dijo Juan, ¡le voy a coger lo que tú digas a mi cuñado¡ Estas poco loca nena. Las normas son las normas tíos y sois vosotros los que habéis querido jugar. Así que o empiezas a hacer lo que te ha dicho Vero, o te la tendrás que tocar lo que queda de año, porque conmigo no vas a volver a hacer nada.

Pues sí, dicho y hecho en menos que había acabado de hablar mi hermana, ya tenía las dos manos de mis compañeros de juego cara mi polla, subiendo y bajando el pellejo mientras que la zorra de Ana se frotaba los pechos poniéndome aún más cliente. Mi cuñado dijo que ya había bastante o me iba a corres y dejarlo todo echo un asco.

Nos llenamos los vasos de nuevo, me engullí el wiski de un solo trago y tiré los dados, me tocó mímica y otra vez ninguno de los dos cazurros adivinó nada. ¡Ye Carlos! eres más corto que la picha de mi cuñado, produciéndose una risa escandalosa entre los presentes. A lo que mi cuñado respondió seguro que si te la meto en la boca no puedes ni decir ni Pamplona. Lanzó el dado mi hermana, hicieron la prueba las chicas y otra vez nos tocó pringar. Pues ya sabes hermanito, métete la polla de Juan en la boca y di Pamplona. Joder niña como te pasas. Pero con lo arrugadita que la tiene puedes decir Pamplona, Burgos y toda la relación de Reyes Godos que ha habido en España. Y otra vez nos descojonamos todos mientras yo estaba con la polla de mi cuñado en la boca cantando la de Sevilla tiene un color especial

Continuamos el juego, y por fin, otra vez en racha, acertamos dos preguntas, lo que nos supuso poder conseguir ver las bragas de las niñas pero, otro vez perdimos la partida y nos ganaron las niñas y esta vez, le tocó a Carlos meterse mi poya en la boca, volvimos a perder y me tocó a mí meterme la suya y ganaron las chicas dejando nuestro orgullo masculino a la altura del betún.

Bueno nenes, va siendo hora de que nos vayamos a la cama, ya que después de chuparme la polla, tengo ganas de cumplir con tu hermana. Ven Juan ven, que hoy llevas un día que me estas dejando en ridículo delante de todos, a ver si te lo curras y me das un par de orgasmos antes de dormir. Bueno nenes, nos vamos a la cama.

Nos quedamos en el salón Ana, Carlos y yo, los dos en bolas y Ana con sus pechos al aire y en bragas. Bueno chicos, ¿qué queréis que hagamos? Irnos a dormir ¿no? Dijo Carlos. Hombre neng, tu y yo teníamos una apuesta de esta mañana, ¿que no la has dicho nada a tu mujer? ¿Nada de que Carlos? Pues nada niña, que nos hemos apostado quien la tenía más larga y creo que ya sabrás quien perdió. ¿Y qué os jugasteis? Pues, pues quien se quedaba contigo esta noche.

Menudos hijos de puta estáis hechos. Que pasa que ahora soy tu putita y no me habías dicho nada. Pues bien, acepto la apuesta pero lo vamos a hacer a mi manera. Aquí mando yo y vosotros obedeceréis lo que yo os diga ¿vale? Vale, aceptamos los dos. Pues de momento tu Carlos chúpale la poya a Toni y tu toni, cómeme las peras, que ya tienes ganas desde esta mañana pillín.

Y así empezamos los tres venga a darle al tema, cuando la tía ya tenía los pezones más duros que una piedra, le dijo a Carlos que se acercara y procedió a darle una mamada brutal, mientras que yo, empecé a chuparle el coño salvajemente, mientras que gritaba como una zorra. No pude aguantar más y procedí a meterle la poya de un trancazo y como me dijo que tomaba la píldora, no me puse preservativo y buf, para mi hacerlo sin condón fue como volver a perder la virginidad. Me sentía como un niño el día de navidad con un juguete nuevo pero ese juguete molaba mucho más. Mientras tanto, Ana le metió un dedo en el culo a Carlos, estimulando el ano de este, que poco a poco había empezado a dilatar, cuando de repente nos djo, Carlos, métemela tú y Toni, métesela a Carlos. ¿Qué has dicho loca? Carlos, calla la boca que aquí las normas las pongo yo. Y dicho y hecho, Carlos se la metió a Ana de un tirón mientras que yo iba popo a poco metiendo mi polla en el culo de Carlos, mientras que Ana le tapaba la boca para que no se oyeran los gritos de este. Poco a poco y una vez introducido dentro de Carlos todo mi pene, fuimos subiendo poco a poco de velocidad hasta que Carlos no pudo más y se corrió dentro de Ana. Yo también estaba a tope y a punto de correrme a lo que Ana me dijo, sácatela y córrete en la boca de Carlos y dicho y hecho, en breves segundos le solté la corrida más grande que he echado en mi vida en la boca del mejor amigo de mi cuñado.

Chicos, esto lo tenemos que repetir. He disfrutado más que en la vida y me ha molado mogollón tener dos poyas para mí. Pues Ana, cuando quieras me lo dices y esta es toda para ti y para ti también Carlitos. Calla maricón, que el que más ha disfrutado has sido tú. Bueno chicos me retiro al sofá a dormir subiros vosotros a la habitación. ¿Y te quedas aquí tu solo? Vamos, vente con nosotros a la habitación que Carlos no es celoso e igual, a lo mejor me apetece repetir. Y dicho y hecho, me subí con ellos a la habitación y repetimos un par de veces más la historia que habíamos empezado en el sofá del salón.

Valoraciones

Solo usuarios pueden votar 8.0 de 1 Valoraciones

Comentarios 0

Acerca de este relato

Autor kakatua69
Categoría Bisexuales
Visitas 14376
Valoración 8.0 (1 votos )
Comentarios0
Favorito de0 Miembros
Cantidad de palabras: 4171
Tiempo estimado de lectura: 21 minutos