Un trio inesperadoPublicado por anonimo el 14/08/2012 en Sexo en grupo

Mi marido me entrego a aquel atractivo hombre y no pude retener mi deseo...

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Hola me llamo Julia, soy nueva en esto. Tengo 26 años y estoy casada desde hace 5 años. Me he decidido a contar mis historias porque desde hace un año mi marido y yo compartimos cama muy a menudo con terceras personas. De una de esas experiencias va mi relato.

Oscar (que es mi marido) me dijo una tarde que al finalizar la semana vendría a cenar con nosotros un compañero de trabajo con el cual también compartía gimnasio, Ramón. Bien lo que más me llamó la atención fue que durante todos los días previos a la cena Oscar me hablaba constantemente de Ramón, de sus atributos como compañero, de su buen gusto e incluso de sus atributos más personales. Mi marido es un hombre alto fuerte, muy atractivo y varonil, además de estar muy bien dotado. Sin embargo insistía mucho en el tamaño del pene de Ramón una y otra vez.

Llegado el día y después de preparar la cena me sentí raramente excitada. Aquella tarde recordé todas las cosas que mi marido había contado sobre su compañero. Me fui a dar una ducha y a vestirme para la ocasión, aún quedaba más de media hora, pero mientras esperaba podía tomar una copa tranquila. Me puse un bonito vestido que sabía que a Oscar le encantaba, uno rojo abierto en su totalidad por la espalda y con un escote más que generoso. Yo tengo buenos pechos, y según mi marido los más perfectos del mundo. Mientras tomaba una copa en la terraza sonó el timbre, María la chica que me ayudó con la cena fue la que abrió la puerta. Me levanté y fui a recibir a mi marido y al invitado, la verdad es que tenía mucha curiosidad por conocerlo. Oscar me dio dos besos y luego se apartó ligeramente para presentarme a su amigo Ramón. Me quedé sorprendida, la verdad es que era un hombre muy guapo. Era moreno con ojos verdes, alto como mi marido, varonil y con una preciosa sonrisa, de la cual se observaba una dentadura perfectamente cuidada.

Durante la cena conversamos de muchas cosas, me sorprendió ver con que facilidad entablamos complicidad. Me sentía agusto, tranquila. Mi marido estaba encantador, atento hasta el último detalle de mi, pero sin agobiar. Ramón especialmente seductor, y muy caballeroso. Me pareció por momentos que estaba mojándome las bragas. En un pequeño descanso que fui al baño, pude comprobarlo.

Al terminar la cena nos fuimos a la terraza y María se fue a descansar. Allí tomamos unas copas y nos pusimos a bailar, intercambiandose los dos hombre conmigo. Primero uno luego me soltaba este, y me cogía el otro. Empecé a excitarme de verdad, pasar de brazos de un hombre a otro y los dos tan atractivos empezaba a excitarme de verdad. En una de estas que estaba con Ramón bailando, recordé las palabras de mi marido sobre su pene enorme; sentí mucha curiosidad e intenté arrimarme más a él. Lo conseguí y noté en mi muslo una parte dura y grande que debía de ser su polla.

De tanto y de uno a otro acabó poniéndome mareada. Me senté un rato a descansar y es cuando mi marido comenzó a hablar única y exclusivamente de sexo. Ramón le siguió el juego y yo lejos de hacerles callar reía y exageraba sus palabras. Sin embargo me gustaba lo que Oscar decía. Mi marido siempre me a excitado mucho, me pone muy caliente.

A tal punto llegó la cosa que comencé a hacerles una especie de striptese allí en directo. Con una música elegida por mí misma me contoneaba delante de los dos hombres que estaban con la copa en la mano sentados y observando mis movimientos sin perder ojo. Mientras jugaba con mi diminuto vestido, subiendo o bajando de un lado u de otro. El juego terminó cuando mi marido se levantó y se puso tras de mi bailando, a la vez que con sus grandes manos comenzaba a acariciar mis pechos delante de nuestro invitado. Ramón bebía tranquilamente observandonos y yo no rechisté a Oscar su actitud atrevida. Este continuó tocándome y besándome el cuello, me mordisqueaba me sobaba y yo miraba a Ramón con deseo, mientras me frotaba hacia atrás buscando la lengua de mi marido. Este me besaba con ardor. Mientras me iba quitando el vestido más y más. Por delante tenía prácticamente al descubierto mis pechos. Fue en ese momento cuando Ramón se levantó de su asiento y se puso frente a mi, mirándome los pechos. Yo estaba entre mi marido detrás y Ramón delante. Oscar volvió a besarme con ardor y gire el cuello poniendo mis pechos aún más sugerentes al arquear mi espalda. Ramón de un solo tirón separó lo poco que quedaba a mi vestido para que quedasen mis tetas al descubierto. Miré a mi marido, para ver su reacción pero este sonreía ligeramente y acercándose a mi oído me dijo: "vamos mi niña, disfruta".

No dije más porque Ramón me estaba lamiendo mis tetas con sabiduría, me mordisqueaba los pezones, los lamía, los besaba. Yo estaba loca de gusto, mi marido me mordía el cuello y los lóbulos de las orejas. Me volvía loca de gusto por dios.

Finalmente acabamos en la cama desnudos ya los tres me puse de cuclillas con mis zapatos de tacón alto como única prenda. Les hice una mamada de ensueño, pero fui yo la que más estaba disfrutando, mi marido tiene una polla de 23cm, que no está nada mal,pero la de Ramón era algo bestial. Le medía por lo menos 30cm y era gorda muy gorda además tenía uno huevos enormes. Engullía aquella tranca como podía pero me di cuenta que poco a poco mi boca se iba haciendo a tan tremendo cipote. Mi marido parecía disfrutar de todo aquello de manera extraña. Hasta que en una de estas que mire a los dos hombres y les vi como se metian sus lenguas. La verdad es que como estaba tan excitada no le di importancia, despues hicimos de todo, mi culo fue penetrado por Ramón y aunque al principio me dolía luego fue uno de los mayores placeres que he pasado en mi vida. Me follaron los dos a la vez, se la chupe a los dos hasta que se corrieron en mi boca. Vi como se hacian entre ellos un seseta y nueve y me encanto verlo. Vi como a mi marido le comia el culito aquel hombre y como se lo follaba mientras yo le besaba y miraba. Fue una noche brutal de sexo pero no ha sido la única. Más adelante contaré más experiencias vividas con mi marido Oscar y una tercera persona.

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Autor anonimo
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