Detalles del relato llamado "Linda. Mi vida 3.".
Bueno, ese fue un muy buen comienzo, fue el principio de mi vida sexual, pero aún era virgen, pero ahora ya no lo soy, en ese entonces el sexo incluso me causaba remordimiento, mucho, cuando regresé a casa me sentía muy nerviosa, pensaba que mi tía le diría algo a mi mamá, o que de alguna forma se enteraría, pero no fue así. Me encantó recordarlo y contárselos. Claro que ahora a mis quince años las cosas son un poco más activas e interesantes.
Bueno Estamos en la actualidad y ya saben que tengo relaciones con mis dos hermanos, aunque los dos ignoran mis relaciones con el otro y sólo mi hermano mayor tiene el privilegio de cogerme cuando quiera y como quiera. Pues toda esa semana que les conté mantuve relaciones en cada ocasión posible con Sebastian y las sesiones de sexo oral con Benjamin eran cada mañana, e incluso algunas tardes, pero fuera de mi casa pasaban otras cositas que nadie se imaginaria viéndome vestidita con mi uniforme de la escuela y mi peinado de colitas, más cuando pondo mi carita de niña inocente, que me sale muy bien. Les contaré mis mejores hazañas.
Con mi hermano Sebastián de regreso en la escuela, pues la actividad en la casa bajaba mucho, si por lo menos mi papá no fuera tan conservador y no tuviera la idea de que su hijita es una tierna e inocente quinceañera, que sólo tiene novios de manita sudada, lo que yo haría con él, pero eso es algo meramente imposible, por su forma de ser. Pero si no hay acción en casa hay que salir a buscarla, y no tarda nunca en pasar. Bueno en la escuela he cometido mis fechorías, pero no puedo ser tan descarada como yo quisiera por que tarde o temprano mis papás se enterarían, así que no me puedo pasar de la raya.
El sábado conseguí permiso de ir a visitar a mi amiga Leslie, que el año pasado iba en mi escuela, pero se cambió hasta el otro lado de la ciudad, al principio mi papá no accedió a llevarme, pero los papás de Leslie, que son muy lindos, se ofrecieron a venir por mí hasta acá con la condición de que me quedara a dormir en su casa y me trajeran hasta el domingo en la noche, mi papi accedió.
Leslie es una niña preciosa de ojos Verdes como el jade y cabello dorado como el oro y durante mucho tiempo yo estuve completamente enamorada de ella, incluso, fuimos novias y a pesar de que las dos somos súper calientes, nos fuimos fieles durante los tres meses que duró nuestra relación, luego nos peleamos, pero al final terminamos siendo muy amigas. Yo estoy muy emocionada por pasar una noche entera con ella, y porque me ha prometido que a su fiesta irán chicos muy guapos. Leslie tiene dieciséis años, casi diecisiete y va un grado más avanzado y tiene un busto tan hermoso, bueno todo en ella es hermoso.
Ya en la casa de Leslie y por fin estando a solas con ella nos comimos a besos, me abrazaba y me tocaba todo el cuerpo, y yo no podía ni quería separar mis labios de los suyos, quitar mis manos de sus senos que a pesar de la ropa podía sentir que ardían de pasión, pero ya abría tiempo para dar rienda suelta a nuestro cariño.
- Ya suéltense un ratito.- Dijo Melina, la hermana de Leslie y tiene 14 años. Yo me espanté pues hasta donde yo sabía lo nuestro era secreto.
- No te asustes Linda, yo le conté de lo nuestro, además Melina va a estar en la fiesta.
- Genial.- Dije. Melina se acercó y nos besamos en la mejilla, era casi tan hermosa como su hermana, con los mismos ojos verdes, pero el pelo completamente negro, igual al de su mamá.
Sus papás, que como ya dije son muy lindos, se prepararon para salir a divertirse y no estar de chaperones en la fiesta, yo le ayudé a Leslie a preparar todo para la fiesta y todo quedó listo como a la seis de la tarde. Melina salió, pero prometió regresar temprano, así que entre el trabajo Leslie y yo nos besábamos y nos dábamos tremendas manoseadas.
Nos empezamos a poner bellas para fiesta, yo llevaba una maleta con ropa, había seleccionado para la ocasión un lindo vestido color verde claro con unos listones lilas, y de ropa interior un juego de bra y tanga rosa, con unos lindos moñitos también de color lila, pues me encanta ese color. Cuando me estaba desvistiendo Leslie se acercó a mi y me empujo contra la pared y comenzó a besarme y luego a lamer mis pechos y a meter su manos en mis bragas y masajear mi panocha. Que maravilloso, que encanto de mujer, Leslie es increíble, por eso la adoro tanto, pues me trasporta en un segundo a lugares maravillosos. Sus dedos conocedores de mis debilidades hacían un increíble trabajo.
- Te gusta Cachorrita.-
- Mucho.- Le respondí.- Pero tus invitados están por llegar.
- ¿Y si los recibimos así como estamos?- Preguntó.
- ¿Pues que crees que soy tan puta?- Dije riéndome y jadeando a la vez.
- Sí Linda, sí lo creo.
- Bueno sí lo soy, pero este vestido me lo compré para que tú me lo veas, así que me lo voy a poner.
- Bueno. – Me besó en la boca y sacó su mano de mis bragas, lastima, justo estaba apunto del orgasmo.
- Maldita, me dejas toda excitada.- Le dije abrazándome a su cuello.
- Esa es la idea, nos vamos a divertir mucho.
- De acuerdo.
Los invitados de Leslie empezaron a llegar a las siete, muchachos guapos como lo prometió todos mayores que yo, en realidad era una reunión, pues éramos trece y ya habían llegado todos, bueno menos Melina. Nueve chicos y cuatro damitas. Según me contó Leslie sólo un chico era de su escuela, pues al igual que yo ocultaba sus tendencias.
La reunión se fue normal, comida, bebida y cigarros; música y charlas divertidas, yo me la estaba pasando súper. Fue como hasta las ocho treinta que llegó Melina con una amiga, justo cuando la noche se pondría increíble, por lo manos ya éramos seis chicas. Ya saben los inocentes juego de bebidas y botellas, ya saben.
Así que empezamos a jugar, nos sentamos en circulo sobre un tapete y me tocó el honor de girar la botella por primera vez, el resultado fue aterrante, pues le tocó a una chica llamada Mariana y un chico muy guapo llamado Luis, pero Mariana iba con su novio, así que pensé que pasaría algo, pero no, sólo se levantaron y se fueron a la recamara como si nada, diez minuto y si se pasaban les abríamos la puerta.
Esos diez minutos nosotros platicábamos y decíamos chistes, y justo antes que se cumplieran los diez minutos, ellos salieron de la recamara, y Mariana como si nada, se fue asentar junto a su novio y esta la beso en los labios. Era increíble, esa gente me gusta.
Así pasaron varios, el segundo turno le tocó a Leslie con Alex, pero fue como hasta el quinto que me tocó a mí, pero algo se complicó, según la botella me tocaba a mí con la amiga de Melina; Ingrid, así que pensé que sólo gritarían la botella para que me tocara un chico, pero no.
- Ni modo chicas les tocó juntas.- Dijo Mariana.
Yo vi a Ingrid y esta me sonrió y se encogió de hombros, así que nos levantamos y nos fuimos a la recamara. Bueno en una fiesta llena de chicos me toco con una chica, y en la misma fiesta llena de mayores, me tocó con una de las más chicas, pues Ingrid se veía de mi edad o de la de Melina. Una preciosidad de cabello castaño, senos firmes, no muy grandes, ojos miel, muy bonita. Nos sentamos en la cama y nos sonreímos, era una situación, si no incomoda, complicada.
- Yo no tengo ningún problema en hacerlo, pero si no te gustan las chicas, entiendo nos podemos quedar aquí y despeinarnos un poco. – Dije.
Por toda respuesta Ingrid me dio un beso en los labios que de inmediato correspondí, besaba muy bien para ser tan chica, yo apoyé mi manos es su pecho, y al ver que no se espantaba comencé a sobar sus senos hasta que desabotoné su blusa, metí mi mano en ella y le levante el sostén, que delicia, pezones duros y completamente erectos. Ella por su parte no desaprovechó, pues metió la mano en la falda de mi vestido y comenzó a sobar mi rajita, y fue cuando me di cuenta de que no era la primera vez que lo hacía. Pues de inmediato me dejó completamente húmeda. Yo me agaché para mamar sus pechos, que eran hermosas aureolas rosadas y deliciosas. Luego metí mi mano en su falda y de inmediato evadí su falda para ir directo a su rajita, que estaba mojadísima, así que mi dedo entró con mucha facilidad, nos dimos una increíble dedeada, que si me llevó a un rico orgasmo.
- Deberían de ser 20 minutos.- Dijo separando un poco su boca de la mía.
- O treinta.
Nos besamos nos arreglamos un poco y salimos. Todos afuera, sobre todo los chicos nos veían con sendas miradas lascivas, que en mi estado me excitaron mucho, antes de separarme de Ingrid le di un beso en la boca para complacer a mis observadores y me senté. Pero no duré mucho tiempo pues me tocó de nuevo, pero ahora sí con un chico. Era lo que estaba esperando, y no iba a desperdiciar el tiempo haciéndome la penosa. Entramos en la recamara y nos empezamos a besar de inmediato, de una forma riquísima, era mi primera fiesta de ese tipo y tenía que dar lo mejor de mí. El muchacho por lo visto tampoco quería perder el tiempo, pues de inmediato metió la mano en mi falda y comenzó a sobar mi rajita, que ya estaba súper mojada. ¿Qué podía hacer? Puse mi mano sobre su verga y comencé a sobar, la tenía durísima. Le bajé el cierre y le desabroché el pantalón, ventajas de no llevar cinturón. Él puso la otra mano sobre mis tetas y empezó a sobarla, rico, pero no tanto como Leslie lo hace. Saqué esa verga y resultó tener un tamaño aceptable, me agaché para por fin probar una verga nueva, una más, pero él tenía otra idea. Se acostó en la cama, y lo seguí, le acosté sobre el para hacer un 69, muy rico, esa verga la mamé con pasión, sentí cada detalle de su tronco y su glande, y le lamía los huevos, todo mientra el hacía a un lado mis bragas y se comía mi rajita con voracidad, me hubiera dejado coger en ese momento, pero el tiempo. Bueno, dos orgasmo en lo que iba de la noche no estaba mal, me hubiera gusta hacerlo eyacular en mi boca, pero no hubo tiempo. Salimos y ya estaban listo los siguientes, y los siguientes. Cuando todo el mundo hubo pasado, incluso varias veces cambiamos de juego, pues el ambiente ya era propicio, todos estábamos súper cachondos y algunos ya tenían unos tragos encima, yo sólo me tomé una cerveza, pues no me gusta mucho el alcohol.
Empezamos a jugar cartas, juegos rápidos y cortos, sólo con pares donde el perdedor tenía un castigo, y aunque no los crean todos los chicos perdieron antes de que perdiera la primera mujer, que fue Natalia. Diré que los castigos de los chicos implicaban quitarse ropa o enseñarlos su pene, incluso hicimos que dos se dieran un beso. Bueno perdió Natalia y su castigo, que le impuso el chico ganador fue que se quitara las bragas y se las regalara, y así lo hizo. Era evidente que todas sabíamos de que se trataba la fiesta pues ninguna de todas nosotras llevaba pantalones. Perdió Melina y su castigo fue que hiciera un baile y se desnudara hasta quedar en ropa interior. Bailaba muy bien, era muy sensual, tomó una silla y se sentó y se movía subiendo y bajando la pelvis mientras se desabotonaba la blusa, luego se recargó con una mano en la silla, mientras se bajaba el cierre de la falda, pero mientras lo hacía movía las nalga y se frotaba como si se fajara a si misma, fue genial, cuando su falda cayó, me quedé helada, era increíble que una niña de 14 años tuviera un culo como ese, paradito, grande y unas caderas impresionantes. Su tanga era color crema, una preciosidad. Terminó su baile y lo más sexy del asunto fue que sólo se puso la falda y aventó la blusa por ahí, así se fue a sentar con los demás. Y así pasaron varias cosas, pero como la chica que a ustedes les interesa debo ser yo, les contaré lo mío, además créanme esto fue algo largo, era forma de alargar el placer, todos ya queríamos sexo, pero era un dulce tormento esperar.
Perdí, que se puede hacer, iba bastante bien, lo cual era malo, pues deseaba que castigaran por ser tan mala y tan sucia, pero quien ganó, que fue Mariana no fue muy creativa. Mi castigo consistió en quitarme el vestido y quedarme, es decir que no me lo podía poner ya. Me paré frente al circulo, y lentamente hice a un lado los tirantes de mi vestido, que se resbalo por mi cuerpo hasta quedar en el suelo, si hubieran visto como esos chicos veían mis tetas grandes, pues las tengo muy grandes para mi edad, se la estaban comiendo en su mente. Levanté los brazos para que me disfrutaran y me dí una vuelta, todo entra aplausos y chiflidos y piropos bastante vulgares, que son los mejores. Regresé a mi lugar junto a Ulises y Leslie y me senté.
- Que buenísima estás.- Dijo Ulises mirándome sin disimulo.- Preciosa.
- Gracias. ¿Que te gusta mas de mí?- Dije coquetamente.
- Mira, tus tetas son preciosas, pero sinceramente me vuelven loco tus piernas.- Dijo al tiempo que ponía su mano sobre ella. Yo le sonreí y me acerqué más a él, que siguió frotándome las piernas hasta llegar al límite mi tanguita. Era de los pocos que aún tenían los pantalones puestos.
En eso perdieron dos chicas, Melina y Natalia, que quedaron últimas y con los mismos puntos, el castigo fue que hicieran una escena lésbica, que se besaran y se empezaran a desnudar, hasta quedar en ropa interior, pero Natalia ya no tenía bragas así que más bien quedaría con su rajita al aire. Verlas besándose de esa forma era increíble, tan sensual, más cuando se empezaron a desnudar, la verdad es que si Leslie y yo no nos esforzamos en ser más putas su hermanita va a terminar siendo más puta que las dos juntas. Yo ya no aguanté y me dejé de tonterías, era de las más pequeñas y haría que esa orgía comenzara.
Abría las piernas para que Ulises que me las acariciara pudiera empezar a sobar mi rajita y al mismo tiempo puse mi mano sobre su verga y me volteé para besarme con Leslie. Mis manos expertas pronto desabrocharon el pantalón de Ulises quien se levantó un poco y se lo bajó, yo no veía nada, pues me besaba con Leslie, pero cuando empecé a tocar su verga, tuve que dejar a Leslie pues no creía lo que mi mano estaba agarrando. Esa verga era enorme la más grande que había visto en mi vida, y he visto muchas, vaya suerte con la que estaba corriendo, no podía esperar. Me arrodillé frente a él y sin dudarlo y a la vista de todos, me empecé a tragar esa rica y enorme verga que por más que intente no podía tragarme toda, y eso que la metía hasta mi garganta. La chupé, la mamé y le di cientos de besos. Yo subía y bajaba llevando a Ulises al éxtasis, pues se que lo hago muy bien. Cuando me detuve un poco la escena era totalmente diferente, ropa por todos lados y gente por todos lado, nalgas, pechos, rajas y muchas vergas al descubierto.
Mi Leslie mamaba como yo, pero se lo hacía a Alex, así que ya habíamos mamado la misma verga, Mariana estaba siendo cogida de perrito, pero no por su novio, sino por otro chico del cual no recuerdo su nombre, Ingrid también estaba dando una increíble mamada, la increíble puta de Melina estaba tirada de espaldas en el tapete siendo penetrada y tenía otra verga en la boca y Natalia también disfrutaba de dos vergas, pero esa zorra se la estaban cogiendo por la vagina y por el culo al mismo tiempo.
De pronto sentí una mano sobando mi rajita y empezando a meter sus dedos por mi tanga, era Fernando, que estaba totalmente desnudo. Después de dedearme un rato, mi rajita chorreaba mis jugos, así que el muy noblemente se dispuso a mamarla, que sensación tan increíble, que morbo, por doquier se escuchaban gemidos de placer. Yo escuchaba como le decían a Melina. ¿Te gusta tener tus hoyos llenos puta? Y ella respondía con gritos que sí, ahora también a ella se la cogían por los dos lados, y a mí aun nadie me había ensartado la verga.
Con una mano solté la verga de Ulises y me baje la tanga lo más que pude, de inmediato Fernando entendió el mensaje y me la sacó por completo. Pronto empezó a sobar su verga en mi raja y me fue penetrando lentamente hasta que su verga estuvo entera dentro de mí, y de inmediato me empezó a dar tremendo empujones mientras metía y sacaba su verga de mí. Ulises notando mi distracción me tomó por la cabeza y me empujo clavándome casi toda su verga en la boca, y me movía bruscamente buscando su placer oral, yo me dejé llevar, pues en esos momento era una zorra, un perra, una puta y quería ser tratada como tal, quería tener esas nueve vergas en mi boca, en mi panocha y en mi culo.
Que fenomenal cogida me daba Fernando, y ahora además de sus bestiales embestidas, me estaba escupiendo el ano y me lo frotaba con su dedo, que delicia, pronto el ese dedo entro en mi culito y luego fueron dos.
- Acuéstate y cogetela por la pucha mientras yo se la clavo en el culo.- Le dijo Fer a Ulises
Este de inmediato aceptó y se recostó en el suelo mientras Fer me quitaba el sostén y me magreada las tetas, las chupaba y las mordía. En ese intermedio pude ver de nuevo la situación de la sala. Era increíble lo que veía Leslie estaba siendo cogida de perrito por el novio de Mariana, pero su ano estaba siendo chupado por su propia hermana; Melina, que a su vez se la estaban cogiendo de perrito también, y ahora era Ingrid la que disfrutaba de doble penetración y Mariana ya estaba tragando semen que también le embarraba toda la cara, pero ahora era mi turno de gozar como una loca.
Me puse de rodillas para acomodarme sobre Ulises, la verga más grande que he visto en mi vida me iba a penetrar mi rajita, me acomode bien y me empecé a dejar caer sobre su falo. ¡Guau! Que delicia, solté un tremendo gemido de placer, era delicioso. Empecé a cabalgar la verga de Ulises como loca, sentada sobre él de arriba hacia abajo, que tremendo placer, pero Fer reclamaba lo suyo, depuse de todo había sido su idea. Me tomó por la espalda y recostó sobre Ulises, de esta forma su verga me produjo más placer aun, mis pechos quedaron justo contra su pecho. Mi ano se lubricó de nuevo y pronto la verga de Fer comenzó a hacer presión, y con gran facilidad entro en mi culo. Eso era lo que deseaba ser cogida por mis dos agujeros que placer.
- Me encantan tus nalgas Linda.- Decía Fer entre gemidos.
- Son tuyas, nalguéame.- Le grité, y de inmediato lo hizo. Un tremendo orgasmo me invadió, sentí como chorros de Líquido salían de mi vagina bañando la verga de Ulises.
- Muévete puta-. Me dijo Ulises, y empecé a mover mis caderas más rápido y de forma más pronunciada.
- ¿Así te gusta papi?
- Sí perrita, que rico.
- Que culo te cargas Linda, me aprieta rico la verga.
- ¡Ah!
Fue el sonido de un tremendo orgasmo que le propinaba a Ingrid mientras se la cogían en le sillón, fue excitante, pues ese orgasmo llegó junto con uno mío, me estaban metiendo sendas vergas por mis hoyos y al mismo tiempo veía como Ingrid tenía un tremendo orgasmo. La hora de las venidas se acercaba y yo sentía que pronto estaría degustando ese rico y saladito semen en mi boca. Fue cuestión de un par de increíbles minutos cuando mi recompensa llegó.
- Me voy a correr perrita.-Dijo Ulises.
- Yo también puta, ¿Te embarró las nalgas?- Completo Fer.
- No, no,- Dije sin aliento y sin aire.- vénganse en mi boca y mi cara.
Me levanté de la verga de Ulises, ambos se pararon frente a mí, el primero en empezar a eyacular fue Fernando con un chorro tremendo que se estrelló en mi frente y se escurrió por mi cara, para el segundo ya estaba preparada, y puse mi boca frente a ese lindo glande, así que recibí mi primer chorro de semen que degusté con prisa para no perder los demás, tomé todo el semen que pude y sentía mi nariz escurriendo de leche, y también mi barbilla. Los chorros de semen de Ulises empezaron a caer en mí antes de que los de Fer dejaran de salir, después de embarrarme sus dos primeros chorros en la cara me retaco su verga en la boca y siguió corriéndose de una forma impresionante, tanto que el semen se me escurría por la boca, fue increíble, luego les dejé sus vergas bien limpias a base de lamidas.
Leslie se acercó a mí y me sonrió, tenía la cara embarrada de semen, al igual que yo. Me tomó de la cara y me la levantó, yo abrí la boca y dejo caer de su boca hacia la mía un chorro de semen que me había reservado, aunque no supe de quien era, los hombres nos veían con gran excitación y nos gritaban cosas.
- ¡Así perras, que calientes son putas!- Cosas así, pero yo no perdí tiempo, pues noté que melina estaba tirada de espaldas en le piso y Raúl se la estaba cogiendo, estaban al borde del clímax, así que Raúl le sacó la verga y se corrió sobre su vagina. Le di un beso rápido a Leslie en señal de agradecimiento y gateando fui hasta donde estaba Melina y metí mi cabeza entre sus piernas y comencé a lamerla con desesperación, entre los aplausos y gritos de todos que al parecer ya habían terminado sus cogidas. Lamí su coñito y lo dejé limpio de semen, cuando sentí que alguien me tomaba por las nalgas y me ponía la verga en la pucha y me la ensartaba de un golpe, me cabalgó y me nalgueó riquísimo durante unos cinco minutos, todos ya habían terminado y nos miraban, era súper cachondo. Cuando sacó su verga de mí me tiró chorros y chorros de semen en mi ano y entre mis piernas, las demás mujeres se acercaron a limpiarlo, todas esas ricas lenguas femeninas pasaron por mi ano dándome un orgasmo más y dejándome exhausta.
Todos nos sentamos en el piso y platicábamos sobre lo que habíamos sentido, nos reíamos y nos hacíamos burla sobre nuestro gemidos, la chicas platicábamos sobre como se habían corrido sobre nosotras y quien se había venido más fuerte, pero no llegamos a nada, todas teníamos semen secándose en varias partes de nuestro cuerpo, pero sobre todo en la cara era increíble. Leslie se recargó en le sillón y me llamó, así que me senté entre sus piernas dándole la espalda y ella me rodeo con sus brazos y no dejaba de acariciar mi senos.
Ingrid, Melina y yo recibimos muchos elogios de hombres y mujeres diciendo que no creían que unas pequeñas como nosotros fueran tan calientes, lo cual me excito mucho. Nos refrescamos con refrescos y cervezas en lo que los chicos se recuperaban.
No tardamos mucho en recobrar los ánimos para una nueva cogida, los chicos pronto empezaron a tener de nuevo tremendas erecciones, y las chicas los ayudábamos dando un tremendo espectáculo lesbico; como ya dije Leslie no dejaba de tocarme los senos y mi rajita, además de besarnos. Algo parecido hacían Natalia y Mariana, e Ingrid y Melina se comían a besos sobre el sillón. El primero en tomar la iniciativa fue Raúl, quien se acercó a Ingrid y la tomó de la mano, ella aceptó y se fue con él al otro sillón, se arrodilló y empezó a lamer su verga lentamente. Así muchos se levantaron y fueron tomando chicas, los más rápidos tomaron a una chica, y los que no se apuraron, pues se acercaron a las chicas que ya tenían pareja, pero nadie era rechazado esa noche, de hecho todas queríamos estar con más de uno.
A mí se me acercó Armando con quien no había tenido contacto hasta ese momento, se paró frente a mí y me sonrió, yo tomé un cojín del sillón y me arrodillé frente a él, y de inmediato comencé a mamar su rica verga, mientras Leslie me sobaba las nalgas, claro hasta que alguien la tomó. La verga de Armando no era de las más grandes, de hecho que era pequeña, pero sabía delicioso, me encantó su sabor, más lamer sus testículos por debajo de sus piernas, casi hasta su ano. Me sacaba su verga de la boca y lo masturbaba locamente, con cuidado de no hacer que se viniera, luego la engullía de nuevo y la recorría con mi lengua. Cuando juzgué que era suficiente me subía al sillón de espaldas y abrí mis piernas para él, las levanté y le presenté una magnifica vista de lo que iba a ser suyo, de inmediato se fue sobre mí, me penetro y con sus manos ágiles tomó mis tetas y me hizo un delicioso masaje, me besó. Yo gemía y gemía como todos hacían, era muy rico escuchar a todos, voltear hacía cualquier lado y ver escenas porno, eso era, me sentía una actriz porno, lo que siempre he querido ser. Por lo visto mi amante estaba cansado, pues después de no más de ocho minutos, empezó a gemir como loco y sacó su verga de mi raja, se subió en mí, yo tomé su pene con la mano y empecé a sacudirlo sobre mi cara. Fue sorprendente, parecía que no había eyaculado antes, pues me dejo completamente embarrada, por todos lados, y eso que mucho lo dirigía hacia mi boca y lo tragué
- Me encantó Linda, estas riquísima.- Dijo tirándose en le sillón.
- Gracias.- Subí una pierna en el sillón y comencé a frotarme la vagina, bueno, en realidad, me estaba metiendo dos dedos, yo estaba muy lejos de estar saciada.
No tarde mucho en tener otro amante, pues a Natalia se la estaba cogiendo el muchacho del que no me acuerdo su nombre, y como él estaba sobre ella, Ulises no tenía más remedio que conformarse con que le mamara la verga a él, pero en cuanto vio que yo quedé libre y que seguía tan caliente como toda la noche se fue conmigo. Yo al verlo acercarse, lo único que hice fue sacar los dedos de mi chocha y levantar mis caderas. De nuevo me penetro con su tremenda verga, y de inmediato me sacó tremendos gemidos y me llevó a un sublime orgasmo, que armando no me había podido dar.
- Quiero tu culo Linda.
- Yo también, pro nunca le han puesto algo tan grande.
- Yo creo que lo tienes muy acostumbrado.
- Házmelo.- dije jadeante.
Me tomó por la cintura y me bajó del sillón, y hay voy de nuevo al piso, bueno estos hombre me traían como puta, él que tenía una precisa idea de lo que quería se acostó sobre el tapete y me pidió que me acostara sobre el, pero de espaldas, al principio se me hizo un poco extraño, pero quién diría que a la larga sería una suerte para mí. Hago un paréntesis, en ese momento Armando seguía tirado en el sillón viendo a todos, Leslie estaba en doble penetración con Raúl y Alex, al igual que su hermana con Cesar y Fer, a Natalia ahora se la cogía este muchacho pero por su ano, Mariana justo cuando la voltee a ver estaba tragando semen de Jonatan y chupando su verga, pero esta puta estaba sentada sobre la cara de Natalia que le chupaba el coñito, y Jorge, estaba solito masturbándose y meneándole las tetas a Natalia; Todo esto lo digo, porque fue la última vez que supe lo que pasaba, y la ultima vez que me interesó, hasta que pasaron mis tremendos tres orgasmos que jamás olvidare, una excitación tan grande, una calentura tan rica, que me sentí más puta que nunca y fuera de control, les contaré.
Me senté de espaldas sobre el abdomen de Ulises y este me recostó sobre él, es decir él de espaldas sobre el suelo, y yo de espaldas sobre él, pronto empecé a sentir como su verga rondaba por mi culo y me hice un poco más hacía abajo, nos tardamos en acoplarnos, pero cuando su verga empezó a entrar en mi culo, sentí algo increíble, era enorme y sentía como me abría, cada centímetro de esa gorda verga era un esfuerzo para mi ano, que poco a poco cedía a su colosal tamaño, por fin lo tuve a dentro y Ulises me empezó a mover tomándome por la cintura, esa posición era increíble, pues yo me podía clavar perfectamente mis dos deditos en mi rajita, y complacerme de lo lindo, pero había algo mejor.
Jorge seguramente harto de estar en una orgía y ser el único que se estaba masturbando, no tardó en notar que mi concha estaba deseosa de ser penetrada también, pues ahora mis tres dedos entraban con mucha facilidad y toda mi mano estaba completamente embarrada de líquido. Mis gemidos eran escandalosos, pero no eran los únicos, bueno en fin, es que no pudo encontrar la forma de describir lo que sentía en ese momento. Jorge se acercó a mí y me tomó por las piernas, me las acarició desde las nalgas hasta las rodillas y me las comenzó a besar.
- ¿Quieres una más?- Intente decir que sí, pero sólo salió de mi boca un grito descompuesto, mezcla de placer, gemidos y mi intento de hablar, lo bueno fue que entendió.- Dame tus jugos puta.
Saqué los dedos de mi conchita y se los introduje en la boca, el los chupó golosamente y luego se acercó a nosotros. Su verga también era muy grande, claro que no como la que yo tenía en el ano, pero les aseguro que esa era descomunal, bueno puso su verga en la entrada de mi rajita y me penetró con una increíble facilidad, en ese estado de cosas a mí rajita le hubiese entrado aunque fuera tres veces más ancha.
- Ah! Ah! Sí, sí…Cojanme duro. ¡Uhm que rico…cojanme soy su puta!
Palabras como esas escapaban de mi boca a cada envestida del placer, sentía como mi vagina expulsaba chorros de líquido, con mis manos sobaba mis pechos, y me pellizcaba los pezones, para exprimir el placer al máximo. Otro orgasmo, pero demoledor llego a mí, mi espalda se arqueó tanto que casi me caigo, y la verga de Ulises casi se sale de mi ano, pero no podía permitir eso. Paso el orgasmo pero le placer continuaba, Ulises no sólo tenía una gran verga, sino que aguantaba mucho, en eso se acercó Alex a mí y sin preguntar me puso la verga en la cara y la sacudía para que me diera golpes, luego la ensartó en mi boca, luego la sacaba y seguía recorriéndome, hasta que empezó el mete y saca, yo tomé la verga por la base y muy feliz con mis tres hombre empecé a mamar, mientras me daban un placer más allá del que alguna vez habría sentido.
- Miren a esta puta.- Gritó Mariana, mientras tomaba mis tetas y las empezaba a mover rápido con sus dos mano.- Si que eres caliente, nunca había conocido a una mujer más cachonda que Leslie. ¿Te gustan todas esas vergas dentro de ti perra?
Yo sólo asentí con la cabeza, deseando que siguiera insultándome, o haciéndome cumplidos era difícil saberlo, y que no soltara mis tetas, pues las movía muy rico.
- Sácasela.- Le dijo Jorge a Alex.- Me voy a venir en su cara.
- Me la voy a coger.- Respondió Alex.
- Sobre mí también.- Dijo Mariana y puso su cara frente a la mía y me besó, nos hundimos en un alucinante beso lesbico, mientras Jorge sacudía su verga esperando el momento de venirse, la lengua de Mariana era tan experta y tan dulce a la vez, pero cuando sentimos el primar chorro de semen de Jorge nos separamos y abrimos la boca, afortunadamente hubo mucho para las dos, nos lamimos las caras y nos escupimos el semen en nuestras boquitas. Alex me sacudía cada vez más duro, así que yo rebotaba y rebotaba, por los violentos movimientos de mis amantes, mi ano estaba a más no poder, me abracé a marina y me apreté a ella para recibir el siguiente orgasmo, que me dejó muerta, poco tiempo después Alex se vino, chorreándome la cara de una forma increíble, Ulises por fin tuvo suficiente, sacó su hermoso y espectacular falo de mi ano, y se chorreo sobre mi coñito, alguien enseguida acudió a mamármelo y limpiarlo, pero no supe quien fue.
Me quedé tirada sobre el tapete escuchando los comentarios y los gemidos, pero con los ojos cerrados, pues estaba muerta, era lo mejor que me había pasado en la vida, fui la perra de tres hombres, sentí como tantas manos tocaban todas esas partes de mi cuerpo, todas esas vergas obtuvieron placer de una sola mujer; yo.
- Nada más de ver como coge esta vieja ya se me puse dura otra vez.- Dijo alguien.
- Pues cogetela.- Le contesto Melina, de ella si reconocí la voz.
Supe que hablaban de mí cuando sentí que alguien me levantaba las piernas y me las abría, al principio no abrí los ojos, que importaba era una verga a fin de cuentas, una más que importaba, me sentía satisfecha, pero no era le momento de negarme, en esa fiesta, sobre ese tapete, todos tenían derecho de gozarme, no me le iba a negar a nadie, a nada, era puta para todos y todas. Abrí los ojos y vi que era Cesar.
- Chúpamela.- Le dije.- La tengo muy seca.
- Yo te ayudo.- Dijo Melina, dispuesta a regresarme el favor.
Cuando sus labios se posaron en mi concha, el placer regresó, no creí que pudiera más, pero he ahí la verdad, soy una puta ninfómana que no conoce saciedad, así que tomé sus cabellos en mis manos y comencé a presionar su cabeza hacía mi raja. Cesar se sobaba la verga mientras nos veía, en cuestión de un par de minutos, mi raja estaba tan mojada como cuando me estaban cogiendo los tres, Melina separo su lengua de mí y me besó. Cesar al ver mi rajita libre se acostó sobre mí, me follo muy bien, y se vino dentro de mí, otro orgasmo, terminé muerta, pero luego los dos que faltaban también me cogieron tirada de espaldas en el piso, los dos se vinieron en mi cara, pero sólo me limité a sentir como todo el semen escurría sobre mí, y me quedé tirada en el piso descansando, tuve las nueve vergas dentro de mi, no hubo cavidad de mi cuerpo que no fuera cogida, estaba muerta, pero muy satisfecha, había logrado ser la más puta y deseada de la fiesta, la única que probó todas las vergas de los chicos.
- ¿Todo bien mi vida?- Era Leslie que me acariciaba el cuerpo. Que linda siempre cuidándome como siempre.
- Estoy increíblemente bien, pero estoy rendida.- Me empezó a pasar la lengua por los parpados.
- Me imagino, te robaste la noche. Abre los ojos, se te esta secando la lechita, se te van a pegar.
- ¿Lo crees?- Dije dándole un beso y mirando sus hermosos ojos.- Dime que fui la más cachonda.
- Por mucho Amor, le había hablado mucho a mis amigos de ti y no los decepcionaste, al contrario.- Me dio la mano bien levántate
Todos descansamos desnudos en los sillones, luego, nos empezamos a vestir. Mariana se acercó a mí y me dijo que si podía regalarle mi tanga, me dijo que quería tener la tanga de la niña más caliente que había conocido, así que se la di y ella me regalo sus bragas, las cuales me puse, me puse mi brasiere y luego mi vestido, todo el tiempo dejé mis tacones puestos. Tomamos un par de bebidas y luego todos empezaron a despedirse con besos en los labios, claro, Mariana y Natalia se limpiaron la cara y se maquillaron un poco, pero las que nos quedamos teníamos aun el rostro con manchas de semen sobre todo yo.
Ingrid se quedó en la casa con melina, así que se quedaron en la sala y nosotras en la recamara, Leslie y yo nos bañamos después de ellas y nos dimos una tremenda sesión de besos. Luego limpiamos la casa entre las cuatro y cuando llegaron los papas de mis amiguitas todo estaba en orden. A la mañana siguiente las cuatro nos vestíamos en la recamara, Ingrid se acercó desnuda a mí y me dijo que a Melina le había encantado la forma en la que le había mamado la vagina y chupado el ano, y me pidió que si por favor le podía chupar el ano, pues eso la volvía loca, acepté gustosa y me comí su anito, las cuatro terminamos teniendo nuestra mini orgía lésbica privada, fue muy caliente ver a Leslie y Melina chuparse sus rajitas y anos. En la tarde me llevaron a mi casa y comencé mi rutina de linda niña inocente.
Se que me he extendido mucho, pero fue una gran experiencia. Besos a todos y todas. Mua!!!!!
lauradelosdulces@hotmail.com

