DETALLES RELATOS

Detalles del relato llamado "Linda. Mi vida 2".


Linda. Mi vida 2

Enviado el: 14/04/2010 a las 08:57:47 Categorizado en: Jovencit@s

Bueno aqui empiezo a narrar mis inicios en el sexo a mi dulces once años. Espero les guste, recordarlo fue genial para mí.

Como les prometí les empezaré a relatar l historia de mi vida sexual, ya saben que a los quince años de edad soy bastante “fácil”, por decirlo de alguna forma, pero no siempre fue así. ¿Quieren saber como empecé?

A los once años de edad me fui de vacaciones a la casa de mi prima Frida ella tenía trece años, y en ese entonces yo creía que sabía todo sobre el mundo. Voy al grano, pues casi estuve ahí todo el verano. Mi prima y yo hablábamos mucho de sexo y de chicos y eso a mi me emocionaba mucho a mis once años. Una vez ya entrada la noche nos quedamos viendo la tele tarde y veíamos una película porno que mi prima le había robado a su papá, mis tíos habían salido y sólo estaba mi primo, pero dormido. En la película porno una chica increíblemente hermosa, le daba sexo oral a un muchacho con una verga enorme, era la primera que yo veía en mi vida, me encontraba súper acalorada.

- ¿Cómo puede hacer eso?
- Yo ya lo he hecho.
- ¿De verdad?
- Sí, claro que no con un pene tan grande, pero sí lo he hecho.
- ¿Con tu novio?
- La verdad se lo he hecho a varios chicos de la escuela, me gusta mucho. Sobre todo cuando pasa eso.- Dijo y señalo la tele, donde el chico soltaba chorros de líquido blanco sobre la cara de la muchacha, que después se lo tragaba.
- ¿Y te echan eso en la cara?
- Algunas veces, pero casi siempre se vienen en mi boca. Ellos también me lo hacen y se siente rico.
- ¿Cómo?
- Pues me tocan mi rajita, y a veces me la chupan.- Dijo y abrió las piernas.- ¿Quieres que te la toque?
- ¿Mi rajita?
- Sí, se siente riquísimo.
- Bueno.- ¿Qué podía pasar era mi prima, además me daba mucha curiosidad?


Ella se acercó a mí y sin dudar puso su mano en mi conchita sobre mis bragas, yo comencé a ponerme muy nerviosa, y mi respiración de inmediato se aceleró. Su mano se movía en círculos sobre mí conchita y un rico placer empezó a recorrer mi cuerpo. Lo empecé a gozar de nuevo.

- ¿Qué hacen?- Era mi primo.
- Nada.- Dijo Frida y se sentó en el sillón.
- Nada.- Repetí, pero la porno seguía en la televisión.
- Las voy a acusar con mis papás, están viendo una porno. Además escuché todo lo que le decías a Linda.





Mi prima se puso como loca, muy nerviosa y casi histérica. Le rogó a mi primo, que no le dijera a mis tíos, así que yo empecé a hacer lo mismo, estuvimos un buen rato, hasta que el ya se imaginaran que pidió a cambio.

- No le voy a decir nada a mis papás, pero con una condición.
- Lo que quieras.- Dijo Frida con lágrimas en los ojos.
- Quiero que me la mames, como a tus amigos.- Me quedé pasmada, hasta donde yo sabía eso no se podía hacer entre hermanos, si de por sí era malo sólo hacerlo.
- Está bien.- Dijo mi prima, limpiándose la cara, no lo había dudado ni un segundo.
- ¿Pero son hermanos?-Dije.
- Pero no quiero que le digas a mis papás.- Dijo mi prima.
- Además no me la voy a coger, eso es lo que no se debe hacer.- Mi primo Tenía diecisiete años.

Mi primo se sentó en el sillón, y aun con su pijama puesta, se le notaba un enorme bulto. Con un movimiento de cabeza le indicó a mi prima que se acercara. Mi corazón parecía un tambor, de sólo contemplar la escena. Mi prima tomó un cojín, lo tiró a los pies de su hermano y se arrodilló frente a él. Tomó su pantalón para bajárselo, pero luego lo soltó.

- Lo hago con una condición.- Dijo Frida
- No estás para poner condiciones Frida.-Dijo Manuel, mi primo.
- Bueno, te iba a decir que después de hacerlo yo, tú me lo tenías que hacer a mí.
- Bueno, eso si lo acepto..

Sin dudarlo Frida bajó el pantalón de Manuel, y como le estorbaba mucho se lo terminó quitando, pero eso a mí no me importaba, pues sólo tenía ojos para la tremenda polla que brotó de ahí, era una verga en vivo, yo nunca había visto una, ahora estaba ahí, a un paso de mí. Frida lo tomó con la mano y lo jaló un par de veces, luego lo besó y lentamente se lo metió a la boca, entero. Era algo alucinante, lo que pasaba en esa habitación, mis dos primos teniendo sexo.

Frida no podía ni quería ocultar que era una experta dando sexo oral, creo que lo hacía tan bien como las mujeres de la película, podría haber sido una de ella a sus treces años. Se comía ese pene entero, luego lo sacaba de su boca y besaba los huevos de mi primo, lamía el pene desde la base hasta la cabeza, era increíble como los disfrutaba, ambos lo disfrutaban, incuso yo a mis once años me sentía excitada. Lo empezó a jalar muy rápido, y la única parte del pene de mi primo que tenía en la boca era la cabeza, y se veía que le hacía círculos rápidos con la lengua pues tenía medio abierta la boca. Frida emitía ruidos raros, que obviamente delataban placer, y mi primo igual.

- Te toca.- Dijo Frida volteando a verme.
- ¿Qué?- Yo era muy feliz viendo, pero meter esa cosa en mi boca era muy diferente.- Yo no voy a hacer eso.
- No nos queda de otra, si no lo haces nos va a acusar.- Insistió Frida, que ahora no se veía preocupada, sino feliz.- Te va a gustar mucho, créeme.
- Pero él dijo que tú lo tenías que hacer, no yo.- Repliqué.
- Sí, pero si tú no lo haces, les digo a tus papás Linda.- Dijo Manuel.
- ¡Ven Linda, no te preocupes, no le va a decir a nadie, sólo quiero que lo intentes, nada más.- Mi prima me sonrió y yo me acerqué a ella. Por las buenas es una cosa diferente.


Se paró de donde seguía masturbando el pene de Manuel y me indicó que me arrodillara, ella tomó otro cojín y se puso junto a mí. Suspiré muy duro, pues estaba muy nerviosa, y tenía miedo de que ese pene tan grande me lastimara la boca, además se veía desagradable, lleno de líquido y saliva de mi prima; me daba la impresión de que sabría muy mal.

- Mira, muévelo así.- Tomó mi mano y la puso sobre el pene de mi primo, que miedo, esa cosa palpitaba y se movía sola, la tomé y seguí el movimiento de Frida, que mientras movía mi mano me decía como iba a empezar a chuparlo. Pronto me indicó que empezara.


Me agaché un par de veces antes de tener el valor de poner mis labios sobre el pene que cada vez expedía más líquido transparente, pero al final me anime, puse mis labios medio abiertos y temblorosos sobre ese pene (Pronto me acostumbre a llamarla verga, como ellos hacían), luego bajé mi lengua e hizo contacto con el glande y el líquido que le escurría, cuando subí la lengua de nuevo me llevé la grata sorpresa de que ese líquido sabía muy bien, eso me animó.

Ahora más envalentonada me atrevía bajar mi boca por todo el tronco, y eso fue lo que se necesito para darme cuenta de que me encantaba hacerlo. Empecé a agarrar ritmo y pronto traté de imitar la técnica de Frida. Sujete la verga por la base y la comencé a chupar de arriba abajo, luego la sacaba, la besaba y la chupaba, al igual que sus huevos, que eran muy suaves, estaba tan entretenida haciéndolo que me sobresalté al voltear a ver a mis primos.

Frida ya no estaba junto a mí, estaba arriba del sillón, y ya no tenía las bragas puestas, pero tenía las piernas abiertas y Manuel le estaba metiendo su dedo en la rajita; los dos gemían mucho y la cara de Frida estaba roja como un tómate. Bueno, que ellos hicieran lo que querían yo no iba a desaprovechar la oportunidad que tenía de seguir mamando. Metí de nuevo el pene en mi boca y le di vueltas con la lengua, y seguí con el clásico movimiento de arriba hacía abajo. Después de unos minutos mi primo empezó a gemir mucho.

- Chupado y jálalo mas rápido Linda, se va a venir.- Si que era toda una maestra.- No te lo tragues todo guárdame un poco.










Seguí chupando y empecé a sentir que se iba a venir, era obvio que algo estaba pasando por ahí, el líquido invadió mi boca y en un dos por tres la inundó, tanto que la abrí para que algo de semen saliera y resbalara por el tronco. Sé que muchas chicas dicen que el semen no sabe bien, pero para ser sincera completamente, a mí me gustó, no diré que con el tiempo le encontré gusto, fue de inmediato. Me tragué todo el semen que quedó en mi boca, y no le guardé nada a Frida, no por envidia ni porque fuera adicta a él, pero tenía que tragar todo el que salí para no ahogarme. Cuando el líquido cesó saqué la verga de mi boca, Frida ya estaba a mi lado y empezó a lamer todo el que estaba embarrado por la verga de su hermano y por sus piernas, y fue ella la que me besó y me lo compartió a mí, era el primer beso de mi vida, me lo dio una mujer, mi prima y con la boca llena de leche de su hermano.

Frida se subió en el sillón de nuevo y abrió las piernas, su rajita tenía vello, pero se apreciaba bastante bien, comenzó a tocarse con un dedo, y nosotros la contemplábamos.

. Te toca Manuel, dijiste que después lo harías tú.- Dijo con los ojos cerrados.




A Manuel no se lo dijo dos veces, le inmediato los papeles se invirtieron, era él quien se arrodillaba para mamar la rajita de su hermana. Él no se veía tan experto, incluso parecía que era la primera vez que lo hacía, pero no se tardó mucho en darle placer a Frida, pues esta gemía durísimo, mientras él le pasaba la lengua una y otra vez y le metía un dedo en la rajita.

- Ven Linda.- Dijo Frida.


Me subí al sillón junto a ella y me tomó por la cintura; Me acercó a ella y me besó de nuevo, yo no dudé y le correspondí, pues la primera vez me gustó mucho como lo hizo y lo que sentí, pero ella no tenía intenciones de que quedara en eso. Después de unos segundos bajo un poco mis panties y empezó a sobar mi rajita, me espanté, pero no era hora de dar vuelta atrás, así que sólo me relajé y empecé a disfrutar de lo lindo que sentí. Lástima que no logré tener mi primer orgasmo, pues las luces del carro de mi tío nos hicieron detenernos y acomodar todo para luego irnos a la cama.


Mi tía se asomó a la recamara antes de ir a dormir, y nosotras fingimos que ya estábamos dormidas, pero en cuanto se fue Frida prendió la lámpara y se sentó en la cama.








- ¿Te gusto la verga de Manuel?
- Mucho.- Dije, pues no tenía porque mentir.
- Te dije, la primera vez que lo hice también tenía miedo y asco, pero me gustó tanto que ya no puedo dejar de hacerlo. ¿Te gustó que te tocara tu rajita?
- Muchísimo.
- A mí también me gustó mucho cuando me la chupó mi hermano.- Me dio un beso en los labios.- ¿Quieres que yo te la chupe?
- Sí.
- ¡Sale! Sácate las bragas y abre las piernas.



Lo hice mientras Frida se metía en las cobijas. No tarde en sentir su a liento caliente y ese dedo que no era la primera vez que me visitaba. Mi prima puso la boca contra mi vagina y exhaló una bocanada de aire caliente que hizo que me retorciera en la cama. Empecé a sentir el roce de su lengua en mi piel, y como mis labios se abrían a cada lengüeteada que me daba. La humedad era demasiada, sólo superada por el placer de sentir a mi prima entre mis piernas. Fue así como llegó el primer orgasmo de mi vida.

- Frida…Frida.
- ¿Qué?- Dijo son dejar de chupar.
- Estoy sintiendo algo muy raro.
- ¿Rico?
- Riquísimo.
- Es un orgasmo gózalo.


Me tomó por sorpresa y se adueño de todos mis músculos, de mi cabeza y de mi boca, que tuve que meter en las cobijas para que no nos descubrieran por el ruido que hacíamos. Fue increíble, nunca pensé que me fuera a pasar algo así esas vacaciones. Mi prima se acostó junto a mí, me beso y nos dormimos, pues estábamos muy cansadas.

Era de mañana cuando desperté, pude ver algo de luz de sol a través de las cortinas, nosotras nunca nos despertábamos tan temprano, pero sentía que alguien me movía. Reaccioné y vi a Manuel que estaba de pie junto a mí, y me hizo una seña de no hacer ruido. Se bajó el cierre del pantalón y sacó su verga que se veía durísima.

- Mis tíos.-Dije.
- Mi mamá se acaba de meter a bañar y mi papá esta dormido aún. Rápido.

Abrí la boca y de inmediato me ensartó la verga y se empezó a mover, era muy rico, pues yo disfrutaba mamando la verga de mi primo sin tener que hacer nada, el era el que se movía, pero pronto tuve que sacar la mano y sujetar su verga, pues me la empujaba hasta la garganta produciéndome ganas de volver el estomago. Con la otra mano empecé a sobar sus huevo, lo que le gusto mucho pues empezó a decir; Sí, que rico así. No tardo en eyacular muy fuerte dentro de mi boca, tragué el primer chorro de inmediato, pero sólo los dos primeros entraron en mi boca, pues el muy sucio sacó la verga de mi boca y me embarró la cara con su leche.

- Gracias.
- De nada.- Se fue a la escuela, pues él no tenía vacaciones.

Me giré hacia Frida y la comencé a besar en la boca hasta que comenzó a despertar. Abrió los ojos y me saludo, pero fue cuando vio mi carita embarrada de leche.

- ¿Por qué no me despertaste?
- Dijo que tenía que ser rápido tu mamá esta en la regadera.
- Bésame.

Lo hice y le pasé todo el semen que había guardado bajo mi legua. Luego limpió mi cara y me compartió lo que ella recolectó. Fue muy lindo.

Toda esa semana le estuvimos dando sexo oral a mi primo, por las mañanas y por las noche cuando mis tíos se iban a dormir, no tarde más que un par de día en hacerme experta en sexo oral, y menos con una maestra como la mía. Y digo sexo oral dado a hombres y mujeres, pues todas las noches Frida me hacía que le chupara la rajita y claro, ella también me lo hacía a mí. Pero aun faltaba otro rico incidente en esa casa antes de marcharme.

Fue el día antes de regresar a casa era un miércoles, y como todas las mañanas nos quedábamos solas en casa mi prima, mi tía y yo. Eran como las diez y mi tía estaba recogiendo la ropa en el baño para echarla a la lavadora, andaba como siempre en bata, me dio mal amarrada, así que se le asomaban mucho las tetas. Eran una tetas enormes, más grandes que las que yo tengo a hora, y eso que las tengo grandes, además cuando se le paraban los pezones se le notaban enormes a través de la tela de la bata, incluso se le notaban los pelos de su raja, pues la tela era blanca y translucida.

Nosotras nos acabábamos de bañar y nos estábamos peinando, mi tía seguía recogiendo la ropa y cuando se agachaba yo podía ver sus tetas casi por completo, así que se me ocurrió hacerle un comentario a Frida.

- Mi tía tiene unas tetas muy grandes. ¿Crees que así las vayas a tener tú?
- Yo creo que sí, de mi salón soy la que las tiene más grandes e incluso de otros salones donde hay chicas de quince muchas las tienen más chicas.


Luego mi prima dijo algo que me dejo paralizada e hizo que mi cara se pusiera roja por completo, no supe ni donde esconderme, pero pronto se me pasó.

- Mamá, Linda dice que estás bien tetona.
- Frid…- Traté de decir pero no terminé la frase. ¿Cómo era posible que me delatara?
- ¿Qué?- Preguntó mi tía levantándose. Yo me asusté mucho pero luego sonrió.- Ya dejen de estar viéndome las tetas, y acábense de arreglar, que ya nos tenemos que ir al súper.
- Hay mamá, pero si tú eres la que anda medio encuerada por la casa, esa bata no te tapa nada.
- Bueno, eso sí, pero estamos puras mujeres, además tú eres la que siempre andas desnuda por la casa, y ya no sigas hablando disparates que Linda va a decir que estamos locas. ¿Verdad Linda?
- No tía por mi no se apure, además yo no dije nada.- Mentí
- No te apures, entiendo que te de curiosidad, pero cuando estén grandes ustedes van a estar igual.
- ¿De verdad?- Pregunté emocionada.
- Sí, claro.- Respondió mi tía.
- Déjanos verlas mamá.- Dijo Frida
- ¿Tú estás loca o qué te pasa? No digas tonterías.
- Pero tú dijiste que es natural que nos de curiosidad, y somos puras mujeres.
- Pero no por eso me voy a estar sacando los pechos frente a ustedes.- Replicó mi tía.
- ¡Por favor tía!- Insistí sin saber de donde saqué el valor.
- Por favor mamá.-Dijo Frida.
- Bueno. ¿Ustedes están locas o qué?- Luego soltó el cesto que llenaba de ropa y se encogió de hombros.- Bueno, vengan, pero que sea rápido.


No lo podía creer que en verdad mi tía se iba a sacar las tetas frente a nosotras. Fuimos y nos fuimos a sentar a la cama y mi tía se paró frente a nosotras, era el momento de la verdad. Mi tía no se movía como si estuviera paralizada o no supiera que hacer.

- ¡Anda Mamá ya hazlo!
- ¿Bueno, tú eres lesbiana o que te pasa?
- Ay mamá, no, pero te quedas ahí sin hacer nada.
- Pues no creas estoy acostumbrada a enseñarle las tetas al que lo pida.- Dijo mi tía riéndose.
- Pues ya se que no, pero yo soy tu hija y Linda es la hija de tu hermano.
- Bueno, ya cállate.


Se arregló el cabello y comenzó a desamarrarse el cinturón de su bata, luego con un ligero movimiento de sus brazos hizo la bata hacía a tras. Inhale tanto aire y tan despacio que pensé que nunca podría sacarlo, mi pecho se hincho y sentí como mi cara se calentaba de inmediato. Mi tía se gachó un poco frente a nosotras y sus tetas enormes y firmes quedaron frente a mi cara eran blancas como la leche y las aureolas rosas y enormes, al igual que sus pezones, que por frío o por nervios tenía completamente parados.

- ¡Son muy grandes!- Dije sin pensar.
- ¿Te gustan Linda?- Pregunto Frida.
- Mucho. ¿A ti?
- Muchísimo.
- ¿Ya tuvieron suficiente?- Preguntó mi tía.
- ¡No, no, no!- Dijimos las dos.
- Bueno, pues apúrense.
- Mamá, tienes muchos pelos en tu cosa.
- Se llama vagina y ya no estés viendo donde no debes.
- ¿A que no te atreves a tocarlo?- Me dijo Frida.
- ¡Loca! Hasta crees que las voy a dejar tocarlos.
- Por favor mamá.

Insistimos mucho, mucho, pero mi tía nunca accedió. Después de un par de minutos con las tetas al aire se tapo con la bata y se fue a vestir para ir de compras. A mi no me dejaba de latir el corazón, era increíble lo que había visto, eran enormes y tan extrañamente atractivas que no dejé de pensar en ellas en todo el día.

- ¿Te gustaron?- Pregunto Frida.
- ¡Muchísimo!
- ¿Las habrías tocado?
- Sí, claro. ¿Tú?
- Yo hasta las hubiera chupado como en la película.- Eso me dejó helada.


Dos días después las cosas iban mejor que nunca, o eso creía yo, pues no esperaba que pasara algo mejor, mi primo nos visitaba en las mañanas para que le diéramos una rica mamada de verga antes de que se fuera a la escuela, y en las noches nosotras lo visitábamos para que el nos correspondiera mamando nuestras rajitas, aunque en el día mi prima y yo lo hacíamos solas, en realidad parecíamos dispuestas a hacerlo todo el día, pero nunca en esas vacaciones, mi primo hizo el menor intento por hacernos el amor, ni nosotras lo mencionamos.

Una mañana mientras mi prima se bañaba, yo estaba en la cocina desayunando, y mi tía estaba recogiendo la cocina, con la misma bata de siempre, y aunque yo fingía que veía televisión, le verdad es que no perdía ocasión de verle las tetas. Cuando terminé de desayunar, llevé mi plato al fregadero y me fui a la lavar los dientes, vi que Frida apenas se iba empezar a duchar, así que regresé a la cocina y le pregunté a mi tía si necesitaba que la ayudara en algo. Pero cuando estuve parada frente a ella viendo esas tremendas tetas casi fuera de la bata, no pude, por más que intente quitarles la vista de encima.

- ¿Te gustaron?
- ¿Qué tía?
- No te hagas la loca niña, sabes de que te hablo.-Dijo mi tía sonriendo.
- Bueno...sí, la verdad me gustaron mucho.
- ¿Y Frida?
- Se está bañando.
- No, digo que si a Frida le gustaron.- Preguntó mi tía, que disimuladamente aflojó el cinturón de tela de su bata para que sus tetas quedaran casi por completo al aire.
- Según me dijo, le gustaron muchísimo.- Respondí con miedo, no sabía que pasaba en realidad.
- ¿Qué te dijo?
- Me pregunto que si yo…Bueno que si tu nos hubieras dejado…o sea…
- Dime, no tengas pena, no me voy a enojar
- Me pregunto si yo te las habría tocado, si nos hubieses dado permiso.
- ¿Qué le dijiste?
- Pues que si, y le pregunté si ella lo habría hecho.
- ¿Qué te dijo?
- ¿Tía?
- Anda dime.
- Me da pena, mucha pena.
- ¿De verdad me las tocarías?
- Sí.
- Bueno, este es el trato, si tu me dices lo que te dijo, yo te dejo que me toques las tetas.- Y sin disimulo, se soltó completamente el cinturón e hizo la bata hacia atrás
- ¿De verdad?
- Si pero me tienes que decir la verdad. ¿Lo juras?
- Si tía.- Me miró interrogativa, esperando una respuesta.- Bueno me preguntó si te las habría tocado, dije que sí, luego yo le pregunté si ella lo habría hecho, y me dijo; Yo hasta me las habría metido en la boca.
- ¿Qué? ¿Me lo juras?- Lo raro era que mi tía no se veía molesta, pero si muy sorprendida, pero como una agradable sorpresa.- Bueno, creo que ahora me toca cumplir mi parte del trato.- No lo podía creer, en verdad iba a tocar esas enormes tetas. – Siéntate.


Me senté en una silla del comedor y mi tía se acercó a mí, se agachó un poco y puso sus manos en las rodillas, lo que hizo que sus brazos aplastaran un poco sus tetas, y estas se vieran aun más grandes. Además por la posición de su bata se podían ver muy bien los pelos de su rajita, y eso me llamo mucho la atención, tanto que creo que me quedé mirándola mucho tiempo.

- Bueno, ya las puedes tocar.

La verdad me sentía mal de hacerlo sin Frida, pero no podía desaprovechar esa oportunidad, sus tetas eran blancas y sus pezones rozados y estaban muy parados, al igual que los míos en se momento, aunque mis tetas fueran muy pequeñas. Levanté la mano para tocarlas, muy lentamente. Estaba muy nerviosa y creo que ella también. Por fin mis manos hicieron contacto con sus tetas, eran muy firmes, y recuerdo que estaban frías, pero era muy bonito sentir su contacto, la recorrí entera, por todos lados, poniendo especial énfasis en su pezón, luego me atreví a levantar la otra mano, y seguí con lo mismo. Así estuve un rato, sus tetas ya no estaban tan frías, se sentían tibias, pero luego mi tía tomó mis manos con las suyas.

- Muévelas así Linda.- Y comenzó a dirigirlas.

Hacía que yo pusiera más presión en sus tetas y que cerrara mis manos sobre ella, pero eran muy grandes, era muy excitante, mi corazón latía a más no poder y me sentía húmeda en mi rajita. Estuve manoseando las tetas de mi tía un buen rato, no sabría decirlo, pero a mí me pareció muy poco, pero era la oportunidad de oro que no podía desaprovechar.

- Tienes muchos vellos en tu rajita tía.-
- ¿Quieres tocar mi vagina?
- Sí.





Tomó mi mano y la puso sobre todos eso pelos que se sentían muy suaves y revueltos y comencé a pasar mi mano por su rajita, pero en mi inexperiencia sólo frotaba superficialmente, pero con el simple contacto de esos bellos mi excitación era tremenda, más de lo que jamás hubiera sentido.

- Dime algo preciosa.- Dijo mi tía entre suspiros, para ser yo inexperta lo hacía bien.- ¿Tu te las meterías en la boca?- Me miró a los ojos.- ¿Las chuparías?
- Sí.- Respondí emocionada.


Me acerqué a mi tía y en especial a sus chichis, y esta vez sin dudarlo llevé mi boca a uno de sus pechos, pues si me encantaba chupar los pechos de mi prima, seguro que mamar estas enormes tetas sería increíble. El contactó fue súper suave, la suavidad de mis labios contra las suavidad de sus pechos, justo puse mi boca en su aureola rosada y empecé a chuparlas con devoción. Mi tía se sorprendió de lo bien que lo hacía, y de inmediato empezó a soltar gemidos de placer, pero ella ignoraba es que yo practicaba todos los día con su hija. Tomaba su teta con las dos manos y la lamía, la chupaba, lo que alcanzaba a meterme en mi boca, y luego la besaba y la mordía suavemente como a Frida le gustaba; luego cambiaba de teta y seguía con lo mismo.

- ¡Sí Linda! Eres increíble.- Dijo mi tía.- Ahora dime, me vas a dejar que yo vea tu rajita.
- Sí tía, lo que tu quieras, dije entre besos.
- Que buena niña eres.


Se arrodilló frente a mí y me bajó las bragas, pues en casa siempre andábamos en calzones y playera, así que fue fácil. Empezó a pasar su mano por mis rajita sin bellos, cada vez con más fuerza. Yo sabía lo que haría, lo que siempre me hacía Frida, pero su mamá lo hacía miles de veces mejor. Me metió un dedo y lo frotó suavemente, cosa que Frida no hacía, pues decía que me podía desvirginar, pero no me importaba, era muy placentero , luego acercó su cara a mi puchita y comenzó a besarla, justo como yo lo había hecho con sus tetas, pero ella sabía como abrir mi raja y meter su lengua. No quería gritar pero me costaba mucho trabajo, era increíble a donde me llevaba una mujer mayor, fue el mejor orgasmo de los pocos que había tenido en mi vida, y todos es esa casa, y con miembros de esa familia.

Se oyó que se abrió la puerta del baño y mi tía de inmediato se despegó de mi raja y me puso los calzones de nuevo, se acercó a mí y me dijo al oído.

- Prometiste nunca decirle a nadie.
- No lo haré tía.
- Que niña tan buena.- Me puso de pie y me besó en los labios, era la segunda mujer que besaba a mis once años, una mujer mayor y con hijos.- Te adoro.
- Gracias tía.




No volvía a tener sexo con mi tía en esa ocasión pues dos días después regresé a casa porque las vacaciones terminaron, pero las experiencias fueron increíbles. Creo que fue una muy buena forma de empezar. ¿Qué piensan ustedes?
Besos.

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COMENTARIOS

heidy dice:

leerlo fué un placer! 10!


carlitos dice:

E X C E L E N T E ,,, LINDA TE DOY OTRO MERECIDO 10



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