Mi profesor, me desvirgó.

Me puso 10 en el boletín, 24x5 en mi vagina. Entregué mi virginidad, para aprobar matemáticas.

Tengo 16 años, menuda, 1.50 de estatura, muy buena cola y pechos exhuberantes. El uniforme del colegio al que concurro, me permite provocar, con mis pechos y i cola. Ese juego, me llevó a enemistarme con mi profesor de matemáticas. CARLOS, un cuarentón, plantado en sus impresionante metro noventa, exhibe un bulto atemorizante, en su entrepierna, está separado y vive sólo en las afueras de la ciudad. Llegábamos a las últimas evaluaciones anuales, debía obtener un 10 para aprobar, caso contrario reprobaría matemáticas. Hablé con CARLOS, se ofreció a darme clases particulares, invitándome a concurrir a su casa, por la tarde. Ese mismo día, toqué a su puerta, lo encontré vestido con ropa deportiva, pantalones cortos y remera, me condujo a su gimnasio, ubicado al fondo del terreno. No alcance a transponer la puerta, CARLOS, me arrojó sobre una colchoneta, me arrancó mi buzo deportivo, remera y ropa interior, su lengua se clavó en mi vagina, llené su boca con mi primer orgasmo, su lengua jugaba con mi clítoris, mi vagina chorreaba mi sémen, CARLOS se incorporó, me hizo arrodillar, bajó su pantalón y llenó mi boca con su inmensa verga, la succioné hasta que un caudal de su leche bañó mi cara, me hizo tragar el resto. Seguí acariciándola, y nuevamente se puso muy dura, CARLOS, levantó mis piernas y la cabeza de su pene jugaba con la entrada de mi conchita vírgen, yo tenblaba, me puse tensa y sentía dolor cuando carlos apoyaba su pene en mi concha. Me puse a llorar, le dije, que no me penetrara, que era vírgen, mi miedo era real, al ver el tamaño de su verga, pensé que no entraría en mi tesorito, era algo raro, tenía miedo, pero también imaginaba toda esa pija abriéndose paso dentro mío. CARLOS, se ofendió. Me aclaró, para aprobar, tenés que comerte toda esta verga. Si decidís aprobar, te espero mañana. Toda esa noche, soñé con CARLOS, me hacía suya, su pija me desvirgaba, y su leche explotaba en mi interior. Al día siguiente, avisé a mis padres, que luego del colegio tomaría clases de apoyo. Fui directamente a la casa de CARLOS, debajo de mi pollera no llevaba nada, tampoco debajo de mi blusa. Toqué el portero, CARLOS, me dijo, ingresa, te estoy esperando en el gimnasio, fui hacia allí, él estaba desnudo, su pene totalmente erecto, me pareció mas grande que el día anterior, intenté volver sobre mis pasos, el me dijo es tarde para arrepentirte, me recostó sobre una mesa -ves que tenías ganas putita me dijo- su lengua hizo estallar mi primer orgasmo, me quitó la pollera y la bluso y nos fuimos hacia un minibar, allí había una butaca al lado de la barra, se sentó sus poderosos brazos me levantaron por el aire, quedé suspendida, mientras su verga jugaba con mi conchita, apenas podía ingresar en mi vagina, la punta de su pene, no podía imaginar tenerla toda dentro mío. CARLOS me dijo, por esta conchita, me masturbé todo el año, por eso me la voy a comer toda, te insinuaste todo el año y me dejaste con ganas- le pedí perdón, ya no hay vuelta -me dijo- en ese juego de vaivén me bajó de golpe, me tomó de la cintura, sentí que su verga caliente entraba desgarrando todo a su paso, grité de dolor, pedí que la retirara, me dijo -perra ya estas desvirgada- ahora vas a sentirme dentro tuyo por un rato. Me arrojó sobre la colchoneta y me penetró brutalmente, abundante sangre y leche manchaban su pija, mi concha, glúteos y la colchoneta, entre el goce y el dolor, tres orgasmos coronaron sus empujones. -vas a sentir mi leche me dijo- chorros calientes llenaron mi interior, sacó su verga, me la puso en la boca, quedé impresionada por la cantidad de sémen y leche que la cubría, la chupé con ganas, mi lengua la acarició, miré mi conchita, borbotones de leche y sangre seguían saliendo. CARLOS, me besó y me dijo, te merecés un 11, pero aprobaste, tenés un diéz.

3.2
21572 visitas. 39 votos.

RelatosEroticos.es