A mi edad, esta niña me hizo gozar

como me cojí a mi ahijada de tan solo 21 años

Llegamos al bautizo de la nieta de mi compadre, en una casa de campo que tienen cerca de la ciudad, se me hacia increíble que la niña que cargue en mis brazos, ahora ya tenía un hijo, desde niña era muy bonita y delgadita, ahora de joven se le ha formado un muy bonito cuerpo, y solo tiene 21 años, pero se me hace increíble que a mis 52 años me hubiera podido fijar en Lety, hasta había llegado a pensar en la suerte que había tenido su marido que la podía poseer.

Ese día se le veía más hermosa que nunca, traía un vestido straples amarillo, que resaltaban sus hermosos senos que aun se notaban crecidos por la lactancia materna y lo suficientemente corto para lucir su delgadas y bien formadas piernas, durante la reunión estuvo muy atenta conmigo y cada vez que me ofrecía algo se agachaba de tal manera que me dejaba ver sus deliciosos pechos.

En varias ocasiones me pregunte como me atrevía a mirarlos, si ella tiene la edad de mis hijas, pero la carne es débil y poco a poco le hice ver que le admiraba sus senos cuando se agachaba, en una de esas noto que la veía y solo me cerro un ojo, eso me éxito.

Discretamente me pare y metí la mano en el bolsillo del pantalón para que nadie notar la erección que me había producir ver esos juveniles y hermosos senos, me dirigí a la cocina de la casa que estaba vacía a tranquilizarme y madurar la idea de cómo un anciano como yo se podía fijar en una joven como Lety.

Pocos instantes después entro ella, la vi llegar se acerco a mí y pasándome sus brazos por el cuello y sin mediar palabra me empezó a besar apasionadamente, pegaba su pelvis fuertemente a mi pene que nuevamente se endureció, yo solo la tome tibiamente de su cintura sintiendo en mis manos un cuerpo exquisito, después de ese largo beso me miro a los ojos y me dijo no te vayas a ir sin que hablemos Fernando, nunca me había llamado así, siempre me había dicho tío o señor y solo le pude decir claro que sí.

No sabía que pensar, me sentía como adolecente tras la presa, espere unos minutos a enfriarme y salí nuevamente a la reunión que se desarrollaba en el jardín, como media hora después mientras estaba con su papá y su esposo, ella llego y le dijo a su papa que se habían acabado los refrescos, de inmediato me ofrecí a ir por ellos, y Lety me dijo que ella me acompañaba, de inmediato pensé, no por favor no me dejen solo con ella, su esposo le pregunto tienes dinero y le dijo no mi tío los paga.

En fin después de algunos comentarios nos fuimos los dos solos por los refrescos en mi automóvil, no sabía que decir y no pronuncie una sola palabra, solo escuchaba sus instrucciones de por donde debería ir, aprovechando un semáforo se acerco, puso su mano en mi perna y me dio un beso en el cachete, volite y de inmediato me beso en la boca y subió su mano para tocarme el pene, lógicamente se empezó a parar y más aun con los apretones que me daba.

En cuanto se puso el siga y empecé a conducir, ella siguió besándome los oídos el cuelo, y casi de inmediato sentir que me abría el cierre del pantalón y como empezó a meter la mano en busca de mi pene ya endurecido, lo saco y después de dos o tres chaqueteadas se acomodo y me la empezó a mamar muy dulcemente, yo trataba de evitar que desde los demás automóviles vieran lo que me venían haciendo, ya que no quería dejar de sentir tan excitante mamada en la que sentía como intentaba meterse todo mi pene en la boca y escuchaba las fuertes chupadas que le daba a mi glande seguramente enrojecido por los mordisco que daba.

Pensé en terminar pero no quería dejar de gozar, así como de admirar y acariciar sus hermosas piernas que habían quedado casi al desnudo por la posición en que habían quedado, después de unos minutos se reincorporo sin soltarme el pene y me dijo tío perdón Fernando, estas riquísimo pero debemos volver a la fiesta, en medio de besos en las orejas y el cuello me la guardo cuidadosamente y con sus dos manos subió mi cierre.

Compramos lo que hacía falta, de regreso a su casa, solo le pregunte y tu marido y ella me dijo, es un pobre diablo y lo nuestro no va a funcionar pero no quiero que nadie aun lo sepa, no volví a pronunciar una sola palabra solo iba pensando como una persona de mi edad había permitido una situación así.

Paso entre hora y media y dos, mientras estaba con mi esposa y mis compadres, llego de repente Lety y nos dijo a todos, me robo unos minutos a mi tío, tomo mi mano y me jalo, quien podía imaginarse lo que íbamos a hacer, subimos por la escalera que lleva al cuarto de servicio en la azotea, en cuanto entramos puso el seguro a la puerta, se me acerco y me empezó a besar muy apasionadamente.

Casi sin perder tiempo me empezó a desabrochar la camisa y el pantalón sin que dejara de sentir su juvenil lengua en boca, se separo de mi y sin dejar de mirarme se levanto el vestido y lo saco por su cabeza, dejándome ver sus dos enormes senos bien paraditos, además de su hermosa piel blanca que solo la tapaba una diminuta tanga de hilo, se arrodillo y me bajo las pantalones junto con los calzones, mi pene resorteo como no lo hacia desde hacia muchos años.

De inmediato lo tomo con las dos manos y lo empezó a mamar con tanta fuerza que no podía evitar el gemir, sostuve su cabeza con mis manos y con movimientos de mi cadera intentaba introducir mi pene lo más profundo que se pudiera en su boca, me obligo disimuladamente a bajar el ritmo tan impetuoso que llevaba.

Soltó mi pene y termino de sacarme los pantalones, se puso de pie, la recosté en la cama y la empecé a besar, luego continúe por su cuello hasta llegar a sus senos que sujete fuertemente, chupando y lamiendo en busca de un poco de su leche, fui bajando tratando de besar cada centímetro de su piel, ella solo se contorsionaba y jadeaba, con lo que me confirmaba su excitación, hasta que llegue a su rosada vagina, la que me quise comer de una sola mordida, pero quería hacerla gozar.

Abriéndole las piernas le introduje mi lengua sintiendo de inmediato sus deliciosos jugos los que me quería acabar de inmediato, mientras que con dos de mis dedos jugueteaban y pellizcaban su delicioso clítoris, al que además le daba delicadas mordidas, después de un rato, poco a poco fui subiendo besando su juvenil piel, hasta que tuve todo mi cuerpo encima del de ella.

Tome mi pene con las una mano y se lo empecé a introducir en su estrecha vagina, la sensación de carne joven me endurecía el pene y me esforzaba por no terminar y hacerla gozar junto con migo ese momento en que la escuchaba gemir de gozo mientras yo se la metía y se la sacaba, en momentos tomaba con una mano su seno y fuertemente lo chupaba hasta quedarme con su tetilla en mis labios.

Ya no podía mas sus jadeos me excitaban tanto que ya no pude aguantarme y le dije, voy a terminar, ella me respondió, hazlo adentro tío pero no pares, saque fuerzas de juventud y aguante lo mas que pude y acompañado de un gemido ronco empese a expulsar semen como pocas veces lo había hecho, intentaba intrudicir mi pene lo mas profundo que podía, ella apretaba sus caderas y sentia perfectamente como se contraía su vagina exprimiendo mi pene hasta la última gota.

Poco a poco fuimos recobrando el aliento, no quería soltar todo mi cuerpo sobre el de ella, antes de sacársela, le di un beso cariñoso en la boca y le di las gracias por haberme hecho sentir nuevamente joven, se la saque me dirigí al baño tome un poco de papel higiénico y junto con su ropa se lo di.

Mientras me vestía, pensaba como había podido haberlo hecho con una niña de tan solo 21 años, además de ser mi ahijada, cuando salíamos del cuarto de servicio me dijo, tío me ayudas a bajar estas cajas, no me importo lo de las cajas pero me volvió a decir tio.

Ni modo, ha pasado poco tiempo que sucedió esto y espero que se vuelva a repetir, he pensado en llamarla, pero no quisiera pecar de imprudente o de parecer joven enamorado, que ciertamente de esta experiencia algo quedo de eso.

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