Categoría Fetichismo

Lista de los relatos eróticos categorizados en Fetichismo.


21 de 50
Juegos prohibidos (Anónimo)
Categoría: Fetichismo
0 con 0 votos. 82 lecturas.

Eran las l2 del mediodia. Hacía un día luminoso y muy caluroso. Est amos a 16 de julio de 2010. Mis padres se habían ido de vacaciones y me habían dejado en la casa de campo que tienen en un pueblo próximo a Madrid y que cuenta con dos plantas, servicios, aseos, cocina, tres dormitarios y un jardín exterior con una gran piscina de aguas muy azules. La noche anterior, mi novia y yo, habíamos estado de fiesta por el pueblo, y volvimos muy tarde, después de haber bailado en la discoteca del pueblo y comido y bebido en exceso. Como eran las cinco de la madrugada, decidimos irnos a casa de mis padres. Eábamos rendidos. Nos desnudamos y nos metimos en la cama quedándonos profundamente dormidos en sólo unos minutos. Mi novia era pequeña, morena y muy proporcionada. Yo, por el contrario, mido 1\'89, soy moreno y peso 80 kilos. Siempre ,e ha atraido mi novia con sus 62 kilos, sus pechos prominentes y su pequeño pie. Calza un 37 y yo un 46. Para mí era fácil cogerla y manejarla con facilidad y esto me daba cierto morbo oues me gustaba subirla por los aires y verle sus braguitas y su tanguita rosa que usaba con frecuencia. Aquel día 16 de julio nos levantamos a las l2 del mediodía. Mi novia tenía 20 años y yo 25. Estábamos muy relajados yalgo cachondos. Nos levantamos y comimos algo. Nos pusimos un albornoz de baño y así salimos a la piscina. Llevábamos puestos, yo, un tanga muy corto y estrecho de leopardo y, ella, otro color rosa, un sujetador y, ambos, íbamos calzados con chanclas. Las mías eran unas havaianas de goma del 47 con el piso color blanco y las dos tiras azules, que son las más comunes. Ella, por su parte, llevaba puestas unas pequeñas chanclas del número 37, hechas en piel, con piso acolchado y de color dorado, dos pequeñas y delgadas tiras también de color dorado y una suela decaucho que se aherían al suelo (antideslizantes) pues tenían la suela granulada, Además, entre el piso y la lamina granulada (suela), tenían una pequeña cuña de corcho que sólo ocupaba la parte del tacón. Por detrás, su altura era de algo más de 2 cm y, por delante, 0\'70 cm. En total, las dos chanclitas, no pesarían más de 120 gr. En el jardín, cerca de la piscina, había una tumbono y un par de sillas de verano y un colchón o cama acuátrica que estába inflada y sobre la que se podía perfectamente saltar y flotar. Mi novia se acercó a mí y comenzo a mordisquearme y lamerme el tanga hasta que noté la humeda que llegaba a mis pelotas. Mientras, yo le metía mi mano por el tanga para acariciarle el coño, lo que le hizo experimentar un hondo placer. Le quité el albornoz, el sujetador y el tanga y ella hizo otro tanto conmigo. Luego nos quitamos las chanclas y nos subimos sobre el colchón acuático sobre el que flotábamos y nos costaba mangtener el equilibrio. Hicimos un 69 sobre el colchón y, mientras y le comía el su delicioso coño, ella se había agarrado a mi verga y lasuccionaba con freuición. A mí me gustaba. Tendido sobre la cama acuática, levanté a mi novia y subí las piernas hasgta apoyar los pies en la colchoneta. Ella estaba frente a mi y sus pechos íban y venían sin control. Enseguida se colocó sobre mi verga e hizo intentos de metersela pero grito del dolor que le producía. Intenté un suave \"mete y saca\", puesto que no teníamos lubricante, hasta que fui dilatándole el coño que se acoplaba a mi polla con gran precisión. En esta postura estuvimos un rato jugando hasta que dilaté su coño lo suficiente. Después, en un insuperable deseo de poseerla completamente, apoyado en mis piernas, mientras veía sus pechos cada vez mas agitados por el movimiento creciente de mis maniobras, la acometí con impetu, de tal manera que, a los pocos minutos, mi polla entraba y salía de su coño como Pedro por su casa. Eran tales las embestidas que, furioso como un animal, mientras sela metía hasgta la bola una y otra vez, mis pelotas íban a estrellarse repetidamente contra sus nalgas, lo queme producía un palcer intenso a mí y a ella, recordándome el reuido que hacía mis huevos al chocar con sus nalgas, el que hacía ella con sus chanclitas cuando andaba rápido con ellas puest as por el jardín. Aquello era un no parar, una locura. Creía que le íba a romper el coño con tan salvajesataques a su coñito. Qué rico me parecía y qué caliente me había puesto la polla y los huevos. Sentía sus jugos que chorreaban por mis huevos yendo a parar al colchón acuático sobre el que follábamos y saltábamos como locos. Parecíamos dos animales en celo... No quise terminar esta parte del juego.Por eso, intentába meterle mi dedo medio en el culo para ver si se lo dilataba. Después lo intenté con dos pero lo tenía muy cerrado. La puse en posición de misionero y me lance hac´hacia su trasero paraver si podía conquistarlo y hacerlo mío. Al principio únicamente podía encajarle la punta de la polla pero, con paciencia, logré metérsela --tras muchos esfuerzos-- hasta más de la mitad de mi verga. Yrnía la sensación de haberla metido en un tunel cuyas paredesestuviesen recubiertas de muchos anillos que me apresaban la polla y me la dejaban casi paralizada. Ella gemía de placer y de dolor a un mismo tiempo tras cada una de mis embestidas, pero no pude colarsela hasta los huevos. Desisti y la saqué... Después, le pedía que me la mamará,m lo que hizo con mucho gusto. En un momento, la cogía del pelo, cuando vía que estaba en condiciones, y empecé a acometerla metiéndole polla hasta la campañilla. A veces se ahogaba y hacía gárgaras cuando yo sela metía por completo hasta dejarla sin respiración. Tuve que parar un momento... Después, como estaba tan caliente, le metía la polla no hacía el fondo de su boca, sino hacía sus carrilllos. La cara se ledeformaba y entonces veía que tenía una preciso cara de mamona. Luego estuvo jugando con mi polla con su lengua tan rica y experta. A mí me venía pero intentaba contenerme. Ella era capaz de hacer más coas y yo lo sabía por experiencia... Me puse de pie sobre el colchón inchable y comencé a flotar balanceándome... Entoces, ella vio a un lado de la colchoneta mis enormes clancletas y miró hacia el otro descubriendo allí sus chanclitas que manejaba como un verdadera experta y que haría poner fuera de sí a cualquier tío. Las cogió y me dijo: \"Cariño, acercáte, que vas a aprenderlo que es gozar. Vas a subir al séptimo cielo. ¿Te apetece?\" Nada dije aunque sabía que manejando aquellas chanclitqs era una consumada masturbadora y que lo que no había hecho del todo antes, seguramente lo haría ahora. Me acerqué y, cuandoestaba a su lado, se arrodilló y metió mi polla tiesa como una bala en su boca para practicarme algunos juegos con su encantadora lengua. ¿Cómo me gustaba tener mi polla dentro de su boca...! Claro que lo que ahora vendr ía habría de ser mucho mejor, me decía. Cogió sus dos chanclitas de piel doradas y con sus finas tiras también doradas (tedrían sólo l5 mm de ancho y eran algo elássticas para facilitar la sueve marcha y el movimiento del pie. Metió mi polla en una de ellas y comenzo a masajearla hasta que mi pollón volvía a crecer. Entoces, en su momento justo, y como si mi polla fuese una pelota de ping pong, comenzó a lanzarla de una chanclita a la otra haciendo que el placer que sentía se convirtiese a veces en un dolor intenso que luego volvía a tornarse en placer. Podía ver como, de manera pausada pero rítmica, mi polla íba de una chancleta a la otra y como sentía un calor que me abrazabha toda la polla. Los huevos me hervían. Al cabo de jun rato con estas maniobras, su movimiento fue decreciendo y mi pirula aumenando. Pero esto no íba a terminar así... A continuación cogió con la mano una de las chanclas y coloco mi morcillón en la pequeñña chanclita, comenzando a moverla de izquierda a derecha con un ritmo creciente pero acompasado. Así, al cabo de unos minutos, mi polla se debatía entre una extremo y otro de la chancla a punto de salirse. Sin embargo, las dos delgadas tiras doradas, contra las que se estrellaba mi pollón íban y venían procurando ella que no se saliese. Ya casí no podía más y me así a sus tetas como si estuviese sintonizando una radio. De repente, tomo las dos chanclitas y puso la parte delantera boca abajo y los pequeños taconcitos de corcho hacia arriba y allá hundió las dos partes delanteras de las chancletas en mis huevos hasta hacerme daño, separandome los dos huevos con la pala de las chanclas. Al primcipio me caausó ceirto dolor pero, ás tarde, experiementé un placer extraordinaio. Como ahondaba más y más las chancletas contra mis huevos, hundiéndolas caso por completo en ellos, los testiculos estaban aprisionados y no podía moverse, la vega creció y, por el rumbo que íban tomando aqullas maniobras enh mi pene y mis huevos, observé que, si bien mi polla media 22 cm en esos momento, y las chanclitas del 37, no pasarían de 24, mi polla se enseñoreó de toda la chancla, al punto de parecer más grande que ella. Mi novía aprovecho y, esta vez, aplico sus manejos sobre smi capullo que sobresalia, con aquel delicioso vaivén, de sus taconcitos decorcho. Empezó a frotor enérgicamente con ellas a ambos lados de la enorme cabezo de mi polla que entraba y salía de las chanclas como por encanto. El gusto que recibí fue inmenso y a punto estuve de correrme pero, mi experta masturbadora, todavía no había terminado su trabajo. ¡Qué bien me lo hacía...! Nunca lo olvidaré... Cuando estába fuera de mi y al borde del colapso, pues tenía los huevos llenos deleche ya que hácía un mes que no follabamos, metió inopinadamente su dedo medio enmi culo que, enseguida, respondió al reclamo con una gran excitación y una corriente electrica recorrió mi póostata. Pero ella sabía que aún le quedaba rematar la faena y yo no sabía cómo lo haría. Pronto lo descubrí... Cogió otra vez una de las chancletitas que acerco a mi tranca, pero esta vez, en lugar de colocarla paralela a mi pollona, la introdujo entre las delgadas tiritas y el piso de la chinela perpendicularmente para que mi verga quedara bien sujeta. Al propio tiempo, y esto me sorprendió muchisiimo dentro de mi natural estado de excitación, cogió la otra chancla y porla parte de la suela granulada (granulosmuy agudos y punzantes), la colocó por debajo de mis cojones. Entonces empezo, primeramente, a hacerme la paja con la chancla de arriba dela que mi pollón no podía escapar pues estaba atrapado por las cintas de las chanclas, y la polla iba y venía como una desesperada a punto de ser estrangulada y, de bvez en cuando, se veía la puntaq del capullo, enrojecido casi hasta sangrar, que entresalía de la chancla masturbadora. Cuando lo creyo opoertuno, con la otra chancla, empezo a rozar los cojones con la suela granulada, primero despacio, y más rápido despues, hasta conseguir el ritmo adecuando. Estaba fuera de mí y deseoso de morder algo duro pero no tenía nada a mi alcance. Las maniobras continuaron todavía unosminutos pero el fin era inminente. Tenía tal calor en la polla y en los cojones que no sab´ñia si sentía dolor o placer, pero la experta de mi novia consiguió tornarlo todo en una corrida fenomenal en la quesentí un placer intensísimo y me vacié como un cantaro. El resultado era evidente. Las dos chanclas estaban llenas de leche espesa y con fuerte o9lor a cojones. Como me conocia, mi novia me dio enseguida una de mis enormes chancletas de goma havaianas por di quería moderlas (lo que hice hasta taladrar la suela de goma que tenía un grosor de 3\'5 cm. ¡Tal era mi placer en esos momentos...! Ella, por su parte, Cogio las dos chancletitas y se las paso por lass tetas. Luego, con un frenesí indesciptible, comenzó a lamerlas y olisquearlas y hasta quisó morderlas, pero no lo consiguió. Seguramente podría seguir utilizandolas (también yo las mías pese al bestial mordisco en las cuelas) pero tendrái que limpiarlas muy a fondo. Con sólo ver unas chanclas como las de mi novia, la polla se me pone con una bala. Si me masajean, la cosa es aún más fuerte. Fue una de las corridas más formidables de mi vida gracias a la superior expriencia de mi novia. Johny Pleasure

22 de 50
Juegos prohibidos (Anónimo)
Categoría: Fetichismo
0 con 0 votos. 90 lecturas.

Eran las l2 del mediodia. Hacía un día luminoso y muy caluroso. Est amos a 16 de julio de 2010. Mis padres se habían ido de vacaciones y me habían dejado en la casa de campo que tienen en un pueblo próximo a Madrid y que cuenta con dos plantas, servicios, aseos, cocina, tres dormitarios y un jardín exterior con una gran piscina de aguas muy azules. La noche anterior, mi novia y yo, habíamos estado de fiesta por el pueblo, y volvimos muy tarde, después de haber bailado en la discoteca del pueblo y comido y bebido en exceso. Como eran las cinco de la madrugada, decidimos irnos a casa de mis padres. Eábamos rendidos. Nos desnudamos y nos metimos en la cama quedándonos profundamente dormidos en sólo unos minutos. Mi novia era pequeña, morena y muy proporcionada. Yo, por el contrario, mido 1\'89, soy moreno y peso 80 kilos. Siempre ,e ha atraido mi novia con sus 62 kilos, sus pechos prominentes y su pequeño pie. Calza un 37 y yo un 46. Para mí era fácil cogerla y manejarla con facilidad y esto me daba cierto morbo oues me gustaba subirla por los aires y verle sus braguitas y su tanguita rosa que usaba con frecuencia. Aquel día 16 de julio nos levantamos a las l2 del mediodía. Mi novia tenía 20 años y yo 25. Estábamos muy relajados yalgo cachondos. Nos levantamos y comimos algo. Nos pusimos un albornoz de baño y así salimos a la piscina. Llevábamos puestos, yo, un tanga muy corto y estrecho de leopardo y, ella, otro color rosa, un sujetador y, ambos, íbamos calzados con chanclas. Las mías eran unas havaianas de goma del 47 con el piso color blanco y las dos tiras azules, que son las más comunes. Ella, por su parte, llevaba puestas unas pequeñas chanclas del número 37, hechas en piel, con piso acolchado y de color dorado, dos pequeñas y delgadas tiras también de color dorado y una suela decaucho que se aherían al suelo (antideslizantes) pues tenían la suela granulada, Además, entre el piso y la lamina granulada (suela), tenían una pequeña cuña de corcho que sólo ocupaba la parte del tacón. Por detrás, su altura era de algo más de 2 cm y, por delante, 0\'70 cm. En total, las dos chanclitas, no pesarían más de 120 gr. En el jardín, cerca de la piscina, había una tumbono y un par de sillas de verano y un colchón o cama acuátrica que estába inflada y sobre la que se podía perfectamente saltar y flotar. Mi novia se acercó a mí y comenzo a mordisquearme y lamerme el tanga hasta que noté la humeda que llegaba a mis pelotas. Mientras, yo le metía mi mano por el tanga para acariciarle el coño, lo que le hizo experimentar un hondo placer. Le quité el albornoz, el sujetador y el tanga y ella hizo otro tanto conmigo. Luego nos quitamos las chanclas y nos subimos sobre el colchón acuático sobre el que flotábamos y nos costaba mangtener el equilibrio. Hicimos un 69 sobre el colchón y, mientras y le comía el su delicioso coño, ella se había agarrado a mi verga y lasuccionaba con freuición. A mí me gustaba. Tendido sobre la cama acuática, levanté a mi novia y subí las piernas hasgta apoyar los pies en la colchoneta. Ella estaba frente a mi y sus pechos íban y venían sin control. Enseguida se colocó sobre mi verga e hizo intentos de metersela pero grito del dolor que le producía. Intenté un suave \"mete y saca\", puesto que no teníamos lubricante, hasta que fui dilatándole el coño que se acoplaba a mi polla con gran precisión. En esta postura estuvimos un rato jugando hasta que dilaté su coño lo suficiente. Después, en un insuperable deseo de poseerla completamente, apoyado en mis piernas, mientras veía sus pechos cada vez mas agitados por el movimiento creciente de mis maniobras, la acometí con impetu, de tal manera que, a los pocos minutos, mi polla entraba y salía de su coño como Pedro por su casa. Eran tales las embestidas que, furioso como un animal, mientras sela metía hasgta la bola una y otra vez, mis pelotas íban a estrellarse repetidamente contra sus nalgas, lo queme producía un palcer intenso a mí y a ella, recordándome el reuido que hacía mis huevos al chocar con sus nalgas, el que hacía ella con sus chanclitas cuando andaba rápido con ellas puest as por el jardín. Aquello era un no parar, una locura. Creía que le íba a romper el coño con tan salvajesataques a su coñito. Qué rico me parecía y qué caliente me había puesto la polla y los huevos. Sentía sus jugos que chorreaban por mis huevos yendo a parar al colchón acuático sobre el que follábamos y saltábamos como locos. Parecíamos dos animales en celo... No quise terminar esta parte del juego.Por eso, intentába meterle mi dedo medio en el culo para ver si se lo dilataba. Después lo intenté con dos pero lo tenía muy cerrado. La puse en posición de misionero y me lance hac´hacia su trasero paraver si podía conquistarlo y hacerlo mío. Al principio únicamente podía encajarle la punta de la polla pero, con paciencia, logré metérsela --tras muchos esfuerzos-- hasta más de la mitad de mi verga. Yrnía la sensación de haberla metido en un tunel cuyas paredesestuviesen recubiertas de muchos anillos que me apresaban la polla y me la dejaban casi paralizada. Ella gemía de placer y de dolor a un mismo tiempo tras cada una de mis embestidas, pero no pude colarsela hasta los huevos. Desisti y la saqué... Después, le pedía que me la mamará,m lo que hizo con mucho gusto. En un momento, la cogía del pelo, cuando vía que estaba en condiciones, y empecé a acometerla metiéndole polla hasta la campañilla. A veces se ahogaba y hacía gárgaras cuando yo sela metía por completo hasta dejarla sin respiración. Tuve que parar un momento... Después, como estaba tan caliente, le metía la polla no hacía el fondo de su boca, sino hacía sus carrilllos. La cara se ledeformaba y entonces veía que tenía una preciso cara de mamona. Luego estuvo jugando con mi polla con su lengua tan rica y experta. A mí me venía pero intentaba contenerme. Ella era capaz de hacer más coas y yo lo sabía por experiencia... Me puse de pie sobre el colchón inchable y comencé a flotar balanceándome... Entoces, ella vio a un lado de la colchoneta mis enormes clancletas y miró hacia el otro descubriendo allí sus chanclitas que manejaba como un verdadera experta y que haría poner fuera de sí a cualquier tío. Las cogió y me dijo: \"Cariño, acercáte, que vas a aprenderlo que es gozar. Vas a subir al séptimo cielo. ¿Te apetece?\" Nada dije aunque sabía que manejando aquellas chanclitqs era una consumada masturbadora y que lo que no había hecho del todo antes, seguramente lo haría ahora. Me acerqué y, cuandoestaba a su lado, se arrodilló y metió mi polla tiesa como una bala en su boca para practicarme algunos juegos con su encantadora lengua. ¿Cómo me gustaba tener mi polla dentro de su boca...! Claro que lo que ahora vendr ía habría de ser mucho mejor, me decía. Cogió sus dos chanclitas de piel doradas y con sus finas tiras también doradas (tedrían sólo l5 mm de ancho y eran algo elássticas para facilitar la sueve marcha y el movimiento del pie. Metió mi polla en una de ellas y comenzo a masajearla hasta que mi pollón volvía a crecer. Entoces, en su momento justo, y como si mi polla fuese una pelota de ping pong, comenzó a lanzarla de una chanclita a la otra haciendo que el placer que sentía se convirtiese a veces en un dolor intenso que luego volvía a tornarse en placer. Podía ver como, de manera pausada pero rítmica, mi polla íba de una chancleta a la otra y como sentía un calor que me abrazabha toda la polla. Los huevos me hervían. Al cabo de jun rato con estas maniobras, su movimiento fue decreciendo y mi pirula aumenando. Pero esto no íba a terminar así... A continuación cogió con la mano una de las chanclas y coloco mi morcillón en la pequeñña chanclita, comenzando a moverla de izquierda a derecha con un ritmo creciente pero acompasado. Así, al cabo de unos minutos, mi polla se debatía entre una extremo y otro de la chancla a punto de salirse. Sin embargo, las dos delgadas tiras doradas, contra las que se estrellaba mi pollón íban y venían procurando ella que no se saliese. Ya casí no podía más y me así a sus tetas como si estuviese sintonizando una radio. De repente, tomo las dos chanclitas y puso la parte delantera boca abajo y los pequeños taconcitos de corcho hacia arriba y allá hundió las dos partes delanteras de las chancletas en mis huevos hasta hacerme daño, separandome los dos huevos con la pala de las chanclas. Al primcipio me caausó ceirto dolor pero, ás tarde, experiementé un placer extraordinaio. Como ahondaba más y más las chancletas contra mis huevos, hundiéndolas caso por completo en ellos, los testiculos estaban aprisionados y no podía moverse, la vega creció y, por el rumbo que íban tomando aqullas maniobras enh mi pene y mis huevos, observé que, si bien mi polla media 22 cm en esos momento, y las chanclitas del 37, no pasarían de 24, mi polla se enseñoreó de toda la chancla, al punto de parecer más grande que ella. Mi novía aprovecho y, esta vez, aplico sus manejos sobre smi capullo que sobresalia, con aquel delicioso vaivén, de sus taconcitos decorcho. Empezó a frotor enérgicamente con ellas a ambos lados de la enorme cabezo de mi polla que entraba y salía de las chanclas como por encanto. El gusto que recibí fue inmenso y a punto estuve de correrme pero, mi experta masturbadora, todavía no había terminado su trabajo. ¡Qué bien me lo hacía...! Nunca lo olvidaré... Cuando estába fuera de mi y al borde del colapso, pues tenía los huevos llenos deleche ya que hácía un mes que no follabamos, metió inopinadamente su dedo medio enmi culo que, enseguida, respondió al reclamo con una gran excitación y una corriente electrica recorrió mi póostata. Pero ella sabía que aún le quedaba rematar la faena y yo no sabía cómo lo haría. Pronto lo descubrí... Cogió otra vez una de las chancletitas que acerco a mi tranca, pero esta vez, en lugar de colocarla paralela a mi pollona, la introdujo entre las delgadas tiritas y el piso de la chinela perpendicularmente para que mi verga quedara bien sujeta. Al propio tiempo, y esto me sorprendió muchisiimo dentro de mi natural estado de excitación, cogió la otra chancla y porla parte de la suela granulada (granulosmuy agudos y punzantes), la colocó por debajo de mis cojones. Entonces empezo, primeramente, a hacerme la paja con la chancla de arriba dela que mi pollón no podía escapar pues estaba atrapado por las cintas de las chanclas, y la polla iba y venía como una desesperada a punto de ser estrangulada y, de bvez en cuando, se veía la puntaq del capullo, enrojecido casi hasta sangrar, que entresalía de la chancla masturbadora. Cuando lo creyo opoertuno, con la otra chancla, empezo a rozar los cojones con la suela granulada, primero despacio, y más rápido despues, hasta conseguir el ritmo adecuando. Estaba fuera de mí y deseoso de morder algo duro pero no tenía nada a mi alcance. Las maniobras continuaron todavía unosminutos pero el fin era inminente. Tenía tal calor en la polla y en los cojones que no sab´ñia si sentía dolor o placer, pero la experta de mi novia consiguió tornarlo todo en una corrida fenomenal en la quesentí un placer intensísimo y me vacié como un cantaro. El resultado era evidente. Las dos chanclas estaban llenas de leche espesa y con fuerte o9lor a cojones. Como me conocia, mi novia me dio enseguida una de mis enormes chancletas de goma havaianas por di quería moderlas (lo que hice hasta taladrar la suela de goma que tenía un grosor de 3\'5 cm. ¡Tal era mi placer en esos momentos...! Ella, por su parte, Cogio las dos chancletitas y se las paso por lass tetas. Luego, con un frenesí indesciptible, comenzó a lamerlas y olisquearlas y hasta quisó morderlas, pero no lo consiguió. Seguramente podría seguir utilizandolas (también yo las mías pese al bestial mordisco en las cuelas) pero tendrái que limpiarlas muy a fondo. Con sólo ver unas chanclas como las de mi novia, la polla se me pone con una bala. Si me masajean, la cosa es aún más fuerte. Fue una de las corridas más formidables de mi vida gracias a la superior expriencia de mi novia. Johny Pleasure

23 de 50
Juegos prohibidos (Anónimo)
Categoría: Fetichismo
0 con 0 votos. 95 lecturas.

Eran las l2 del mediodia. Hacía un día luminoso y muy caluroso. Est amos a 16 de julio de 2010. Mis padres se habían ido de vacaciones y me habían dejado en la casa de campo que tienen en un pueblo próximo a Madrid y que cuenta con dos plantas, servicios, aseos, cocina, tres dormitarios y un jardín exterior con una gran piscina de aguas muy azules. La noche anterior, mi novia y yo, habíamos estado de fiesta por el pueblo, y volvimos muy tarde, después de haber bailado en la discoteca del pueblo y comido y bebido en exceso. Como eran las cinco de la madrugada, decidimos irnos a casa de mis padres. Eábamos rendidos. Nos desnudamos y nos metimos en la cama quedándonos profundamente dormidos en sólo unos minutos. Mi novia era pequeña, morena y muy proporcionada. Yo, por el contrario, mido 1\'89, soy moreno y peso 80 kilos. Siempre ,e ha atraido mi novia con sus 62 kilos, sus pechos prominentes y su pequeño pie. Calza un 37 y yo un 46. Para mí era fácil cogerla y manejarla con facilidad y esto me daba cierto morbo oues me gustaba subirla por los aires y verle sus braguitas y su tanguita rosa que usaba con frecuencia. Aquel día 16 de julio nos levantamos a las l2 del mediodía. Mi novia tenía 20 años y yo 25. Estábamos muy relajados yalgo cachondos. Nos levantamos y comimos algo. Nos pusimos un albornoz de baño y así salimos a la piscina. Llevábamos puestos, yo, un tanga muy corto y estrecho de leopardo y, ella, otro color rosa, un sujetador y, ambos, íbamos calzados con chanclas. Las mías eran unas havaianas de goma del 47 con el piso color blanco y las dos tiras azules, que son las más comunes. Ella, por su parte, llevaba puestas unas pequeñas chanclas del número 37, hechas en piel, con piso acolchado y de color dorado, dos pequeñas y delgadas tiras también de color dorado y una suela decaucho que se aherían al suelo (antideslizantes) pues tenían la suela granulada, Además, entre el piso y la lamina granulada (suela), tenían una pequeña cuña de corcho que sólo ocupaba la parte del tacón. Por detrás, su altura era de algo más de 2 cm y, por delante, 0\'70 cm. En total, las dos chanclitas, no pesarían más de 120 gr. En el jardín, cerca de la piscina, había una tumbono y un par de sillas de verano y un colchón o cama acuátrica que estába inflada y sobre la que se podía perfectamente saltar y flotar. Mi novia se acercó a mí y comenzo a mordisquearme y lamerme el tanga hasta que noté la humeda que llegaba a mis pelotas. Mientras, yo le metía mi mano por el tanga para acariciarle el coño, lo que le hizo experimentar un hondo placer. Le quité el albornoz, el sujetador y el tanga y ella hizo otro tanto conmigo. Luego nos quitamos las chanclas y nos subimos sobre el colchón acuático sobre el que flotábamos y nos costaba mangtener el equilibrio. Hicimos un 69 sobre el colchón y, mientras y le comía el su delicioso coño, ella se había agarrado a mi verga y lasuccionaba con freuición. A mí me gustaba. Tendido sobre la cama acuática, levanté a mi novia y subí las piernas hasgta apoyar los pies en la colchoneta. Ella estaba frente a mi y sus pechos íban y venían sin control. Enseguida se colocó sobre mi verga e hizo intentos de metersela pero grito del dolor que le producía. Intenté un suave \"mete y saca\", puesto que no teníamos lubricante, hasta que fui dilatándole el coño que se acoplaba a mi polla con gran precisión. En esta postura estuvimos un rato jugando hasta que dilaté su coño lo suficiente. Después, en un insuperable deseo de poseerla completamente, apoyado en mis piernas, mientras veía sus pechos cada vez mas agitados por el movimiento creciente de mis maniobras, la acometí con impetu, de tal manera que, a los pocos minutos, mi polla entraba y salía de su coño como Pedro por su casa. Eran tales las embestidas que, furioso como un animal, mientras sela metía hasgta la bola una y otra vez, mis pelotas íban a estrellarse repetidamente contra sus nalgas, lo queme producía un palcer intenso a mí y a ella, recordándome el reuido que hacía mis huevos al chocar con sus nalgas, el que hacía ella con sus chanclitas cuando andaba rápido con ellas puest as por el jardín. Aquello era un no parar, una locura. Creía que le íba a romper el coño con tan salvajesataques a su coñito. Qué rico me parecía y qué caliente me había puesto la polla y los huevos. Sentía sus jugos que chorreaban por mis huevos yendo a parar al colchón acuático sobre el que follábamos y saltábamos como locos. Parecíamos dos animales en celo... No quise terminar esta parte del juego.Por eso, intentába meterle mi dedo medio en el culo para ver si se lo dilataba. Después lo intenté con dos pero lo tenía muy cerrado. La puse en posición de misionero y me lance hac´hacia su trasero paraver si podía conquistarlo y hacerlo mío. Al principio únicamente podía encajarle la punta de la polla pero, con paciencia, logré metérsela --tras muchos esfuerzos-- hasta más de la mitad de mi verga. Yrnía la sensación de haberla metido en un tunel cuyas paredesestuviesen recubiertas de muchos anillos que me apresaban la polla y me la dejaban casi paralizada. Ella gemía de placer y de dolor a un mismo tiempo tras cada una de mis embestidas, pero no pude colarsela hasta los huevos. Desisti y la saqué... Después, le pedía que me la mamará,m lo que hizo con mucho gusto. En un momento, la cogía del pelo, cuando vía que estaba en condiciones, y empecé a acometerla metiéndole polla hasta la campañilla. A veces se ahogaba y hacía gárgaras cuando yo sela metía por completo hasta dejarla sin respiración. Tuve que parar un momento... Después, como estaba tan caliente, le metía la polla no hacía el fondo de su boca, sino hacía sus carrilllos. La cara se ledeformaba y entonces veía que tenía una preciso cara de mamona. Luego estuvo jugando con mi polla con su lengua tan rica y experta. A mí me venía pero intentaba contenerme. Ella era capaz de hacer más coas y yo lo sabía por experiencia... Me puse de pie sobre el colchón inchable y comencé a flotar balanceándome... Entoces, ella vio a un lado de la colchoneta mis enormes clancletas y miró hacia el otro descubriendo allí sus chanclitas que manejaba como un verdadera experta y que haría poner fuera de sí a cualquier tío. Las cogió y me dijo: \"Cariño, acercáte, que vas a aprenderlo que es gozar. Vas a subir al séptimo cielo. ¿Te apetece?\" Nada dije aunque sabía que manejando aquellas chanclitqs era una consumada masturbadora y que lo que no había hecho del todo antes, seguramente lo haría ahora. Me acerqué y, cuandoestaba a su lado, se arrodilló y metió mi polla tiesa como una bala en su boca para practicarme algunos juegos con su encantadora lengua. ¿Cómo me gustaba tener mi polla dentro de su boca...! Claro que lo que ahora vendr ía habría de ser mucho mejor, me decía. Cogió sus dos chanclitas de piel doradas y con sus finas tiras también doradas (tedrían sólo l5 mm de ancho y eran algo elássticas para facilitar la sueve marcha y el movimiento del pie. Metió mi polla en una de ellas y comenzo a masajearla hasta que mi pollón volvía a crecer. Entoces, en su momento justo, y como si mi polla fuese una pelota de ping pong, comenzó a lanzarla de una chanclita a la otra haciendo que el placer que sentía se convirtiese a veces en un dolor intenso que luego volvía a tornarse en placer. Podía ver como, de manera pausada pero rítmica, mi polla íba de una chancleta a la otra y como sentía un calor que me abrazabha toda la polla. Los huevos me hervían. Al cabo de jun rato con estas maniobras, su movimiento fue decreciendo y mi pirula aumenando. Pero esto no íba a terminar así... A continuación cogió con la mano una de las chanclas y coloco mi morcillón en la pequeñña chanclita, comenzando a moverla de izquierda a derecha con un ritmo creciente pero acompasado. Así, al cabo de unos minutos, mi polla se debatía entre una extremo y otro de la chancla a punto de salirse. Sin embargo, las dos delgadas tiras doradas, contra las que se estrellaba mi pollón íban y venían procurando ella que no se saliese. Ya casí no podía más y me así a sus tetas como si estuviese sintonizando una radio. De repente, tomo las dos chanclitas y puso la parte delantera boca abajo y los pequeños taconcitos de corcho hacia arriba y allá hundió las dos partes delanteras de las chancletas en mis huevos hasta hacerme daño, separandome los dos huevos con la pala de las chanclas. Al primcipio me caausó ceirto dolor pero, ás tarde, experiementé un placer extraordinaio. Como ahondaba más y más las chancletas contra mis huevos, hundiéndolas caso por completo en ellos, los testiculos estaban aprisionados y no podía moverse, la vega creció y, por el rumbo que íban tomando aqullas maniobras enh mi pene y mis huevos, observé que, si bien mi polla media 22 cm en esos momento, y las chanclitas del 37, no pasarían de 24, mi polla se enseñoreó de toda la chancla, al punto de parecer más grande que ella. Mi novía aprovecho y, esta vez, aplico sus manejos sobre smi capullo que sobresalia, con aquel delicioso vaivén, de sus taconcitos decorcho. Empezó a frotor enérgicamente con ellas a ambos lados de la enorme cabezo de mi polla que entraba y salía de las chanclas como por encanto. El gusto que recibí fue inmenso y a punto estuve de correrme pero, mi experta masturbadora, todavía no había terminado su trabajo. ¡Qué bien me lo hacía...! Nunca lo olvidaré... Cuando estába fuera de mi y al borde del colapso, pues tenía los huevos llenos deleche ya que hácía un mes que no follabamos, metió inopinadamente su dedo medio enmi culo que, enseguida, respondió al reclamo con una gran excitación y una corriente electrica recorrió mi póostata. Pero ella sabía que aún le quedaba rematar la faena y yo no sabía cómo lo haría. Pronto lo descubrí... Cogió otra vez una de las chancletitas que acerco a mi tranca, pero esta vez, en lugar de colocarla paralela a mi pollona, la introdujo entre las delgadas tiritas y el piso de la chinela perpendicularmente para que mi verga quedara bien sujeta. Al propio tiempo, y esto me sorprendió muchisiimo dentro de mi natural estado de excitación, cogió la otra chancla y porla parte de la suela granulada (granulosmuy agudos y punzantes), la colocó por debajo de mis cojones. Entonces empezo, primeramente, a hacerme la paja con la chancla de arriba dela que mi pollón no podía escapar pues estaba atrapado por las cintas de las chanclas, y la polla iba y venía como una desesperada a punto de ser estrangulada y, de bvez en cuando, se veía la puntaq del capullo, enrojecido casi hasta sangrar, que entresalía de la chancla masturbadora. Cuando lo creyo opoertuno, con la otra chancla, empezo a rozar los cojones con la suela granulada, primero despacio, y más rápido despues, hasta conseguir el ritmo adecuando. Estaba fuera de mí y deseoso de morder algo duro pero no tenía nada a mi alcance. Las maniobras continuaron todavía unosminutos pero el fin era inminente. Tenía tal calor en la polla y en los cojones que no sab´ñia si sentía dolor o placer, pero la experta de mi novia consiguió tornarlo todo en una corrida fenomenal en la quesentí un placer intensísimo y me vacié como un cantaro. El resultado era evidente. Las dos chanclas estaban llenas de leche espesa y con fuerte o9lor a cojones. Como me conocia, mi novia me dio enseguida una de mis enormes chancletas de goma havaianas por di quería moderlas (lo que hice hasta taladrar la suela de goma que tenía un grosor de 3\'5 cm. ¡Tal era mi placer en esos momentos...! Ella, por su parte, Cogio las dos chancletitas y se las paso por lass tetas. Luego, con un frenesí indesciptible, comenzó a lamerlas y olisquearlas y hasta quisó morderlas, pero no lo consiguió. Seguramente podría seguir utilizandolas (también yo las mías pese al bestial mordisco en las cuelas) pero tendrái que limpiarlas muy a fondo. Con sólo ver unas chanclas como las de mi novia, la polla se me pone con una bala. Si me masajean, la cosa es aún más fuerte. Fue una de las corridas más formidables de mi vida gracias a la superior expriencia de mi novia. Johny Pleasure

24 de 50
Juegos prohibidos (Anónimo)
Categoría: Fetichismo
0 con 0 votos. 107 lecturas.

Eran las l2 del mediodia. Hacía un día luminoso y muy caluroso. Est amos a 16 de julio de 2010. Mis padres se habían ido de vacaciones y me habían dejado en la casa de campo que tienen en un pueblo próximo a Madrid y que cuenta con dos plantas, servicios, aseos, cocina, tres dormitarios y un jardín exterior con una gran piscina de aguas muy azules. La noche anterior, mi novia y yo, habíamos estado de fiesta por el pueblo, y volvimos muy tarde, después de haber bailado en la discoteca del pueblo y comido y bebido en exceso. Como eran las cinco de la madrugada, decidimos irnos a casa de mis padres. Eábamos rendidos. Nos desnudamos y nos metimos en la cama quedándonos profundamente dormidos en sólo unos minutos. Mi novia era pequeña, morena y muy proporcionada. Yo, por el contrario, mido 1\'89, soy moreno y peso 80 kilos. Siempre ,e ha atraido mi novia con sus 62 kilos, sus pechos prominentes y su pequeño pie. Calza un 37 y yo un 46. Para mí era fácil cogerla y manejarla con facilidad y esto me daba cierto morbo oues me gustaba subirla por los aires y verle sus braguitas y su tanguita rosa que usaba con frecuencia. Aquel día 16 de julio nos levantamos a las l2 del mediodía. Mi novia tenía 20 años y yo 25. Estábamos muy relajados yalgo cachondos. Nos levantamos y comimos algo. Nos pusimos un albornoz de baño y así salimos a la piscina. Llevábamos puestos, yo, un tanga muy corto y estrecho de leopardo y, ella, otro color rosa, un sujetador y, ambos, íbamos calzados con chanclas. Las mías eran unas havaianas de goma del 47 con el piso color blanco y las dos tiras azules, que son las más comunes. Ella, por su parte, llevaba puestas unas pequeñas chanclas del número 37, hechas en piel, con piso acolchado y de color dorado, dos pequeñas y delgadas tiras también de color dorado y una suela decaucho que se aherían al suelo (antideslizantes) pues tenían la suela granulada, Además, entre el piso y la lamina granulada (suela), tenían una pequeña cuña de corcho que sólo ocupaba la parte del tacón. Por detrás, su altura era de algo más de 2 cm y, por delante, 0\'70 cm. En total, las dos chanclitas, no pesarían más de 120 gr. En el jardín, cerca de la piscina, había una tumbono y un par de sillas de verano y un colchón o cama acuátrica que estába inflada y sobre la que se podía perfectamente saltar y flotar. Mi novia se acercó a mí y comenzo a mordisquearme y lamerme el tanga hasta que noté la humeda que llegaba a mis pelotas. Mientras, yo le metía mi mano por el tanga para acariciarle el coño, lo que le hizo experimentar un hondo placer. Le quité el albornoz, el sujetador y el tanga y ella hizo otro tanto conmigo. Luego nos quitamos las chanclas y nos subimos sobre el colchón acuático sobre el que flotábamos y nos costaba mangtener el equilibrio. Hicimos un 69 sobre el colchón y, mientras y le comía el su delicioso coño, ella se había agarrado a mi verga y lasuccionaba con freuición. A mí me gustaba. Tendido sobre la cama acuática, levanté a mi novia y subí las piernas hasgta apoyar los pies en la colchoneta. Ella estaba frente a mi y sus pechos íban y venían sin control. Enseguida se colocó sobre mi verga e hizo intentos de metersela pero grito del dolor que le producía. Intenté un suave \"mete y saca\", puesto que no teníamos lubricante, hasta que fui dilatándole el coño que se acoplaba a mi polla con gran precisión. En esta postura estuvimos un rato jugando hasta que dilaté su coño lo suficiente. Después, en un insuperable deseo de poseerla completamente, apoyado en mis piernas, mientras veía sus pechos cada vez mas agitados por el movimiento creciente de mis maniobras, la acometí con impetu, de tal manera que, a los pocos minutos, mi polla entraba y salía de su coño como Pedro por su casa. Eran tales las embestidas que, furioso como un animal, mientras sela metía hasgta la bola una y otra vez, mis pelotas íban a estrellarse repetidamente contra sus nalgas, lo queme producía un palcer intenso a mí y a ella, recordándome el reuido que hacía mis huevos al chocar con sus nalgas, el que hacía ella con sus chanclitas cuando andaba rápido con ellas puest as por el jardín. Aquello era un no parar, una locura. Creía que le íba a romper el coño con tan salvajesataques a su coñito. Qué rico me parecía y qué caliente me había puesto la polla y los huevos. Sentía sus jugos que chorreaban por mis huevos yendo a parar al colchón acuático sobre el que follábamos y saltábamos como locos. Parecíamos dos animales en celo... No quise terminar esta parte del juego.Por eso, intentába meterle mi dedo medio en el culo para ver si se lo dilataba. Después lo intenté con dos pero lo tenía muy cerrado. La puse en posición de misionero y me lance hac´hacia su trasero paraver si podía conquistarlo y hacerlo mío. Al principio únicamente podía encajarle la punta de la polla pero, con paciencia, logré metérsela --tras muchos esfuerzos-- hasta más de la mitad de mi verga. Yrnía la sensación de haberla metido en un tunel cuyas paredesestuviesen recubiertas de muchos anillos que me apresaban la polla y me la dejaban casi paralizada. Ella gemía de placer y de dolor a un mismo tiempo tras cada una de mis embestidas, pero no pude colarsela hasta los huevos. Desisti y la saqué... Después, le pedía que me la mamará,m lo que hizo con mucho gusto. En un momento, la cogía del pelo, cuando vía que estaba en condiciones, y empecé a acometerla metiéndole polla hasta la campañilla. A veces se ahogaba y hacía gárgaras cuando yo sela metía por completo hasta dejarla sin respiración. Tuve que parar un momento... Después, como estaba tan caliente, le metía la polla no hacía el fondo de su boca, sino hacía sus carrilllos. La cara se ledeformaba y entonces veía que tenía una preciso cara de mamona. Luego estuvo jugando con mi polla con su lengua tan rica y experta. A mí me venía pero intentaba contenerme. Ella era capaz de hacer más coas y yo lo sabía por experiencia... Me puse de pie sobre el colchón inchable y comencé a flotar balanceándome... Entoces, ella vio a un lado de la colchoneta mis enormes clancletas y miró hacia el otro descubriendo allí sus chanclitas que manejaba como un verdadera experta y que haría poner fuera de sí a cualquier tío. Las cogió y me dijo: \"Cariño, acercáte, que vas a aprenderlo que es gozar. Vas a subir al séptimo cielo. ¿Te apetece?\" Nada dije aunque sabía que manejando aquellas chanclitqs era una consumada masturbadora y que lo que no había hecho del todo antes, seguramente lo haría ahora. Me acerqué y, cuandoestaba a su lado, se arrodilló y metió mi polla tiesa como una bala en su boca para practicarme algunos juegos con su encantadora lengua. ¿Cómo me gustaba tener mi polla dentro de su boca...! Claro que lo que ahora vendr ía habría de ser mucho mejor, me decía. Cogió sus dos chanclitas de piel doradas y con sus finas tiras también doradas (tedrían sólo l5 mm de ancho y eran algo elássticas para facilitar la sueve marcha y el movimiento del pie. Metió mi polla en una de ellas y comenzo a masajearla hasta que mi pollón volvía a crecer. Entoces, en su momento justo, y como si mi polla fuese una pelota de ping pong, comenzó a lanzarla de una chanclita a la otra haciendo que el placer que sentía se convirtiese a veces en un dolor intenso que luego volvía a tornarse en placer. Podía ver como, de manera pausada pero rítmica, mi polla íba de una chancleta a la otra y como sentía un calor que me abrazabha toda la polla. Los huevos me hervían. Al cabo de jun rato con estas maniobras, su movimiento fue decreciendo y mi pirula aumenando. Pero esto no íba a terminar así... A continuación cogió con la mano una de las chanclas y coloco mi morcillón en la pequeñña chanclita, comenzando a moverla de izquierda a derecha con un ritmo creciente pero acompasado. Así, al cabo de unos minutos, mi polla se debatía entre una extremo y otro de la chancla a punto de salirse. Sin embargo, las dos delgadas tiras doradas, contra las que se estrellaba mi pollón íban y venían procurando ella que no se saliese. Ya casí no podía más y me así a sus tetas como si estuviese sintonizando una radio. De repente, tomo las dos chanclitas y puso la parte delantera boca abajo y los pequeños taconcitos de corcho hacia arriba y allá hundió las dos partes delanteras de las chancletas en mis huevos hasta hacerme daño, separandome los dos huevos con la pala de las chanclas. Al primcipio me caausó ceirto dolor pero, ás tarde, experiementé un placer extraordinaio. Como ahondaba más y más las chancletas contra mis huevos, hundiéndolas caso por completo en ellos, los testiculos estaban aprisionados y no podía moverse, la vega creció y, por el rumbo que íban tomando aqullas maniobras enh mi pene y mis huevos, observé que, si bien mi polla media 22 cm en esos momento, y las chanclitas del 37, no pasarían de 24, mi polla se enseñoreó de toda la chancla, al punto de parecer más grande que ella. Mi novía aprovecho y, esta vez, aplico sus manejos sobre smi capullo que sobresalia, con aquel delicioso vaivén, de sus taconcitos decorcho. Empezó a frotor enérgicamente con ellas a ambos lados de la enorme cabezo de mi polla que entraba y salía de las chanclas como por encanto. El gusto que recibí fue inmenso y a punto estuve de correrme pero, mi experta masturbadora, todavía no había terminado su trabajo. ¡Qué bien me lo hacía...! Nunca lo olvidaré... Cuando estába fuera de mi y al borde del colapso, pues tenía los huevos llenos deleche ya que hácía un mes que no follabamos, metió inopinadamente su dedo medio enmi culo que, enseguida, respondió al reclamo con una gran excitación y una corriente electrica recorrió mi póostata. Pero ella sabía que aún le quedaba rematar la faena y yo no sabía cómo lo haría. Pronto lo descubrí... Cogió otra vez una de las chancletitas que acerco a mi tranca, pero esta vez, en lugar de colocarla paralela a mi pollona, la introdujo entre las delgadas tiritas y el piso de la chinela perpendicularmente para que mi verga quedara bien sujeta. Al propio tiempo, y esto me sorprendió muchisiimo dentro de mi natural estado de excitación, cogió la otra chancla y porla parte de la suela granulada (granulosmuy agudos y punzantes), la colocó por debajo de mis cojones. Entonces empezo, primeramente, a hacerme la paja con la chancla de arriba dela que mi pollón no podía escapar pues estaba atrapado por las cintas de las chanclas, y la polla iba y venía como una desesperada a punto de ser estrangulada y, de bvez en cuando, se veía la puntaq del capullo, enrojecido casi hasta sangrar, que entresalía de la chancla masturbadora. Cuando lo creyo opoertuno, con la otra chancla, empezo a rozar los cojones con la suela granulada, primero despacio, y más rápido despues, hasta conseguir el ritmo adecuando. Estaba fuera de mí y deseoso de morder algo duro pero no tenía nada a mi alcance. Las maniobras continuaron todavía unosminutos pero el fin era inminente. Tenía tal calor en la polla y en los cojones que no sab´ñia si sentía dolor o placer, pero la experta de mi novia consiguió tornarlo todo en una corrida fenomenal en la quesentí un placer intensísimo y me vacié como un cantaro. El resultado era evidente. Las dos chanclas estaban llenas de leche espesa y con fuerte o9lor a cojones. Como me conocia, mi novia me dio enseguida una de mis enormes chancletas de goma havaianas por di quería moderlas (lo que hice hasta taladrar la suela de goma que tenía un grosor de 3\'5 cm. ¡Tal era mi placer en esos momentos...! Ella, por su parte, Cogio las dos chancletitas y se las paso por lass tetas. Luego, con un frenesí indesciptible, comenzó a lamerlas y olisquearlas y hasta quisó morderlas, pero no lo consiguió. Seguramente podría seguir utilizandolas (también yo las mías pese al bestial mordisco en las cuelas) pero tendrái que limpiarlas muy a fondo. Con sólo ver unas chanclas como las de mi novia, la polla se me pone con una bala. Si me masajean, la cosa es aún más fuerte. Fue una de las corridas más formidables de mi vida gracias a la superior expriencia de mi novia. Johny Pleasure

25 de 50
Juegos prohibidos (Anónimo)
Categoría: Fetichismo
0 con 0 votos. 84 lecturas.

Eran las l2 del mediodia. Hacía un día luminoso y muy caluroso. Est amos a 16 de julio de 2010. Mis padres se habían ido de vacaciones y me habían dejado en la casa de campo que tienen en un pueblo próximo a Madrid y que cuenta con dos plantas, servicios, aseos, cocina, tres dormitarios y un jardín exterior con una gran piscina de aguas muy azules. La noche anterior, mi novia y yo, habíamos estado de fiesta por el pueblo, y volvimos muy tarde, después de haber bailado en la discoteca del pueblo y comido y bebido en exceso. Como eran las cinco de la madrugada, decidimos irnos a casa de mis padres. Eábamos rendidos. Nos desnudamos y nos metimos en la cama quedándonos profundamente dormidos en sólo unos minutos. Mi novia era pequeña, morena y muy proporcionada. Yo, por el contrario, mido 1\'89, soy moreno y peso 80 kilos. Siempre ,e ha atraido mi novia con sus 62 kilos, sus pechos prominentes y su pequeño pie. Calza un 37 y yo un 46. Para mí era fácil cogerla y manejarla con facilidad y esto me daba cierto morbo oues me gustaba subirla por los aires y verle sus braguitas y su tanguita rosa que usaba con frecuencia. Aquel día 16 de julio nos levantamos a las l2 del mediodía. Mi novia tenía 20 años y yo 25. Estábamos muy relajados yalgo cachondos. Nos levantamos y comimos algo. Nos pusimos un albornoz de baño y así salimos a la piscina. Llevábamos puestos, yo, un tanga muy corto y estrecho de leopardo y, ella, otro color rosa, un sujetador y, ambos, íbamos calzados con chanclas. Las mías eran unas havaianas de goma del 47 con el piso color blanco y las dos tiras azules, que son las más comunes. Ella, por su parte, llevaba puestas unas pequeñas chanclas del número 37, hechas en piel, con piso acolchado y de color dorado, dos pequeñas y delgadas tiras también de color dorado y una suela decaucho que se aherían al suelo (antideslizantes) pues tenían la suela granulada, Además, entre el piso y la lamina granulada (suela), tenían una pequeña cuña de corcho que sólo ocupaba la parte del tacón. Por detrás, su altura era de algo más de 2 cm y, por delante, 0\'70 cm. En total, las dos chanclitas, no pesarían más de 120 gr. En el jardín, cerca de la piscina, había una tumbono y un par de sillas de verano y un colchón o cama acuátrica que estába inflada y sobre la que se podía perfectamente saltar y flotar. Mi novia se acercó a mí y comenzo a mordisquearme y lamerme el tanga hasta que noté la humeda que llegaba a mis pelotas. Mientras, yo le metía mi mano por el tanga para acariciarle el coño, lo que le hizo experimentar un hondo placer. Le quité el albornoz, el sujetador y el tanga y ella hizo otro tanto conmigo. Luego nos quitamos las chanclas y nos subimos sobre el colchón acuático sobre el que flotábamos y nos costaba mangtener el equilibrio. Hicimos un 69 sobre el colchón y, mientras y le comía el su delicioso coño, ella se había agarrado a mi verga y lasuccionaba con freuición. A mí me gustaba. Tendido sobre la cama acuática, levanté a mi novia y subí las piernas hasgta apoyar los pies en la colchoneta. Ella estaba frente a mi y sus pechos íban y venían sin control. Enseguida se colocó sobre mi verga e hizo intentos de metersela pero grito del dolor que le producía. Intenté un suave \"mete y saca\", puesto que no teníamos lubricante, hasta que fui dilatándole el coño que se acoplaba a mi polla con gran precisión. En esta postura estuvimos un rato jugando hasta que dilaté su coño lo suficiente. Después, en un insuperable deseo de poseerla completamente, apoyado en mis piernas, mientras veía sus pechos cada vez mas agitados por el movimiento creciente de mis maniobras, la acometí con impetu, de tal manera que, a los pocos minutos, mi polla entraba y salía de su coño como Pedro por su casa. Eran tales las embestidas que, furioso como un animal, mientras sela metía hasgta la bola una y otra vez, mis pelotas íban a estrellarse repetidamente contra sus nalgas, lo queme producía un palcer intenso a mí y a ella, recordándome el reuido que hacía mis huevos al chocar con sus nalgas, el que hacía ella con sus chanclitas cuando andaba rápido con ellas puest as por el jardín. Aquello era un no parar, una locura. Creía que le íba a romper el coño con tan salvajesataques a su coñito. Qué rico me parecía y qué caliente me había puesto la polla y los huevos. Sentía sus jugos que chorreaban por mis huevos yendo a parar al colchón acuático sobre el que follábamos y saltábamos como locos. Parecíamos dos animales en celo... No quise terminar esta parte del juego.Por eso, intentába meterle mi dedo medio en el culo para ver si se lo dilataba. Después lo intenté con dos pero lo tenía muy cerrado. La puse en posición de misionero y me lance hac´hacia su trasero paraver si podía conquistarlo y hacerlo mío. Al principio únicamente podía encajarle la punta de la polla pero, con paciencia, logré metérsela --tras muchos esfuerzos-- hasta más de la mitad de mi verga. Yrnía la sensación de haberla metido en un tunel cuyas paredesestuviesen recubiertas de muchos anillos que me apresaban la polla y me la dejaban casi paralizada. Ella gemía de placer y de dolor a un mismo tiempo tras cada una de mis embestidas, pero no pude colarsela hasta los huevos. Desisti y la saqué... Después, le pedía que me la mamará,m lo que hizo con mucho gusto. En un momento, la cogía del pelo, cuando vía que estaba en condiciones, y empecé a acometerla metiéndole polla hasta la campañilla. A veces se ahogaba y hacía gárgaras cuando yo sela metía por completo hasta dejarla sin respiración. Tuve que parar un momento... Después, como estaba tan caliente, le metía la polla no hacía el fondo de su boca, sino hacía sus carrilllos. La cara se ledeformaba y entonces veía que tenía una preciso cara de mamona. Luego estuvo jugando con mi polla con su lengua tan rica y experta. A mí me venía pero intentaba contenerme. Ella era capaz de hacer más coas y yo lo sabía por experiencia... Me puse de pie sobre el colchón inchable y comencé a flotar balanceándome... Entoces, ella vio a un lado de la colchoneta mis enormes clancletas y miró hacia el otro descubriendo allí sus chanclitas que manejaba como un verdadera experta y que haría poner fuera de sí a cualquier tío. Las cogió y me dijo: \"Cariño, acercáte, que vas a aprenderlo que es gozar. Vas a subir al séptimo cielo. ¿Te apetece?\" Nada dije aunque sabía que manejando aquellas chanclitqs era una consumada masturbadora y que lo que no había hecho del todo antes, seguramente lo haría ahora. Me acerqué y, cuandoestaba a su lado, se arrodilló y metió mi polla tiesa como una bala en su boca para practicarme algunos juegos con su encantadora lengua. ¿Cómo me gustaba tener mi polla dentro de su boca...! Claro que lo que ahora vendr ía habría de ser mucho mejor, me decía. Cogió sus dos chanclitas de piel doradas y con sus finas tiras también doradas (tedrían sólo l5 mm de ancho y eran algo elássticas para facilitar la sueve marcha y el movimiento del pie. Metió mi polla en una de ellas y comenzo a masajearla hasta que mi pollón volvía a crecer. Entoces, en su momento justo, y como si mi polla fuese una pelota de ping pong, comenzó a lanzarla de una chanclita a la otra haciendo que el placer que sentía se convirtiese a veces en un dolor intenso que luego volvía a tornarse en placer. Podía ver como, de manera pausada pero rítmica, mi polla íba de una chancleta a la otra y como sentía un calor que me abrazabha toda la polla. Los huevos me hervían. Al cabo de jun rato con estas maniobras, su movimiento fue decreciendo y mi pirula aumenando. Pero esto no íba a terminar así... A continuación cogió con la mano una de las chanclas y coloco mi morcillón en la pequeñña chanclita, comenzando a moverla de izquierda a derecha con un ritmo creciente pero acompasado. Así, al cabo de unos minutos, mi polla se debatía entre una extremo y otro de la chancla a punto de salirse. Sin embargo, las dos delgadas tiras doradas, contra las que se estrellaba mi pollón íban y venían procurando ella que no se saliese. Ya casí no podía más y me así a sus tetas como si estuviese sintonizando una radio. De repente, tomo las dos chanclitas y puso la parte delantera boca abajo y los pequeños taconcitos de corcho hacia arriba y allá hundió las dos partes delanteras de las chancletas en mis huevos hasta hacerme daño, separandome los dos huevos con la pala de las chanclas. Al primcipio me caausó ceirto dolor pero, ás tarde, experiementé un placer extraordinaio. Como ahondaba más y más las chancletas contra mis huevos, hundiéndolas caso por completo en ellos, los testiculos estaban aprisionados y no podía moverse, la vega creció y, por el rumbo que íban tomando aqullas maniobras enh mi pene y mis huevos, observé que, si bien mi polla media 22 cm en esos momento, y las chanclitas del 37, no pasarían de 24, mi polla se enseñoreó de toda la chancla, al punto de parecer más grande que ella. Mi novía aprovecho y, esta vez, aplico sus manejos sobre smi capullo que sobresalia, con aquel delicioso vaivén, de sus taconcitos decorcho. Empezó a frotor enérgicamente con ellas a ambos lados de la enorme cabezo de mi polla que entraba y salía de las chanclas como por encanto. El gusto que recibí fue inmenso y a punto estuve de correrme pero, mi experta masturbadora, todavía no había terminado su trabajo. ¡Qué bien me lo hacía...! Nunca lo olvidaré... Cuando estába fuera de mi y al borde del colapso, pues tenía los huevos llenos deleche ya que hácía un mes que no follabamos, metió inopinadamente su dedo medio enmi culo que, enseguida, respondió al reclamo con una gran excitación y una corriente electrica recorrió mi póostata. Pero ella sabía que aún le quedaba rematar la faena y yo no sabía cómo lo haría. Pronto lo descubrí... Cogió otra vez una de las chancletitas que acerco a mi tranca, pero esta vez, en lugar de colocarla paralela a mi pollona, la introdujo entre las delgadas tiritas y el piso de la chinela perpendicularmente para que mi verga quedara bien sujeta. Al propio tiempo, y esto me sorprendió muchisiimo dentro de mi natural estado de excitación, cogió la otra chancla y porla parte de la suela granulada (granulosmuy agudos y punzantes), la colocó por debajo de mis cojones. Entonces empezo, primeramente, a hacerme la paja con la chancla de arriba dela que mi pollón no podía escapar pues estaba atrapado por las cintas de las chanclas, y la polla iba y venía como una desesperada a punto de ser estrangulada y, de bvez en cuando, se veía la puntaq del capullo, enrojecido casi hasta sangrar, que entresalía de la chancla masturbadora. Cuando lo creyo opoertuno, con la otra chancla, empezo a rozar los cojones con la suela granulada, primero despacio, y más rápido despues, hasta conseguir el ritmo adecuando. Estaba fuera de mí y deseoso de morder algo duro pero no tenía nada a mi alcance. Las maniobras continuaron todavía unosminutos pero el fin era inminente. Tenía tal calor en la polla y en los cojones que no sab´ñia si sentía dolor o placer, pero la experta de mi novia consiguió tornarlo todo en una corrida fenomenal en la quesentí un placer intensísimo y me vacié como un cantaro. El resultado era evidente. Las dos chanclas estaban llenas de leche espesa y con fuerte o9lor a cojones. Como me conocia, mi novia me dio enseguida una de mis enormes chancletas de goma havaianas por di quería moderlas (lo que hice hasta taladrar la suela de goma que tenía un grosor de 3\'5 cm. ¡Tal era mi placer en esos momentos...! Ella, por su parte, Cogio las dos chancletitas y se las paso por lass tetas. Luego, con un frenesí indesciptible, comenzó a lamerlas y olisquearlas y hasta quisó morderlas, pero no lo consiguió. Seguramente podría seguir utilizandolas (también yo las mías pese al bestial mordisco en las cuelas) pero tendrái que limpiarlas muy a fondo. Con sólo ver unas chanclas como las de mi novia, la polla se me pone con una bala. Si me masajean, la cosa es aún más fuerte. Fue una de las corridas más formidables de mi vida gracias a la superior expriencia de mi novia. Johny Pleasure