Detalles del relato llamado "La pluma de mi amante describe nuestro encuentro!".
La brisa cálida se cuela entre las calles. Vuelo hasta el lugar de mi cita, es un hotel; estoy nervioso y excitado; me preparo, subiendo las escaleras, para lo que me espera detras la puerta de la habitación.
Llamo tímidamente, golpeando la puerta con los nudillos. Se abre y no me recibe nadie, pero escucho tu voz diciéndome: “pasa, pasa...”. Entro y cierro la puerta. Todo el calor que contenía mi cuerpo se fué con el fresco del aire acondicionado del cuarto y a su vez apareciste, ante mí; motivo de mi cita. Estas hermosa, y lo preparaste todo. Tu perfume tenue flota en la habitación y me hace erizar la piel; una copa refrescante mejora el ambiente. Mientras hablamos nuestras miradas se persiguen. Enciendes unas velas que se reflejan en las sábanas de raso sobre la cama. Sólo deseo arrancarte la ropa para fundirme con esas sábanas. Sube la temperatura, mis ojos se clavan en los tuyos. ¡Creo que nunca he deseado a nadie así!. En dos segundos la lujuria nos deja en ropa interior. Tus dedos rozan mi piel, tus besos son húmedos, instintivos... Comienzo las caricias, mientras vos, en nerviosos movimientos jugueteas con casi todas las zonas erógenas que poseo. Yo he traido un par de cosas en los bolsillos de mi ropa a la que he dejado al lado de la cama; estiro mi brazo y saco de mi pantalón un pañuelo negro. Sonrío maliciosamente. Deseo esta vez sorprenderte con algo distinto y no puedo permitirte continuar con esas caricias, porque si me tocas mas, conseguirás que me corra y aún no hemos empezado. Decido tomar las riendas, me acerco despacio y te vendo los ojos. Estamos frente a frente, ahora desnudos y de rodillas sobre la cama. Tu aroma de mujer ha cambiado y es de sexo caliente mezclado con tu dulce perfume; tus pezones rozan mi torso y entre mis piernas hay contenidas explosiones de líquidos y calor, mucho calor. Comienzo a lamer tu cuerpo; continuo mordiendo suavemente tus pezones y los saboreo con mi lengua; desgusto el placer de darte placer. Te recuestas y continuo con mis besos en un viaje mas abajo. He llegado a tus labios vaginales, los repaso con mi lengua y los percibo inflamados de lujuria; me regocijo en ellos hasta que el orgasmo se acerca. Tiras de mi pelo, retorciéndote. Quiero penetrarte, quieres que te folle. Pero yo no... Necesito sentir el calor de tu boca entre mis piernas, asi es que giro mi cuerpo y me dispongo sobre ti. Tomas mi pene entre tus manos y te metes su cabeza en la boca, al sentirlo, mi incontenible deseo hace que hunda mi lengua profundamente en tu raja y ni bien empiezas a moverte, siento que te corres tan intensamente que te doblas de placer. Ahora me sorves la polla con mucha fuerza y debo contenerme para no estallar alli. En un instante y sin distraer nuestras acciones, saco un lubricante de un bolsillo de mi ropa; extraigo la vaselina del sachet y empapo mis dedos; asi comienzo a jugar con tu anillo mas guardado, mientras continuamos jugueteando con nuestras lenguas en los lugares mas deseados. Primero ingreso un dedo, luego dos. Tu orgasmo no cesa, creo que vas a reventar de gusto. Me dices: - Ahora quiero que me folles.- Te quitas el pañuelo que tapa tus ojos y me miras un instante eterno. En ese momento mi cuerpo te ama. Dejo que tu deseo flote hasta mí, me seduzca y luego que hagas tu deseo. Te tomo por los hombros y te beso; con suavidad te doy vuelta boca abajo y te pongo la almohada debajo de tu vientre; me dispongo entre tus piernas muy abiertas, me inclino y apoyo el glande de mi pija en tu trasero; estoy ingresando muy despacio; te penetro suavemente por detrás. Se corre facilmente adentro un poco y luego la quito para lubricarla nuevamente. La palpo increiblemente dura y caliente. Regreso con besos por tu espalda y cuello mientras la ingreso otra vez. Esta vez está mejor, entra con facilidad hasta su total; a partir de alli me quedo quieto un poco para que te relajes y la comiences a apreciar; luego comienzo con movimientos de va y ven muy lentos... Siento llegar el deseo y comienzo mi juego; la saco y tus suspiras profundamente; ahora te busco la vagina con mi lanza; la repaso de arriba abajo y acaricio el clítoris con ella. Ahora la ubico y presiono en su ingreso. Estas tan humeda que el glande se abre paso facil entre los pliegues. La freno por el temblor de tu cuerpo, ya esta a la mitad y suspiras; la retraigo y comienzo el mete y saca cada vez mas profundo. Ahora he llegado al tope; mis testiculos estan pegados a tu trasero y comienzo con movimientos leves, mientras en tu placer gimes y ronroneas como un gatito. Ahora comienzo mi juego; la quito y la meto en el coño y en el culo alternativamente. En una embestida, retrocedo y salgo de ti. Giras la cabeza para ver cual es la próxima acción y te tomo en brazos, girándote boca arriba. Allí, con tu cuerpo debajo del mío la vuelvo a meter en tu vagina, y muy profundamente esta vez. Así voy a correrme. Veo en tu rostro, de nuevo, la llegada del placer supremo y vuelvo a sentirla tan adentro, está tan dura, tan gruesa...que no quiero que explote nunca para continuar con ese ensueño. Comienzo a moverme lentamente... Gimes como una loca y me pides que no pare por nada. Tus dedos se clavan en mi espalda y me ajustas hacia ti tomandome de mis nalgas, apretándome contra ti, dejando marcas del delirio. Mis movimientos son casi violentos ahora y un gemido entre espasmos delata que te estas corriendo nuevamente. El sólo escucharte provoca el mismo estado en mí. Exploto brutalmente en tus entrañas y es una corrida larga, abundante y caliente... Nos quedamos, fundidos, extasiados, temblorosos, dibujados sobre las sábanas.. entre sudor, pasión y placer.

Gracias Edgard! han pasado meses y aun palpitas entre mis piernas, en mi cuerpo todo!
