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DETALLES RELATOS

Detalles del relato llamado "La perdición sexual de la niña Angie.".


La perdición sexual de la niña Angie.

Enviado el: 02/07/2013 a las 12:18:12 Categorizado en: Confesiones

Angie vivía en mi barrio desde que yo me acuerdo. Tenía apenas 8 añitos cuando me fijé en ella; no como mujer. Claro, era muy pequeña. Lo que me llamó la atención era su manera distinta de ser. Primero, ella era una niña muy bonita, pero daba muestras de gustarle mucho exhibirse, y parecer una chica mayor. Y aunque era todavía muy inocente, su conducta parecía muy peligrosa para su edad, sobre todo, porque a ella le gustaba andar con shorcitos y falditas muy cortas, reía mucho, y con los demás niños era muy coqueta.

El problema es que, a pesar de que ella tenía solo 8 años, sus nalgas, pantorrillas, y piernas, eran muy desarrolladas y torneaditas, y a ella le encantaba mostrarlas, para el gusto de los chiquillos, quienes la invitaban a jugar a las casitas, o al papá y a la mamá, lo que aprovechaban ellos para acariciarla y besarla. Esto me contó un niñito vecino mío. O sea, Angie era una niña muy precoz, que estaba jugando a ser mujer muy pronto.
Incluso, una ocasión me tocó intervenir en primera persona en esto. Sucedió que yo estaba sentado a eso de las 7 de la noche, contemplando un juego de futbol de unos chicos del barrio, cuando vi a Angie llegar cerca, acompañada de otras dos niñas más, las mismas que teniendo la misma conducta y carácter de ella, habían formado un grupito. La mayor de ellas no pasaba de 9 años.
Estas niñas estaban muy cerca mío, y no les presté mayor atención, pero al verlas más detenidamente, ¡Me di cuenta que estaban maquilladas! Y no solo eso, estaban vestidas con unas falditas cortísimas, que al menor movimiento se les veía los calzones. A Angie, que parecía liderar al grupo le oí decir: ¡Mira, allí está, es guapo, no es cierto, míralo, míralo!, Ay, ese es mío. Otra de las niñitas señaló a uno de los jóvenes mientras decía: Lo que es a mí, vengo por el Matías, hoy le voy a pedir que me lleve a la zanja, a ver si me la mete. Ja,ja,ja, reían y coreaban todas. Angie, a ti ya te hiso el amor el Andrés ¿no?, dijo la otra niña maquillada, todas rieron. No, respondió Angie, pero un día de estos me dejo romper el virgo. Ja,ja,ja, volvieron a reír.
Yo, que sabía el problema de ellas, y del barrio en que vivíamos, creí que debía intervenir, y me acerqué a ellas, mostrando mi sorpresa de verlas maquilladas, y vestidas de esa forma, sin control de sus padres. Recuerdo que les dije que eran unas niñas muy lindas, pero que eran demasiado pequeñas, y que todo tiene su tiempo, incluso en el sexo y en el amor. Angie me miró con respeto, mientras las otras me hicieron gestos de fastidio. Se retiraron.
Yo sabía el problema de ellas. Los padres y las madres de las dos chicas, bebían todos los días, y casi no las atendían como hijas. Y el caso de Angie era peor, ya que su madre la abandonó a los pocos días de nacer, dejándola en manos de su abuela, a su padre nunca lo conoció. El caso es que todos en el barrio sabíamos que la vieja vendía droga desde hace mucho tiempo. Este era el ambiente en que Angie creció.
Les cuento todo esto, para que entiendan lo que pasó después con Angie, detalles que ella misma me contó, cuando hace 4 meses regresó de visita al barrio, ahora que ella tiene 20 años cumplidos. Esto fue lo que me confió:
“Yo siempre estuve hastiada de todo, desde chiquita veía a mi abuela preparar y vender la droga. Y aunque quería tener amor de madre y de padre, lo que tenía era miedo, porque la policía siempre rondaba la casa, y amenazaba a mi abuelita, lo único que yo tenía era mi cuerpo, ese cuerpo que a pesar de ser mío, todos querían manosear. Desde chiquita me decían que era linda, y que ya tenía curvas, y me querían coger, pero yo no me dejaba”
“A pesar de que iba a la escuela, yo lo que quería era parecerme a mi amiga Mary. Ella tenía 17 años, y nada le decían, y hasta la dejaban viajar lejos. Me decía que yo le gustaba porque era muy lista y bonita, y que la visite cuando quiera. Mary era bien puta, me contó que a los 11 años se la había culiado su enamorado, y que desde allí no había parado con los hombres. Yo quería lo mismo, pero estaba muy pequeña, hasta que en una ocasión, me pidió que le acompañe en un viaje a Concepción. Y como era amiguísima de mi abuela, me fui con ella. Después de estar dos días acompañadas de un hombre de Mary, nos tocó ir a una casa ya bien de noche. Allí estaban otros tres hombres más: Un viejo con cara de malo, un señor de unos 40 años, y un lindo chico de unos 17 años que me quedó mirando muy divertido porque dijo: Miren esta niña tan chiquita, y con esas piernotas y ese culazo. Oye, eres bien bonita, pareces una mujer grande, y se reían todos.
Ellos estuvieron hablando largo, tomando licor con Mary, yo estaba bien aburrida. En eso, el chico me cogió de la mano y me sacó de allí, llevándome a un cuarto. Me quedó mirando bien divertido, y como era bien loco me salió diciendo: Oye Angie, estas bien buena, no será que tienes más años, dime la verdad. No, dije yo, tengo 8 años ¿por qué?, porque quiero besarte dijo, y me atrapó. Yo me dejé besar, y me gustó. Nos besamos bastante rato, y me dijo si yo me había dejado culiar de algún niño antes. Le dije que no. El me miró y me dijo: Entonces eres virgencita, si, le respondí. Entonces bien excitado me preguntó ¿quieres culiar conmigo?, y como a mí me gustaba le dije sí, pero que no me haga doler”
“Después de eso me quitó la ropa, y me desnudó. Allí me besó todito el cuerpo, y también en la vagina. Yo parecía mujer grande, y bien excitada le dije que ve dejara ver su verga, era grandota y roja, me pidió que se la chupe y lo hice, me gustó y estuve un buen rato haciéndole, el gritaba de gusto. Yo quería que por primera vez me la metan, y cuando más quería, el me preguntó ¿quieres que te la meta, quieres sentir lo que es la verga? Apuradita le dije que sí, él se montó encima de mí, y besándome me la fue metiendo. Al principio me ardió y me dolió, él se detuvo, y después me empujó poquito a poco, pero nunca sangré. Ya cuando la tenía todo adentro, yo sentía riquísimo y lo besaba. El empezó darme duro y me decía: “Mi niña rica, eres mi mujer, eres mi putita”, y me culiaba con fuerza, yo lo tenía bien abrazado. Después sentí una emoción fuertísima que me llegaba, y me vine por primera vez, creía estar en el cielo, pegué un grito. Después el también acabó, y me lanzó un chorro de leche que me empapó todita. Fue mi primera culiada, a los 8 años de edad, y con un hombre de 17”
“Y cuando todavía él estaba encima de mí, la sorpresa es que en la puerta estaba Mary, y los otros tres hombres, mirándonos asombrados y riéndose. Mary me hiso bañar diciéndome: “Así que tan chiquita, y culiando con los hombres”, muerta de risa. Te duele, te duele, me decía. No, le dije yo. Y ¿Te gustó la verga? Ay, sí, me encantó, le dije yo con todo gusto. Y la verdad es que desde allí la verga me gusta demasiado”
“Después de eso, Mary me tomó cariño, y donde ella iba me llevaba. Ella era linda de cara y de cuerpo, y como era bien puta, ella se dio cuenta que yo también tenía deseos, y me dejaba culiar de vez en cuando por los hombres que a mí me gustaban. Yo culié hartísimo en todo ese tiempo, los hombres me buscaban porque decían que era una niña puta con una vagina estrecha y riquísima. Pero yo siempre me cuidaba con condón. Hasta que a los 9 años Mary me dijo: Oye, tienes que culiar con los hombres que no te gustan, pero por dinero. Así que me escapé de la abuela, y alquilamos un cuarto con Mary. Allí ella recibía a los hombres. Yo por mi parte, era una niña pero cogí un lindo cuerpo, estaba bien buena con buena carne, me sentía una reina. Yo en el cuarto andaba siempre bien maquillada delante de los hombres, y con unas tanguitas bien sexy los provocaba. Y como Mary empezó a ver que los hombres se volvían locos también por mí, me compró una cama, y en el cuarto del costado, yo los empecé a recibir que estaban rendidos conmigo porque era chiquita y bonita. Yo culiaba llena de gusto, me gustaba la verga, era bien culiona y puta. Un día llegó un negro altísimo que me quería culiar, pero Mary no me dejaba, porque decía que con esa vergota me iba a hacer daño. Yo no le hice caso, y me encerré en el cuarto con él. Allí me besó rico y me hiso coger su verga, que era bien, bien grandota. Me la metió todita, y me culió bien excitado como culiar con una puta grande. Me hiso ver estrellas, pero me lo comí. Él no podía creerlo, y como quedó bien satisfecho, me dio harta plata”
“Otro día le cuento algunas experiencias que tuve en ese tiempo. Solo quiero decirle que si es cierto eso de la explotación que le hacen a algunas niñas tanto hombres como mujeres malas, pero también hay otras cosas, hay niñas como yo, que desde muy niñas nos gustan los hombres. En ese tiempo yo tenía como diez amiguitas, todas muy lindas, que andaban en busca de verga. Unas cobraban, pero la mayoría eran niñas putas que lo hacían por el gusto de culiar y divertirse. Bueno, después de eso crecí, y seguí culiando rico hasta los 15 años que me separé de Mary. 8 años estuve haciendo mil cosas divertidas en compañía de ella, pero ya no quería que nadie me ande cuidando, así que me fui a la ciudad grande, y como era hermosa y con un cuerpazo, me recibían como puta en los cabaret y nigh club, donde he estado trabajando hasta ahora. Me gusta ser puta, y voy a seguir dando guerra a la cama por mucho tiempo más. Ahora he venido al barrio a visitar a mi abuelita que está viejita, después de 15 días me regreso, después conversamos otra vez”
¿Y esa niña?, le pregunté. Es mi hijita vecino, la tuve para retener a un lindo hombre que quería que me saque de esto, pero no se pudo. Luego de sincerarse conmigo se despidió, y se fue caminando a lo lejos.

8.8
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COMENTARIOS

wess159 dice:

muy buena historia



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