Fantasías con mi cuñada 1ª Parte Publicado por jorgecampos el 08/05/2013 en Fantasías eróticas

"Muchas noches me he excitado con su recuerdo. Muchas noches mi mente ha dibujado su silueta, cuántas veces mi verga se ha encendido de deseo al recordarla,Quisiera cumplir mi fantasía con ella. Cómo he deseado lamerle esa rajita y hacerla retorcer de gusto con mi lengua dentro de ella. "

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Mi cuñada (la hermana de mi novia) es un monumento de mujer, es como de 1 metro y 60. Ella es lo que todos conocen como “una morena de fuego”, de caderas anchas, cintura delgada, de buenísimas tetas, y tiene ahora 24 años. Es todo un esplendor de mujer. Se viste muy sexy y moderna y todo lo que se pone le luce bien con esas nalgotas que tiene. Y cuando se pone minifalda se ve fenomenal, se le ve un tremendo culazo. Debo reconocer que está buenísima la cabrona. Su cabello es oscuro y ondulado pero a veces se plancha el cabello y se ve siempre sexy. Su piel morena es perfecta con sus ojazos negros con mirada de fuego. El tono de su piel me excita al verla. Ella es muy pícara y siempre hace comentarios en broma cuando estamos reunidos con la familia que a mí ruborizan, y creo que ella se da cuenta porque voltea a verme y se ríe. No sé si lo hará a propósito pero siempre busca la ocasión de empinarse delante de mí para buscar algo o recoger algo que se le ha caído al piso. ¿Coincidencia? Y a mí se me endurece el miembro al solo verla. Si de por sí ya me excito cuando la veo ahora imagínense cómo me pone la tranca al verla empinada.

Una vez estábamos platicando en su recámara su hermana, ella y yo. Y mi cuñada traía su falda cortita y se acostó en la cama frente a nosotros, se levantó su faldita y se abrió toda de piernas para enseñarle a su hermana un moretón que traía a un lado de la entrepierna. Y lo hizo frente a mis ojos. Y en realidad no traía nada, solo era pretexto para mostrar el triangulito de su puchita. Traía una tanguita rosa que nunca he podido olvidar. A mí casi me dan ganas de caer sobre ella y hacerle la tanga a un lado para comerle su rajita. De inmediato se me paró la verga esa vez. Tuve que ir a sentarme para disimular el bulto que se me notaba pero mi cuñada sí alcanzó a ver cuando se me paró. Desde entonces no he podido olvidar esa imagen en mi mente. Traigo a esa cabrona tatuada en mi mente como una obsesión y no sé qué hacer. Mi mente ha fantaseado muchas veces imaginándola que la beso por todo el cuerpo. Que le acaricio sus nalgas y sus pechos. Hasta imagino lamiendo su rajita pasando mi lengua sobre ella. Imagino su olor y el sabor de sus labios vaginales. Y cómo me encantaría hacerla mía.

Muchas noches me he excitado con su recuerdo. Muchas noches mi mente ha dibujado su silueta, cuántas veces mi verga se ha encendido de deseo al recordarla, cuánta leche he derramado pensando en ella al masturbarme. Quisiera cumplir mi fantasía con ella. Cómo he deseado lamerle esa rajita y hacerla retorcer de gusto con mi lengua dentro de ella.

Y luego penetrarla sin piedad hasta el fondo, hasta que grite, y oírla decir mi nombre en el clímax de su orgasmo. Sacudirla a embestidas y hundirle mi pene hasta topar en mis huevos. Quisiera hacerle el amor a mi cuñada como a una puta y descargar en ella la calentura de mi verga para vaciarle toda mi leche penetrando en su rajita. Mi cuñada me tiene loco de deseo. Quisiera un día cogerla y empinarla en cuatro sobre el sofá de la sala y vaciarle mi semen una y otra vez hasta el fondo de su vagina y escucharla jadear como una perra caliente. Y luego romperle el culo con mi gruesa verga atravesándola hasta el fondo y que mis huevos se estrellen en su clítoris, que sus gemidos me vuelvan loco de deseo, hacerla gemir y llorar de gozo hasta dejarla rendida y agotada con su vagina mojada toda de mi semen.

Oh cuñada mía, no sé qué tienes tú que me pone tan caliente, no sabes cuánto mi cuerpo te desea. Porque si lo supieras, quizá si lo supieras, estarías ya deleitándote montada en mí dura y erecta verga, sintiéndome hasta el fondo de tu ser.

No sé si algún día lo sepas, no sé si algún día me atreva. No sé si algún día pueda cumplir esta obsesiva fantasía.

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