Anécdotas de un músico con suerte. PARTE 1 Publicado por jorgecampos el 27/05/2013 en Confesiones

"Yo andaba en ese tiempo en la música tocando y cantando en bares nocturnos.Ella me pidió una canción de moda. COSAS DEL AMOR. , y me dijo –si me cantas esa canción me voy contigo esta noche. "

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Yo andaba en ese tiempo en la música tocando y cantando en bares nocturnos. Era guitarrista y cantante de un grupo local. Me senté en la barra a tomar un refresco en el inter de descanso, en 20 minutos volveríamos a tocar. Se acercó a la barra una mujer rubia no muy alta, recuerdo traía un vestido verde entallado al cuerpo. Muy buena cinturita pero de inmediato me llamó la atención sus buenos pecho. A través del vestido se veían las formas hermosas de unas buenas tetas. De esas que a mí me encantan. Pidió una cerveza, y se la invité. Y sin tanto barullo fue directo al grano. Ella me pidió una canción de moda que pocos vocalistas cantaban por su dificultad de notas, y me dijo si me cantas esa canción me voy contigo esta noche.

-¿Te la sabes?- me preguntó.

-Claro que la sé- le dije emocionado, aunque traté de disimular un poco. Pero no es necesario que hagas eso, de cualquier modo te voy a dedicar esa canción- , le dije como cortesía.

Se retiró con su cerveza a una mesa.

Obviamente es una broma pensé. En cuanto empezamos a tocar inicié con esa canción. cosas del amor se llama ese tema. Ya no supe después donde quedó la chica, y después de una hora que terminamos de tocar fui a la barra de nuevo para cobrar lo de esa noche. Y no sé de donde salió pero ahí estaba de nuevo ella junto a mí en la barra. Pero ahora su mirada era diferente, me miraba con un deseo como nunca me ha mirado ninguna mujer. Se le notaba un poco que el alcohol la había puesto un poco cachonda tal vez.

-¿Te gustó tu canción?, la dediqué especialmente para ti-, le dije.

-Si gracias, me gustó mucho- me dijo. -Y aquí estoy para cumplirte la promesa-. Casi se me cae la bebida, ella hablaba en serio. Y se me prendió de mis labios en un beso tan ardiente que mi pene se puso duro de inmediato. Pegada a mí sintió la erección de mi pene rozándola. Y se calentó más, su lengua jugueteaba con la mía prometiendo que íbamos a tener un sexo de locura. Salimos juntos del bar y solo alcancé a hacerles una seña a mis compañeros músicos. Hay ciertos códigos de la noche que uno aprende a comunicarse entre nosotros. Ellos captaron la seña y me alejé con ella al estacionamiento. En cuanto nos subimos al auto nuestras bocas se buscaron sin decir palabra y nos dimos otro agarre sabroso. Le metí mano por debajo del vestido, le hice a un lado su tanga y sentí su raja bien caliente. Ella me sobó el pene sobre el pantalón y cuando casi la hiba a sacar para que me la chupara vimos que el velador del estacionamiento caminó hacia el carro. Quité mis dedos de su rajita que ya se había puesto húmeda y saqué la mano de debajo de su vestido.

-Ya no aguanto, vámonos- me dijo sin soltarme del bulto de mi pene..

Prendí el carro y fuimos a un departamentito que yo usaba solo para descansar de las tocadas nocturnas. Era un cuartito chiquito con un pequeño baño y lo esencial . . . una cama. Nos bajamos del auto y mientras abría la puerta con la llave la abrace por detrás y ella empujaba sus nalgas hacia mí apretándolas contra el bulto de mi pantalón. La tela de su vestido era muy suave y delgada, y la tela de mi pantalón también así que pude sentir las firmes redondeces de sus nalgas restregándome el pene, y creo que ella también sintió la dureza de mi miembro entre sus nalgas. Le gustaba bajar su mano para buscarme el bulto del pene y sobármelo. Por fin entramos, a ella no le importó la sencillez de aquél cuarto, lo que queríamos estaba más que dicho por nuestras ansias, y de inmediato nos quitamos las ropas mientras nos comíamos a besos. Era una desesperación y una ansiedad de sexo. Nuestras ropas volaron por todo el cuartito. Yo me deleité besándola por todo el cuerpo, devorándola con mis labios por todas partes y ella gemía disfrutando mis caricias y mis labios por toda su piel. Sus labios, su cuello, su vientre, y sobre todo sus hermosas tetas, eran un manjar en mis labios. Ella se retorció de gozo cuando le agarraba la teta con mi mano y mamaba sus pezones al tiempo que le metí un dedo en su raja. Besé sus piernas, sus muslos, y mis manos la manoseaban toda por todas partes. Me gustaba mordisquearle su cintura y el morboso mordisqueo le provocaba un cosquilleo que la hacía mojarse más. Lo sentía yo cuando mis dedos le exploraban su rajita. Girábamos y nos revolcábamos en la cama mientras nuestros sexos se buscaban mutuamente.

-Aaahh, .. así . . cómeme a besos-, decía ella.

En uno de esos giros mi boca quedó en medio de su sexo, y no pude resistir comerme esa ardiente rajita. Le hundí mi lengua saboreando su ardiente sexo. Su vagina se mojó mucho al sentir mi lengua jugueteándole ahí adentro.

-Aahh qué ricooo-, mámame todaaa . .mámame esa raja que me tienes ardiendo-, me dijo mientras se retorcía toda en la cama. Su espalda se arqueaba y yo me hundía de lleno entre sus piernas.

En aquél entonces yo no tenía mucha experiencia en cómo mamar una rajita, pero mi instinto me fue enseñando el modo. Yo le chupeteaba todo el coñito, le lamía su vulva, se la chupeteaba, le hundía mi lengua, hacía lo que podía y en cuanto la escuchaba gemir ahí redoblaba mis esfuerzos. Sus gritos y gemidos me fueron diciendo si lo hacía bien o mal. Y sinceramente me excitaba mucho escucharla gemir así que en cuanto le escuchaba jadear mi verga se ponía más dura y más dura. Su raja ya estaba bien mojada. Luego subí mis besos poco a poco por su vientre hasta llegar a sus pechos y al tiempo que los besaba mi verga encontró su sexo y le entró suavemente en su lubricada vagina. Nunca había sentido una vagina tan caliente. Ella estaba ardiendo de pasión. Mi pene se deslizó tan deliciosamente y tan suavemente dentro de ella. Hasta el fondo abriéndose paso en su vagina. Una sensación inolvidable. Como hombre debo confesar que hay vaginas que nunca se olvidan.

-ohh assii . . qué gruesa la tienees-, me dijo mientras mi verga le entraba suavemente.

Se la saqué un poco y entonces la segunda estocada se la dejé ir con más fuerza, y luego otra, y otra y otra más.

-aahh . .assii . .mátame aassii-, me gritó jadeando en cada embestida.

Sus uñas se prendieron de mi espalda. Y mi cadera era como una máquina ensartándole un lujurioso pistón en su caliente concha. Yo sentía como su sexo se mojaba tan rico en cada metida. Le hundí mi verga muchas veces y en una de esas ensartada en mi pinga giramos y ella quedó arriba de mí sentada sobre mi pene. Puso sus manos en mi pecho y yo la agarré de sus tetas. Ella se comenzó a menear como una loba sintiendo mi gruesa verga dentro de ella, meneándose tan rico, yo sentía la locura total. Ella cerró sus ojos, yo sabía que estaba disfrutando plenamente mi duro trozo de carne en su vagina. Ella tenía el control ahora. Le di unas nalgadas y se excitó más.

Mi verga estaba durísima.

-está muy profundaa . . está muy profundaaa-, decía meneándose de lo mas linda sobre mí. Le sobaba sus tetas, se veía hermosa sobre mí. Ella me dio una cogida fenomenal. De pronto encajó sus uñas en mi pecho y comenzó a gemir y a menearse toda hasta que se quedó en una pieza, y sentí como sus jugos se escurrieron abundantes sobre mi verga. Yo no me había venido aún. Aguanté firme para que ella disfrutara.

Luego la bajé suavemente de encima de mí, estaba exhausta, y le pedí que se empinara. Cuando la puse en cuatro me arrodillé detrás de ella.

-méteme esa verga, . .métemela hasta el fondo-, me dijo. La agarré de su cintura y apunté mi verga a la entrada de su rajita que acababa de venirse. En cuanto sintió la cabeza de mi pene dio un reparo pero la jalé con firmeza y la cabezota de mi pinga entró de un solo golpe hasta el tope.

-qué ricooss-, me dijo cuando sintió mi huevos pegar en su clítoris. Le saqué la verga y la metí de nuevo toda de un empujón. Y otra vez, y otra. Ella gemía tan rico en cada metida casi gritando. Y a mí escucharla me volvía loco de sexo. Y comencé a darle mas fuerte y mas duro cada vez. Se veía hermosa su exquisita espalda. Y seguí sosteniéndola firme de sus caderas y la cogí como un desenfrenado.

-aassii pappii . . assii . . cógeme cógeme -, gritaba.

Me encantaba oírla decir . .-qué rica verga tienees. .-, eso me prendía cada vez.

Mis huevos se estrellaban en su clítoris.

-No pares . no pares-, comenzó a gemir. Sus tetas se acudían como locas. Era excitante. Y yo seguía cogiéndomela empinada a cuatro como un caballo desbocado. Qué ricas ensartadas le di, sus nalgas rebotaban en mi vientre. Tan solo de acordarme al escribir esto me dan ganas de buscarla de nuevo. Finalmente no pude resistir más. Me vacié completamente en su concha, yo tenía casi un mes de no estar con ninguna chica así que estaba bien cargado de semen esa noche. Mi leche salió a chorros llenándola toda mientras ambos gemíamos en esta venida. Ella también se vino al sentir mi leche derramándose dentro de ella.

-estabas bien cargado-, me dijo. No se cuántos disparos de semen le di pero se escurrió por sus piernas mezclado con sus juguitos.

Ella se dejó caer boca abajo en la cama totalmente rendida y yo la seguí sin desprenderme de ella. Mi verga aún estaba parada, y así acostada le seguí bombeando mi pinga hasta exprimir la última gotita de semen. Prácticamente estaba montado sobre sus nalgas .

-oohh qué ricoo . . hacía tiempo que no me cogían tan intensa-, me dijo. y cuánta leche , qué barbaro-.

Me tendí a un lado de ella. Descansamos unos minutos mientras platicábamos y cuando sentí que me repuse le pedí que me chupara la verga. Creí que ella no hiba a querer porque aún sabía a mi leche, pero me dio que sí y se prendió dándome una riquísima mamada. Se puso durísima de nuevo, me puso tan caliente otra vez que la jalé de sus piernas y la acosté boca arriba a la orilla de la cama, yo parado frente a la cama abrí sus piernas y las subí a mis hombros y le ensarté mi verga en su raja otra vez. Le dí tan tremenda cogida que sus tetas se sacudían tanto que ella misma se las agarraba.

-ohh papi . . qué rico me cogeeess-, me decía. Y esas palabras para un hombre son afrodisiacas. Mas dura se ponía mi verga. No paré de cogerla hasta que me vine de nuevo otra vez. Luego de venirme la saqué de su vagina, ella se sentó rápido en la orilla de la cama y se prendió de mi verga con su boquita. Fue tremendo para mí, aún pudo sacarme un chorro más de semen en su boca. Y todo se lo tragó, fue de locura . . de locura. Ahora sí mis piernas me temblaron, la chica me exprimió hasta la última gotita. Sus manitas me acariciaron los huevos mientras ella seguía exprimiéndome la pinga hasta dejármela limpia.

No supe su nombre, no quiso decírmelo, pero su cuerpo era fuego ardiente. Después de todo las noches para un músico son . . . impredecibles.

Gracias por leer este relato, espero les haya gustado y Voten para saber cómo lo califican y subir más historias. Luego les contaré la historia que viví con la gerente de un Bar. Hasta pronto.

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